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La mujer con más títulos nobiliarios del mundo será reemplazado por su hijo, hasta entonces Duque de Huescar

Muere la Duquesa de Alba Cayetana Fitz-James Stuart, la aristócrata más popular de España

HECHOS

El 20.11.2014 falleció Dña. Cayetana Fitz-James Stuart ‘Duquesa de Alba’.

EL NUEVO DUQUE DE ALBA

alba_huescar El hijo mayor de la difunta, D. Carlos Fitz-James Stuart, que hasta entonces usaba el título de Duque de Huescar, pasará a ocupar el alto rango aristocrático de ‘Duque de Alba’ a la muerte de su madre.

ELOGIOS Y CRÍTICAS EN LOS MEDIOS

La mayoría de los medios de comunicación mostraron respeto hacia la difunta, figura destacada de la historia de España. Pero no faltaron voces que consideraron que no se debería hablar tanto de la mujer fallecida por tratarse de ‘una rica’. Entre ellas la del periodista D. Toni Bolaño en ‘Espejo Público’ (Atresmedia) el mismo día de su fallecimiento. También el ‘defensor’ del lector del diario EL PAÍS se hizo eco esa semana de cartas de lectores que protestaban por dar tanto aire al citado fallecimiento.

PLEITOS CONTRA MEDIASET Y ATRESMEDIA

zap jorge javier tomatezap_coto_DEC A pesar del respeto con el que los dos principales operadores de televisión de España, Mediaset y Atresmedia, tuvieron con ella ante su fallecimiento, las relaciones de la Duquesa de Alba con ambos no fue siempre buena. En abril de 2006, por ejemplo, la aristócrata demandó a ambos (por entonces TELECINCO y ANTENA 3) por hacerse eco en sus respectivos programas de cotilleos ‘Aquí hay Tomate’ y ‘¿Dónde Estás Corazón?’ de un libro que narraba supuestas relaciones entre ella y el difunto artista ‘Antonio el Bailarín’. La Duquesa de Alba logra ganar aquel pleito a los dos gigantes audiovisuales.

21 Noviembre 2014

Protagonista de la prensa rosa y protectora del patrimonio español

EL MUNDO (Director: Casimiro García-Abadillo)

EL FALLECIMIENTO ayer de Cayetana Fitz-James Stuart y de Silva, a los 88 años de edad, en el palacio de las Dueñas de Sevilla ocupó, por derecho propio, portadas de la prensa digital y boletines informativos de medio mundo. Con el fallecimiento de la duquesa de Alba no sólo desaparece una de las celebridades de la crónica social, sino que se cierra una página en la historia de la nobleza española y europea.

No es por lo tanto de extrañar que el óbito de la aristócrata por antonomasia, cuya misa funeral se celebrará hoy en la Catedral hispalense, se convirtiera en trending topic internacional, con profusión de mensajes de pésame, además de en España, en Grecia, Escocia, México o EEUU. Tampoco que personalidades de todos los ámbitos de la vida pública y decenas de miles de sevillanos se acercaran a la capilla ardiente para expresar sus condolencias a la familia Alba.

Sus 46 títulos nobiliarios, con 14 grandezas de España, hicieron de ella una de las aristócratas con más pedigrí del mundo. Su linaje, que se extiende desde los nobles castellanos de la Edad Media hasta la reina María Estuardo, y su extraordinario patrimonio artístico, que ella se dedicó a conservar y engrandecer, son esenciales para comprender parte de la Historia de España. Y su carácter libre, su querencia por la bohemia y su llaneza explican, por otra parte, su popularidad. Muestra de su apego a la ciudad de Sevilla es que una de sus últimas voluntades ha sido que sus restos incinerados sean depositados entre el panteón familiar de Loeches en Madrid y la Iglesia del Cristo de los Gitanos, a la que le unían profundos lazos sentimentales.

Con todo, hay una dimensión que trasciende su faceta más conocida como protagonista recurrente de la prensa rosa, que es su labor de mecenazgo y la creación de la Fundación de la Casa de Alba en 1975. Con esta institución, la heredera de un legado cultural de 500 años vinculó las propiedades de su familia al patrimonio nacional para impedir su venta y dispersión después de su muerte. Como contrapunto, hay que señalar que la principal terrateniente del país no prestó al cuidado de sus latifundios el celo que sí dedicó a la salvaguarda de sus bienes artísticos y culturales. Vivió como quiso sin olvidar las obligaciones de su linaje y fue consciente de su papel en la Historia.

El Análisis

SEÑORES, LA ARISTOCRACIA HA MUERTO

JF Lamata

Sin duda en la historia de España hay muchos ‘ducados’ de innegable relevancia, a fin de cuentas, los ‘Duques’ se destacan, principalmente, por tener controlado lo que hicieron sus familiares desde unos cuantos siglos atrás, mientras que los no-duques apenas llegamos a conocer lo que hicieron nuestros antepasados de más de una generación. Pero ¿para qué engañarnos? ¿Cuántos españoles de 2014 conocen algo del actual Duque de Ahumada, pese a ser uno de los títulos nobiliarios más conocidos de este país por ser el fundador de la Benemérita? ¿O el Duque de Veragua, pese a ser el título del que descienden los descubridores de América? Nada de nada. La Duquesa de Alba, por su forma de ser, su físico, su forma de hablar, lo que fuera, era la única que había alcanzado suficiente popularidad como para ser ‘todo un personaje’ en los medios. Con la llegada del nuevo Duque de Alba desaparecía la única aristócrata que había logrado entrar en ese rankin de famosos de España desde hacía décadas.

J. F. Lamata

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