15 marzo 1954

El conductor es uno de los que más acusa al senador republicano de que sus métodos son más propios de una caza de brujas

La refriega pública entre el senador norteamericano McCarthy y el presentador Murrow (CBS) es seguida en todo el mundo

Hechos

  • El 9.03.1954 el presentador de televisión Edward R. Murrow dedicó su programa de la CBS a criticar al senador Joseph McCarthy.
  • El 6.04.1954 la cadena CBS emitió una respuesta del senador Joseph McCarthy.

Lecturas

El senador McCarthy era el máximo referente de la caza de brujas anticomunista en EEUU. 

15.03.1954

El senador McCarthy ha manifestado a los periodistas que estima que el pueblo norteamericano está ya cansado y asqueado de tanta protesta acerca de que él no ha sido gentil en sus métodos de tratar a los comunistas.

El senador McCarthy declaró en un discurso ante la Cámara de Comercio Juvenil de Wisconsis, que el presentador y comentarista de la cadena CBS (Columbia Broadcasting System), Edward Murrow – el periodista más crítico con su gestión – estuvo conectado con la Escuela de Verano de la Unviersidad en Moscú de la que no se podían seguir los cursos sin estudiar comunismo, como miembro de la oficina de Instrucción de Educación interna, que seleccionaba a los estudiantes que habían de tomar parte en esos euros y de la que era director Stephan Buggen, hijo de un espía comunista.

McCarthy aseguró que tenía pruebas documentales de sus asertos y que ha de formular más adelante otras acusaciones contra Murrow. Hasta ahora Murrow se ha defendido diciendo que el senador maneja descuidadamente la verdad.

Ese mismo día 15 Edward Murrow, comentarista de la emisora de radio televisión CBS invitó a McCarthy a comparecer ante la pantalla en la presente semana. Murrow atacó al senador en el programa y en antena le ofreció su espacio para contestar.


8.04.1954

El senador McCarthy en un discurso televisado para defender sus investigaciones contra el comunismo. El senador aseguró su convencimiento de que había comunistas infiltrados en el Gobierno de los Estados Unidos que eran culpables de retrasar el desarrollo de la bomba de Hidrógeno. Pero la mayor parte del tiempo de su discurso fue a replicar los ataques del locutor Murrow. En opinión del sr. McCarthy, el comentarista de la CBS era un símbolo, un líder y el más hábil de la trailla de chacales que se encuentra siempre lanzado a la garganta de cualesquiera que osen sacar a la luz pública a los comunistas y a los traidores». McCarthy aseguró que Murrow hace 20 años estuvo ocupado en propaganda de las causas comunistas.

El locutor de la CBS Murrow respondió que lo de McCarthy era un intento sin base ni fundamento de impugnar su lealtad. «Es justamente un ejemplo más de su táctica típica de enlanzar con el comunismo a cualquiera que ´esté en desacuerdo con él».

En diciembre de 1954 se produciría la caída de McCarthy. 

El Análisis

"El senador se equivoca"

JF Lamata

Cuando un senador de la nación más poderosa del mundo interrumpe sus cruzadas políticas para responder en televisión a un periodista, algo ha cambiado. Y eso ocurrió en marzo de 1954, cuando Edward R. Murrow, desde su programa See It Now de la CBS, se atrevió a hacer lo impensable: criticar en directo a Joseph McCarthy, el hombre que durante años había dictado quién era americano de verdad… y quién debía ser considerado sospechoso. No era un editorial cualquiera. Era televisión. Y eso, en la era del blanco y negro, empezaba a tener más peso que una intervención en el Senado.

La reacción del senador fue inmediata: acusaciones, sospechas sin pruebas y ese clásico de su repertorio—ligar a su crítico con el comunismo internacional. Murrow, según McCarthy, había sido cercano a círculos soviéticos, amigo de espías y, cómo no, enemigo del pueblo. Pero el tono empezaba a cansar. Por primera vez, el mensaje monocorde de “todo disidente es un traidor” se resquebrajaba ante millones de espectadores. Y el hecho de que McCarthy tuviera que ir a la televisión a defenderse mostraba que el poder del relato empezaba a cambiar de manos: del Capitolio al plató.

Este duelo marca algo más que un cruce de declaraciones: es una demostración de que la libertad de prensa —cuando existe de verdad— puede ser más eficaz que cualquier comité del miedo. En la Unión Soviética, esto habría sido impensable. En la España franquista, inimaginable. Pero en Estados Unidos, un periodista podía enfrentarse a un senador y hacerlo tambalear. Aquel 1954 no acabó con el macartismo, pero sí lo desnudó. Y lo hizo con una cámara encendida y una frase sencilla: “El senador se equivoca”.

J. F. Lamata