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El periódico había sido fundado en 1935 por José Antonio Primo de Rivera

El Gobierno Suárez cierra el periódico ARRIBA, la agencia PYRESA y otros cinco diarios de la Prensa del Movimiento

HECHOS

  • El 16 de Junio de 1979 el Consejo de Ministros presidido por D. Adolfo Suárez a iniciativa del ministro D. Iñigo Cavero decidió el cierre de los periódicos ARRIBA, SOLIDARIDAD NACIONAL, LA PRENSA, AMANECER, EL PUEBLO GALLEGO y LIBERTAD. Así como la agencia de noticias PYRESA.

 

 D. Alejandro Armesto ha sido el último director del diario ARRIBA.

Con la llegada de la democracia ya no había ningún lugar para el diario ARRIBA, era una cuestión simple: era el periódico del Movimiento Nacional y el Movimiento Nacional había dejado de existir en abril de 1977 (oficialmente había cambiado de nombre por «Medios de Comunicación Social del Estado’. Luego para el Gobierno, que seguía siendo el propietario de esa cabecera, aquello – como el resto de PYRESA – sólo le suponía una estorbo por el recuerdo que suponía y unas importantes deudas.

Durante el mandato de su último director, don Alejandro Armesto, se habían suprimido el yugo y las flechas de su cabecera, se había convertido en un medio 100% Ucedista y había llegado a invitar al líder comunista, don Santiago Carrillo, a la redacción. Ello no había impedido que varios periódicos hubieran solicitado su cierre, como por ejemplo el catalán MUNDO DIARIO en 1977.

Al Gobierno no le interesó en absoluto sostenerlo por más tiempo y echó el cierre de ARRIBA el 15 de junio de 1979. Con lo que desaparecía aquel periódico de la calle Larra. La redacción de ARRIBA protestó indignada y en la portada del último número del diario de don José Antonio Primo de Rivera, bajo el titular “Vale la pena”, colocan una amenaza al Gobierno del duque de Suárez.

 El periódico SOLIDARIDAD NACIONAL, que había sido el principal diario de la Prensa del Movimiento en Cataluña desde 1939 desaparecía por decisión del Gobierno Suárez y el ministro de Cultura, D. Manuel Clavero Arévalo.

EL FRACASO DE LA ‘OPERACIÓN PEDRO RODRÍGUEZ’

Pedro_Rodriguez_2 D. Pedro Rodríguez

La decisión de suprimir el periódico ARRIBA supuso una verdadera sorpresa para la redacción del periódico. Según confirmaron a ‘La Hemeroteca del Buitre’ veteranos redactores de aquel periódico, el Gobierno les había hablado de un plan para ‘renovar’ el periódico encabezado por el prestigioso periodista D. Pedro Rodríguez (antiguo franquista, pero que había apostado ya claramente por la democracia, o mejor dicho, por el ‘suarismo’). Llegó a haber una cena del Sr. Rodríguez con la redacción hablando de sus planes. Pero el nombramiento nunca se produjo. El Gobierno cambió de opinión y liquidó el periódico.

Los redactores mantenían un tono muy crítico tanto con el último director de ARRIBA, D. Alejandro Armesto, como con el ministro D. Iñigo Cavero, a quién responsabilizaban de aquel cierre.

LA PALABRA INCUMPLIDA DE SUÁREZ

Suarez_UCD2 El último subdirector del ARRIBA y adjunto al director, D. Francisco Muro de Iscar, explicó a LA HEMEROTECA DEL BUITRE, que el gran malestar de la redacción del diario ARRIBA contra el Gobierno se debía a que personalmente, en una reunión con el director Sr. Armesto y él mismo, D. Adolfo Suárez se comprometió a no cerra el periódico. Una palabra que apenas unos meses después incumplió al sentenciar aquel medio. Lo que llevó al comité de los trabajadores ha publicar su editorial ‘UCD y la teoría de la mierda’.

UCD Y LA TEORÍA DE LA MIERDA

Comité Central de Trabajadores de MCSEE, ARRIBA, 16-06-1979

El Gobierno de la UCD con un desprecio absoluto a la Constitución, al pueblo que la ha refrendado y a nuestra dignidad como trabajadores, ha decidido cerrar por decreto seis de los periódicos de la Cadena y la agencia Pyresa. Además, el Ministro de Cultura ha anunciado que el Gobierno irá a la liquidación del organismo autónomo Medios de Comunicación Social del Estado sacando a subasta las instalaciones de los periódicos que queden y que son, por casualidad, precisamente los más rentables o aquellos que están solos en provincias.

