23 enero 1894

El periódico, que nació como órgano de Sagasta en Barcelona, es ahora el más relevante de la prensa de la ciudad

Muere el empresario Bartolomé Godó y Pié, fundador junto a su hermano Carlos del periódico barcelonés LA VANGUARDIA

Hechos

El 23.01.1894 el diario LA VANGUARDIA informó del fallecimiento de D. Bartolomé Godó y Pié.

Lecturas

El 23 de enero de 1894 se publica en la portada de La Vanguardia de Barcelona la esquela por el fallecimiento del que fuera su cofundador D. Bartolomé Godó Pié del periódico fundado en 1881.

El periódico seguirá gestionado por su hermano, el otro cofundador D. Carlos Godó Pié. Morirá en 1897.

El Análisis

De vocero político a voz de una ciudad

JF Lamata

La prensa barcelonesa pierde a una de sus figuras más significativas, aunque discretas. Ha fallecido don Bartolomé Godó Pié, cofundador de La Vanguardia, periódico que, desde su nacimiento en 1881, ha recorrido un camino singular: el que va del humilde boletín político al sólido diario de influencia creciente en los salones industriales, financieros y culturales de Barcelona. Su nombre, sin buscarlo, queda ligado a la evolución misma del periodismo catalán en estos años de mudanza.

Nacido como órgano sagastino —una hoja liberal dinástica, al servicio de la estrategia de don Práxedes Mateo Sagasta en tierras catalanas— La Vanguardia fue pronto transformándose. Bajo el empuje silencioso pero constante de don Bartolomé, dejó de ser un mero instrumento de partido para convertirse en la tribuna de una Barcelona inquieta, próspera y deseosa de expresarse. Si en sus orígenes servía a la política, ahora comenzaba a representar a sectores económicos y sociales que exigían un espacio propio: la burguesía catalana, industriosa y vigilante, que buscaba menos oratoria y más orden, menos doctrina y más gestión.

Don Bartolomé Godó no fue periodista en el sentido ruidoso del oficio, pero supo ver lo que pocos vieron: que la prensa no sólo informa, sino que modela la imagen que una ciudad quiere proyectar de sí misma. Y Barcelona —la moderna, la mercantil, la ilustrada— encontró en La Vanguardia una voz más propia que prestada. A su muerte, queda el periódico, en manos de su linaje, como testimonio de una ambición serena: la de construir un diario serio, sólido y útil, que hable menos de políticos, y más de país.

J. F. Lamata