13 agosto 1977
I Congreso de la Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT) tras su legalización ratifica al ‘camarada Intxausti’ como líder
Hechos
El 13 y 14 de agosto de 1977 se celebró el I Congreso de la Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT).
Lecturas
Excluido de las primeras elecciones generales de junio de 1977, la ORT fue legalizada un mes después, en julio de 1977.
El 13 y 14 de agosto de 1977 se celebró el I Congreso de la Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT), el primer congreso que este partido político celebra después de su legalización (fue excluido de las elecciones del 15 de junio de 1977).
El congreso de la ORT ratifica su ideario marxista-leninista afín al pensamiento de Mao Zedong y ratifica como su secretario general a D. José Sanroma Aldea, apodado como ‘camarada Intxausti’.
Las elecciones generales de 1979 será la medición de la fuerza real de la ORT en el electorado.
Tras aquello la ORT iniciaría un proceso de fusión con el PTE jugando en las elecciones municipales de 1979 su gran baza para la alcaldía de Madrid.
06 Agosto 1977
El eurocomunismo, una forma de anticomunismo moderno
Aunque el eurocomunismo se presenta como un desarrollo creador del marxismo. su argumentación doctrinal es tan pobre que no merecería por sí misma ninguna atención. Es más. su desprecio por el auténtico desarrollo creador del marxismo se refleja en su rechazo del pensamiento Mao Tse-tung que sintetiza las experiencias del desarrollo histórico de la revolución socialista mundial.Por el contrario, como fenómeno Político tiene una gran importancia, y para su enjuiciamiento hay que partir de las circunstancias esenciales de su historia y de su situación actual. Someramente las podemos describir así:
En primer lugar, el eurocómunismo está encabezado por tres partidos que se llaman comunistas, y que realmente lo fueron en el pasado, pero que ahora de ello sólo conservan el nombre. pues han abandonado progresiva pero completamente el marxismo-leninismo.
En ese proceso han sido apoyados extraordinariamente por el PCUS desde su XX congreso y con ocasión de la crisis del movimiento comunista internacional, se alinearon incondicionalmente en el ala revisionista encabezada por el PCUS, y atacaron rabiosamente al PC de China que encabezaba el ala marxista-leninista. En la URSS se produjo la sustitución del Estado de dictadura del proletariado por una dictadura burguesa de nuevo tipo, lo que acarreó posteriormente la plena restauración de¡ capitalismo.
Dichos partidos -PCI, PCF, PCE- moderaron sus planteamientos ante el imperialismo USA cuando el socialimperialismode la URSS en sus relacionescon éste le interesaba ampliar y prolongar los acuerdos es decir cuando existía una fase, previa a su actual lucha desbocada por la hegemonía.
Los eurorevisionistas se complacen incluso en la vieja tendencia socialdemócrata de escindir a Marx de Lenin, como más fácil forma de atacar a éste.
En segundo lugar, los partidos eurocomunistas han ido configurándose como poderosos factores de estabilización del capitalismo monopolista bajo el Estado democrático-burgués. (En el caso de España, el PCE, que fue una fuerza antifascista de primera importancia, ha sido un factor decisivo para que la dirección del tránsito del fascismo a la democracia burguesa, haya quedado en manos de los representantes de¡ gran capital, es decir para que no haya habido derrocamiento sino desmoronamiento de la dictadura franquista).
Estos partidos aspiran a ser los gobernantes y reformadores del caduco sistema del capitalismo monopolista de Estado. Para ello no tienen más remedio que confiar en la llamada «vía democrática»: y su vuelta al Gobierno (ya que los tres. aunque en diversas circutistancias el PCE el PCF y PCI fueron partidos de Gobierno) no la asocian ya a perspectiva revolucionaria alguna. La pérdida de sus ilusiones revolucionarias, algunos incluso la cubren con un reaccionario sentimiento de nostalgia por una ocasión perdida. Estos partidos aspiran a adueñarse o compartir el poder en sus propios países al servicio del régimen social imperante en ellos. Son revisionistas y no pretenden derrocarlo. Su renuncia teórica al marxismo-leninismo- equivale a la renuncia práctica a la revolución.
En tercer lugar, estos partidos eurocomunistas actúan en países capitalistas que están bajo el área de influencia de EEUU, desde el fin de la segunda guerra mundial de la que el imperialismo norteamericano surgió como indiscutido jefe de filas del campo capitalista.
En cuanto al tiempo presente su actuación se desarrolla cuando ya la situación Internacional está marcada por la intensa lucha por la hegemonía de dos superpotencias imperialistas: EEUU y URSS, una en declive ya y otra aún en ascenso.
