18 junio 2023

Francesc-Marc Álvaro abandona LA VANGUARDIA para meterse en política fichando por las listas de ERC por detrás de Gabriel Rufián

Hechos

El 18 de junio de 2023 D. Francesc-Marc Álvaro anunció en LA VANGUARDIA que dejaba el periodismo para presentarse como candidato a diputado por ERC en las elecciones generales.

18 Junio 2023

De espectador a actor

Francesc-Marc Álvaro

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Este periodista se despide hoy de ustedes, espero que sea solamente un “hasta pronto”. Tras 23 años en La Vanguardia y 44 de profesión periodística ininterrumpida, hago un paréntesis para saltar a la arena de la política. Por tanto, están leyendo ustedes mi último artículo en –por lo menos– cuatro años, esto es, una legislatura.

Antes que nada, quiero darles las gracias por su atención: sin ustedes nuestro oficio no tiene sentido; también quiero agradecer el apoyo de los tres directores de esta casa con los que he trabajado –José Antich, Màrius Carol y Jordi Juan– siempre con total libertad; no quiero olvidarme de las compañeras y los compañeros de este gran periódico –especialmente los equipos de Opinión y de Política– que me han ayudado a hacerlo mejor, y, finalmente, es de justicia señalar la confianza que me han demostrado Javier Godó, Carlos Godó y Ana Godó a lo largo de casi un cuarto de siglo. He tenido la enorme suerte de poder analizar la realidad, en una época de transformaciones apasionantes, desde La Vanguardia, uno de los principales rotativos europeos.

Me voy al otro lado, algunos lo llaman “el lado oscuro”. Lo cierto es que paso de espectador a actor. Los periodistas –yo lo soy y lo seguiré siendo siempre, es mi vocación y profesión– convertimos los hechos en palabras, frases y párrafos, vivimos en un universo meramente verbal. Los políticos –actividad que asumo temporalmente y con un enorme respeto–, en cambio, viven en la dimensión tangible de las decisiones, las consecuencias concretas y la responsabilidad ante la ciudadanía; por mucho que un político necesite de las palabras para argumentar, el centro de gravedad de su compromiso es lo que hace o deja de hacer.

Aunque todos sabemos que la política se rige por el teatro de las percepciones y que los políticos necesitan un relato para vender su proyecto, la realidad se impone finalmente, como ese perro vigilante que ladra cuando olfatea la presencia de alguien cerca de la casa. Los políticos no pueden sustraerse al peso de las cosas, lo tengo claro en el momento de lanzarme a la batalla.

Doy este paso tras meditarlo serenamente y tras escuchar algunos amigos que –la mayoría– me han aconsejado intensamente que no me meta en política, y menos ahora “que todo está tan mal y todo es tan complicado”. La gente que me quiere me advierte que “la política es una trituradora” y tienen razón, no me engaño.

Doy este paso tras meditarlo y escuchar a algunos amigos que me han aconsejado que no me meta en política

A otro nivel, el columnismo político –y el periodismo en general– tampoco es que sea Disneyland, así que uno ya sabe que hay más cuchilladas que caricias. Tampoco me engaño sobre la complejidad del quehacer público: sé que tiene sus límites y sus oportunidades, que exige tenacidad, suerte y control de los tiempos. La teoría me la sé muy bien, de la práctica no tengo ni idea.

Michael Ignatieff escribe que “la política real no es una ciencia, sino más bien el intento incesante de unos avispados individuos por adaptarse a los acontecimientos que Fortuna va situando en su camino”. Espero aprender rápido y no perder nunca de vista que soy representante de la ciudadanía, también de los que no me votarán. El escaño es una silla de alquiler. Asumo el compromiso con ilusión y plena conciencia de que los tiempos que se avecinan no serán fáciles.

El periodismo y las letras son mi mundo y lo que me hace feliz. Por eso me he resistido hasta hoy a dar el salto. Entonces, ¿por qué ahora? Porque quiero contribuir, modestamente, a ampliar la libertad, los derechos y el bienestar de la ciudadanía catalana y a frenar las opciones que representan un peligro para la democracia, las libertades y los derechos humanos. Y porque creo que me arrepentiría, en el día de mañana, si rechazara la propuesta que, generosamente, me han hecho los dirigentes de ERC.

