22 julio 1996
El hasta ahora alcalde Basilio Fernández, de Progreso y Futuro de Ceuta (PFC) presentó su dimisión al no poder seguir gobernando en minoría
Jesús Fortes, del Partido Popular se hace con la presidencia de Ceuta con el apoyo del partido musulmán PDSC

Hechos
- El 15.07.1996 D. Basilio Fernández (PFC) dimitió como presidente de Ceuta.
- El 22.07.1996 D. Jesús Fortes (PP) se convirtió en el nuevo presidente
Lecturas

El 15 de julio de 1996, el presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Basilio Fernández López, del partido localista Progreso y Futuro de Ceuta (PFC), anuncia su dimisión irrevocable tras siete meses gobernando en minoría. La crisis política se arrastra desde el 29 de diciembre de 1995, cuando uno de los integrantes de su equipo de gobierno vota contra los presupuestos para 1996, dejando al Ejecutivo sin una mayoría suficiente para garantizar su estabilidad. Fernández López, que gobierna con el apoyo de 12 de los 25 miembros de la Asamblea, justifica su renuncia por el interés general de los ceutíes, después de fracasar el último plazo de diez días concedido por los grupos políticos para encontrar una salida a la crisis institucional.
El 22 de julio de 1996, la Asamblea de Ceuta celebra una sesión para elegir al sustituto de Fernández López. El candidato del Partido Popular, Jesús Cayetano Fortes Ramos, obtiene únicamente diez votos, los nueve de su formación y el del Partido Democrático y Social de Ceuta (PDSC), insuficientes para alcanzar la mayoría absoluta de trece diputados. Sin embargo, al no existir un acuerdo alternativo, Fortes Ramos accede a la presidencia por encabezar la candidatura más votada en las elecciones del 28 de mayo de 1995, conforme al procedimiento previsto en el Estatuto de Autonomía. El nuevo presidente, que también gobernará en minoría, anuncia su intención de negociar acuerdos con las restantes formaciones de la Asamblea para conseguir una mayoría estable.
El relevo se formaliza mediante dos reales decretos firmados por el rey Juan Carlos I el 24 de julio de 1996, a propuesta del Gobierno presidido por José María Aznar López, y publicados en el Boletín Oficial del Estado del día 25. Con este nombramiento, el PP pasa a controlar también la presidencia de Ceuta, sumándola a la de Melilla. La denominación institucional de presidente de la Ciudad Autónoma responde al nuevo régimen jurídico establecido por el Estatuto de Autonomía de 1995, que sustituye el anterior modelo de gobierno estrictamente municipal por una Asamblea y una presidencia dotadas de competencias autonómicas.
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Cronología
| Fecha | Acontecimiento |
|---|---|
| 13-03-1995 | Se aprueba la Ley Orgánica 1/1995, Estatuto de Autonomía de Ceuta. |
| 28-05-1995 | El PP gana las elecciones ceutíes con 9 de los 25 escaños, sin mayoría absoluta. |
| 29-12-1995 | Un miembro del equipo de Fernández López vota contra los presupuestos de 1996, desencadenando la crisis. |
| 15-07-1996 | Basilio Fernández López anuncia su dimisión. |
| 22-07-1996 | Jesús Cayetano Fortes Ramos accede a la presidencia con diez votos. |
| 25-07-1996 | El BOE publica el cese de Fernández López y el nombramiento de Fortes Ramos. |
El Análisis
El Partido Popular consiguió en 1996 lo que no había logrado directamente en las urnas un año antes: controlar simultáneamente las presidencias de Ceuta y Melilla. Sin embargo, el éxito institucional podía ocultar un problema político más profundo. Las dos ciudades, particularmente sensibles a sus relaciones con Marruecos y a la incertidumbre sobre su futuro, acumulaban inquietudes que no se resolvían simplemente cambiando a sus gobernantes. El PP había conseguido hacerse con las instituciones, pero eso no significaba necesariamente haber conquistado la confianza de sus ciudadanos.
Las elecciones de junio de 1999 demostrarían hasta qué punto se había subestimado el descontento. En Ceuta, los electores no entregarían la victoria al PP, ni al PSOE, ni tampoco a los partidos localistas tradicionales, como el PFC. La candidatura del Grupo Independiente Liberal (GIL), vinculada al controvertido Jesús Gil y Gil, irrumpiría como primera fuerza con doce de los veinticinco escaños. Su éxito reflejaría el atractivo de una alternativa de ruptura frente a las formaciones que habían protagonizado las sucesivas crisis de gobierno. La presidencia obtenida por el PP en 1996 no había bastado para consolidar su hegemonía electoral.
J. F. Lamata