En cuarto lugar, estos partidos tienen una comunidad ideológica con el PCUS en su antimarxismo-leninismo, pero el revisionismo como ideología común no puede dar fraternidad duradera a esa familia. Además el PCUS ocupa frente a los demás una posición muy distinta que origina un creciente choque de intereses, cuya forma concreta de resolución decisiva y futura está por fraguar.
Si la importancia del eurocomunismo como cuestión política es clara, también lo son las razones de su actualidad.
No hay que ver como causa de la misma -sino como efecto- la actual abierta confrontación entre el PCUS y el eurocomunismo. Las razones profundas de la actualidad de éste hay que buscarlas en otra parte.
En primer lugar en la nueva crisis del capitalismo, reflejada con toda agudeza en los países europeos. Crisis cuyas consecuencias éstos han visto agravadas perjudicialmente para sí mismos por la actuación de EEUU en dicha crisis, que han utilizado su posición de dominio para descargar los efectos de la misma sobre Europa. Crisis en la que se ha visto coartada la positiva integración económica, política (y en el futuro militar) de una Europa independiente de las dos superpotencias.
Crisis en la que el fantasma de nuevos choques revolucionarios vuelve a recorrer Europa y amenaza con encarnarse si el capitalismo monopolista europeo no consigue un nuevo período de desarrollo y estabilzación.
El papel a cubrir por el eurocomunismo en esta crisis y en la salida a la misma así como la actitud a tomar ante él, es tema de candente urgencia.
Una segunda razón viene dada por el hecho de que la disputa por la hegemonía mundial que enfrenta a la URSS y a EEUU, se centra cada vez más sobre Europa. centro neurálgico a dominar.
Para EEUU se trata no sólo de mantener bajo su influencia a la Europa Occidental. sino además asegurar su dominio sobre ella para poner término a su declive como primera potencia imperialista. y lograr una nueva base que le permita afirmar su hegemonía mundial. hoy amenazada por el ascenso del socialimperialismo. Para hacer frente a éste y recuperarse de los golpes y las derrotas que le han infringido países y pueblos del Tercer Mundo, EEUU necesita asegurar su dominio sobre Europa.
Para la URSS el dominio de Europa es fundamental también en su carrera por dominar él mundo. La potencia militar de la URSS es muy grande, pero no tanto su poderío económico. La URSS puede ir ganando paulatinamente terreno en el Tercer Mundo (utilizando también el instrumento de la corrupción y el chantaje a diversos movimientos revolucionarios), pero es un proceso lento y costoso, que puede quebrantar seriamente su base económica (que además ya está siendo puesta en cuestión por las luchas que son crecientes de¡ pueblo soviético contra la nueva burguesía monopolista que domina política y económicamente la URSS).’La URSS necesita dominar el gran centro tecnológico e industrial que es Europa para lograr la hegemonía mundial con la rapidez que le es precisa.
Europa débil económicamente ante EEUU (no por volumen de producción) y militarmente ante la URSS pretende intento que empieza a dar sus primeros frutos, a veces inmaduros a veces tardíos- hacerse fuerte económica, política y militarmente ante las dos superpotencias. Lo que debe llevar a la independencia frente a una y otra y al combate contra las dos (así deberían verlo quienes verdaderamente quieran ser capaces de lograr esa Europa independiente y unida) y debería llevara no ver la solución en incrementar unas relaciones de explotación sobre el Tercer Mundo.
En este contexto se plantean una serie de interrogantes cardinales en relación con el eurocomunismo.
a) ¿Es el eurocomunismo una fuerza revolucionaria que amenace el capitalismo europeo?
No, desde luego. Los eurocomunistas están tan desengañados de la revolución, la consideran tan incapaz de vencer al Estado burgués y derrocarlo, que sólo sueñan el sueño reformista de una «transformación democrática» de éste. En ese camino se convierten en una fuerza contrarrevolucionaria.
La gran burguesía de sus propios países puede contar con ellos para salvar la crisis del sistema. Pero sabe al tiempo que el precio que le piden los eurocomunistas es que le otorguen la detentación del poder político en una mayor o menor medida y a costa de los tradicionales representantes políticos del gran capital; lo cual crea las naturales contradicciones, resolubles no antagónicamente en un proceso más o menos largo. La gran burguesía sabe, al tiempo que corre el peligro de que una vez llegados al poder los eurocomunistas se conviertan en instrumento servil. de los intereses extranjeros de la URSS (no por maquiavelismo sino como resultado de una determinada evolución de la coyuntura internacional).
b) ¿Son y serán vehículo del socialimperialismo soviético los partidos eurocomunistas?
Cierto es que durante mucho tiempo se han apoyado mutuamente con el PCUS. Cierto es que subsisten -lazos ideológicos, políticos, organizativos (más o menos oficializados estos últimos). Pero cierto es también que quieren ganarse la confianza de la gran burguesía de su país y que se ven obligados a tolerar las injerencias de EEUU.
