6 septiembre 1960

Occidente apoya al jefe del Estado, mientras que el Este comunista respalda a Lumumba

Guerra Civil en el Congo a dos meses de su independencia: Lumumba y Kasavubu de ‘destituyen’ mutuamente

Hechos

  • El 5.09.1960, en un discurso radiado el jefe de Estado del Congo, Kasavubu anunció la destitución de Lumumba como jefe de Gobierno y pidió a la ONU que se hiciera cargo de la gestión del país.

El Análisis

Caos tras sólo dos meses de independencia

JF Lamata

Apenas han transcurrido dos meses desde la proclamación de la independencia del Congo, y el joven Estado se precipita ya hacia un caos institucional y militar que amenaza con devorarlo. La decisión del presidente Kasavubu de destituir al primer ministro Lumumba, y la respuesta inmediata de este anunciando la destitución del propio jefe del Estado, sumado a los intentos secesionistas de Moshe Tshombe en Katanga, dibujan una imagen inquietante de una nación sin ancla constitucional, donde las reglas básicas de la convivencia política aún no han echado raíces. Mientras las facciones rivales movilizan a milicias y se disputan el control real del país, la población civil —congoleña y extranjera— sufre las consecuencias de una lucha de poder implacable, marcada por venganzas étnicas, revanchismo y la sombra permanente del enfrentamiento Este-Oeste.

La prensa occidental apunta a Lumumba como el principal agitador, lo acusa de alentar la violencia contra los europeos y de buscar el amparo soviético. Sin embargo, reducir la crisis del Congo a una caricatura de la Guerra Fría o a la supuesta incapacidad africana para autogobernarse sería una peligrosa simplificación. El país nace sobre una arquitectura colonial deliberadamente frágil, sin cuadros administrativos formados, con fronteras impuestas y profundas fracturas tribales. A eso se suma la mano larga de intereses belgas, estadounidenses y soviéticos que, lejos de auxiliar, alimentan el fuego según sus intereses. El Congo no solo lucha contra sus demonios internos, sino contra la avidez geopolítica de los poderes que, ayer colonizadores, hoy se disputan su alma en nombre de ideologías globales. La independencia llegó, pero la libertad aún está en peligro.

J. F. Lamata