4 abril 1978
El nombramiento es bien recibido en España, al ser Navon un interesado en la cultura castellana
Isaac Navon, del Partido Laboralista, nuevo Jefe del Estado de Israel
Hechos
El 19.04.1978 Isaac Navon fue elegido Presidente de Israel por el Knesseth (Parlamento) por 86 votos a favor y ninguno en contra (23 diputados votaron eb blanco).
Lecturas
Sustituye a Katzir, elegido en 1973.
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COHABITACIÓN ENTRE LOS PODERES
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20 Abril 1978
Un judío sefardí, nuevo presidente de Israel
Pocas veces una elección presidencial ha apasionado tanto a los israelíes como la que concluyó ayer con la designación del señor Isaac Navon para la presidencia del Estado hebreo. Navon es el primer presidente de origen sefardí, es decir, de procedencia judeo-española, y también el primero que ha nacido en Israel.
Su nombramiento ha sido precedido por el episodio tragicómico de la candidatura del doctor Itzhak Chevet, elegido por el primer ministro Menahem Begin debido a su condición de judío sefardí nacido en Siria, y también por su claro ultranacionalismo. Sin embargo, Begin no consiguió imponerlo a sus partenaires de la coalición gubernamental, para no hablar de la oposición laborista. La candidatura de Chevet hubo de ser retirada, pues, de la Knesseth (Parlamento), que es la que debe nombrar al presidente.Poco después, un segundo candidato de la mayoría, el doctor Elimelekh Rimalt, respaldado por el líder liberal Simha Ehrlich, ministro de Finanzas y «número dos» del partido Likud, tuvo que retirarse de la carrera cuando comprendió que no podría contar con suficientes votos en el Parlamento. De esa manera, Isaac Navon emergió como candidato único, apoyado por los diputados de todos los partidos.
A sus 57 años, Navon es el más joven de todos los presidentes israelíes, y por primera vez la Beith Hanasi (residencia presidencial) acogerá a una familia con niños de corta edad: Itzhak y Ophira, de cuatro y cinco años, respectivamente.
Además de ser el primer presidente sefardí -todos los anteriores fueron judíos azkenasis (procedentes de Europa central)-, Navon es también el primero que habla el árabe con tanta fluidez como el hebreo, debido a su origen sabra, o de nacido en la antigua Palestina. Por lo demás, el privilegio de su candidatura única a la presidencia sólo ha sido compartido por el primer presidente de Israel, el doctor Haim Weizman, dirigente del movimiento sionista mundial.
Un humanista
Todas estas características y, sobre todo, la de su candidatura aceptada por unanimidad, hacen del nuevo presidente un personaje fuera de lo común en la fauna política israelí. Navon, ex secretario de David Ben Gurion (padre del Estado hebreo), y en muchas ocasiones diputado laborista, no forma parte, sin embargo, del ala nacionalista del laborismo, ideológicamente cercana al Likud del señor Begin. Por el contrario, pertenece abiertamente al grupo de las «palomas».Resulta, por tanto, paradójico que haya sido el elegido de un «halcón» como Begin. Además, unido a las tradiciones religiosas del pueblo judío, Navon goza de la confianza de todos los partidos «religiosos»; pero su conocida tolerancia en esa materia le proporciona, a la vez, la de los anticlericales y ateos.
El nuevo presidente dispone, paralelamente, de ciertos antecedentes literarios, relacionados con la cultura sefardí, a la que le ha dedicado dos «romanceros», en los que el español se mezcla con el hebreo, muy bien recibidos por el público de los teatros y de la televisión. Navon no es, empero, lo que aquí se llama un «sefardí profesional», puesto que en el Parlamento sólo ha representado a los laboristas, bastante alejados de los sectores sefardíes.
Quizás por eso, Navon acaba de declarar que no quiere ser «el portavoz de una comunidad judía particular ni de un partido», sino «el presidente de todos los israelíes».
El Análisis
En 1978 el Parlamento israelí designó como nuevo presidente de la República a Isaac Navón, miembro del Partido Laborista, en sustitución de Efraim Katzir. Navón no era un desconocido: formado en humanidades, políglota, con una destacada carrera en la administración y la diplomacia, representaba además a una nueva sensibilidad dentro de la política israelí. Era el primer sefardí en ocupar la jefatura del Estado, un hecho de enorme simbolismo en un país donde los judíos orientales se sentían, a menudo, ciudadanos de segunda frente al predominio ashkenazí en las élites políticas y sociales.
Su llegada a la presidencia coincidió con un momento singular: Israel estaba gobernado por primera vez por la derecha, bajo el liderazgo de Menahem Begin y el Likud, mientras Navón representaba al laborismo, el partido que había conducido al país desde la independencia. En ese sentido, el suyo fue un ejercicio de “cohabitación” institucional antes de que el término se pusiera de moda en otras latitudes: un presidente laborista, con funciones fundamentalmente honoríficas y representativas, y un primer ministro conservador, verdadero depositario del poder ejecutivo.
El equilibrio funcionó porque el cargo presidencial en Israel carece de poder ejecutivo real, pero también porque Navón supo desempeñar un papel de puente simbólico entre distintas comunidades y corrientes políticas. Mientras Begin trazaba un rumbo más nacionalista y firme en materia territorial y de seguridad, el presidente proyectaba una imagen de unidad y continuidad institucional. Así, la elección de Isaac Navón mostró que, incluso en un país marcado por tensiones internas y externas, la pluralidad y la alternancia podían convivir bajo un mismo techo político, preservando la estabilidad democrática de Israel.
J. F. Lamata