Una y otra cosa los somete a una doble presión contradictoria. Es más, el afán soviético de acelerar su conquista de Europa les fuerza para que planteen más.. . exigentemente su acceso al Gobierno y al poder. Y esto agudiza las tensiones. La polémica «doctrinal» sobre el marxismo entre PCUS y eurocomunistas es sólo tapadera de los intereses reales en juego.
Teniendo en cuenta el estado actual de cosas, se puede seguir considerando aún a estos partidos como fuerzas prosocialimperialistas.
c.) ¿Cuáles son las relaciones que EEUU establecen con el eurocomunismo?,
EEUU adopta una actitud de enfrentamiento por, un doble motivo: el papel que estos, partidos pueden jugar directamente a favor de la U RSS y el papel que puedan jugar de cara a la integración europea que la independice frente a EEUU.
Lógicamente, como todos los poderosos, EEUU, no juega sólo una baza sino que también presiona al eurocomunismo; y la evolución de la actitud que hasta el momento adopta éste, le indica que los métodos de los poderosos siguen siendo efectivos ante los débiles que no se atreven a luchar y vencer.
d) ¿Qué significan el eurocomunismo para la unidad europea? ¿y para la paz mundial?
Por ahora desde luego que no un factor seguro que impulse esa unificación y esa paz, aunque se declaren fervorosos partidarios de ellas. Su misma afirmación de que no quieren una Europa que sea antiamericana ni antirusa señala precisamente los límites de su acción en ese sentido. Porque precisamente la real unificación e independencia de Europa pasa forzosamente por el enfrentamiento con las dos superpotencias, y porque precisamente la defensa de la paz mundial está ligada además al debilitamiento de una y otra que con su lucha por la hegemonía crean el peligro de una nueva guerra mundial, cuyo escenario (¿por qué no habría de serlo esta vez?) también sería Europa.
é) ¿Y qué significa para nosotros los comunistas el euro comunismo?
Sencillamente, y por ir a lo esencial: una traición a la causa más justa: la del comunismo, y a la teoría más científica: el marxismo-leninismo.
En fin los problemas y las respuestas han sido sólo esbozados. Además la realidad del eurocomunismo va a ser muy fluida, como en toda cuestión en la que hay un entrelazamiento y choque múltiple de intereses.
Los eurocomunistas se auguran a sí mismos un brillante porvenir. Yo, salvando el respeto que me merecen los hombres que lucharon aquí en España contra el fascismo, quiero terminar diciendo que no me parece así el futuro de quien es siervo de muchos señores.
José Sanroma, Secretario General de la ORT
16 Febrero 1979
ORT: ¿izquierda decidida y responsable?
Cada partido ha elegido un lema electoral en torno al que centrar su identidad y el sentido de su voto. ORT se presenta como la opción de izquierda responsable y decidida. En ésta se plasma nuestra voluntad de consolidar la democracia y de mejorar la posición política y social de los trabajadores en ella.
Rechazamos el adjetivo de «extrema» para distinguimos de la opción PCE o PSOE, y aceptamos sin complejos que se mida comparativamente la responsabilidad y la decisión de esos dos partidos con la de la ORT.
ORT en el período de transición ha luchado por la Constitución más democrática posible dentro de los insalvables límites que su elaboración tenía. A pesar de sus recortes, y dado que ya no había posibilidad de otra Constitución, votamos sí, y pusimos decisión en pedirlo para ,salvar la distancia que los parlamentarios, con su actuación, han. establecido entre pueblo y Constitución. Y ahora proponemos responsablemente soluciones que caben en su marco a fin de consolidarla y desarrollarla en un sentido democrático, asentando su funcionamiento.
La marcha de los parados
Mientras los otros defendieron el pacto de la Moncloa (igual a más paro) ORT impulsa la marcha de los parados a Madrid; y tras ésta, el 19 de marzo de 1977, el paro pasa a ser considerado el problema número uno, abriéndose así un clima social más favorable a su acometimiento. Ha hecho falta decisión y responsabilidad para poner en marcha a los parados y hacerlo dando el ejemplo que vio Madrid aquel día y que transmitieron a su regreso aquellas 30.000 personas venidas de punta a punta de España.
Tanta decisión y responsabilidad cuanta hace falta para que un partido comunista, auténticamente revolucionario, como es ORT, asuma, en la forma que lo ha hecho, la lucha contra el terrorismo de ambos tipos. Recuerden, por- ejemplo, cómo reaccionamos ante la Operación Galaxia, ensayo y no intento de golpe fascista.
