21 junio 1970
Muere Sukarno, ex dictador y fundador de la Indonesia independiente
Hechos
El 21 de junio de 1970 falleció Sukarno.
Lecturas
Suharto es dictador de Indonesia desde 1967.
Esta mañana en el hospital central del ejército de Yakarta, ha fallecido el ex presidente indonesio Ahmed Sukarno.
Se ha instalado la capilla ardiente en su residencia de Slipi, situada en la periferia de la capital, donde miles de personas le rinden su último homenaje.
La población indonesia aún no ha olvidado que Sukarno luchó contra la colonización holandesa y que fue el artífice de la independencia del país en 1945.
Pocos días después fue elegido presidente, cargo que ocupó hasta 1967, año en que Suharto se convirtió en el nuevo dictador absoluto del país respaldado por Estados Unidos y le hizo dimitir.
El Análisis
Con la muerte de Ahmed Sukarno, Indonesia despide a su “padre de la independencia”, figura central de la historia del siglo XX en Asia. De joven abogado convertido en líder nacionalista, pasó de colaborar con la ocupación japonesa durante la Segunda Guerra Mundial a capitalizar, en 1945, el vacío de poder para proclamar la independencia. Salió de aquella alianza con el Eje mejor parado que otros líderes asiáticos, y construyó su imagen como símbolo de la soberanía indonesia. Durante años, ejerció un poder absoluto, combinando un nacionalismo fuerte con una diplomacia que le permitía coquetear con los comunistas sin romper del todo con Occidente.
El fallido golpe comunista de 1965 fue el punto de quiebre. Sukarno, que había mantenido relaciones cordiales con el poderoso Partido Comunista Indonesio, se declaró de pronto anticomunista, aunque ya era demasiado tarde para conservar el control. El general Suharto y sus militares tomaron las riendas, emprendieron una represión brutal que dejó cientos de miles de muertos, y relegaron a Sukarno a un papel decorativo, un presidente de adorno en un régimen que ya no le pertenecía. Lo que siguió fueron años de confinamiento político, humillación silenciosa y un poder que se le escapó sin remedio.
Hoy, Suharto le rinde funerales de Estado y palabras solemnes, pero lo hace desde el trono que arrebató y que no parece dispuesto a ceder. Sukarno muere convertido en mito, aunque los últimos capítulos de su vida fueron los de un hombre derrotado, prisionero de un sistema que él mismo ayudó a forjar. Indonesia lo entierra como héroe, pero lo recuerda también como una advertencia: en este país, el poder no se comparte, y quien lo pierde nunca lo recupera.
J. F. Lamata