14 septiembre 1968

La Albania de Enver Hoxha y Mehmet Shehu rompe con la URSS y con el Pacto de Varsovia y queda adscrito en la órbita de la china maoista

Hechos

El 14 de septiembre de 1968 el primer ministro de Albania, Mehmet Shehu anunció la retirada de su país del Pacto de Varsovia.

El Análisis

Albania rompe con Moscú, la soledad del último estalinista

JF Lamata

El 14 de septiembre de 1968, el primer ministro Mehmet Shehu anunció que Albania se retiraba formalmente del Pacto de Varsovia, convirtiéndose en el primer país en abandonar de manera definitiva la alianza militar del bloque soviético. La excusa oficial fue la invasión de Checoslovaquia un mes antes, cuando las tropas del Pacto, bajo dirección de Moscú, sofocaron con tanques la Primavera de Praga. Sin embargo, nadie se engaña: la decisión de Enver Hoxha no nació de ninguna simpatía hacia las reformas de Dubček, pues el líder albanés representaba el núcleo más duro del estalinismo europeo. Su repudio no era contra la represión, sino contra lo que consideraba la “degeneración revisionista” de sus supuestos camaradas.

La ruptura no fue un gesto repentino. Desde la muerte de Stalin en 1953, Hoxha fue acumulando resentimiento hacia el bloque del Este. Condenó a Jruschov por denunciar los crímenes de Stalin, se sintió traicionado por el acercamiento soviético a Yugoslavia y por la política de “coexistencia pacífica” con Occidente. Su estilo radical se puso en evidencia en 1961, cuando abandonó de forma teatral la Conferencia de los 81 Partidos Comunistas y Obreros en Moscú, acusando a la URSS de traicionar al marxismo-leninismo. La ruptura de 1968, tras Checoslovaquia, fue simplemente el último paso en un camino ya trazado: Albania se alineaba definitivamente con la China maoísta, que se convertía en su nuevo referente ideológico.

Este alineamiento con Pekín no significaba apertura, sino aislamiento. Hoxha concibió a Albania como una fortaleza sitiada, y bajo su mandato el país se convirtió en un laboratorio de paranoia política: un régimen que multiplicaba búnkeres, destruía vínculos internacionales y castigaba con ferocidad cualquier disidencia interna. La fidelidad a Mao no evitó nuevas decepciones: tras la muerte del líder chino, Albania también acusaría a la China de traicionar al estalinismo, sumiendo al pequeño país balcánico en un aislamiento casi absoluto, convertido en el último guardián de la ortodoxia estalinista.

De aquel fanatismo no se libraron ni siquiera sus más fieles colaboradores. El propio Mehmet Shehu, que en 1968 fue la voz oficial de la ruptura con el Pacto de Varsovia, acabaría siendo víctima del régimen: en 1981 murió en circunstancias nunca aclaradas, oficialmente presentado como suicidio, aunque todo indica que fue otra purga ordenada por Hoxha. La salida de Albania del Pacto no fue, pues, el inicio de una emancipación nacional, sino la entrada en una soledad dictada por el dogma. Enver Hoxha, que se presentaba como guardián incorruptible del comunismo, terminó sumiendo a su pueblo en una noche estalinista que duró hasta su muerte en 1985.

JF Lamata