Con toda esa operación se pretende consolidar en todo el país un monopolio informativo al exclusivo servicio de los intereses económicos vinculados al Gobierno.

A partir de ahora, o muy pronto, todos los periódicos, todas las emisoras de radio y, por supuesto, la Televisión, dedicarán sus espacios preferentes al elogio de la UCD y de esa política. Los demás ciudadanos, pase lo que pase en este país, nos guste o no nos guste, no tendremos demasiadas oportunidades de enterarnos realmente de lo que pasa, y menos todavía de dar libremente opinión sobre los problemas que no afectan.

Nada puede, sin embargo sorprendernos cuando ayer mismo, en el periódico ABC, una periodista ‘de cámara’ del presidente del Gobierno, Pilar Urbano, contaba en su columna habitual cuál es la particular filosofía de don Adolfo Suárez para resolver los problemas de este país: ni más, ni menos que la ‘teoría de la mierda’ según la transcripción literal que hace la periodista. El señor Suárez opina que ‘cuando el español note de verdad que la mierda le va llegando a las narices, entonces pondrá manos a la obra y a quitarse la mierda de alrededor y de encima.

Nunca hemos escuchado, en años de profesión periodística, una declaración de irresponsabilidad tan alucinante. Sepan, sin embargo el señor Suárez y los gobernantes de la UCD que los trabajadores de estos periódicos, y pensamos que los del resto del Estado, vamos a poner manos a la obra inmediatamente para quitarnos tanta mierda y tanto oprobio como está cayendo sobre el pueblo. Y vamos a intentarlo sacudiéndonos de encima antes que nada, a los miembros de ese Gobierno.

Comité Central de Trabajadores de MCSE

El periódico que más eco dio a la desaparición del diario ARRIBA fue el vespertino EL ALCÁZAR, que incluyó las impresiones de todos los ex directores vivos de aquel periódico: D. Jaime Campmany, D. Félix Morales, D. Manuel Blanco Tobio o D. Vicente Cebrián. Este último limitaba su intervención a una sola frase: «Lamento de verás la desaparición de la casa en la que he trabajado durante treinta y cinco años. Y nada más ¿Acaso le parece poco?»

18 Junio 1979

Murió hace muchos años

Antonio Izquierdo

José Antonio proclamó la primavera en 1935. Don Adolfo Suárez acaba de proclamar el ocaso.

Me resisto a creer que el diario ARRIBA haya muerto por decreto, por una decisión del secretario de Estado para la Información o por un acuerdo producto del consenso político que nos gobierno. Sería otorgar demasiada importancia a un Decreto-Ley, al secretario de Estado para la Información o al propio consenso. Es diferente: han desaparecido unos periódicos de una empresa denominada Medios de Comunicación Social del Estado y entre esos periódicos han caído, sin pena ni gloria, los restos inaceptables para cualquier sensibilidad medianamente decorosa, de lo que fue uno de los más brillantes diarios españoles y una de las empresas políticas más reveladoras del tiempo inmediatamente anterior. Confundir ARRIBA (1935-1975) con la máscara grotesca, variopinta y peregrina, audaz e insolente, confusa y mediatizada de esta empresa de papel que aún utilizaba los restos mutilados de una gloriosa cabecera, conforma un error lamentable.

Hoy no ha muerto ARRIBA, porque ARRIBA estaba muerto desde el 20 de noviembre de 1975, y aún antes había recibido golpes fatales desde los tiempos en que la omnipotencia tecnocrática lo intentó reducir a un mero boletín oficioso; ARRIBA murió un poco cuando cayó abatido Ismael Herraiz tras publicar en un diario que no era el suyo, que no era ARRIBA, uno de sus dictámenes más apasionantes y certeros sobre la agonía de un régimen: ‘El totalitarismo sin rostro’ – ARRIBA murió un poco, también, cuando Emilio Romero, desde la Delegación Nacional de la Prensa y Radio del Movimiento, ordenó la mutilación de la cabecera tipográfica arrancando de ella el yugo y las flechas, para acomodar el periódico y para acomodarse un poco él a los vientos del ‘espíritu del doce de febrero’, proclamado por Carlos Arias, que como vimos más tarde, concluyó en un borrascoso temporal; ARRIBA murió, en fin, cuando el cortejo fúnebre regresaba de Cuelgamuros tras haber enterrado algo más que los restos mortales de un hombre: un retazo singular de la vida de España. El día que Santiago Carrillo fue invitado de honor en el edificio de Generalísimo, 142, si algo pudo advertir en aquella sala de redacción o en aquellas naves de rotativas, sería el ectoplasma de lo que fue un cuerpo poderoso y combativo. Pero ya no pudo contemplar el diario ARRIBA, del que apenas quedaba algo más de una galería de retratos de sus directores y el lugar físico donde se editó entre 1963 y 1975.

