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El presidente del Gobierno - y del partido - había pedido que el cargo fuera ocupado por Santiago Rodríguez Miranda

Mazazo de los diputados de la UCD contra Adolfo Suárez: Miguel Herrero Rodríguez de Miñón es elegido portavoz parlamentario

HECHOS

El 15.10.1980 D. Miguel Herrero Rodríguez de Miñón fue elegido portavoz parlamentario del Grupo Centrista (Unión de Centro Democrático) por 103 votos frente a 45.

La votación de los propios diputados de UCD, en la que se registraron dos decenas de abstenciones, supuso una derrota humillante para el candidato apoyado por el Sr. Suárez para el cargo.

CANDIDATOS AL CARGO DE PORTAVOZ DEL GRUPO PARLAMENTARIO DE LA UCD

  • MiguelHerrero D. Miguel Herrero Rodríguez de Miñón – Votado por 103 diputados
  • RodriguezMiranda D. Santiago Rodríguez Miranda – Votado por 43 diputados

19 Octubre 1980

Disgustos en los partidos

EL PAÍS (Editorialista: Javier Pradera)

Las direcciones de los partidos políticos se lamentan últimamente de la pérdida de militantes, de la falta de entusiasmo de los afiliados que todavía les permanecen fieles y de la indiferencia ciudadana hacia sus actividades. No deja de ser sorprendente que de estas amargas, constataciones los afectados no extraigan enseñanzas autocríticas, sino peregrinas acusaciones contra la inmadurez democrática de un pueblo que no estaría a la altura de sus políticos profesionales y contra una Prensa que no les trata como semidioses.Los partidos políticos fueron consagrados por la Constitución como una pieza clave del sistema de gobierno. El régimen electoral, y especialmente la fórmula de las listas cerradas y bloqueadas, ha instalado pragmáticamente el solemne reconocimiento expresado por el artículo 6º de la norma fundamental en los mecanismos de funcionamiento de nuestra vida pública y ha dotado a las direcciones de los partidos de poderes, dentro de su organización, superiores incluso a los del Gobierno. La única limitación que la Constitución puso a la libertad de creación y de actividad de estas organizaciones fue el respeto a la norma fundamental y a la ley. Pero el deber de que «su estructura interna y funcionamiento» sean «democráticos», que apunta, en sentido estricto, contra las bandas armadas, es cumplido, en un sentido laxo, de forma tan irregular como insatisfactoria.

La sorprendente elección de Miguel Herrero como portavoz del grupo parlamentario centrista ha sacado a la luz el profundo malestar de unos diputados que se resisten a figurar como simples comparsas obedientes a la voz de mando del pastor nombrado por el Gobierno. La dimisión de Miguel Boyer, aburrido de desempeñar un parecido papel en los bancos de la oposición, hace patente que ese mal también corroe al PSOE. Pero mientras que en el campo socialista la lejanía del poder priva de atractivos aúna fronda generalizada de diputados, los centristas marginados parecen haber llegado a la conclusión de que para ser valorados el producir temor puede ser más eficaz que la pleitesía incondicional. En el caso de que el programa electoral de Miguel Herrero se cumpla y los diputados centristas de verdad sean incorporados a la discusión y a la participación política, UCD habrá ofrecido un singular ejemplo de democracia interna a sus competidores. El tiempo dirá si este brillante parlamentario, que ha dado, en cualquier caso, una lección de hacer política y ha mostrado los resquicios que el sistema ofrece a quien tiene talento para aprovecharlos, se propuso devolver dignidad al oficio de diputado o se limitó a realizar una operación pro domo sua en vísperas de leyes tan conflictivas como la del divorcio.

18 Octubre 1980

La cúpula y la base

Emilio Romero

En principio suena bien: Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón como sonaba bien en el pasado aquello de ‘Esteban de Bilbao y Eguía’. Este joven diputado triunfante habla para la política y por eso parece que ha sido generoso en emitir juicios desfavorables para mi persona, pero como yo hablo solamente para la Historia, me dispongo a emitir juicios favorables a sus recientes comportamientos en la ‘contestación leal’ a su partido. Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón se siente más seguro embarcándose en ‘la operación de prestigio y democrática de UCD’ que en la operación autocrítica y presidencialista en el partido. Su célebre ‘sí, pero’ resultó conmovedor por su oportunidad y por su limpieza. Hasta la fecha, e históricamente, Adolfo Suárez es la más importante que el grupo parlamentario y que el partido, por merecimientos evidentes, entendiendo la política como un célebre barrio de Hamburgo, donde las prostitutas están a la vista en los balcones floridos de los entresuelos. Esto es alarmante porque cuando un hombre es más que su organización los dos mueren al mismo tiempo. Nuestro pasado reciente está a la vista.

Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón quiere que un diputado sea un diputado y no una devoción silenciosa y percutante incondicional. Que el grupo parlamentario no sea uno de esos coros, no ya del as tragedias griegas, sino de las revistas musicales, para celebrar y acompañar al Gobierno en su celebración, sino que el Gobierno le diga al grupo parlamentario lo que pretende hacer, y tenga lugar aquello que se decía antes del ‘contraste de pareceres’.

Pero a Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón no se le habrá pasado por alto el hecho político de la manufactura del diputado en nuestra democracia actual: ¿Quien fabrica el diputado en nuestra democracia? ¿Acaso la voluntad nacional? ¿Tal vez el pueblo soberano? Exactamente, no. El diputado es fabricado por ‘el aparato de poder’. Igual los socialistas que los ucederos. Lo que se presenta a unas elecciones es un partido y además con candidaturas cerradas. El nivel actual de diputados cuneros es el más alto en toda la historia del parlamentarismo español. Ya sé que este no es el territorio de Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, sino el de Rafael Calvo Ortega; pero la democratización de un partido no empieza por la cúpula – aunque está muy bien – sino por la base. De otro modo, la abundancia de ‘cuneros’ y de protegidos constituye una definición de la voluntad nacional, que es la raíz de la democracia.

En alguna parte he leído de Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón que ‘no le sobra pensar’. Esto es excelene y peligroso. El cementerio político español – que al fin y al cabo eso es la Historia – tiene muchos cadáveres prematuros por ‘la funesta manía de pensar’.

El Análisis

Delenda Est Suárez

JF Lamata

La votación de portavoz grupo parlamentario era tanto como la muerte política del Duque de Suárez… al menos como presidente de la UCD. Es cierto es que el hecho de los diputados de la UCD votaran en contra del portavoz propuesto por el presidente del partido demostraba que por primera (y única) vez en la historia parlamentaria de España había un grupo parlamentario donde la votación era libre.  Pero lejos de verse eso como algo positivo, el gesto político era una desautorización radical al Duque como presidente. Dicho de otra manera; su presidencia al frente de los centristas estaba acabada.

Para evitar que algo así pudiera repetirse en el futuro populares y socialistas crearían un sistema de ‘disciplina de partido’ en los grupos parlamentarios, con multas y sanciones, para evitar que el presidente de un partido pueda ser dejado en evidencia por sus propios diputados.

J. F. Lamata

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