Un acontecimiento ajeno a nuestra voluntad ha venido a darnos ocasión, en plena campaña electoral, de demostrar (y mostrar en la medida que los medios de comunicación no lo sigan ocultando) la verdad del lema con el que se presenta ORT. Veámoslo:
El 3 de febrero el BOE publica un decreto inconstitucional. El Gobiemo de UCD cuenta con el apoyo y complicidad del PSOE, PCE, y CD, según lo muestran los hechos (no hacen falta las palabras, aunque el PCE sí las pronuncia). El 10 de febrero – la Junta Electoral determina que dicho decreto no sea aplicado. Esa es una semana de silencio en la prensa, la radio y la TVE, enmudecidas por la presión del Gobierno y de sus consensuados. Pero además del silencio, en esta semana hay una intensa actividad e iniciativa política de ORT.
Recurso ante la Junta Electoral
No nos mueven unos pocos minutos más en TVE. Es la violación flagrante de la Constitución lo que nos subleva.
En nombre de ORT interpongo un recurso ante la Junta Electoral pidiendo no aplique el decreto, por su radical nulidad; y lo acompaño de un dictamen que, a nuestro requerimiento, firman once prestigiosos juristas. La Junta Electoral nos nombra miembros del Comité de Radio y Televisión, lo que supone el reconocimiento implícito de lo que pedimos. Reunido a continuación el Comité de Radio y Televisión, los partidos presentes en él (UN, CD, PSOE, PCE y PTE), es decir, todos menos ORT, intentan aplicar el decreto del Gobierno; ante esto, sólo ORT no acepta sus acuerdos, y presenta un nuevo recurso ante la Junta Electoral pidiéndole que ahora diga expresamente al CRTVE que no se aplique el decreto. (En ningún caso hemos pedido a la Junta Electoral que cumpla un papel que sabemos no le corresponde: declarar la inconstitucionalidad.) UCD presenta otro recurso pidiendo alterar la composición del CRTVE con su inclusión y la exclusión de ORT. Ningún partido se opone a esto a excepción de ORT.
El día 10 la Junta Electoral resuelve. El resultado ya es bien sabido: la primera batalla en defensa de la Constitución se ha ganado frente al Gobierno, UCD, CD, PSOE, PCE, y otros.
ORT no se atribuye el mérito de esta victoria. Hemos reconocido el papel correcto de la Junta Electoral y solicitado el público agradecimiento de todos los demócratas para los juristas que emitieron el dictamen, y las numerosas personalidades políticas que apoyaron la acción de ORT.
Opción de izquierdas responsable y decidida
Pero si hay que ponerle el nombre de un partido a este acontecimiento hay unas siglas indiscutibles: ORT, la opción de izquierdas responsable y decidida. Responsabilidad para -desatendiendo nuestra propia campaña electoral- llevar la iniciativa política y el trabajo por la defensa de la Constitución, cuya violación, de haber sido consumada, habría sentado un precedente irreparable.
Decisión, para hacerlo aún teniendo enfrente todo lo que, por intereses mezquinos, se había puesto enfrente, sacrificando la legalidad constitucional.
Y finalmente el éxito, pasando por encima del consenso en bien de la democracia. Por eso podemos decir ahora a todos los lesionados por el pacto de la Moncloa y por el consenso: Vota ORT para avanzar, también en una política de izquierdas y en la unidad de todas ellas.
Nos queda la satisfacción de haber cumplido consecuentemente con nuestro sí a la Constitución.
Discúlpenme aquellos a quienes esto les parezca autobombo de ORT.
Tómenmelo sencillamente como la orgullosa y sincera manifestación de quien siente que su lema electoral no es ni una broma ni una mentira, sino la verdad de un modesto partido cuya influencia seguirá en ascenso
José Sanroma, Secretario General de la ORT
El Análisis
La ORT ha celebrado su primer congreso legalizado entre banderas rojas y proclamas maoístas, pero parece que el viento democrático sopla por otros derroteros. Con José Sanroma, alias ‘camarada Intxausti’, a la cabeza, los revolucionarios han reafirmado su apuesta por el marxismo-leninismo y su rechazo frontal al eurocomunismo «revisionista» de Santiago Carrillo. Sin embargo, mientras la ORT afila su discurso contra las potencias imperialistas y denuncia la traición de los comunistas domesticados, el electorado español ya ha pasado página. Ni el socialismo con puño de hierro ni la dialéctica de la revolución parecen entusiasmar a un país que prefiere menos teoría y más transición tranquila.
En las urnas, los comunistas de Carrillo se llevaron el gato al agua entre los rojos, y el PSOE de Felipe González y Alfonso Guerra conquistó a la mayoría progresista con un aire más fresco, juvenil y pragmático. La ORT, en cambio, quedó atrapada en un discurso que parecía más dirigido a las fábricas de Shanghái que a los votantes de Madrid. Por mucha pasión revolucionaria que despliegue, parece que la España de 1977 prefiere avanzar por la vía democrática antes que lanzarse a una revolución que ya ni Mao podría liderar desde su tumba.
J. F. Lamata