25 agosto 1945

Indochina: Los comunistas de Ho Chi Minh proclaman la independencia de Vietnam con la oposición de los antiguos colonos franceses

Hechos

El 25 de agosto de 1945 Ho Chi Minh proclamó la república de Vietnam.

Lecturas

El emperador de Indochina, Bao Dai, designado por los invasores japoneses, ha sido obligado a abdicar este 25 de agosto de 1945, algo que era previsible tras la capitulación de Japón en la Segunda Guerra Mundial, por la presión de las fuerzas guerrilleras del Comité de Liberación del Pueblo Vietnamita de ideología comunista liderados por Ho Chi Minh.

El Comité, que durante años luchó contra los ocupantes se ha apoderado de una considerable cantidad de armas y controla Hanoi y Saigón, las dos principales ciudades del país.

Inmediatamente después, Ho Chi Minh proclamó oficialmente la república, se sabe que una fuerza colonial de Francia, el país propietario de Indochina hasta que fue invadida por Japón, encabezada por el general Thierry d´Argenlien, se dirige a Indochina para restablecer el control colonial de Francia sobre Indochina y reprimir a los guerrilleros.

El 2 de septiembre de 1945 el líder comunista Ho Chi Minh proclamó en la ciudad de Hanoi la Repúblicca Democrática de Vietnam. La noticia de la capitulación japonesa desató una ola de manifestaciones multitudinarias a favor de la independencia. El 23 de noviembre aviones y navíos de guerra franceses bombardearon el puerto de Haiphong. El detonante fue una disputa aduanera y la presencia de soldados vietnamitas en la parte china de Haiphong. Se inició de este modo la primera fase de la guerra de Indochina; en diciembre Ho Chi Minh hizo un llamamiento a la lucha abierta contra los ocupantes. Francia apoyó el 27 de mayo de 1948 el establecimiento en Saigon de un gobierno provisional pro-francés opuesto a Ho Chi Minh con el antiguo emperador Bao Dai como dictador abriendo el camino a una guerra colonial con guisos de guerra civil.

El golpe definitivo será la caída de Dien Bien Fu en 1954.

El Análisis

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JF Lamata

El 2 de septiembre de 1945, apenas días después de la capitulación japonesa, Ho Chi Minh subió a un estrado en Hanoi y proclamó ante una multitud enardecida el nacimiento de la República Democrática de Vietnam. Para muchos vietnamitas fue un acto de liberación. Para Francia, un bofetón en plena retirada. Para Estados Unidos, una incomodidad creciente: la independencia de las colonias era bienvenida… salvo que llegara teñida de rojo.

Y es que Ho Chi Minh no es sólo un líder carismático que encarna el sueño anticolonial; es también un comunista convencido, educado en Moscú, admirador de Stalin y camarada de Mao. Washington lo mira con recelo, París con desprecio, y ambos con temor. Francia, deseosa de recuperar su “joya asiática” tras la humillación de la ocupación japonesa, no está dispuesta a tolerar que su antigua colonia se le escape bajo la bandera de la hoz y el martillo. Así, la guerra no tarda en declararse, primero de forma encubierta, y luego a golpe de cañón en Haiphong y de emboscadas en las selvas del norte. El emperador Bao Dai, un títere en busca de corona, es rescatado del cajón de los recuerdos para encabezar un gobierno pro-francés desde Saigón. La escena está servida: guerra civil, colonialismo revivido, y un comunismo que ya no se esconde.

La batalla de Indochina ha comenzado, y huele a algo más que a guerra de guerrillas. Francia se aferra a su antiguo imperio como si aún fuera el siglo XIX, mientras en los pasillos de Washington se preguntan si la descolonización va a significar, inevitablemente, expansión soviética. Vietnam, mientras tanto, se convierte en el primer gran escenario de esa nueva partida global: la Guerra Fría. Y nadie parece entender que para muchos vietnamitas esto no va de bandos ideológicos, sino de dejar de ser colonia de una vez por todas.

J. F. Lamata