16 agosto 1956
Muere el Barón Neurath, ex ministro de Hitler que fuera condenado a 15 años en el juicio de Nuremberg
Hechos
Fue noticia el 16 de agosto de 1956.
Lecturas
Era uno de los supervivientes del juicio de Nuremberg.
Ha fallecido el ex ministro de Asuntos Exteriores de Alemania siendo Adolf Hitler canciller y ex protector de Bohemia y Moravia barón Constantino Neurath (Constantin von Neurath). Contaba ochenta y tres años de edad, y, desde que fue puesto en libertad de la prisión interalidad de Spandau vivía en su casa solariega de esta, casi ciego y con fuerte arteriosclerosis. Salió de Spandau – donde cumplía condena de 15 años de prisión, impuesta por el Tribunal de Crímenes de Guerra de Nuremberg en razón a su mal estado de salud.
El barón Neurath era diplomático de carrera y asumió la cartera de Asuntos Exteriores en el Gobierno de Von Papen en 1932. La conservó en el gabinete del general Von Schleicher y luego en el de Hitler, hasta que pasó a desempeñar, en 1938, el cargo de protector de Bohemia y Moravia que conservó hasta que sus diferencias con el nacionalsocialismo, y en particular las S. S. hicieron que Hitler lo sustituyera por Reinhard Heydrich, dirigente de las S. S. que sería asesinado más tarde por patriotas checos.
El siguiente en salir sería Doenitz.
Las salidas ceremoniosas las de Albert Speer y Von Schirach en 1966.
El Análisis
Ha muerto en su casa solariega de Stuttgard, casi ciego y con el cuerpo vencido por la arteriosclerosis, el barón Constantin von Neurath, antiguo ministro de Asuntos Exteriores de Hitler y primer «Protector del Reich» en Bohemia y Moravia. Con 83 años, se convierte en el primero de los siete prisioneros de la cárcel de Spandau en ser liberado antes de tiempo por razones humanitarias. Que haya muerto en su cama y no tras los muros de la colosal prisión internacional levantada para albergar a apenas siete hombres es un detalle que algunos verán como gesto de civilización… y otros como una indulgencia que no habría sido imaginable si el preso se hubiera apellidado Hess.
Diplomático de carrera, Von Neurath fue el rostro del continuismo aristocrático que ayudó a maquillar los primeros pasos del régimen nazi ante Europa. Sirvió fielmente a Hitler hasta que su postura algo menos brutal —que no menos autoritaria— lo puso en conflicto con la maquinaria criminal de las SS. Reemplazado por Reinhard Heydrich al frente del Protectorado checo, pagó no por lo que hizo por convicción, sino por lo que permitió por omisión. El Tribunal de Nuremberg le condenó a 15 años de prisión por crímenes contra la paz, y si su figura no ha generado el mismo rechazo visceral que otros jerarcas nazis, no por ello puede desligarse del sistema que sostuvo.
Su muerte plantea, inevitablemente, preguntas sobre la utilidad simbólica de mantener abierta una prisión como Spandau, gigantesca y costosa, para albergar a una media docena de viejos hombres con un pasado más pesado que sus cuerpos. También abre la puerta al debate sobre hasta dónde debe llegar la clemencia con figuras como Von Neurath. Seguramente él no fuera un fanático, sino un ‘servidor público’ que obedeció a su gobierno, pero si el III Reich fue la maquinaria que fue, no fue sólo por los fanáticos, sino también por tantos y tantos ‘servidores públicos’ que crearon aquel monstruo.
J. F. Lamata