14 diciembre 1935

El jefe del Estado, Alcalá Zamora, propuso antes para el mismo puesto al líder del Partido Agrario, Martínez de Velasco y al del Partido Republicano Conservador, Miguel Maura, pero ambos declinaron

Tras la caída del Gobierno Chapaprieta, Portela Valladares es designado nuevo presidente y expulsa a los ministros de la CEDA

Hechos

El 14.12.1935 se formó un nuevo Gobierno presidido por D. Manuel Portela Valladares.

Lecturas

EL FINAL DEL BIENIO NEGRO.

El 14 de diciembre de 1935 el Jefe del Estado D. Niceto Alcalá Zamora nombra a D. Manuel Portela Valladares, independiente, nuevo presidente del consejo de ministros en sustitución de D. Joaquín Chapaprieta Torregrosa. El Jefe del Estado ha puesto fin así al último gobierno con presencia de ministros del partido ganador de las elecciones del pasado noviembre de 1933, la CEDA.

El Sr. Chaprieta era jefe de Gobierno desde septiembre de 1935, con plenos poderes tras la caída del Sr. Lerroux García en octubre de 1935, pero siempre asediado por los que consideraban que la CEDA no podía formar parte del Consejo de ministros de la II República por no ser un partido republicano. Finalmente la presión ha llevado al Sr. Alcalá Zamora a disolver Las Cortes, provocar nuevas elecciones y con ello causar la dimisión del Gobierno Chapaprieta.

El Sr. Portela Valladares es nombrado después de que rechazara ese puesto D. José Martínez de Velasco Escolar, Jefe del Partido Agrario, nombrado el 11 de diciembre de 1935, que renunció al comprobar que no contaba con el apoyo del Partido Radical.

El objetivo del gobierno Portela Valladares es dirigir el país hasta la celebración de las próximas elecciones legislativas convocadas para febrero de 1936. El Sr. Alcalá Zamora tuvo que disolver nuevamente las cortes ante el bloqueo parlamentario.

  • Presidencia de la República – D. Niceto Alcalá Zamora
  • Presidencia del Gobierno y ministerio de Gobernación – D. Manuel Portela Valladares (Independiente)
  • Estado – D. José Martínez de Velasco Escolar (Partido Agrario)
  • Hacienda – D. Joaquín Chapaprieta (Independiente)
  • Justicia y Trabajo – Alfredo M. García Argüelles (Partido Liberal Demócrata)
  • Guerra – General Nicolás Moreno
  • Marina – Vicealmirante Francisco J. Salas
  • Obras Públicas – D. Cirilo del Río Rodríguez (Partido Republicano Progresista)
  • Agricultura, Industria y Comercio – D. Joaquín de Pablo Blanco (Partido Radical)
  • Instrucción Pública – D. Manuel Becerra (Partido Radical)
  • Ministro Sin Cartera – D. Pere Rahola (Lliga Regionalista de Catalunya)

Antes de de las elecciones aún se producirá un último cambio de Gobierno en el gabinete Portela.

REACCIONES DE LOS LÍDERES DE LA DERECHA ANTE EL NUEVO GOBIERNO SIN ELLOS

GilRoblesQuiñones D. José María Gil Robles (CEDA): «La crisis de Gobierno no es más que el último episodio de la lucha de la revolución contra las Cortes actuales. Lo que triunfa es la amenaza revolucionaria, que ante la posibilidad de la reforma de la Constitución exigía la eliminación de la CEDA del Poder y la disolución de Las Cortes»

calvo_sotelo_BN D. José Calvo Sotelo (Renovación Española): «La República no es compatible con el derechismo auténtico. No me coge de sorpresa. La crisis se ha resuelto única y exclusivamente a base de eliminar del Gobierno a la CEDA. No para que Gil Robles no sea presidente – de eso ni se habló – sino para que Gil Robles abandonase la cartera de Guerra».

