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Suprime a José Cavero como director de Informativos de RNE y coloca a Diego Carcedo como nuevo responsable informativo

Luis Solana (RTVE) crea la tertulia ‘Las Noches’ que contara con el comunista Santiago Carrillo y el franquista Emilio Romero

HECHOS

El 9.01.1989 TVE (dirigido por D. Luis Solana) comenzó su emisión la tertulia ‘Las Noches’, que se emitieron hasta el 30.06.1990.

DIEGO CARCEDO DIRECTOR DE INFORMATIVOS DE TVE Y SOPENA DIRECTOR DE RNE

carcedo D. Diego Carcedo

En el nuevo equipo de RTVE liderado por D. Luis Solana el periodista D. Diego Carcedo fue nombrado Director de Informativos de TVE reemplazando a D. Julio de Benito. La Subdirectora de Informativos sería Dña. María Antonia Iglesias.

Por su parte D. Enric Sopena (directivo en la etapa del Sr. Calviño) regresó como director de Radio Nacional de España.

JOSÉ CAVERO SUPRIMIDO COMO DIRECTOR DE INFORMATIVOS DE RNE

jose_cavero La primera decisión de D. Luis Solana fue destituir a D. José Cavero como Director de Informativos de RNE, poniendo fin a su célebre repaso a la prensa diaria que realizaba desde la emisora de radio pública.

D. José Cavero habla con J. F. Lamata sobre su salida de RNE en 1989:

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LA TERTULIA ‘LAS NOCHES’

TertuliaTVE1989

Una de las primeras creaciones de D. Luis Solana como Director General de RTVE fue la creación de la tertulia política ‘Las Noches’, aunque en TVE ya existía un programa de tertulias como era ‘Derecho a Discrepar’ de D. Miguel Ángel Gozalo, aunque este estaba apunto de ser suprimido.

Del programa ‘Las Noches’ fue especialmente polémica la elección de los tertulianos, entre los que se encontraban muchos periodistas de izquierda como D. Pedro Altares, D. Carlos Luis Álvarez ‘Cándido’, Dña. Margarita Sáenz (esposa de D. Enric Sopena), D. Miguel Ángel Aguilar, de la agencia EFE o D. Ismael Fuente. Pero quizá los tertulianos más polémicos eran D. Santiago Carrillo (líder de una residual formación política denominada PTE-UC) y D. Emilio Romero, antiguo periodista franquista, pero que en la última etapa no había ocultado sus simpatías hacia el Gobierno y hacia su presidente D. Felipe González.

El periódico DIARIO16 de D. Pedro J. Ramírez consideró que la presencia del Sr. Carrillo era para perjudicar a IU y la del Sr. Romero para perjudicar al CDS, es decir, en ambos casos para beneficiar al PSOE. El Sr. Romero se dio por aludido y replicó con un artículo de descargo.

10 Enero 1989

TERTULIAS MANIPULADAS

Editorial (Director: Pedro J. Ramírez)

Sorprende que la televisión pública tenga que recurrir a un veterano del transformismo como Emilio Romero para animar este espacio: ¿Será que el brillante ex director de PUEBLO es el mayor severo crítico de Adolfo Suárez y su proyecto político?

Al socaire del éxito radiofónico de las tertulias políticas, Televisión Española (TVE) ha inaugurado la pasada madrugada el espacio ‘La Noche’ que llegará a los televidentes trasnochadores de lunes a viernes, en un programa puente entre el último telediario y la película de las dos de la madrugada, otra novedad de la nueva programación.

En principio nada hay que objetar a estos nuevos espacios. Cualquier nueva oferta televisiva será bienvenida, siempre que se respeten, evidentemente, una serie de principios. Y ahí es donde empiezan a originarse algunas sospechas. Una televisión pública tiene que afrontar el imperativo de la objetividad con celo escrupuloso. Y los recelos surgen ya con la composición de algunas de estas tertulias, en concreto la de medios de comunicación que se inaugura esta próxima madrugada. Entre los contertulios habituales van a figurar Emilio Romero y Santiago Carrillo.

Sorprende que la televisión pública tenga que recurrir a un veterano del transformismo como Emilio Romero para animar este espacio: ¿Será que el brillante ex director de PUEBLO es el mayor severo crítico de Adolfo Suárez y su proyecto político? Todavía sorprende más la presencia del contertulio Santiago Carrillo. Al parecer, el viejo lider comunista actuará a título de ‘periodista’, pero difícilmente se podrá comportar como juez cuando también se es parte. Carrillo ha anunciado recientemente que se piensa presentar en las próximas elecciones al Parlamento Europeo, en una operación que indudablemente contribuirá a restarle votos a la lista de Izquierda Unida. En el mejor de los casos, dejando al margen malévolas pero muy verosímiles interpretaciones, la presencia habitual de Carrillo en la madrugada de los miércoles en TVE no resulta compatible con el juego limpio que en política debe exhibir la televisión pública.

