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La nueva ministra de Sanidad será Carolina Darias

Pedro Sánchez Castejón designa al ministro de Sanidad, Salvador Illa, nuevo candidato del PSC a la Presidencia de la Generalitat en sustitución de Miquel Iceta

HECHOS

El 30 de diciembre de 2020 El PSC anunció el nombramiento de D. Miquel Iceta como Candidato a la Presidencia de la Generalitat por el PSC.

La nueva ministra de Sanidad será Dña. Carolina Darias.

03 Enero 2021

Elección reñida

EL PAÍS (Director: Javier Moreno)

Las inminentes elecciones autonómicas catalanas, previstas para el próximo 14 de febrero, se presentan súbitamente como muy abiertas. Las más reñidas y de pronóstico más incierto en casi un decenio, desde que en 2011 se inició el ciclo soberanista-secesionista inaugurado por el delfín de Jordi Pujol, Artur Mas. El escenario se configura así por varios factores, de los que la inesperada irrupción del actual ministro de Sanidad, Salvador Illa, como nuevo candidato de los socialistas, reemplazando a Miquel Iceta, acaba de constituir un potente catalizador.

El impacto de esta novedad lo es en primer lugar para su partido, que apuesta a romper el maleficio según el cual desde el inicio de la etapa secesionista ha sido capaz de recomponer su cohesión y de obtener buenos resultados en todos los comicios, pero no de hacer creíble que aspiraba seriamente a la presidencia de la Generalitat. Puede augurarse por vez primera un serio pulso con la única otra figura susceptible de fraguar en torno a sí una alianza con visos de aspirar a gobernar, la del líder de Esquerra Republicana, Pere Aragonès, un pragmático que contrasta con sus anteriores dirigentes, hasta el punto de que no necesita la protección simbólica del líder del partido en la prisión, Oriol Junqueras, para abrir la lista. La incógnita se traslada desde quién se alza con la hegemonía dentro del secesionismo hacia el tablero entre esa corriente y el catalanismo moderado de signo federal.

Si ambos marcan el tono de la campaña, también se estrenará un debate que prime el cotejo de proyectos sobre la gesticulación, los planes de gestión pública sobre el testimonialismo y los resultados sobre las proclamas. Un escenario que no beneficia al numantinismo de Waterloo, encarnado en Carles Puigdemont, que no solo ha logrado culminar la enésima ruptura del partido pujolista, sino que exhibe su división al frente de la candidatura: su cabeza de lista, el expresident fugitivo, no aspira ya a la Generalitat, y su segunda y candidata real, Laura Borràs, procesada por corrupción —la marca de la casa—, es su declarada y principal enemiga interna.

Con la candidatura de Illa —y la excepción de Puigdemont— se completa la renovación de los liderazgos que protagonizaron en primera línea los años del procés, a favor o en su contra. Es también una demostración de que las coordenadas del mismo han periclitado. Y que nadie quiere realmente recoger ni su fracaso ni sus perjuicios. Los demás candidatos buscan exhibir perfiles menos centrados en la ideología y más en la gestión que los de sus predecesores. Responden a ese diseño tanto Jéssica Albiach, al frente de los comunes (en lugar de Xavier Domènech), como Alejandro Fernández, del PP (en vez de Xavier García Albiol). También lo hacen las candidatas del nacionalismo soberanista más templado, como la consellera purgada por Quim Torra Àngels Chacón (PDeCAT) o la exlíder de ese partido, Marta Pascal (por el Partit Nacionalista). La CUP cambia de cartel. Y Vox se estrena.

Diferente es el caso de la lista de Ciudadanos, encabezada por el portavoz parlamentario Carlos Carrizosa, que no concurrió a las primarias. Debe afrontar la papeleta más difícil, tras la renuncia de Albert Rivera a la política, su sustitución por Inés Arrimadas en la escena global española, y el pase de Lorena Roldán al PP: indicios que añaden verosimilitud al pronóstico de las encuestas de que este partido, que se hizo con el triunfo en las elecciones del 21-D de 2017, experimenta un fuerte declive al no haberlo podido o sabido capitalizar. La captación de otros de sus dirigentes por partidos rivales subraya esa deriva y constituye un factor añadido al carácter imprevisible y bastante abierto de los próximos comicios.

La otra nota dominante de esa incertidumbre —positiva porque permite revisar los errores, desencuentros y salidas divisivas de tono del pasado procés— es la abierta ruptura del bloque gubernamental: la rivalidad entre Junts y Esquerra no es ya un juego de salón, sino una evidente parálisis indicativa de que repetir su gobernanza conjunta solo acarrearía mayores daños a la ciudadanía.

Por todo ello, el porcentaje de indecisos no ha hecho sino aumentar. Otra confirmación del interés inédito y el carácter abierto de esta convocatoria.

31 Diciembre 2020

Illa, un candidato en coche oficial

EL MUNDO (Director: Francisco Rosell)

El inicio de campaña de Salvador Illa como candidato del PSC en los comicios catalanes ha retratado la abusiva y perversa concepción de los recursos públicos que tiene el PSOE de Pedro Sánchez. 24 horas después de negar la elección de Illa como cabeza de cartel, aparecía en un coche oficial para difundir su primer vídeo electoral. Sin un ápice de decoro, una vez más asistimos a la enésima utilización socialista de recursos gubernamentales para saciar sus intereses partidistas. Es una constante del presidente y su equipo el servirse del altavoz y los medios de La Moncloa para facilitar sus objetivos como si les pertenecieran a ellos y no a los españoles. Hace tiempo que ni se guardan las formas y el PSOE, más en campaña electoral, ni se sonroja al sobrepasar líneas otrora de color rojo.