No soy el primero ni el último que sale temporalmente del periodismo para ejercer la política. Aunque el sistema de partidos es mejorable y la democracia representativa sufre averías constantes, siempre he defendido los cauces institucionales. No me vale eso de “todos son iguales”. Cuando abjuramos de la política, aparecen los monstruos y la guerra.

Nadie lo resumió mejor que el ensayista Joan Fuster –hoy alucinaría con lo del torero en el Gobierno valenciano– en un aforismo que es mi brújula como candidato y –si me votan– futuro diputado: “Tota política que no fem nosaltres serà feta contra nosaltres”. Sean moderadamente felices, hasta la vista.

14 Junio 2023

Penúltimas traiciones independentistas

Salvador Sostres

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Francesc-Marc Álvaro irá de tres por ERC al Congreso: ha vivido de la protección política en el periodismo, y sus artículos sin interés y sus disquisiciones sin relevancia, y siempre equivocadas, le han sido pagadas a precio de oro

El columnista de ‘La Vanguardia’, Francesc-Marc Álvaro ha anunciado que irá de número tres en las listas de Esquerra para el Congreso. Álvaro ha basado su trayectoria como articulista en ser un orgánico de Convergència, primero a las órdenes de Jordi Pujol, luego a las de Artur Mas y últimamente a las de nadie, en busca de nuevo dueño, porque los suyos prefieren a Pilar Rahola y ya no tienen ni dinero ni poder ni influencia para mantener a dos.

Finalmente ha encontrado nuevo dueño pero no en el periodismo sino en la política. Francesc-Marc Álvaro es el resumen de la vida política y periodística de Cataluña. Es decir, de la vida moral catalana. Ha vivido de la protección política en el periodismo, y sus artículos sin interés y sus disquisiciones sin relevancia, y siempre equivocadas, le han sido pagadas a precio de oro por indicación de un partido político que amenazaba a los medios de comunicación para los que este periodista trabajaba con dejarlos sin subvenciones sino continuaban pagando al futuro candidato republicano.

Un independentismo agotado y en desbandada lo fía todo a los trucos de última hora. El excandidato a la vicepresidencia del Barça y exconsejero de Economía, Jaume Giró, anunció que se presentaba a las primarias de Junts para liderar la candidatura en el Congreso y al cabo de dos días anunció que renunciaba por el veto de Puigdemont. Los malos resultados de Esquerra en las elecciones municipales han provocado que el partido busque revulsivos a la desesperada.

Francesc-Marc Álvaro (Vilanova i la Geltrú, 1967) es el retrato del independentismo oportunista, del poder sectario imponiéndose a la calidad profesional, y del arribismo descarnado de ese proxenetismo moral que ejerce el nacionalismo en la vida pública catalana y que lleva a los subalternos a ir cambiando de familia cuando unas bajan y las otras suben. En los tiempos de escasez. Los puñales de los miserables son los que van más afilados.

16 Julio 2023

Francesc-Marc Álvaro, el último converso del proceso

Xavier Tejedor Rius

E-Noticies

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Toda la vida próximo a Convergencia para acabar en las listas de ERC en Madrid

Al final llegas a la conclusión de que la conversión es un fenómeno típicamente catalán como el fuet, los castells o los calçots. Proliferan los ejemplos: Francesc Macià se convirtió al independentismo tras haber sido teniente coronel del Ejército español.

Hay una biografía de Joaquín Rivera Chamorro que recuerda que, en esa época, era don Francisco. Recientemente, nos ha deleitado con un artículo sobre otro converso: Lluís Companys, que llegó en este caso a ministro de Marina.

Sus batallas no se cuentan por victorias. Como la de Prats de Molló, que acabó en chapuza. Aunque, todo hay que decirlo, Macià era de la rama de ingenieros. No de la de artillería como Napoleón.

Es curioso porque con tanto historiador suelto nadie se ha atrevido a hacer la biografía definitiva de Macià. Ni la de Companys, por cierto.