15 Diciembre 1935

Editorial

ABC (Director: Juan Ignacio Luca de Tena)

Leer

Recapitulemos ahora la crisis para señalar algo de lo que hemos visto en ella. Algo nada más. Lo primero, la imposibilidad de señalarlo todo. Bien han podido apreciar esta imposibilidad los que comparen periódicos censurados y periódicos exentos. Obstruir la información y el juicio de una crisis, substraerle a la opinión pública y desfigurarle un asunto de tal índole, nunca se ha visto y es mucho más irregular en las circunstancias de ahora, porque la censura, bien o mal empleada es instrumento exclusivo del Gobierno sólo que la censura, bien o mal empleada, es instrumento exclusivo del Gobierno sólo el Gobierno puede emplearla y es claro que, no ya por delicadeza, sino por insuperable dificultad, no ha podido instruirla y dirigirla un Gabinete que se declara en crisis por desacuerdos y actitudes que constituyeron la materia de publicidad y discusión. ¿A quién ha servido la censura de esta crisis, quién la ha empleado incluso en disfavor de unos u otros elementos del Gabinete que no podría dirigirla?

El primer intento de solución de la crisis fue para constituir un Gobierno con destino a las Cortes y con labor legislativa, y el encargo de formación fue, no al grupo más numeroso de la mayoría y del Parlamento, repitiéndose una vez más la exclusión sistemática del Sr. Gil Robles, sino al Sr. Martínez de Velasco. Aun así, aceptada esta irregularidad por los grupos llamados a la formación, el Sr. Martínez de Velasco logró presentar al presidente de la República la lista de un Gobierno perfectamente viable en las Cortes, pero salió ‘declinado’, ¿por qué? Una nota presidencial dice que la declinación del jefe Agrario y las circunstancias demostraban ‘la imposibilidad actual y la probable dificultad definitiva de una labor parlamentaria’. Habían cambiado repentinamente, no se sabe por qué, las posibilidades de un Gobierno parlamentario, y en vista de ello, el segundo encargo de una formación, ya extraparlamentaria, fue para el Sr. Maura, ‘declinado’ también porque, según sus declaraciones recogidas en la Prensa, ‘no podía él refrendar las cosas de viejo estilo que se estaban fraguando’. La tercera declinación, la del Sr. Chaparieta, parece más justificada por su propio convencimiento: no respondían a sus aspiraciones ni a su visión de la crisis los resultados de su gestión. El Sr. Portela ha podido operar con más facilidades: no ha tenido que luchar con el empeño imposible de hacer un Gobierno extraparlamentario sin disolución de Cortes. En esta fase de la crisis hemos visto la prodigiosa eficacia persuasiva del decreto disolutorio. Los Sres. Cambó, Martínez de Velasco y Álvarez, que anteayer le negaban al Sr. Chapaprieta su concurso para un Gobierno que no se presentara inmediatamente a las Cortes, unas horas después lo dieron muy efusivo al que ya les hablaba del decreto seguro y de las perspectivas electorales, que, sobre todo en Cataluña, dejan la exclusiva del favor ministerial a los fugitivos del Bloque. Otras facilidades han encontrado el Sr. Portela: se lo han dado todo hecho.

El Análisis

El fin del bienio negro

JF Lamata

El reciente cambio de gobierno, con la salida de la CEDA del poder, subraya la incapacidad de este partido para resolver los problemas que denunciaba. Aunque el triunfo electoral de la CEDA en 1933 evidenció el descontento de la población hacia la II República, su gestión ha demostrado ser ineficaz y carente de soluciones. La sustitución de Chapaprieta por Portela Valladares, que liderará el país hasta las elecciones de febrero de 1936, refleja la presión insostenible de quienes consideraban inadmisible la participación de la CEDA en un gobierno republicano. Calvo Sotelo ha sido claro: «La República no es compatible con el derechismo auténtico». En línea con esta visión, el editorial de Juan Ignacio Luca de Tena en ABC destaca la censura y la confusión en torno a la crisis, criticando la exclusión sistemática de Gil Robles y la ineficacia de los intentos de formación de un gobierno estable. El presidente Alcalá Zamora ha actuado para evitar el bloqueo parlamentario, pero la incertidumbre persiste. La falta de cohesión y claridad en la dirección política augura un periodo turbulento hasta las próximas elecciones.

J. F. Lamata