2 octubre 1972

También fue presidente de la Agencia EFE

Muere Miguel Mateu Pla, presidente del periódico DIARIO DE BARCELONA (‘El Brusi’) y ex alcalde franquista de Barcelona

Hechos

Falleció el 2 de octubre de 1972.

Lecturas

José Tarín Iglesias era director de EL DIARIO DE BARCELONA desde 1969

El exalcalde franquista de Barcelona Miguel Mateu Pla fallece el 2 de octubre de 1972. Mateu Pla era Presidente del Consejo de Administración de la empresa editora del periódico Diario de Barcelona (el Brusi) del que es titular del 50% (el otro 50% es de Carlos Godó Valls). Con su muerte su capital pasa a manos de su hija Carmen Mateu Quintana. El marido de esta, Artur Suqué Puig sucede a su suegro como presidente de Barcelona de Publicaciones S. A.

En 1973 Manuel Martín Ferrand será nombrado director de DIARIO DE BARCELONA. 

El Análisis

El ocaso de un coloso: La muerte de Miguel Mateu Pla y el legado de una era

JF Lamata
El 2 de octubre de 1972, Miguel Mateu Pla, conocido como “Mateu dels Ferros,” falleció en Barcelona a los 74 años, víctima de un infarto de miocardio, dejando tras de sí una huella imborrable como empresario, político y figura mediática del franquismo. Nacido en 1898, hijo del fundador de Hispano-Suiza, Damià Mateu, y sobrino del cardenal Enric Pla i Deniel, Mateu fue una figura clave en la Barcelona franquista, sirviendo como alcalde (1939-1945), embajador en París (1945-1947), presidente de La Caixa (1940-1972), y presidente de Foment del Treball Nacional (1952-1972). Su papel en los medios, como presidente de Barcelona de Publicaciones S.A., empresa editora del Diario de Barcelona—del que poseía el 50% junto al conde de Godó—lo convirtió en un pilar del periodismo catalán. Con su muerte, su hija Carmen Mateu Quintana hereda su capital, y su yerno, Artur Suqué Puig, asume la presidencia de la editora, mientras el diario enfrenta la competencia de El Noticiero Universal, ligado al actual alcalde, Josep María de Porcioles, en un duelo de influencias mediáticas que define la Barcelona de los años 70.
Durante su alcaldía, Mateu consolidó el control franquista sobre Barcelona tras la Guerra Civil, implementando políticas de reconstrucción y represión cultural, especialmente contra el catalanismo y la lengua catalana. Su gestión, respaldada por Franco—con quien mantuvo una amistad personal, prestándole su castillo de Peralada para reuniones, incluso con Mussolini—, priorizó la industrialización y la estabilidad económica, fortaleciendo su posición como presidente de Hispano-Suiza (1935-1945) y La Caixa. En los medios, su liderazgo en Barcelona de Publicaciones S.A., desde la adquisición del Diario de Barcelona en 1935, mantuvo la línea monárquica y conservadora del periódico, conocido como El Brusi, que alcanzó una tirada de 70.000 ejemplares en los años 40 gracias a su barcelonismo y su apoyo a los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial. Como presidente de la Agencia EFE (1967-1968), Mateu extendió su influencia al periodismo nacional, consolidando su rol como un magnate mediático que navegó las tensiones del régimen con astucia.
Sin embargo, en 1972, Mateu competía con el alcalde Porcioles, cuya influencia mediática rivalizaba a través de El Noticiero Universal, propiedad suya y dirigido por Manuel Tarín Iglesias. El director de El Diario de Barcelona, José Tarín Iglesias, hermano de Manuel, era percibido como una ficha de Porcioles, lo que intensificaba la pugna entre ambos poderes en Barcelona. Mientras El Brusi, con su prestigio histórico y una tirada de 50.000 ejemplares, apelaba a la burguesía catalana, El Noticiero Universal (30.000 ejemplares) buscaba un público más popular, reflejando las ambiciones políticas de Porcioles. La muerte de Mateu trasfiere el control a Carmen Mateu Quintana y Artur Suqué, pero deja al diario en una posición vulnerable frente a la modernización de la prensa y el ascenso de competidores como La Vanguardia. En este octubre de 1972, el fallecimiento de Mateu no solo cierra la vida de un titán del franquismo; marca el fin de una era en la que su visión empresarial y mediática moldeó Barcelona, dejando a su familia y a El Brusi el desafío de preservar su legado en una España al borde de la Transición.
J. F. Lamata