El periodista y escritor Manuel Cruells (1910-1988), que había estado en Estat Català, publicó una en 1971. Pero advierte de entrada que “hemos de bajar nuestras figuras de sus pedestales”. A ver si vamos tendríamos un disgusto con ambos.

Companys fue otro converso. Ya saben la frase que se le atribuye tras salir al balcón el 6 de octubre del 34: “Ahora ya no podréis decir que no soy catalanista”. Parece que lo hizo todo por el amor de una mujer: Carme Ballester.

La declaración del Estado Catalán, contra el gobierno legítimo de la república aunque fuera de derechas, era dentro, sin embargo, de “la República Federal Española”.

Con el proceso ha seguido la moda. El proceso se ha nutrido, en realidad, de conversos que vieron una oportunidad profesional, una jubilación de oro o unas vacaciones pagadas.

Raúl Romeva pasó, en unos meses, de eurodiputado de Iniciativa a cabeza de lista de Junts pel Sí. Hasta se atrevió a disputar a Artur Mas la presidencia en caso de victoria, que era segura, pero finalmente le dieron un toque y lo dejó correr. Ahora sale de telonero en los anuncios electorales de ERC. Ha engordado.

Ernest Maragall pasó de consejero de Educación con el PSC -y a favor de la tercera hora de castellano- a alcaldable de Barcelona por ERC. Excepto lo de alzarse con la alcaldía no le ha ido mal: fue incluso consejero de Exteriores.

Aunque tuvo que pasar por algunos marrones para hacer méritos. Como llevar a su hermano enfermo de Alzheimer a un mitin del partido.

Elisenda Alamany, lo mismo. Yo la vi en apenas unas semanas pasar de portavoz de Catalunya Sí que es Pot en el Parlament a diputada de a pie, de ahí al Grupo Mixto y del Mixto a concejal de ERC por Barcelona.

Dicen que porque echaron a su pareja, que era asesor del grupo parlamentario. Ahora se ha afiliado al partido. Debe pensar que para lo que le queda al Tete en el convento aquí estoy yo. A ver si me presentan de alcaldable en el 2027.

Pero bueno, la verdad es que Artur Mas también es un converso. En el 2010 Pilar Rahola le hizo un libro -copia del de la escritora francesa Yasmine Reza sobre Sarkozy- en el que afirmaba: “CDC no lleva la independencia en el programa porque perderíamos votos. Sería un héroe, pero en vez de 60 diputados, sacaría 30”. Hay que decir, al menos, que en esto acertó. Debe ser la única cosa en la que ha acertado Mas.

O el mismo Xavier Trias. Su sobrino, Jordi Cabré, elaboró otro libro en el 2010, en el que dijo que “la independencia es una cosa muy importante como para plantearla de broma”. Y que “no sé si hemos sido suficientemente serios con el proceso”. O sea, que no.

Luego no tuvo ningún inconveniente en enfundarse camisetas amarillas como en la Diada del 2014 -yo mismo le hice la foto en la Plaza de las Glorias- o hacerse fotos con fundadores de Terra Lliure y banderas negras en plan “Libres o muertos”. Alguien que vive en el Turó Park.

Aunque el máximo responsable, como siempre, fue Pujol. El expresidente pasó de “Español del Año” en la portada del ABC a bendecir el proceso.  Hay que decir, sin embargo, que Luis María Ansón le dio ese título honorífico en diciembre de 1984 porque Pujol era el único que ganaba a los socialistas.

Se había alzado con la mayoría absoluta en las elecciones de ese año. La primera de tres. Un pequeño consuelo para la derecha española tras la también mayoría absoluta del PSOE de 1982: 202 diputados.

La conversión de Jordi Pujol fue tras el 2010 y lo reflejó en dos libros publicados a partir de sendas conferencias: “Residuals o independents?” (2011) y “El caminant davant del congost” (2012).

Hay que decir que, como Mas, acertó: ahora somos desde luego más residuales que independientes. De hecho no ha quedado nada de su obra de gobierno: los Mossos, TV3, la escuela catalana. Hasta la propia Generalitat está en tela de juicio.