No es hora, pues, de lágrimas o melancolías, es más bien el tiempo de exigir de este Gobierno, que malvendió o derribó, piqueta en mano, el colosal edificio de un Estado moderno, un patrimonio que corresponde al grupo político que con más generosidad y entrega colaboró, durante la contienda o la paz, al proceso y la dignificación nacionales. No se trata de recabar una cabecera, sino un patrimonio levantado a pulso por unos periodistas comprometidos con una empresa política, por unos escritores identificados con un pensamiento inequívoco. Ellos sostuvieron y levantaron toda la riqueza que hoy supone el patrimonio material de los llamados Medios de Comunicación Social del Estado. En esta hora de reivindicaciones y de exigencias de restitución, bien vale la pena recordar cuáles son los orígenes de ese patrimonio y quiénes son sus propietarios morales. No es eso, sin embargo, lo que hoy quería explicar a mis lectores. Hoy quería decirles que no he sentido la menor contrariedad ni el menor desánimo porque hayan quitado de la circulación de la cabecera de ARRIBA. Estoy incluso satisfecho de que así sea. La dialéctica que se vertió sobre sus páginas en este tiempo constituye la más grave de las injurias que ha podido inferirse a la mente serena, lejana en el tiempo, pero tan viva en la angustia de España, de quien el 21 de marzo de 1935 proclamaba el augurio de una gran empresa ideológica echando a la calle a un grupo de mozos a vender ARRIBA. José Antonio proclamaba así la primavera. Don Adolfo Suárez acaba de proclamar el ocaso.

Antonio Izquierdo

18 Junio 1979

Sentencia cumplida

Rafael García Serrano

Bastan dos palabras: sentencia cumplida. Y felicitar a la Prensa capitalista, familiar, libre, libre, ¿de qué?

Muchos periódicos van a morir después de ARRIBA, la ‘Soli’, ‘La Prensa,’ ‘Amanecer’, ‘El Pueblo Gallego’ y la ‘Libertad’, además de la agencia PYRESA, ya sentenciados en capilla y a punto de ejecución.

No quisiera malgastar mi dolor en vanas imprecaciones o en acusaciones concretas – que a todo se habrá de llegar – sino concentrarlo en ARRIBA, cabeza que la que fuera Prensa de la Falange, después FET, más tarde del Movimiento y finalmente de los llamados Medios de Comunicación Social del Estado.

Se me acaba de escapar de entre las manos cuarenta y cuatro años de mi vida. Nació ARRIBA, semanario, el 21 de marzo de 1935,  y junto a Eduardo Ródenas- asesinado por el pintor Quintanilla, del PSOE; según todos los indicios en los primeros días de la Gran Guerra de Liberación española – y otros camaradas fuimos voceando a coro su bautismo callejero tras los conmilitones que lo vendían.

Asistí, pues, al nacimiento del periódico que ahora será ejeutado sombríamente. Pertenezco a esta Prensa, de modo prácticamente continuo y en plenitud de derecho, desde el uno de octubre de 1936, cuando convaleciente de una lesión en Sosmosierra fui nombrado subdirector del primer diairo de la Falange ‘Arriba España’ de Pamplona; antes había enviado mis crónicas sobre el tambor desde las posiciones que avanzaban sobre Buitrago: Es curioso que allí coincidiéramos en la Columna García Escámez, dos futuros directores de ARRIBA, Ismael Herraiz y yo. De ‘Arriba España’ pasaría a ARRIBA, tras un largo calvario, cinco años más o menos de hospitales, sanatorios y salas de operaciones. Prácticamente desde Teruel no me fue dado contemplar más que el techo de las habitaciones hospitalarias, con algunas pequeñas escapadas en forma de curas ambulatorias. En ARRIBA encontré maestros y camaradas que jamás olvidaré e hice de todo un poco, menos un editorial sobre importaciones de choque que provocó una de las más alegres carcajadas de Ismael Herraiz en cuanto vio que yo, por si acaso, comenzaba hablando del Tercio y los regulares, y que envió al cesto de los papeles antes de que llegase al segundo párrafo. Después me invitó a una copa en ‘El Puchero’.

