27 mayo 1994
"Franco puso en marcha la Seguridad Social, puso en marcha las pensiones, construyó un montón de viviendas para pobres"
La candidata del PP, Mercedes de la Merced, elogia la Dictadura franquista: «Franco se preocupaba mucho por las clases débiles»

Hechos
- El 27.05.1994 Dña. Mercedes de la Merced Monge, número 3 de la Candidatura del PP al Parlamento Europeo, realizó unas declaraciones al diario EL PAÍS sobre el ex jefe del Estado, General Franco, el liberalismo y la Democracia Cristiana.
Lecturas
El 27.05.1994 Dña. Mercedes de la Merced Monge, número 3 de la Candidatura del PP al Parlamento Europeo, realizó unas declaraciones al diario EL PAÍS sobre el ex jefe del Estado, General Franco, el liberalismo y la Democracia Cristiana.
Dña. Mercedes de la Merced sobre franquismo y liberalismo:
«La Democracia Cristiana es un partido social, lo que podríamos definir antes como el Movimiento. A nadie se le oculta que Franco puso en marcha la Seguridad Social, puso en marcha las pensiones, construyó un montón de viviendas para pobres. Era una persona que se preocupaba por las clases débiles, y eso nadie se lo podrá negar a Franco. Otra cosa es que hubiese o no hubiese libertades, que fue una época que yo no viví. Eso, hoy, lo puede representar la democracia cristiana. Hablar del liberalismo a ultranza, que cada uno se busque la vida, entre comillas, y que el Estado no está para atender necesidades, no me parece justo. Pero la faceta primordial del liberalismo, la libertad individual, sí se mantiene en este partido.La conciencia nacional, una confesada devoción por la idea tradicional de España, ha sido una de las características de la derecha que pervive en esta nueva generación que ya gobierna en algunos ayuntamientos y comunidades autónomas».
Dña. Mercedes de la Merced sobre el nacionalismo:
«Creo en España y me preocupan muchísimo las diferencias entre las diferentes autonomías. Voté la Constitución y creo que el Título Octavo estaba bien hecho. Hoy tengo alguna duda, porque a la vuelta de la esquina hay conflicto en Yugoslavia, y porque creo que no tiene que haber españoles de primera y españoles de segunda. Me preocupa muchísimo que un Gobierno tenga que ceder ante presiones de unos nacionalistas para mantenerse en el poder; me preocupa excesivamente que la Guardia Civil pueda llegar a depender del señor Pujol, hoy presidente de la Generalitat, y mañana de cualquier loco que pueda asumir la presidencia de la Generalitat».
Las palabras de la Sra. Mercedes de la Merced causaron que un gran número de dirigentes del PSOE arremetieran contra el PP presentándolo como «partido franquista». Para compensarlo el PP ficharía para la campaña al exsocialista Ricardo García Damborenea, que no podía ser tachado de ‘franquista’.


30 Mayo 1994
Número tres
Esperemos que el número uno y el dos sean mejores, porque el número tres del PP, la señora Mercedes de la Merced, es una inquietante o insuficiente licenciada en Historia: «La Democracia Cristiana es un partido social, lo que podríamos definir antes como el Movimiento». «Era una persona que se preocupaba mucho por las clases débiles y eso nadie se lo podrá negar a Franco». «Otra cosa es que hubiera o no libertades, que fue una época que yo no viví». Que no viviera la época le impide pronunciarse sobre el tratamiento franquista de las libertades, pero no sobre la política social del franquismo o sobre la tesis de que el Movimiento equivalía a democracia cristiana.¿Dónde ha estudiado historia esta chica? ¿En alguna facultad secreta del Valle de los Caídos? Lo que no conoce por vivencia debería conocerlo por historiadora, y el franquismo como régimen político fusilador y torturador contó con la complicidad de una parte de la democracia cristiana y del Opus Dei más siniestro, pero también con la enemiga de una democracia cristiana encarnada por personajes como Giménez Fernández, a punto de sufrir el paseo a manos de falangistas, o como el PNV, o como la Unió Democrática de Catalunya, que dispone de un censo de ejecutados por aquel abuelito tan movido y tan social. Defectos de formación o condicionantes de un cierto talante pijo, lo preocupante es que le preocupe el control autonómico de la Guardia Civil por si algún día ocupa la presidencia de la Generalitat un loco… La Guardia Civil ha sido frecuentemente dirigida por truculentos militares nada autonomistas y en el más inmediato pasado por un pintoresco Luis Candelas estatalista que la ha desacreditado más que cualquier lehendakari. ¿Y esta señora es la nueva imagen de la derecha? Me quedo con Fraga. Ése no engaña a nadie. Y esta deshistorificada licenciada en Historia, que siga en el limbo.
Manuel Vázquez Montalbán
El Análisis
La derecha española, ya fuera la rama UCD o la rama AP, cuya heredera de ambas era el PP, venía de donde venía. Pedir al PP que condenara al franquismo como algo monstruoso, inhumano y atroz, a parte de ser obligar a los hijos y nietos a condenar a sus padres y abuelos, sería un tanto hipócrita en caso de hacerlo, porque fue la decisión que tomó la derecha española en ese periodo. Igual que antaño la derecha tuvo en Antonio Maura o Gil Robles su caudillo, durante cuarenta años su referente fue Francisco Franco, y renegar de él sería tanto como reconocer que la derecha eran los ‘malos’ de la guerra civil y los de izquierda ‘los buenos’, algo que es bastante lógico que piense la izquierda, pero que era complicado pedírselo a la derecha.
En el PP se había impuesto la ‘doctrina Adolfo Suárez’, la que implicaba que el pasado no existía y de él nunca se hablaba: el complejo de culpa por su pasado. Mercedes de la Merced simplemente había dicho lo que pensaba la abrumadora mayoría de su espacio político, no era un tema de que ella fuera más radical, era más bien que era menos hipócrita. El problema es que en política se asciende no sólo por lo que se dice, sino también por saber decir las cosas que no se deben decir cuando no conviene. Mercedes de la Merced acababa da arruinar su carrera política.
J. F. Lamata
