27 enero 1994
Aquellos lógros no pudieron hacer olvidar, sin embargo, su oscura fama como torturador durante la dictadura del General Franco
Muere el Súpercomisario Roberto Conesa Escudero, el hombre que destruyó los GRAPO y salvó la vida a Oriol y al General Villaescusa
Hechos
El 27.01.1994 falleció D. Roberto Conesa Escudero.
Lecturas
Discreción del Gobierno
Al sepelio del Sr. Conesa Escudero no acudió ningún miembro de Interior, que tampoco cursó el télex que suele enviar a las comisarías cuando fallece un funcionario. El policía fallecido fue jefe de la oscura Brigada Político-Social, que funcionó en los años sesenta buscando y persiguiendo a miembros escondidos de CCOO o PCE, organizaciones por entonces ilegales.
Protagonizó una polémica mediática en marzo de 1977 cuando el periodista D. Gregorio Morán Suárez publicó un serial contra él en DIARIO16 que acabó en un pleito judicial en el que Conesa contó con la asistencia del Estado.
29 Enero 1994
Las dos caras del comisario Conesa
Con la muerte de Roberto Conesa, desaparece un controvertido personaje de la transición. Jefe de la tristemente célebre Brigada Político-Social, martillo de la oposición intelectual y obrera al franquismo, denunciado por torturas, el comisario se reconvirtió en «superagente» estrella del Ministerio del Interior, bajo la egida de Martín Villa. La liberación de Oriol y Villaescusa -fruto de la infiltración en el GRAPO que él mismo había manejado- le valió la medalla de oro al mérito policial.
El Análisis
Roberto Conesa Escudero dirigió un equipo policial que salvó vidas. Detuvo a terroristas que preparaban atentados impidiendo que los realizaran. Desarticuló a la cúpula de los GRAPO en dos ocasiones y evitó los asesinatos de Antonio María de Oriol y Emilio Villaescusa que podrían haber destrozado la Transición. Esos son hechos que ni sus mayores enemigos podrán negar.
Pero los éxitos del ‘supercomisario’ no tapan su pasado. Roberto Conesa, el joven socialista que evolucionó a franquista, dedicó toda su vida en la dictadura a perseguir opositores al frente de una brigada [de la que formó parte ‘Billy el Niño’] que usó las más oscuras tácticas de represión que les permitía la época. Él no diseñó ese sistema, pero formó parte de él y se granjeó una fama que le hizo ser temido por los enemigos del generalísimo.
Merece ser recordado por sus hechos positivos, pero sus víctimas también merecen que se recuerden los negativos.
J. F. Lamata