Cuando fui director de ARRIBA, sentí la misma alegría que debe experimentar el coronel que alcanza el fajín, o el general que llega a capitán general. Duré un año, porque el buen vino dura poco y los valientes también. Tengo el orgullo de haber sido valiente en aquel trance. Mi vida está unida al cuartel Martínez de Espronceda, nombre del primer caído de la Falange de Navarra, en la primavera sangrienta del 36 – un minué comparado con estos felices años de la transición a Larra 8, y luego 14 o al revés, que esto de los números siempre se me da mal y a la Avenida del Generalísimo, 142. Me tocó también dirigir PYRESA; otra de las unidades periodísticas que caen ahora. Hacer periódicos siempre me pareció emocionante y divertido: en cambio en cambio el trabajo de agencia, con el respecto que me merecen todos los periodistas que en esa especialidad trabajan, me resultó tedioso, probablemente porque no alcancé a comprender la grandeza del periodismo anónimo, silencioso, de los rastreadores de la noticia. Seguramente éste es un problema de vanidad, porque yo siempre he firmado todo lo que he escrito, salvo los editoriales y alguna que otra pequeña nota o información.

Recuerdo ahora a todos los camaradas y no camaradas, amigos o enemigos que han pasado por la que fue la Prensa de mi vida, la empresa de mi vida – y la de tantos otros – con el mismo carilo igual a los vivos que a los muertos. Por otra parte en la Falange acostumbramos, como en la Legión, a no preguntar a nadie por sus antecedentes. La lista de firmas que han aparecido a lo largo de tantos años, por ejemplo en ARRIBA – y conste que me refiero a esta cabecera como cabeza y capital de una empresa ya legendaria – demostrará la libertad de los hombres de la Falange y su talante conciliador, humanístico, admirable. También demostrará que no podían faltarles los Judas, alguno de los cuales ha tenido mucho que ver con el final que va a poner en riesgo el trabajo y el pan de muchas familias, aún a pesar de la generosidad que me dicen que está prevista para el caso.

Yo estoy triste, muy triste. Parece como si se me hubieran vuelto a morir tantos camaradas – Ángel María Pascual, Ismael Herráiz, Luisisto Filgueira, Julio Fuentes, Gerardo Contreras, Daniel Tessier, Máximo Estévez – y otros muchos que harían inacabable la lista, miguel Ángel Castilla, Xavier de Echarri, el pequeño y valeroso Gageo, Iraburu, Irurzun. ¡Dios mío, tantos y tantos! Y además del golpe.

Nació ARRIBA en primavera, justo un 21 de marzo. Ha sido sentenciado a muerte ayer y ejecutado posiblemente mañana o todo lo más tarde, pasado, a un paso de un verano que se anuncia tormentoso y sangriento. El esfuerzo, el trabajo, la esperanza de todos los obreros, los administradores y los periodistas que han trabajado en él durante más de ocho lustros se aventa como algo deleznable. Bien. Es el final. Prácticamente bastan dos palabras: sentencia cumplida. Y felicitar a la Prensa capitalista, familiar, libre, libre, ¿de qué?

Dios haga que un día los falangistas sepamos unirnos y volver a salir a la calle gritando como en 1935: ¡ARRIBA, ha salido ARRIBA, órgano de Falange Española de las JONS!.

Amén

Rafael García Serrano

17 Junio 1979

La prensa del Estado

EL PAÍS (Director: Juan Luis Cebrián)

El cierre de seis diarios y una agencia de prensa gubernamentales pertenecientes a los Medios de Comunicación del Estado es motivo de reflexión sobre la actitud del Gobierno ante el fenómeno de la opinión pública. Repetidas veces hemos señalado la incongruencia de la existencia de una cadena de diarios con cargo al presupuesto público regida desde la Administración y sometida a sus dictados con la implantación de un régimen democrático.

