20 octubre 1968

La ex primera dama norteamericana, Jackeline Kennedy, se casa con el multimillonario griego Aristóteles Onassis

Hechos

El 20 de octubre de 1968 la viuda de John Kennedy, Jackeline, se casó con Aristóteles Onassis.

Lecturas

John Kennedy fue asesinado en 1963. 

A pesar de la oposición de su familia política y de la clara desaprobación expresada por el Vaticano, Jacqueline, viuda del presidente John F. Kennedy, contraerá matrimonio este 20 de octubre de 1968 con el armador griego Aristóteles Onassis.

La ceremonia se celebrará en Skorpios, isla privada Onassis, en el Egeo, y será oficiada por monseñor Príntesis, arzobispo católico de Atenas.

Hace diez días, la novia recibió de Onassis un valioso regalo: un anillo, valorado en 1.200.000 dólares.

Rose Kennedy, madre del presidente asesinado y decana del clan, se ha negado a asistir a la boda.

En cambio, estaban presentes dos integrantes de la familia: Patricia Lawford y Jean Smith: asimismo, asistirán los hijos de Jackie y el difunto presidente, Carolina y John. En su principio, el matrimonio debía celebrarse el verano pasado, pero se retrasó a raíz del asesinato de Robert Kennedy, el 5 de junio último.

La opinión pública norteamericana ha reaccionado negativamente ante la noticia de que Jackie Kennedy volvería a casarse. Desde el asesinato de su esposo, Jackie era considerada una especie de heroina nacional. «Este matrimonio es un escándalo», reza la cabecera de una revista norteamericana.

El Análisis

Jackie se va a Skorpios: ¿Adiós a la viuda de América?

JF Lamata
Hoy, en la isla privada de Skorpios, bañada por las aguas del Egeo, Jacqueline Kennedy, la viuda que América convirtió en mito, se casó con Aristóteles Onassis, el magnate griego cuya fortuna parece tan grande como su descaro. La ceremonia, oficiada por el arzobispo católico de Atenas, monseñor Príntesis, fue un affair íntimo, con los hijos de Jackie, Caroline y John, y un par de Kennedy menores, Patricia Lawford y Jean Smith, como testigos. Pero no nos engañemos: este no es solo un matrimonio, es una bofetada al relato de la “viuda de América”. La Jackie que lloró a John F. Kennedy en 1963, impecable en su duelo nacional, ahora se refugia en una isla griega, con un anillo de 1.2 millones de dólares en el dedo y un millonario controvertido a su lado. ¿Quién puede culparla por querer escapar del foco que la ha abrasado durante cinco años?
Sin embargo, América no perdona tan fácil. Las portadas de las revistas gritan “escándalo”, y el público, que la coronó como heroína trágica, se siente traicionado. La familia Kennedy, con Rose Kennedy a la cabeza, dio la espalda a la boda, y el Vaticano no se quedó atrás, frunciendo el ceño con esa desaprobación tan propia de quienes prefieren a las viudas eternamente enlutadas. El retraso de la boda, originalmente planeada para el verano, tras el asesinato de Robert Kennedy en junio, solo añadió leña al fuego de los rumores. Jackie, que ha vivido bajo el microscopio desde Dallas, parece haber elegido Skorpios no solo como escenario nupcial, sino como búnker para ella y sus hijos, lejos de una nación que la idolatra y la juzga a partes iguales. Pero, ¿es esto un nuevo comienzo o una huida?
Onassis, con su yate y su isla, ofrece a Jackie algo que América nunca pudo: privacidad, o al menos la ilusión de ella. Pero el precio es alto. La prensa sensacionalista ya afila sus plumas, y los estadounidenses, que aún lloran a JFK, ven en este matrimonio una afrenta a su memoria. Jackie, que fue la reina del Camelot perdido, ahora es la esposa de un magnate griego, y el contraste no podría ser más brutal. Mientras Skorpios brilla bajo el sol mediterráneo, América se queda con su indignación y sus titulares. Jackie ha elegido su camino, pero uno se pregunta: ¿es libre por fin, o solo cambió una jaula por otra?
JF Lamata