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Madrazo considera a Aznar culpable de todas las muertes que cause la guerra de Irak

Javier Madrazo, líder de Izquierda Unida en Euskadi, acusa a José María Aznar de ser igual de terrorista que ETA

HECHOS

  • En abril de 2003 D. Javier Madrazo coordinador general de Ezker Batua – IU y consejero de Vivienda en el Gobierno de D. Juan José Ibarretxe, declaró que para él era igual de terrorista D. José María Aznar que ETA.

06 Abril 2003

Madrazo, el nazi

Germán Yanke

Hay quienes se muestran indignados como único procedimiento para disfrazarse de una cierta dignidad, que decía Macluhan. Javier Madrazo sólo lo pretende. Quiero decir que a estas alturas, por más que perore, por más que se quiera mostrar como una enfadada ratita de sacristía, el consejero comunista del Gobierno vasco no puede esconder que es un nazi. O uno de los comunistas que, entusiasmados, han colaborado con el nazismo a lo largo de todo el siglo XX.

Ha sido así siempre. Comenzó en las organizaciones pacifistas más clericales y se dio a las escisiones para no perder el control. Fue elegido candidato de Izquierda Unida en el País Vasco con su propio voto y se dio a la depuración de la mitad discrepante para no perder el poder. Aprovechando que se había sumado al delirio ideológico de Llamazares, se ha dado ahora a la verborrea, al insulto, a la defensa de las dictaduras (especialmente la cubana) y a la agresión tanto a las libertades ciudadanas como al sentido común.

El sábado equiparó al presidente Aznar con los criminales de ETA, en un salto hacia delante propio de lo que Benedettto Croce llamaba partidos de la onagrocracia, es decir, gobernados pos asnos. El problema no está tanto en el insulto (absurdo, esperpéntico) como en el líder de los comunistas vascos que, con ello, no hace sino banalizar el terrorismo asesino de ETA y darle una palmadita en el hombro, que es lo que Madrazo ha hecho siempre con aquellos de los que quiere algo, siempre personal. El problema es de Madrazo, que vuelve a las tesis nazis según las cuales existe mal en el mundo y, por ello, se pueden equiparar las cámaras de gas de Hitler con los accidentes de la industria agrícola, tan contaminante además.

Madrazo es un nazi indigno, defensor de Castro, de Batasuna, colaborador con el antidemocrático proyecto de Ibarretxe, pagado por este. Nada más. Por cierto, ¿qué hace el PSOE de Zapatero negociando mociones parlamentarias con el partido de un tipo así?

08 Junio 2003

La tradición de Madrazo

Germán Yanke

Javier Madrazo pertenece a una vieja tradición: la del servilismo del comunismo al nacionalismo. No es nuevo: si se quiebra la nación se puede quebrar con ello el Estado de Derecho que ampara la sociedad abierta. El nacionalismo, también desde antaño, paga bien estos servicios.

En agosto de 1921 apareció en Bilbao el diario Las Noticias, inspirado por Oscar Pérez Solís, director del semanario comunista Bandera Roja. Se supo después que el diario estaba financiado por los nacionalistas vascos con el fin de encontrar apoyos en una izquierda que querían romper por su defensa de la unidad de España. Formalmente constituido poco antes de la revolución de octubre, el Partido Comunista de Euzkadi se convirtió también en un interesado aliado del PNV oponiéndose con él a las pretensiones autonomistas de Prieto y defendiendo “la autodeterminación del pueblo vasco de acuerdo con los postulados leninistas”.

Este sábado, tras la indecencia de ayudar con su ausencia a la protección nacionalista de ETA-Batasuna, Madrazo afirma que el PP quiere, tras la desobediencia nacionalista-comunista al Tribunal Supremo, suspender la autonomía vasca. Está claro que su adversario es el partido gubernamental, al que asocia al PSOE, y no el crimen nacionalista, que quiere seguir teniendo en su panorama político-económico. El secretario general del PP responde que la suspensión no se está ni considerando pero merece la pena señalar que es mejor un País Vasco con libertad y sin competencias coyunturales que una comunidad autónoma poderosa y dictatorial.