La aspiración de los partidos de izquierda a hacer convivir una cadena de prensa «institucional» con los postulados del democratismo parlamentario, aun siendo en cierta medida algo coherente con el modelo de sociedad que proponen, resultaba del todo irrazonable en este caso concreto. El problema de la prensa de Estado era aquí una herencia del sistema de transición política: la necesidad de dar salida al antiguo aparato de propaganda de la dictadura.Se ha tardado más de tres años en comenzar a solucionar este problema, pese a las reiteradas voces que desde hace tiempo, y desde el seno de los propios Medios de Comunicación del Estado, se levantaban para avisar de la necesidad de hacer algo al respecto. El primer paso de los dados opera con la fría lógica económica: una empresa en pérdidas comienza a cerrar sus peores negocios. Nos parece bien. Pero nos parece mal cómo lo ha hecho. No era necesario, de golpe y porrazo, comunicar la defunción de siete medios de información a sus trabajadores ni prolongar injusta y arbitrariamente el secreto sobre el destino del resto de la cadena.

Era necesario, en cambio, abordar de frente la situación, declarar la improcedencia del actual status jurídico de la prensa estatal, ofrecer los títulos rentables a cooperativas de periodistas, organismos autónomos, diputaciones, etcétera. Acabar con la sangría económica -¿por qué ahora y no hace dos años, cabe preguntarse?- y, sobre todo, dar un trato más digno a los trabajadores. Por lo demás, no se ha resuelto el verdadero problema de fondo: hay que buscar una salida constitucional a los periódicos gubernamentales que aún quedan y que obtienen beneficios o no son excesivamente onerosos, una salida que garantice la limpia competencia, la igualdad de oportunidades y el no abuso del erario público en beneficio de la prensa estatal. El Gobierno ha empezado por lo más fácil, por lo más evidente, sin emprender un verdadero plan de reforma, sin buscar una salida política a un problema político en el que se dan ahora la mano, contra la UCD, los recién llegados de la extrema izquierda y no pocos antiguos compinches de la extrema derecha.

La actitud de las centrales sindicales en este caso nos parece irracional. Es lógico que defiendan el puesto de trabajo de sus afiliados, pero es ilógico que aspiren a convertir el despilfarro del Tesoro público (en forma de propaganda del poder) en la institución ideal para solventar sus problemas. Llevar la demagogia hasta el extremo de transformar al órgano oficial e histórico del fascismo español que fue ARRIBA en un intento panfletario de mala defensa de la democracia es reincidir en los sistemas recusables y condenables de otros órganos de prensa que utilizan desde la extrema derecha la libertad para combatirla. Los lectores de ARRIBA, los que quedaran, merecían, en definitiva, una mejor trayectoria histórica que la que les han deparado trabajadores y empresa desde que la democracia alumbró ARRIBA era el periódico de un partido político [la UCD], como lo fue toda la prensa del Movimiento. Este partido político tenía y tiene derecho a existir y a continuar expresándose. Lo que no podía hacerlo era a costa del dinero de los contribuyentes. Estas cosas así dichas parecen bastante elementales. Pero si el Gobierno las hubiera aceptado desde un principio, se habrían evitado muchos males. Lo mismo que si la izquierda hubiera abandonado esa voracidad infantil, fruto del sueño de la razón, de hacerse con un aparato propagandístico monolítico y raquítico de credibilidad para tratar de ponerlo a su corriente. La libertad es el principio no respetado en toda esta historia, ni el derecho a los trabajadores a ser oídos en cualquier caso, y a acceder a la propiedad de los periódicos -si así lo hubieran querido- con las facilidades crediticias de rigor, pero acabando con el continuo despilfarro de los erarios públicos y con el dirigismo político del poder en cualquiera de sus formas.

