29 abril 1984

Derrota del PSC de Obiols y hundimiento de comunistas (PSUC) e independentistas (ERC)

Elecciones Catalunya 1984 – Jordi Pujol arrasa alcanzando la mayoría absoluta, aumentan las expectativas de voto de ‘La Operación Roca’

Hechos

Las elecciones catalanas del 29 de abril de 1984 sufrieron un triunfo absoluto de CiU sobre el PSC-PSOE, mientras que experimentaban un gran retroceso el PSUC y ERC.

Lecturas

El 29 de abril de 1984 se celebran elecciones al parlamento autonómico en Cataluña. (Las anteriores elecciones catalanas fueron en 1980).

  • CiU (D. Jordi Pujol Soley) – 70 escaños.
  • PSC (D. Josep María Obiols Germà) – 42 escaños.
  • Coalición Popular (D. Eduardo Bueno Ferrer) – 11 escaños.
  • PSUC (D. Antoni Gutiérrez Díaz) – 7 escaños.
  • ERC (D. Heribert Barrera Costa) – 5 escaños.

El resultado supone un triunfo para CiU sobre el PSC en la primera gran derrota electoral socialista desde que iniciara su auge electoral a partir de 1982.

La mayoría absoluta de CiU deja en una situación irrelevante a ERC, aunque el Sr. Pujol Soley seguirá contando con consejeros de ERC en su Gobierno. El líder de ERC D. Heribert Barrera Costa es sustituido como presidente del Parlament por D. Miquel Coll Alentorn.

Las siguientes elecciones catalanas serán en 1988. 

ÉXITO ABSOLUTO DE PUJOL, BUENOS DATOS PARA LA ‘OPERACIÓN ROCA’ 

PRD_333  El triunfo absoluto de CiU frente al PSC de D. Raimon Obiols, presenta a los nacionalistas catalanes como los únicos en la derecha que pueden ganar al socialismo. Esto se produce en el contexto en que el Sr. Pujol está apoyando que su mano derecha, D. Miquel Roca (Secretario General adjunto de Convergencia) sea el líder de un nuevo partido, el Partido Reformista Democrático (PRD) que bajo la batuta de D. Antonio Garrigues Walker pretende catapultar al Sr. Roca a la presidencia del Gobierno en las elecciones generales de 1986. El triunfo de CiU en Catalunya es un buen indicio para esa ‘Operación Roca’.

DECEPCIÓN PARA EL PSC DE RAIMON OBIOLS

Raimon Obiols, sustituyó a Joan Reventó al frente del PSC-PSOE con la idea de dar una imagen de renovación y, confiando en la ola socialista tras el triunfo de Felipe González en La Moncloa en 1982 y en las municipales catalanas de 1983, poder extrapolarlo a las autonómicas catalanas. No ha podido ser así. Ahora desde el PSC-PSOE confían en que la investigación en torna a Banca Catalana sea lo que ponga fin al pujolismo, que parece dispuesto a crear una plataforma de ámbito nacional que pueda ser más peligrosa para los socialistas que Coalición Popular.

ALIANZA POPULAR ENTRA EN EL PARLAMENT COMO TERCERA FUERZA

Coalición Popular se presentaba por primera vez con esas siglas, aunque desde 1982 ya era denominada así a la coalición formada por la cada vez más sólida Alianza Popular y sus débiles satélites liberal (Unión Liberal) y democristiano (Partido Demócrata Popular). Había conseguido 11 escaños. Una posición digna si se tiene en cuenta que hasta ese momento no estaba en el parlamento (en 1980 se quedó fuera) y que Catalunya no es terreno fácil para la derecha no nacionalista vinculada inevitablemente al régimen anterior. Pero eso sí, estaba por detrás de los 18 escaños que logró UCD a la AP confiaba con al menos igualar. Manuel Fraga intentó inicialmente que su candidato fuera el vicepresidente del Barça, Joan Gaspart, pero este, tras pensarlo, declinó esa posibilidad.

