18 noviembre 1936

El Frente Popular de izquierdas busca integrar a los anarquistas en su bando en medio de la Guerra Civil Española

Largo Caballero mete en su Gobierno a Esplá y a cuatro ministros anarquistas: Joan Peiró, García Oliver, López Sánchez y Montseny

Hechos

El 5.11.1936 el Gobierno de la II República del Frente Popular presidido por D. Largo Caballero en el que incluyó a miembros de la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT).

Lecturas

El 5 de noviembre de 1936 el presidente del consejo de ministros del bando del Frente Popular en la II República, D. Francisco Largo Caballero, en el poder desde el pasado 5 de septiembre de 1936, modifica la composición de su gobierno para dar entrada a los anarquistas.

  • Presidente de la República – D. Manuel Azaña Díaz (Izquierda Republicana)
  • Presidente del Gobierno – D. Francisco Largo Caballero (PSOE)
  • Estado – D. Julio Álvarez del Vayo (PSOE, próximo al PCE)
  • Hacienda – Dr. Juan Negrín (PSOE, próximo al PCE)
  • Marina y Aire- D. Indalecio Prieto (PSOE)
  • Gobernación – D. Ángel Galarza (PSOE)
  • Obras Públicas – D. Julio Just (Izquierda Republicana)
  • Agricultura – D. Vicente Uribe (PCE)
  • Instrucción Pública – D. Jesús Hernández (PCE)
  • Trabajo – D. Anastasio de Gracia (PSOE)
  • Comunicación – D. Bernardo Giner de los Ríos (Unión Republicana)
  • Industria- D. Juan Peiró (CNT)
  • Comercio- D. Juan López Sánchez (CNT)
  • Propaganda- D. Carlos Esplá (Izquierda Republicana)
  • Sanidad- Dña. Federica Monteny (CNT)
  • Sin Cartera – D. José Giral Pereira (Izquierda Republicana), D. Manuel de Irujo (PNV) y D. Jaume Aiguader (ERC).

¿PUEDEN CONVIVIR COMUNISTAS Y ANARQUISTAS?

La decisión de D. Francisco Largo Caballero ofrece dos claros puntos de tensión. ¿Es posible que convivan en un mismo gobierno dos ministros comunistas afines a Stalin como son los Sres. Vicente Uribe y Jesús Hernández y tres ministros anarquistas abiertamente detractores del comunismo y de Stalin?

El otro punto de tensión para el Sr. Largo Caballero es el ministro de Marina y Aire, D. Indalecio Prieto Tuero, principal enemigo del Sr. Largo Caballero dentro del PSOE, su presencia en el Gobierno es necesaria para dar una imagen de unidad, pero no está claro que puedan compartir consejo de ministros ambos rivales mucho tiempo.

El Gobierno Largo Caballero se desplomará tras el ‘mayo rojo’ y la aniquilación del POUM, que se traducirá en la llegada al poder en el Gobierno del Frente Popular del Dr. Negrín.

El Análisis

Inédito: Anarquistas en el Consejo de Ministros

JF Lamata

El 5 de noviembre de 1936, en un contexto de guerra civil y profunda polarización, Francisco Largo Caballero reconfigura su gobierno para incluir, por primera vez, a ministros anarquistas. Este cambio no solo marca un hito histórico al incorporar a figuras de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) en puestos clave, sino también plantea una contradicción inherente: anarquistas, por definición opuestos al concepto de gobierno, asumiendo responsabilidades ministeriales. Este fenómeno solo puede entenderse en el desesperado esfuerzo de un Frente Popular que busca la unidad de todas las fuerzas antifascistas frente a la insurrección militar. Además, este nuevo gobierno incluye a Federica Montseny como ministra de Sanidad, la primera mujer en ocupar un cargo ministerial en España, subrayando un compromiso con la inclusión y la transformación social en tiempos de crisis.

Sin embargo, la cohesión de este gobierno es cuestionable. La inclusión de comunistas afines a Stalin, como Vicente Uribe y Jesús Hernández, junto a anarquistas profundamente anticomunistas, augura tensiones internas que podrían debilitar la lucha republicana. Asimismo, la presencia de Indalecio Prieto, principal adversario de Largo Caballero dentro del PSOE, complica aún más la estabilidad del consejo de ministros. Estas tensiones internas se evidenciarán trágicamente en los eventos del ‘mayo rojo’ y la subsecuente aniquilación del POUM, preludio del colapso del gobierno de Largo Caballero y la ascensión de Juan Negrín. En este contexto turbulento, la inclusión de anarquistas puede ser vista como un último intento de consolidar fuerzas diversas bajo un mismo objetivo, pero también como una bomba de tiempo que refleja las profundas divisiones dentro del bando republicano.

J. F. Lamata