21 Junio 1979

Lo peor, el Golletazo; después de la desfiguración

Emilio Romero

El tema de los Medios de Comunicación Social del Estado tiene alborotados – lógicamente – a los afectados, preocupado al Gobierno e inquieta a la izquierda. Estas tres actitudes merecen una explicación. El malestar de los afectados nace de perder empleo de su oficio y por la intranquilidad de su futuro. El Gobierno parece que está dispuesto a acogerlos como lo hizo con el personal del antiguo Movimiento y de la Organización Sindical; independientemente de otras vías de compensación de daño como son las indemnizaciones o las jubilaciones voluntarias y anticipadas; pero todo esto es comprensible que lo vean como una ‘realidad problemática’. El Gobierno debe estar preocupado porque una operación de estas características es siempre un mal trago; la reacción de los afectados no se ha hecho esperar. La izquierda está inquieta porque esta Prensa, aunque fuera solamente en parte, estaba de su lado, y sus páginas se abrían generosamente a sus actividades. La izquierda, a excepción de los comunistas, no tiene Prensa diaria, y ésta no les cuesta nada; la paga el Estado.

La crisis de la prensa diaria

El principio político es bien claro: una democracia hace imposible una Prensa oficial, incluso con el antecedente de Televisión, que también es discutible. Pero una democracia podría hace posible el desplazamiento de esa Prensa a otro dueños que no fueran al Estado o el Gobierno, desde ‘dueños privados’ a ‘dueños colectivos’. Lo que constituye una utopía o un sueño en esa antigua y desacreditada aspiración, después de la segunda guerra mundial, de las ‘comunidades de redactores’. Una empresa periodística está compuesta por tres factores de trabajos decisivos: la redacción, la administración y el taller. A la hora de ‘colectivizar’, la fórmula exclusiva de los ‘redactores-dueños’ sería una forma aristocrática y no democrática de comportamiento. Por otro lado, ninguna redacción es uniforme en actitudes o en creencias. Aquella experiencia inicial y fracasada de Le Monde, no fue otra cosa que una colectivización de tres.

El gran problema actual es la gran crisis de la Prensa diaria por sus costes y por la competividad feroz de los medios informativos audiovisuales. La prensa diaria ya no es otra cosa que prensa de élites. Las antiguas masas de lectores están hoy en la televisión y en la radio. Si el prestigio de la prensa diaria no ha muerto es porque las élites son precisamente las que deciden el destino de nuestro país. Por eso la Prensa es necesaria. Pero esa crisis impone que haya pocos periódicos, y bien hechos, y solamente podrán mantenerlos ‘colectivos privados’ poderosos o colectivos públicos – no estables – cuya inversión en Prensa diaria tenga objetivos de superior entidad que el dinero.

En 1975 yo intenté salvar todo lo que se pudiera de esa cadena de periódicos, porque aquel Gobierno Arias tampoco se prestaba a aceptar las pérdidas de la ‘Prensa institucional’. El programa era de tres años, y el entonces ministro secretario general del Movimiento, Adolfo Suárez, lo interrumpió – cuando llevaba un año de recorrido el programa – a través de su delegado nacional, señor Blanco Tobío, y desde entonces, febrero 1976, hasta ahora mismo, se perdió programa y tiempo, y ahora la situación que se ofrece es la de desmantelamiento general, cuya primera operación es la que se ha producido. Ni siquiera ha habido modos racionales en la supresión. Aquel programa pretendía salvar quince periódicos, la cadena de emisoras de radio y la agencia de información. Nadie podría prever entonces para quién iba a ser salvado todo eso, pero un saneamiento económico de los supervivientes hubiera hecho más fácil el hallazgo de los nuevos destinatarios. Téngase en cuenta que hubiera sido la primera cadena de periódicos de este país, pues la Editorial Católica, que tiene cinco periódicos, se considera suficiente y está satisfecha. Algún día me referiré a un periódico, que por el momento tiene como la sospecha de estar prevenido, para hacer el balance de algunas graves torpezas, anteriores a toda esta decisión del Gobierno. El caso más llamativo de ahora mismo es el del periódico ARRIBA. Este diario está unido a la historia española del último medio siglo. No voy a entrar en el suceso de su desaparición. Otros periódicos de gran recorrido histórico, y que están en la memoria de todos tuvieron su nacimiento entusiasta, su esplendor y su decadencia o su golletazo. Pero lo más grave de todo es su desfiguración. ARRIBA fue el periódico atractivo y de lucha de una numerosa generación joven que plantó su contestación a la democracia liberal y parlamentaria; fundado y dirigido por José Antonio Primo de Rivera, que sería fusilado cuando en 1936 se había roto el diálogo civilizado de los españoles y solamente hablaban las bayonetas. El ARRIBA de la posguerra civil, independientemente de la subordinación incondicional de la Falange a la nueva situación como fuerza comprometida en la nueva España de 1939 guardaba cierto brío político, no poca permeabilidad al mundo intelectual, estaba muy bien escrito y tenía la asistencia de muchos lectores. A partir de la segunda guerra mundial se inicia su proceso de descapitalización política, en virtud de que la Falange misma había perdido autenticidad, y ya no era otra cosa que Movimiento Nacional, aunque tuviera ministros, gobernadores y altos cargos. Así anduvo el periódico a lo largo de diferentes etapas, hasta que llegó el cambio. Era entonces el gran momento en que el Gobierno debió devolver esa cabecera a sus verdaderos dueños morales, sacar o no sacar otro título, y no hacer pasar al periódico por la humillación y la vergüenza de estos años, en cuyas páginas han aparecido afirmaciones que harían levantar de sus sepulcros a sus viejos fundadores y rectores, sii los sepulcros tuvieran ese dinamismo posmórtem. ¿Y para qué? Para darle ahora el golletazo después de su deshonra. El ABC tuvo bastante más suerte. Lo ocuparon y dirigieron los republicanos desde 1936 y 1939 – el período de la guerra civil – y luego regresaron sus fundadores, los Luca de Tena, quienes devolvieron al periódico su imagen, sus ideas, su tradición, y ahora mismo hasta han editado los dos ABC, es un análisis sereno y distante de la guerra civil. Quienes hacían precisamente esa desfiguración de ARRIBA era un fiel y obediente portavoz. Así es que no se trata de discutir la decisión del Gobierno – aunque es rigurosamente necesario que cumpla sus promesas de atender debidamente a los afectados – sino que lo realizado no ha hecho mal, con torpeza y a destiempo.