Y si no se va a suspender la autonomía, como estoy seguro, no estaría de más que el Gobierno y el PSOE, unidos en el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, nos indiquen la “hoja de ruta” que van a seguir para que este intento golpista que el nacionalismo ha encargado a Atutxa reciba la adecuada respuesta del Estado de Derecho.

08 Junio 2003

La manzana podrida

Javier Pradera

La insidiosa ofensiva del PP contra Izquierda Unida (IU) -acusada por Aznar de complacencias o connivencias con el terrorismo- utiliza de munición la entrada hace dos años en el Gobierno de Vitoria de su sección vasca (Ezker Batua), cuyo presidente, Javier Madrazo, no procede del PCE, sino de los movimientos pacifistas cristianos. La descalificación de IU-EB por sus vinculaciones con el nacionalismo vasco se proyecta sobre «los comunistas» de toda España -sinécdoque de la coalición- con el fin de de expulsarlos del arco constitucional. Pero es falso que IU haya optado «por el nacionalismo antes que por la Constitución»: Madrazo ha sido duramente criticado por Frutos -secretario general del PCE- y por otros dirigentes en España. La fobia inquisitorial del PP contra «los comunistas» podría ser interpretada como un rebrote de la guerra fría; sin embargo, la descomposición de la Unión Soviética (Rusia está gobernada hoy por jerarcas reconvertidos del PCUS y del KGB como Putin, que se han mantenido en el poder sin solución de continuidad) da un aire anacrónico a esa hipótesis. Entre 1993 y 1996, Aznar forjó una alianza de hecho -una coalición negativa- con la IU de Anguita, defensor en su día del Pacto de Estella y actual padrino de Madrazo; todavía esta semana el secretario general del PP de Andalucía recordó los buenos viejos tiempos del frente contra el PSOE al incluír a IU entre sus aliados municipales posibles.

Antes de llegar al Gobierno, el PP hizo lo posible para potenciar electoralmente a IU y erosionar al PSOE por su flanco izquierdo; en cambio, su objetivo actual es que la coalición de Llamazares no alcance el nivel de votos requerido (el 3% en las legislativas y el 5% en las municipales y autonómicas) para que esas papeletas sean transformadas en escaños. La descalificación de «los comunistas» como compañeros de viaje de los terroristas es un trámite orientado a preparar la misma acusación calumniosa contra el PSOE por sus pactos con IU en comunidades y ayuntamientos. Pero la versión política del apólogo moral de la manzana podrida que corrompe el cesto entero, de no ser aislada a tiempo, se volvería también en pura lógica contra el PP, contaminado por sus alianzas en el País Vasco con un PSOE previamente infectado por los pactos con IU.

Ese insostenible contagio transitivo de la lepra terrorista desde IU-EB al PSOE es puro oportunismo electoral. La desaparición en las urnas de la extrema derecha y del centrismo ha dejado al PP un espacio exento de competidores por ambos flancos; la hegemonía indiscutida de los populares sobre un amplísimo yacimiento de votos potenciales tiene como contrapartida la escasez de socios disponibles para formar Gobierno cuando les falte la mayoría absoluta. Aunque Aznar fue investido presidente en 1996 gracias a los votos de CiU, PNV y CC, los malos modos del PP con sus antiguos socios nacionalistas y regionalistas dificultarán sus futuros entendimientos con partidos de ámbito territorial, como el caso de Cantabria ha puesto estos días de manifiesto.

Los portavoces del PP han recurrido a diversos sofismas para tratar de aliviar la soledad del gigante despojado de la mayoría absoluta. El hipotético derecho de quien llega primero -con mayoría relativa- a arramblar con todo es sólo una peculiaridad del sistema británico. También carece de fundamento la supuesta invalidez de los acuerdos entre partidos que no hayan sido anunciados antes de las elecciones: ¿acaso lo hizo Aznar en 1996? Y la expulsión de IU del arco constitucional como compañero de viaje del terrorismo es una maniobra para que el PSOE no ejercite su legítimo derecho a pactar con «los comunistas» y deje así el campo libre al PP como minoría más votada. Esta estrategia ventajista pone en riesgo la convivencia democrática: los gritos lanzados contra Zapatero y Llamazares como supuestos «amigos de los terroristas» a la salida del funeral por las víctimas de Sangüesa son indisociables de las injuriosas acusaciones del presidente del Gobierno.

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