El biógrafo de Pujol Manuel Trallero -junto a Josep Guixà– considera que el expresidente siempre fue independentista. Solo que, en un momento dado, se destapa.

Yo, por una vez, discrepo del maestro. Creo que Pujol se hizo indepe en cuanto le empezaron a buscar las cosquillas judiciales con sus hijos. “¿Ah, sí? Pues ahora veréis”, debió decirse.

En fin entre tanto conversiones la última es la de Francesc-Marc Álvaro. Número tres Barcelona inmediatamente después de Gabriel Rufián y Teresa Jordà. Toda la vida haciendo la pelota a Convergencia, o como se llamen ahora, para acabar llamando a la puerta de ERC.

No es la primera vez que Álvaro olfatea un cambio en la dirección del viento y arria la vela. En 1998 ya escribió un libro para Pasqual Maragall -“Què pensa Pasqual Maragall?”- para allanar el camino del líder socialista a la presidencia de la Generalitat. Creo que ahora no presume de él en su bibliografía.

Aunque, desde luego, su obra cumbre es “Per què hem guanyat” (2015), que tenía como objetivo dar ánimos a la parroquia tras los primeros reveses del proceso. Salió al mercado poco antes de que la CUP enviara a Mas a la “papelera de la historia”. Menuda vista.

Durante la presentación en la Casa del Libro se declaró “masista”. Artur Mas y su esposa estaban, por supuesto, sentados en primera fila. Ahora, Francesc, habría que hacer otro sobre Junqueras para compensar. Si es posible, dejándolo también por las nubes.

Hay también otro momento glorioso en esta trayectoria con tantos recovecos. Como cuando Duran i Lleida le presentó la obra “Entre la mentira y el olvido” (2012) al lado de otro palmero ilustre del proceso, Toni Aira. Entonces Duran era el número dos de CiU y había que estar bien con el poder.

Álvaro ha echado ahora toda su carrera periodística por la borda. No porque se haya pasado de Convergencia a Esquerra, que también, sino porque demuestra que no tiene el fino olfato de analista que se le presumía.

Acaba de fichar por ERC en el peor momento. Cuando se han esfumado más de 300.000 votos en las municipales y malgobiernan en la Generalitat con 33 diputados de 135. Las encuestas no auguran nada bueno para las generales. No ha acertado ni en la decisión ni en el tempo.

Sospecho que debe ser resultado de un rebote. Debía querer ir en las listas. Llamó a las de Junts, que ya debían tener la cuota periodística cubierta con Eduard Pujol (le deben un desagravio por las acusaciones falsas de acoso sexual) y se pasó a Esquerra.

De paso su fichaje demuestra otra cosa: esto del proceso se está desmoronando. Los que han vivido toda la vida de la ‘mamella’ privada ahora tienen que hacerlo de la pública.

Hay más casos, claro: el citado Eduardo Pujol -otro ejemplo de independencia periodística- se ha recolocado de tres en la lista de Junts en Madrid vistos los problemas económicos de 8TV, la tele de Nicola Pedrazzoli.

O el del presidente del CAC o exdirector de El Punt-Avui, Xevi Xirgo, que le hizo dos libros a Puidemont. Xirgo tiene 59 años. Como el mandato del Consejo del Audiovisual de Cataluña son seis años llegará justo para una jubilación dorada.  Su suelo roza el de consejero: 117.000 euros al año.

Se llevó, por cierto, otro periodista del diario, Carles Ribera. No he oído al CAC ninguna queja sobre TV3 en diez años de proceso. Ni tan solo cuando dos estrellas de Catalunya Ràdio se metían con Ibai Llanos. Siguen en su puesto

Lo que no acabo de entender es que todos estos que se quejaban del “Estado opresor” tengan ahora tanta prisa por recolocarse en Madrid: Francesc-Marc Álvaro, Eduard Pujol, los de la CUP.

El propio Gabriel Rufián dijo en diciembre del 2015 que iba a estar solo 18 meses. “Y vamos a cumplir los tiempos”, añadió en la entrevista. El plazo terminaba en junio del 2016. Ahí sigue.