Search
El Partido Demócrata Popular de Alzara y el Partido Liberal de Segurado le convencieron de que no apoyara el SÍ para forzar la caída de Felipe González

La Coalición Popular de Fraga hará campaña por la abstención en el referendum OTAN por iniciativa de sus aliados

HECHOS

El 4.01.1986 El presidente de Alianza Popular, D. Manuel Fraga Iribarne justificó su posición en el referéndum de la OTAN.

alzaga_fraga_segurado D. Óscar Alzaga (Partido Demócrata Popular) y D. José Antonio Segurado (Partido Liberal) convencieron al Sr. Fraga (Alianza Popular) de que los tres partidos de la Coalición Popular pidan la abstención en el referendum.

ABEL MATUTES DESOBEDECE A SU PARTIDO

AbelMatutes2 El Comisario Europeo D. Abel Matutes, dirigente destacado de Alianza Popular, ha anunciado públicamente que votara ‘SÍ’ en el referendum de la OTAN, a pesar de la petición de su partido por la abstención.  Pese a ello, no es probable que su partido emprenda medidas contra él, al ser un activo de AP por su prestigio internacional y a ayuda económica dada su solvencia empresarial.

Lo Patriótico es la abstención

Luis María Anson

Nada más absurdo que decidir la seguridad militar y la defensa nacional a través de un referéndum. No hay política, por fuerte que sea su musculatura, que resista una consulta de este tipo. La OTAN, piedra angular de la defensa de Occidente, y en consecuencia de España, no se ha sometido a referéndum en ninguna de las naciones que la integran. La Constitución española para evitar el ejercicio de la iniciativa popular en este sentido afirma en su artículo 87 que ‘no procederá dicha iniciativa en materias propias de ley orgánica tributaria o de carácter internacional…”.

Lo que no imaginaban los redactores del texto constitucional es que el propio Gobierno cometería la insensatez de colocar a la nación ante una consulta sobre un Tratado internacional defensivo. Nadie podría pensar que, desde las alturas, se iban a esparcir las siembras de Caín sobre los surcos más doloridos de España.

Pero esa es la situación en la que estamos. El Gobierno de don Felipe Gonzálezz, al que no quiero calumniar, y por eso lo elogio, ha anunciado la convocatoria de un referéndum sobre la OTAN y ha apelado al patriotismo de la oposición para que le ayude a ganarlo. EL asunto resulta tan grave que cualquier otro,, político, económico o social, de los que azotan a España es insignificante  al lado de la envergadura del que artificialmente ha creado el presidente. Y digo artificialmente porque a lo que obligaba el programa electoral  del PSOE era a salir de la OTAN. Una vez el señor González en el poder, tras conocer los delicados tejidos de la sociedad internacional, ha actuado con pragmatismo y rectificado su error. Dentro de un planteamiento utópico del mundo, el ideal sería que no hubiera bloques militares. AL existir estos , el ideal para España consistiría en no pertenecer a ninguno de ellos. Pero dada la situación geopolítica de nuestra nación eso es imposible. Felipe González así lo comprendió. Y cambió su compromiso electoral Una vez tomada esta decisión resulta evidente que el referéndum, desde el punto de vista del bien común, sobra. Lo que ocurre es que, por encima del interés nacional, predominan en estos momentos en el ánimo del señor González, las tensiones internas de su propio partido y de la izquierda española. A causa de esas tensiones el presidente del Gobierno convoca a reférendum. Es una decisión insensata y tórpida.

Naturalmente sus asesores de imagen se esfuerzan ahora en manipular la convocatoria para convertir el referéndum en un plebiscito a favor del presidente. Si los acontecimientos se desarrollan con normalidad, la propaganda bien dirigida transformará el sí o no a la OTAN en un sí o no a Felipe González. La pretensión de sumar a los centristas, liberales y conservadores a ese sí es suponer que los cristianos, además de hermanos de los socialista, son primos.

Porque ahí está la gran trampa para la oposición. Ahí está la gran trampa tendida a Ardanza, Albor, Roca, Alzaga, Segurado, Pujol, Fraga y Cuevas. Si los dirigentes políticos y sociales muerden el anzuelo del patriotismo, Felipe González resultará plebiscitado con el sí del centro derecha, lo que le situará definitivamente como vencedor en las próximas elecciones generales.

