14 julio 1920
Muere Mariano de Cavia Lac, la más popular de las firmas de la prensa española de principios del siglo XX
Hechos
El 14 de julio de 1920 fallece D. Mariano de Cavia Lac.
Lecturas
D. Mariano de Cavia se posicionó en 1917 con D. Nicolás María de Urgoiti en su intento de apropiarse de EL IMPARCIAL. Posteriormente se fue con el Sr. Urgoiti al diario EL SOL.
El Análisis
Ha fallecido D. Mariano de Cavia, y con él desaparece, quizá, la firma más insigne que ha dado la prensa española en su edad moderna. En un país donde tantos periodistas buscaron influencia, poder o protagonismo, Cavia buscó estilo. Su arma fue la pluma, y con ella hizo de la crónica una forma de arte. No fue famoso por revelar secretos de Estado ni por filtrar escándalos de Palacio: lo fue por escribir. Por convertir el periódico en un espejo lírico y mordaz de la vida pública. Su columna diaria, con firma o sin ella, fue para generaciones de lectores un faro en mitad de la rutina.
Cavia no fue un político disfrazado de periodista, ni un empresario metido a tribuno. Aunque tuvo ideas claras —liberales, regeneracionistas, adversas al clericalismo extremo— nunca quiso liderar partidos ni tutelar gobiernos, como sí intentaron hacer Luca de Tena o Miguel Moya. Su independencia de criterio fue pareja a su devoción por la palabra. En un tiempo en que los grandes editores intentaban convertir los periódicos en instrumentos de presión —desde Urgoiti hasta los Romanones de turno—, Cavia representaba otra cosa: el respeto por el lector, la escritura como fin en sí misma.
No obstante, no fue un solitario. Su amistad y colaboración con D. Nicolás María de Urgoiti en la aventura de El Sol muestra que no despreciaba los grandes proyectos editoriales, siempre que respetasen la dignidad del oficio. Ahora que tantos quieren usar la prensa como ariete para entrar en los pasillos del poder, la figura de Mariano de Cavia nos recuerda que también puede usarse para elevar la inteligencia, la sensibilidad y el humor del lector. Su muerte no cierra una época; cierra un estilo. Y en tiempos de ruido y furia, lo echaremos mucho de menos.
J. F. Lamata