21 noviembre 2024

Irene Montero publica un libro para ajustar cuentas: acusa a Yolanda Díaz de gritarla y a Enrique Santiago de conspirar contra ella

Hechos

El 21 de noviembre de 2024 D. Enrique Santiago publica un tuit para defenderse del libro: « «Algo habremos hecho: Memoria para volver a ir demasiado lejos». 

Lecturas

En noviembre de 2024 la exministra y eurodiputada Dña. Irene Montero publica el libro «Algo habremos hecho: Memoria para volver a ir demasiado lejos», editado por la editorial Navona y se basa en conversaciones de la Sra. Montero con su jefa de comunicación, Dña. Lidia Rubio.
En el libro la Sra. Irene Montero ajusta cuenta contra algunos de sus ‘ex-camaradas’ de Sumar:
Sobre Yolanda Díaz: Montero la califica como «el error político más grande» de Podemos, al que se refiere a la decisión de impulsarla como candidata en 2021 tras la salida de Pablo Iglesias. Afirma que Díaz «multiplicó la agresividad de los golpes» contra ella durante la crisis, pidiendo su dimisión «a gritos» en reuniones internas (por ejemplo, gritándole a Isa Serra: «¿Cuándo va a dimitir Irene Montero?»). Montero la acusa de actuar para forzar su cese o el de colaboradoras como Ángela Rodríguez «Pam» y Vicky Rosell, y de vetarla en las listas de Sumar para las elecciones generales de 2023, junto con figuras como Mónica García, Íñigo Errejón y Alberto Garzón (solo Ada Colau se opuso). Según Montero, Díaz priorizó aliarse con el PSOE en lugar de defender la ley, contribuyendo a su «caída». Más allá de lo personal, critica a su equipo y proyecto como una «izquierda amable» orquestada por el PSOE para erosionar a Podemos, comparándola con operaciones pasadas contra IU.

Sobre Enrique Santiago: Montero detalla una «tensa conversación telefónica» el 1 de febrero de 2023, en la que detectó que Santiago negociaba «en su nombre o en el de Yolanda» con el PSOE, al margen de su ministerio, para aceptar una reforma de la ley que revertía al esquema penal anterior. Lo describe como el «momento más doloroso» con excompañeros, acusándolo de «encastillada» cuando ella defendió el consentimiento como eje. Para corroborar sus sospechas, menciona mensajes de WhatsApp que Santiago envió por error a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, resumiendo la charla. Afirma que fue «la última vez que hablé con Enrique» y lo ve como parte de una traición general de «compañeros del espacio político» (excepto Podemos) que la dejaron «sola».

Sobre Íñigo Errejón: Lo califica de «inútil» para la izquierda; acusa al «errejonismo» de no aportar nada nuevo (solo lo que podría hacer el PSOE) y de ser «funcional en la guerra sucia contra Podemos». Menciona su salida en 2019 para Más Madrid como un golpe interno.

Sobre Mónica García: Participó en el veto a Montero en las listas de Sumar para el 23J; parte de la estrategia para debilitar a Podemos.
Sobre Alberto Garzón: Apoyó el veto a Montero en Sumar; alineado con la «traición» durante la crisis del «solo sí es sí».
Sobre Jaume Asens: Avaló jurídicamente la reforma del PSOE en la crisis de la ley, contribuyendo a dejarla «sola».
En cambio, elogia colaboraciones con EH Bildu o ERC, y llama a una «izquierda fuerte» sin confrontaciones internas, aunque el tono del libro ha reavivado divisiones.

21 Noviembre 2024

Comunicado de Enrique Santiago

Enrique Santiago

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El trabajo parlamentario y mis tareas en el PCE requieren máxima dedicación. Los debates estériles no me interesan, pero por evitar aquello de “el que calla otorga”…hago una breve parada para contestar. Y retomo lo realmente importante: mejorar la vida de la clase trabajadora.

Tras dos semanas difundiéndose incoherentes teorías conspiranoicas que yo creía propias únicamente de otros ámbitos, el prudente silencio que he mantenido no ha evitado que continúe la campaña.

Sacar adelante la Ley del ‘Sólo Sí es Sí fue muy difícil. Casi acabó con el gobierno de coalición de izquierdas, tan necesario en un momento de recuperación de derechos y defensa de la mayoría social trabajadora en medio de una difícil crisis económica post-COVID y una guerra, que habían agudizado las desigualdades.

El enfrentamiento entre los ministerios de Justicia e Igualdad tensionó a todo el país y nos obligó a dialogar y hablar mucho, entre los partidos y entre los ministerios. Lo normal en política. Finalmente, conseguimos un acuerdo y se aprobó la Ley, únicamente con algunos cabios que acordó la entonces Ministra de Igualdad con el PSOE.

Fue una negociación, como tantas otras, en las que intervinimos todas las fuerzas políticas parte del gobierno de coalición. También IU, ayudando en lo posible a que la ley saliera adelante.

Mi defensa de la ley es conocida, consta en mis muchas declaraciones públicas defendiendo el Anteproyecto de ley y el texto finalmente aprobado. Defendí y defiendo que el sentido de la Ley, huyendo del punitivismo y poniendo el consentimiento en el centro, era el correcto y suponía un avance en la protección de las víctimas.

No sé cuál es exactamente la supuesta conspiración de la que se me responsabiliza, que no se advirtió en su día. Y que ahora, dos años después, se aventa insistentemente insertada en una campaña de promoción de un libro.

Esta es la única declaración que haré respecto a este tema. Los protagonistas en política no debemos ser las personas elegidas como representantes, sino los problemas de la ciudadanía y de la clase trabajadora. Ahí sí me encontrarán quienes quieran debatir y trabajar por resolverlos.

En medio de la ofensiva reaccionaria, no nos equivoquemos de enemigo, ni confundamos las prioridades.