Para conseguir el apoyo de la oposición, el líder socialista está dispuesto a hacer cuantas concesiones sean necesarias. Se juega demasiado en el envite. Aunque sus asesores tengan planteada esta fórmula: “si el presidente gana el referéndum continua en el poder y si pierde, que derrota para Fraga!”. La realidad es que las urnas adversas, en consulta tan comprometida pueden significar el fin de la carrera política del señor González. Por eso desde la clamorosa escalinata de la arrogancia, el presidente ha descendido al os rellanos de la humildad para solicitar la ayuda de Fraga. Mal asunto si el líder de la oposición, con sus nobles reacciones, embiste a la muleta que se le tiende. Mal asunto si el presidente de Alianza Popular acepta el plato de lentejas que le ofrecen. Perderá su credibilidad  en los sectores más responsables, centristas, liberales y conservadores, y habrá malvendido su derecho de primogenitura en la oposición. El riesgo de Fraga es que le metan de matute en una operación de la que sólo obtendrán beneficio sus rivales.

Porque la celebración del referéndum

Pues bien: Hora es de decir con la mayor firmeza que Felipe González no tiene derecho a mezclar a España en un problema interno del Partido Socialista, no tiene derecho a comprometer la seguridad occidental con una consulta electoral que no ha hecho ninguna nación; no tiene derecho a manipular la opinión pública y engañarla sobre el verdadero significado de la consulta. Hora es de decir toda la verdad sobre las mentiras de la política áptera del socialismo con relación al a OTAN; hora es de proclamar que este no es un referéndum  que éste no es el referéndum  de la oposición centrista, liberal y conservadora que lo que se está organizando es un plebiscito a favor de González con los votos del centro-derecha, que la extrema izquierda trabaja de forma frenética en atizar la crispación nacional, mientras los depredadores de la política se agazapan para saltar sobre los horizontes que se perfilan revolucionarios. Hora es de decir, en fin, que estamos en vísperas de un trauma nacional de consecuencias  incalculables; que se abrirán los labios de las heridas más profundas de la historia de España y que resultará muy difícil después hacerlas cicatrizar.

Por eso la única posición razonable del centro y la derecha es evitar que el referéndum se celebre. Hay que ayudar al señor González a que salga con dignidad de la soga en que ha introducido su tierno cuello. Para eso es necesario que los dirigentes de la oposición política y social manifiesten claramente que se abstendrán en el referéndum. Sólo el temor a perder en las urnas conducirá al señor González a buscar una fórmula razonable y desconvocar la consulta insensatamente prometida. Como nada más que males nacionales  e internacionales se pueden derivar del referéndum, lo patriótico es la abstención, lo patriótico es no entrar en un juego del que inevitablemente España saldrá perjudicada; lo patriótico es forzar a que se haga lo único que tiene sentido común, desconvocar el referéndum y evitar así que las hilanderas del rencor terminen por tejer un nuevo tapiz de los desastres en España.

Luis María Anson

17 Febrero 1986

Don Manuel se juega los tirantes con la OTAN

Julián Lago

“A Felipe le puede ocurrir lo que a Charlot en Tiempos modernos: Que vaya, él solo, con la pancarta por una calle, mientras la manifestación discurre por otra”: Los brazos caídos, desmayada su humanidad sobre el sillón de su despacho, Manuel Fraga, don Manuel, sonreíase con su propio símil cinematográfico. Jueves, 6, de febrero. Dieciséis horas. Séptima planta de Génova 13, Cuartel General de la Derecha. Fraga, aquella tarde, no parecía, no, la eterna comadrona irritada. Estaba más bien, en plan de parturienta feliz. Distendido y relajado. Quizá porque los periódicos habían valorado, positivamente, horas antes, su intervención en el debate sobre la OTAN. Acaso, puede que también, porque fans y entusiastas le aclamaban en vísperas del congreso nacional de AP. Fraga, gran cabeza, pero torpe en el regate, sopesó en esta ocasión, sin embargo, su estrategia: él no podía presentarse ante sus bases despue´s de un probable revés del abstencionismo en el referéndum.