La daga y el pescuezo

Y cuando todo esto estaba escrito con tanta buena fe como objetividad, sale inesperadamente, con una daga oriental, Antonio Izquierdo – a quien tengo una alta estimación profesional -, e intenta rebanarme el cuello diciendo que entre los que ayudaron a que muriera un poco el ARRIBA fui yo cuando desde la dirección de la cadena – que ostenté durante un año y más por invocaciones profesionales que políticas – le quité las flechas al periódico. Completamente inexacto. Se quitaron las fechas interiores y no la de cubierta. Lo más grave fue lo que me encontré al llegar, y no era otra cosa que el hecho de que otros directores – entre los que se encuentra Antonio Izquierdo – habían hecho algo mucho más grave, que era quitar los lectores al periódico. Esta y no otras era la verdadera muerte lenta de ARRIBA. Lo que me encontré, a nivel de esa cadena de cuarenta periódicos, era una tremenda llanura de cadáveres, sin posibilidad la mayor parte de resurrección, y lo que había que hacer era enterrarlos con dignidad, mientras que había que ayudar con urgencia a unos cuantos, de los cuales menos de diez tenía una vida normal, aunque amenazada. Este es otro de los asuntos que me sé bien de la vida española, y el buen comportamiento será el de no ponerme dagas en el pescuezo, porque no tengo ninguna disponibilidad resignara de víctima.

El Análisis

EL LAMENTO EUFÓRICO DE 'EL ALCÁZAR'

JF Lamata

Los cierres de periódicos, y más aún de periódicos con larga trayectoria, como bien era el caso del ARRIBA (con más de 40 años a sus espaldas) debiera haber causado grandes pésames en el resto de colegas de la prensa. No fue el caso. La desaparición del ARRIBA no fue especialmente lamentada por ningún periódico. Y eso a pesar que en su última etapa el ARRIBA había hecho todo lo posible por apoyar la democracia (incluyendo la legalización del PCE) y en especial, apoyar al Gobierno Suárez. Pero por más intentos, nunca dejaría de ser visto como ‘el periódico franquista’. Estaba sentenciado.

El único periódico que lo lamentó editorialmente fue el diario EL ALCÁZAR, que curiosamente era el que más debió alegrarse del final de aquel periódico, cuya línea editorial ‘pro-democracia’ había deplomardo en varias ocasiones (incluso EL ALCÁZAR había llegado a ser demandado por la redacción del ARRIBA). Pero para EL ALCÁZAR, único diario que defendía la nostalgia franquista el fin de ARRIBA le quitaba de en medio una cabecera que le podía arrebatar lectores.

J. F. Lamata

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