12 Enero 1989

RESPUESTA

Emilio Romero

Los cambios lentos, pausados, de largo recorrido, en virtud de lo que se ve o se sabe a lo largo de la vida, y por el enriquecimiento cultural, es perfectamente legítimo. Esto ya no puede llamarse 'transformismo' sino consecuencia o madurez.

Este periódico – DIARIO16 – con su sensibilidad y vibración acostumbrada, ha publicado un artículo editorial con el título de Tertulias manipuladas, en el que se refiere a lo que ha comenzado por las noches en Televisión (TVE) y hace una referencia a Santiago Carrillo y a mí respecto a nuestra intervención en los martes. Son tertulias de varia índole y la nuestra – con otros asistentes – tendrá como tema el de la política que aparece en la información.

Lo que ocurre es que en ese editorial se dice, con generosidad que soy el brillante ex director de PUEBLO y también que soy el más severo crítico de Adolfo Suárez y su proyecto político, levantando las sospechas si ésta podría ser la causa de mi presencia en esa tertulia. Vaya, en principio, mi gratitud por esa calificación, mi gratitud por esa calificación de brillante, en aquel cuarto de siglo que fui, ininterrumpidamente, director de aquel inolvidable periódico. Objetivamente, y sin recreo de vanidades, me lo entregaron con 18.000 ejemplares en 1952, y lo dejé con 300.000 en 1975, sin que tuviéramos en aquellos años las libertades de información y de expresión que tienen los periódicos ahora.

Principalmente nos veíamos obligados a utilizar el ingenio. Y después ya se sabe lo que pasó. Aquel periódico se fue viniendo abajo con mis sucesores, y desapareció en plenas libertades,y en un tiempo político cálido y atractivo. Los periódicos que se vendían en aquellos tiempos no eran los de la obediencia, sino los del riesgo en la información y en la crítica que podía hacerse.

En la redacción de aquel periódico había periodistas de varias especies, en sus ideas y creencias, y algunos de los cuales serían luego celebridades en la democracia. Tengo el honor y el gozo de haber sido el promotor de dos generaciones periodísticas, sin exigir a nadie los credos de una situaión. Los testigos están vivos y pueden atestiguarlo.

Mi vida periodística no fue interrumpida por los cambios históricos de estos años y tengo la satisfacción de que mi nombre aparezca con aquellos de más audiencia a través de las encuestas o sondeos que hacen las empresas espeicalizadas. Esto no es otra cosa que el suceso de no haber renunciado a una profesión para toda la vida, como es la del periodismo, y tener la historia encima, con todo lo que ello representa de experiencia y de sosiego.

Mi única tentación fue la literatura – novela, teatro, ensayo – y nunca la política cuando descubrí, tras los primeros fervores de la juventud que es solamente una aventura para expertos iluminados en muchas cosas – dignas o indignas – que hay que hacer a la vez. EL director de periódicos tiene que estas – en oasiones – en el ruedo o en el callejón; pero nuna en la lidia. Y eso un poco ha sido mi comportamiento. Por eso cuando en ese mismo artículo editorial de DIARIO16 se me califica también como veterano del transformismo, parece obligado dar una explicación para refutar las intenciones de esta identidad que se me adjudica.

El tiempo y la historia impiden la creación de personalidades rectilíneas en sus opiniones y comportamientos, porque hay un fenómeno elemental como es el del enriquiecimiento de la información. El transformismo en una situación escénica o de circo cuando el cambio tiene lugar en escaso tiempo. Cambia de casaca o cambiar de chaqueta, fueron acusaciones que se hacían en el pasado a los que mudaban de ideas de un día para otro. Esto ha sido siempre una desvergüenza política y personal.

Los cambios lentos, pausados, de largo recorrido, en virtud de lo que se ve o se sabe a lo largo de la vida, y por el enriquecimiento cultural, es perfectamente legítimo. Esto ya no puede llamarse ‘transformismo’ sino consecuencia o madurez. Mi biografía no es bien sabida por los que fabrican clichés anticipados de las personas. En los años de la Guerra Civil, todos los jóvenes éramos radicales y purísimos en nuestras diferentes creencias. Santiago Carrillo en las suyas, y yo en las mías, que eran todo lo contrario a las del histórico personaje del Partido Comunista español.

Lo que me ocurriría después es que yo no era fácil para la obediencia, sin más. Yo también tenía opiniones. En 1944 tuve que irme de la dirección de ‘La Mañana’ de Lérida, como director porque las fuerzas políticas vivas de la ciudad, y originarias de una derecha clásica, me hacían difícil la vida. Y me llevaron a ALicante, a dirigir el periódico ‘Información’. A los dos años me tendría detenido en casa un gobernador civil porque yo no me prestaba a ser el periodista obediente de sus ceremoniales y principios. En 1954, y cuando ya era director de PUEBLO, de Madrid, había firmado una carta pidiendo la restitución a la dirección de ABC de Torcuato Luca de Tena, que había sido el autor de un artículo que molestó seriamente a las autoridades de entonces. Y por esta razón me pidieron que, o retiraba la firma o tendría que dejar de ser director de PUEBLO. Mantuve la firma y me dieron el cese.