Porque, se diga lo que se diga, en Alianza se teme el SÍ. En realidad, lo que le pide el cuerpo a don Manuel no es el NO. En cualquier caso, eso es lo que les pide el cuerpo a otros. A los cachorros impacientes de Génova. A Miguel Herrero. A Calero. A Aznar. A Tizón. Contrariamente a lo que también, otros sostienen sotto voce. Por ejemplo, el gran resucitado Fernando Suárez. O el incontinente Luis Olarra. O Gabi Camuñas. O Adolfo Díaz Ambrona. Por citar algunos nombres de la tesis oficialmente heterodoxa: a favor del SÍ o, en última instancia, del voto en conciencia, pero nunca el NO. Ya lo verán: la abstención activa, que no es ni carne ni pescado, puede ocasionar fricciones en el partido conservador. Próximamente, algunos de sus dirigentes están dispuestos a revisar, llegado el momento, el pacto electoral con democristianos y liberales.

La verdad: entre unos y otros a don Manuel le han llevado al huerto: “le hemos hecho reflexionar”, justifican. En primer lugar, su electorado natural. Un millón de votos, aseguran ellos mismos, puede sumarse al NO de Antonio Gala, Tamames y Balbín. Todo un disparate. En segundo lugar, sus socios, del PDP sobre todo. Sin ningún riesgo político para ellos. Oscar Alzaga nunca perderá el referéndum. Segurado, con menor motivo. El único que aquí se juega los tirantes es Fraga.

Pero, indicaciones al margen, Fraga se ha inclinado por la abstención por otras razones añadidas. Dos. Una) Por la redacción, unilateral, de la pregunta de marras formulada por el Gobierno. Dos) Por el particular contexto, en año electoral, de la convocatoria. El referéndum, así, se ha transformado en un test anticipado entre dos gigantes que, por poner la cara, se la pueden romper, indistintamente: Felipe González y Manuel Fraga. Porque, si la derecha duda del resultado, los socialistas tiemblan de miedo. Todo es posible. Todavía. Todo menos que, a estas alturas de la surrealista película, don Manuel dé su brazo a torcer. A pesar de que, ingenuamente, un ministro siga aún preguntando: “¿Tú crees que Fraga ha dicho s última palabra?”

23 Febrero 1986

Felipe se nos va

Fernando Ónega

En la calle Ferraz, en  la sede del PSOE, siguen poniendo la moviola. El tercer hombre, José María Benegas, convoca a sus jefes provinciales, imparte doctrina, reclama sugerencias. En la moviola aparecen tres errores. Uno: ¿por qué se dejó el referéndum para la última hora? Así es imposible no mezclarlo con la inmediata campaña electoral. Dos: ¿por qué se dejó también para el final el debate parlamentario? Se creía que Felipe iba a arrollar a Fraga, que iba a ganarle un millón de votos, y casi  resultó al revés. Y tres: ¿por qué se perfiló una campaña basada en el vis a vis con Fraga, cuando los síes están en las filas de Fraga? Ahora hay que rectificar con urgencia, cuando casi no hay tiempo, y lanzar la consigna de no atacar al jefe de la oposición. Difícil empeño: el propio Alfonso Guerra no fue capaz de contener sus impulsos dialécticos, contra sus propias instrucciones.

En el horizonte, cuando se trata de corregir a toda máquina, empieza a aparecer el perfil de un fantasma temible: el descrédito personal, como líder, de Felipe González.

Fernando Ónega

Literatura cordial

Federico Jiménez Losantos

Propaganda subliminal en vísperas del referéndum Jaime Peñafiel, que se declaró anteayer izquierdista anti-OTAN, cambio de bando, como tantos y auxilió al poderoso con esta portada gubernamental. GARBO sacó portada pacifista. El resto se abstuvo de intervenir.

Referendum y tele-romances.

No crean que las revistas del corazón han salido indemnes de la tragedia nacional del referéndum. LA REVISTA apareció la víspera de la votación de un gubernamentalismo descarado y GARBO entregada al no, con una pegatina de la paloma de la paz de Picasso, que, como todo el mundo, que quiere saber, sabe. Es la bandera de propaganda de la URSS desde tiempos de Stalin.

Pero en Prado de Felipe, donde Sopena y Calviño espantan a los demócratas, también se producen noticias cordiales para quien no está en el Gobierno. Concha García-Campoy – espléndida de nuevo negro – desmiente, por ejemplo, haber perdido la felicidad matrimonial al dejar a su cónyuge en Ibiza, y la guapa y eficaz Ángeles Caso dice: “Me considero muy afortunada porque tuve grandes amores. Me hicieron sufrir muchísimo, pero no me arrepiento de nada. Espero todavía ese amo  definitivo que todos buscamos”. Está claro: en TVE son insaciables.

by BeHappy Co.