19 junio 2023

La decisión, en última instancia, es responsabilidad de Santiago Abascal e Ignacio Garriga

Vox retira de sus listas a los diputados Víctor Sánchez del Real y Rubén Manso, afines al liberal Espinosa de los Monteros, en lo que supone un triunfo del sector de Jorge Buxadé

Hechos

  • El 19 de junio de 2023 el vicepresidente de Acción Política de Vox, Jorge Buxadé, achacó públicamente a cuestiones “puramente organizativas” que el exdiputado del partido por Badajoz, Víctor Sánchez del Real, y el exdiputado por Málaga Rubén Manso no repitan en las listas de esta formación para las elecciones generales del 23 de julio

Lecturas

El 19 de junio de 2023 se hace público que Vox excluye de sus listas electorales a los diputados D. Víctor Manuel Sánchez del Real y a D. Rubén Manso Olivar, que habían formado parte del grupo parlamentario del Congreso en el periodo 2019-2023. Ambos diputados estaban considerados referentes del ‘sector liberal’, sector que tiene en D. Iván Espinosa de los Monteros su principal referente y que está tocado desde que el pasado octubre fuera destituido como vicepresidente del partido D. Víctor González y ascendiera a la secretaria general D. Ignacio Garriga, considerado una ficha del eurodiputado D. Jorge Buxadé, ahora vicepresidente del partido.

La exclusión de las listas de los Sres. Sánchez del Real y Manso que, en la práctica, supone apartarles de la política activa, es interpretado como un nuevo triunfo del sector de D. Jorge Buxadé y una derrota del Sr. Espinosa de los Monteros. Desde los medios acusan al Sr. Buxadé de ser anti-liberal por su pasado de militancia falangista.

En declaraciones en DistritoTV el mismo 19 de junio de 2023, Víctor Manuel Sánchez del Real evita deslizar cualquier crítica a su cese y considera que su exclusión de las listas entra dentro de lo normal que puede ocurrir en un partido político.

El Sr. Espinosa de los Monteros, que sí ha sido mantenido en las listas y sigue siendo portavoz parlamentario del partido, guardará silencio para no perjudicar al partido en el inminente proceso electoral, pero a la vuelta de los comicios y en el mes que pasa más desapercibido, agosto, renunciará a su acta y se retirará de la política.

Diferente actitud tomará D. Rubén Manso Olivar, que no guardará silencio y el 8 de agosto de 2023 fija su opinión en el digital VozPopuli publicando un artículo donde asegura que ‘Vox no tiene futuro’ acusando a su formación de convertirse en la caricatura que hacía de ella la izquierda.

08 Agosto 2023

Vox no tiene futuro

Rubén Manso

(exdiputado de Vox)

Leer

No recuerdo en los 45 años que han pasado desde las elecciones del 15 de junio de 1977, las primeras tras el referéndum que seis meses antes aprobó la reforma política de España, mejor portavoz en las Cortes que Iván Espinosa de los Monteros. El mejor diputado de las dos últimas legislaturas. Las únicas en las que una cicatera España le ha permitido representarla, porque España no quiere a los mejores. No está orgullosa de sus mejores hijos, sino que los envidia. Y los envidia más cuanto más cerca los tiene y Espinosa de los Monteros se estaba acercando mucho a la Historia, demasiado, así que mejor relegarlo a las hemerotecas y al Diario Oficial de las Cortes Generales donde, para siempre, quedarán sus más que brillantísimas intervenciones.

Pero yo no he venido aquí a glosar la figura de mi amigo. El encargo que me han hecho es otro y voy a cumplirlo, aunque me cuesta, ante la figura de Iván, primero relegado y luego dimitido. Nunca caído. Vox no tiene futuro. Este partido del que muchos hacían una caricatura que, como toda caricatura era injusta e hiperbólica, ha decidido parecerse a ella y no al épico retrato que algunos, con Espinosa de los Monteros de maestro, iban pintando.

Salvo que el PP se sacuda sus complejos y entienda que sólo no agradando a la izquierda actual y sus enloquecidos aliados puede volver a gobernar para hacer lo que hay que hacer

Muchos de los votantes de Vox votarán a partir de ahora al PP, por aquello del voto útil o del mal menor. Otros muchos se quedarán en la abstención o el voto en blanco. El conjunto de fuerzas no nacionalistas a la derecha del PSOE perderá votantes, salvo que el PP se sacuda sus complejos y entienda que sólo no agradando a la izquierda actual y sus enloquecidos aliados puede volver a gobernar para hacer lo que hay que hacer. Y lo que hay que hacer es parar, primero, y reducir, después, el Estado hasta fijarlo en lo que son sus funciones, porque más allá de ellas se convierte en un obeso gigante de apetito desenfrenado que devora a quien tiene que servir: la vida, la libertad individual y la propiedad.

Castigar a sus padres

El diván de la oposición, con la humedad y el calor que se produce en sus pliegues, cultiva el moho verde de la envidia que devora el sano cuerpo de la ambición, incapaz como es de dar frutos propios. El diván de una oposición pequeña y mezquina en la que no faltará el calor y la humedad suficiente para devorar cualquier color que no sea el verde blanquecino de la uniformidad debida.

Vox será el primer partido de la derecha no convencional que fracasará en Europa por haber optado por ser lo que sus enemigos le decían que era. Como algunos adolescentes, ha decidido castigar a sus padres comportándose de manera irresponsable, porque Vox tenía una responsabilidad de la que ha dimitido. Espinosa de los Monteros, no.

El Análisis

NO SOIS DIFERENTES

JF Lamata

Vox se ha estrenado en el siempre emocionante espectáculo de las purgas internas. En junio de 2023, la dirección del partido decidió barrer de sus listas a los diputados Víctor Sánchez del Real y Rubén Manso, símbolos del sector ‘liberal’, mientras mantenía en el escaparate a figuras cercanas al ala más tradicional. ¿Resultado? Más titulares sobre la lucha entre ‘moderados’ y ‘ultras’ que análisis sobre lo que realmente ocurre en el partido de Abascal.

Porque, siendo sinceros, cuesta comprar la teoría de que Ortega Smith y Espinosa de los Monteros, que parecían disfrutar más con una bronca parlamentaria que con un té de las cinco, representaran la facción ‘moderada’. Y tampoco Ignacio Garriga, fichado como secretario general, tiene pinta de ser menos combativo que sus predecesores. Aquí no hay una batalla entre polos ideológicos, sino un ajuste de cuentas donde unos han ganado el pulso y otros han terminado fuera de la foto.

Rubén Manso, uno de los expulsados, lo dejó claro en su artículo de despedida: Vox se ha convertido en la caricatura que sus enemigos dibujaban. Con la pluma afilada, el exdiputado apuntó a un partido que ha preferido el dogmatismo al pragmatismo, el ruido al proyecto, y las peleas internas al crecimiento. Su advertencia sobre el declive de Vox y el retorno de los votantes al PP o al sofá de la abstención es tan punzante como previsible.

Pero el drama de Vox no es muy distinto al de otros partidos. Por mucho que presuma de ser ‘diferente’, los líos internos lo han convertido en lo que siempre dijo que no sería: “como todos”. Y mientras las etiquetas de ‘liberal’ y ‘ultra’ intentan simplificar lo que es, la realidad es más básica: ha habido una lucha de poder y algunos han perdido el asiento. Quizá Espinosa de los Monteros merezca el lugar en la Historia que le augura Manso. Pero hoy, Vox parece más atrapado en las páginas de política rosa que en los libros épicos.

J. F. Lamata