FUERTE BAJADA DEL PSUC DE ANTONI GUTIÉRREZ DÍAZ

De los 25 escaños logrados en 1980 cuando su cabeza de lista era Josep Benet, hoy retirado de la política, su candidato en estos comicios, Antoni Gutiérrez Díaz, el veterano líder del Partido Socialista Unificado de Catalunya (PSUC), la formación comunista líder en Catalunya se quedó en unos escasos seis escaños. Irrelevantes parlamentariamente hablando dentro del habitual declive de los comunistas en las urnas desde 1982. El Sr. Gutiérrez Díaz no volvería a concurrir a unas elecciones autonómicas. A partir de 1987, su atmósfera electoral sería el Parlamento Europeo.

ESQUERRA PIERDE SU RELEVANCIA PERO SEGUIRÁ EN EL GOBIERNO DE PUJOL

Si ya fue triste para ERC y para su anciano secretario general, Heribert Barrera quedar en quinto lugar en las elecciones de 1980 después de considerarse la formación política «padre» de la autonomía catalana como paso previo a la independencia, ahora se veía en unos humillantes cinco escaños que le hacían dejar de ser bisagra y, en el caso del Sr. Barrera perder en primaria instancia la presidencia del Parlamento Catalán y, en la segunda, perder también el liderazgo de ERC. Aún así, ERC seguiría apoyando en todo a CiU a cambio de recolectar alguna consejería. El golpe moral. No les apoyó ni siquiera el Sr. Tarradellas, que anunció que ‘votaba en blanco’.

LOS PRO-SOVIÉTICOS PIERDEN TODOS SUS ESCAÑOS

Pere Ardiaca era hasta ahora diputado, porque fue elegido en 1980 dentro de las listas del PSUC. Rompió con este partido y con Antoni Gutiérrez Díaz para crear, con el visto bueno de la URSS, el Partido de los Comunistas Catalanes (PCC), del que ha sido candidato a la presidencia de la Generalitat de esta formación pro-soviética. Pero Ardiaca no ha logrado suficientes votos para poder mantener un escaño. Quedándose en 70.000 votos. Muy por debajo de los más de 160.000 votos que logró el PSUC, incluso estando en horas bajas.

NINGÚN ESCAÑO PARA LA ENTESA DE CARBONELL

La Entesa d’Esquerra Catalana, el grupo político radical e independentista de izquierdas liderado por Jordi Carbonell (su candidato a la presidencia de la Generalitat y Cabeza de lista por Barcelona) y Josep Lluís Carod Rovira (cabeza de lista por Tarragona), se quedó en 35.000 votos, insuficientes para lograr escaños en lo que supone su segundo fracaso consecutivo.

EL CDS NO SE  PRESENTÓ

El Centro Democrático y Social (CDS), el partido de Adolfo Suárez, consideró que no estaba en condiciones de afrontar una campaña electoral y renunció a presentarse tanto a las catalanas como a las vascas de 1984.

 

El Análisis

¿LA ESPERANZA DE LA DERECHA ESTÁ EN CATALUNYA?

JF Lamata

¡Quién lo iba decir! Catalunya, patria de los anti-sistema y del comunismo más radical a finales de los setenta, no había caído en las garras socialistas. Los del puño y la rosa habían arrasado en España y en las municipales, pero en las urnas catalanas habían sido bloqueadas por una formación de centro-derecha acaudillada por un anti-comunista como D. Jordi Pujol. A los círculos intelectuales y económicos que deseaban uno ‘derecha guay’ que pudiera derrotar a los socialistas no les ‘molaba’ nada la derecha que representaban Manuel Fraga, Fernando Suárez, Robles Piquer con su Alianza Popular, dado que todos ellos atufaban a franquismo. En cambio Jordi Pujol era ideal, una derecha, sin vínculos con el franquismo.  Y si Pujol podía derrotar a Raimon Obiols, a lo mejor Miquel Roca podía ganar a Felipe González. Por esos sectores económicos e intelectuales respaldaron la ‘Operación Roca’. Pero se equivocaron. El tufo que tanto denostaban no sólo lo tenían los dirigentes, lo tenían, por encima de todo, los votantes. El electorado de derecha, aunque no quisiera reconocerlo, también era heredero del franquismo, y le daba mucho más confianza verse representado con por quien compartía ese pasado con ellos que por el infructuoso PRD.

J. F. Lamata