Dos años después me restituiría aquel minsitro inteligente – y con opinión propia – que era José Luis de Arrese. Pero entre aquel tiempo, que ya empezaba a representar el crecimiento imparable del periódico, hasta mi final, resultó que yo fui el director más expedientado por mis inclinaciones a burlar la censura.

Era también un parlamentario electo – por Avila -y por dos estímulos principales: el de la inmunidad, que me custodiaba. Y el de la información, porque aquel Parlamento tenía más comisiones cerradas que abiertas, y una circulación de la noticia política más atractiva. Mi sensibilidad era social, y mi cabeza era liberal. Sostengo que las libertades y lo que llamamos justicia social, es lo que conforma el horizonte de este siglo.

En los comienzos de los cincuenta había publicado mi libro ‘Los pobres del mundo desunidos, que era un gran crónica sobre el socialismo desde el manifiesto de Marx y de Engels en adelante, y me costaría varios años de recoger la documentación. En 1964 publiaría ‘Cartas a un Príncipe’, que estuvo dos años prohibido, y que anticipaba ‘La República coronada’ que tenemos delante.

Tenía ya muy claro mi pensamiento crítico a la izquierda y al a derecha clásica de nuestro país, pertenecientes al primer tercio de este siglo. Y sabía perfectamente que después de la segunda guerra mundial los parentescos con Europa, y con el mundo de Occidente eran obligados. Todo esto me convertía en un periodista polémico de aquel tiempo y se mezclan los gozos o los triunfos, y los sinsabores o los contratiempos. Ahorro el anecdotario – ocurrentísimo – por amplio.

Y llegó la democracia. Y algunos absolutistas, transformados de la noche a la mañana en demócratas fervorosos decretaron mi aislamiento o proscripción. Y precisamente aquellos que estaban llenos de pecados del viejo régimen. Naturalmente, a un político se le puede excluir o desterrar. También los hay que mueren en los naufragios. Pero a un periodista y escritor de novela, de teatro y de historia, es imposible hacer nada de esto, si no se presta. Y escogí el partisanismo, que es una manera española acreditada de acción y de defensa. Y el territorio, o el monte, lo escogería yo. Y la verdad es que todo resultó muy afortunado.

No tenía que hacer ningún transformismo. Me gustan las libertades, mantengo la sensibilidad social de toda la vida, tengo más público para pírme en las conferencias que jamás tuve en el antiguo régimen. No me he prestado a pagar hipotecas de nada, sigo sin ejercer la adulación, el sevilismo, y todas esas cosas horribles para crecer, trepar o prosperar. Mantengo mi independencia, y todavía más enriquecida por la experiencia, y no debo favores a políticos, a gobernantes, o a los numerosos poderes fácticos que tiene nuestra quinta experiencia democrática.

No tengo ninguna nostalgia del pasado, mi memoria no está afectada por el mal de Alzheimer, sigo pensando en una democracia vertebrada, con partidos políticos y sindicatos a la europea, no podría vivir feliz sin las libertades, y en la televisión seré independiente, sosegado, libre, testimonial, a la manera como lo hago en los periódicos y en la radio, y no admitiría otros comportamientos. El tema de Adolfo Suárez es otra cosa, pero quede constancia de que mi actitud crítica con este paisano mío, se corresponde solamente con la excepcionalidad de su figura que ya es histórica en esta democracia y que merece, por ello, atenciones más selectivas a sus comportamientos. No hay más.

Emilio Romero

D. Emilio Romero habla sobre D. Pedro J. Ramírez, director de DIARIO16:

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El Análisis

MAESTRO DEL TRANSFORMISMO

JF Lamata

Dice el periódico dirigido por D. Pedro J. Ramírez que D. Emilio Romero era un ‘maestro del transformismo’ por haber pasado de estar cerca del Gobierno del General Franco a estar cerca del Gobierno de D. Felipe González. En realidad lo del transformismo es algo inevitable en quien está mucho tiempo en primera fila, puesto que los políticos cambian y hay que ir cambiando de apuesta.

El Sr. Romero estuvo mucho tiempo dirigiendo periódicos, pero el Sr. Ramírez lo estaría todavía más, y tendría tiempo de estar primero cerca del Sr. Garrigues, en otro cerca del Sr. González, en otro cerca del Sr. Anguita, bordeando la simpatía con sectores abertzades, para acabar de asesor mediático por excelencia del Sr. Aznar y consejero privilegiado del Sr. Rodríguez Zapatero. ¿Quién habló de transformismo?

J. F. Lamata

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