El spot, además, vendría a demostrar que la operación de Illa se venía gestando al menos desde noviembre. Es decir, en uno de los momentos más difíciles de la pandemia, el responsable de Sanidad estaba centrado no en gestionar eficazmente las consecuencias de la segunda ola de contagios, sino en perfilar su imagen de cara a las elecciones de febrero. Esto explicaría la escenificación de un enfrentamiento con la Comunidad de Madrid y con su presidenta, que no tendría motivos sanitarios, sino políticos, aunque con ello perjudicase a los madrileños y se entorpeciese la recuperación de la capital. Una vez más, Sánchez demuestra que le importa más su partido que la grave crisis sanitaria, social y económica desatada por la covid.

La farsa de la candidatura de Illa se inició con una mentira, algo ya habitual en unos políticos como él y el presidente, que no han dejado de engañar a los españoles desde que asumieron sus cargos. Pero esta horrible rutina no quita que sea una grave irresponsabilidad política descabezar el ministerio de Sanidad justo en el momento en el que se acaba de poner en marcha el proceso de vacunación y a las puertas de una posible tercera ola de contagios.

31 Diciembre 2020

Lógica para Pedro Sánchez

Antonio Maestre

"Ha sido una decisión egoísta, el presidente del gobierno cree que Salvador Illa es el mejor candidato para el PSC por su labor al mando del ministerio de Sanidad durante la pandemia y por el crecimiento indudable del ministro durante este año. Por eso es una decisión que prima el interés partidista al interés general"...

En el instituto tuve un gran profesor de Filosofía que me enseñó las claves de la lógica deductiva. Un aprendizaje de los más preciados de mi paso por la secundaria, porque me enseñó a buscar coherencia en los actos, argumentos y justificaciones. Los razonamientos deductivos ayudan a sacar conclusiones acertadas atendiendo a las premisas iniciales, un ejercicio vital para comprender los argumentos dados. Como Salvador Illa es filósofo entenderá perfectamente el razonamiento del planteamiento de su nueva elección como candidato a la Generalitat por el PSC abandonando el cargo de ministro de Sanidad si atendemos a un razonamiento deductivo. Eso ayudará a entender si la decisión es una concusión lógica.

Primer argumento.

Primera premisa: Salvador Illa ha sido un excelente ministro de Sanidad. Segunda premisa: Ha sido vital para la gestión de la pandemia. Conclusión lógica: Le nombramos candidato a la presidencia de la Generalitat porque es el mejor candidato. Este es el mayor error deductivo si atendemos a las prioridades del nombramiento en términos del bien común y la gestión de la pandemia. Si nos encontramos en una situación de contagios crítica y al inicio de la campaña de vacunación que terminará con la pandemia, la lógica de las premisas es que Salvador Illa debe seguir como ministro de Sanidad porque es el más indicado para atender una situación como la que vivimos. La conclusión lógica solo sería acertada si las premisas son correctas en el caso de que Pedro Sánchez solo pensara en el bien del PSOE y no en el de la sociedad. Porque si cree que las premisas son correctas y le quita del puesto está yendo contra el interés general por un mero interés electoral.

Segundo argumento.

Primera premisa: Salvador Illa ha sido un excelente ministro de Sanidad. Segunda premisa: Cualquiera puede seguir con su labor en lo más crítico de la pandemia. Conclusión lógica: Salvador Illa será el mejor candidato. Este razonamiento implica el mayor grado de cinismo posible, porque o se intenta trasladar una preocupación por el bien colectivo de la que se carece o la primera premisa es falsa. La mera sospecha de que abandone el puesto en la situación actual de la pandemia, si de verdad se cree que ha hecho una gran labor, sería motivo más que suficiente para dar prioridad a su permanencia en el cargo. En el caso de que la segunda premisa sea la prevalente no es decisiva su labor en el Ministerio para que le haga el mejor para el puesto. Ninguna de las dos premisas implicaría que el razonamiento lógico válido fuera la salida de Salvador Illa del cargo de ministro.

Atendiendo a las múltiples premisas que pueden hacer comprender el nombramiento de Salvador Illa como candidato a la Generalitat en un momento como este caben diversas conclusiones a partir de las prioridades de quien toma las decisiones, que es Pedro Sánchez. Y la lógica falla. Los argumentos esgrimidos se caen. Ha sido una decisión egoísta, el presidente del gobierno cree que Salvador Illa es el mejor candidato para el PSC por su labor al mando del ministerio de Sanidad durante la pandemia y por el crecimiento indudable del ministro durante este año. Por eso es una decisión que prima el interés partidista al interés general. Una decisión egoísta, irresponsable y negligente, se piense lo que se piense sobre la labor de Salvador Illa. Luego está la derecha. Que si de verdad cree que Salvador Illa ha sido un gestor nefasto responsable de 50.000 muertes tendría que estar contenta, muy contenta, de que deje el cargo en el ministerio y sea el candidato en una plaza tan importante como Cataluña. Pero a la derecha no le vamos a pedir ejercicios de lógica ni decencia argumental.

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