9 octubre 2024
Santiago Abascal destituye a Rocío Monasterio como presidenta de Vox en Madrid y esta anuncia su retirada de la política afeando que en el partido «ya no hay espíritu limpio»
Hechos
El 9 de octubre de 2024 el presidente de Vox Santiago Abascal y el secretario general Ignacio Garriga, destituyen a Rocío Monasterio como presidenta de Vox en Madrid y la reemplazan por José Antonio Fúster.
Lecturas
El 9 de octubre de 2024 el presidente de Vox Santiago Abascal Conde y el secretario general Ignacio Garriga Vaz da Conceição, destituyen a Rocío Monasterio San Martín como presidenta de Vox en Madrid y la reemplazan por José Antonio Fúster Lamelas. Ese día aseguran que Rocío Monasterio seguirá siendo la portavoz de Vox en la Asamblea de Madrid.
El 10 de octubre de 2024 Rocío Monasterio San Martín anuncia su dimisión como portavoz de Vox en la Asamblea de Madrid y la renuncia a su acta como diputada de Vox en Madrid en lo que supone su retirada política. Su discurso de despedida es en un tono desafiante hacia la dirección y anuncia su retirada política. Isabel Pérez Moñino-Aranda. es la nueva portavoz de Vox en la Asamblea de Madrid.
Su marcha de Vox se produce un año después que la de su marido D. Iván Espinosa de los Monteros. Pero si este prefirió evitar cualquier tono de crítica o reproche a la dirección, la Sra. Monasterio ha optado por un estilo diferente al de su cónyuge. En su discurso de despedida en la Asamblea de Madrid, con un amplia sonrisa, incluyó expresiones que pueden entenderse como claros reproches a la dirección.
«El secretario general de Vox a instancias de su presidente, Santiago Abascal, me ha comunicado que voy a ser destituida como presidente de Madrid, ya lo sabrán. Bueno, igual yo era la directora del equipo jurídico en el congreso y no me había enterado ¿verdad?»
«El secretario general y el presidente tienen, en efecto, la competencia de nombrar a dedo el siguiente comité ejecutivo de Vox-Madrid, cuya renovación toca en el mes de noviembre. Gracias a las sucesivas enmiendas que se han hecho y se han venido presentando en nuestros estatutos y que ya dejan en el olvido esa democracia interna de los partidos que al principio habías venido todos a defender (…) Madrid era el único comité ejecutivo que quedaba votado por todos los afiliados en España».
«A la vista de que hoy no soy ya persona de confianza ni del secretario general ni del presidente, me parece lógico y me parece honesto también entregar mi acta de diputada, por lo tanto retorno ahora a mi actividad privada donde es probable que haga más vivienda que la Sra. Ayuso en cuatro años».
«Puedo retomar mi oficio como arquitecto superior colegiado con la satisfacción de haber contribuido a los avances del partido desde su fundación cuando el espíritu de todos era limpio y cuando el partido destacaba por la solvencia de muchos de sus miembros».
El diario El País publica el 10 de octubre de 2024 un reportaje en el que señala como una de las figuras con mayor influencia en las decisiones de Vox al empresario mediático Julio Ariza, propietario de a empresa responsable de la señal de emisión El Toro TV.
El Análisis
Cuando los políticos se retiran, algunos se van por la puerta de atrás, otros por la puerta grande y unos pocos, como Rocío Monasterio, por la puerta… pero dejando un ventilador encendido apuntando hacia su antiguo despacho. La ya exlíder de Vox en Madrid no ha dudado en aprovechar su despedida para deslizar críticas a la dirección de su partido y, de paso, sugerir que los tiempos de espíritu limpio y meritocracia en Vox quedaron atrás.
Con una mezcla de ironía y desafío, Monasterio renunció no solo a su cargo como presidenta de Vox en Madrid sino también a su acta de diputada, dejando claro que prefería marcharse antes que convertirse en una figura decorativa al servicio de Santiago Abascal e Ignacio Garriga. Podría haberse quedado como portavoz en la Asamblea, cobrando su sueldo público y esperando tiempos mejores. En cambio, ha optado por la retirada total, un movimiento que la distancia del estilo más discreto de su marido, Iván Espinosa de los Monteros, quien un año antes dejó la política esgrimiendo un vago “por razones personales”.
Lo cierto es que Monasterio no ha disimulado su malestar con la cúpula de Vox. Su referencia a la falta de democracia interna —“ya lo sabrán”— fue tan punzante como su comentario sobre volver a la arquitectura para construir más viviendas que la presidenta Ayuso. La alusión al “espíritu limpio” de los inicios del partido tampoco pasó desapercibida, como si quisiera sugerir que algo turbio se ha instalado en la formación desde que figuras como Garriga o Jorge Buxadé ganaron protagonismo.
Sin embargo, el ajuste de cuentas es un arma de doble filo. Aunque Monasterio haya dejado claro que se marcha por dignidad y coherencia, sus declaraciones dibujan una brecha irreparable entre ella y Abascal. Los reproches públicos suelen ser la lápida definitiva para cualquier intento de reconciliación política.
Y mientras los medios diseccionan la influencia de figuras como Julio Ariza en las decisiones estratégicas del partido, Monasterio regresa a su estudio de arquitectura dejando un recado que resuena en los pasillos de la Asamblea: en Vox, hoy mandan otros, y no está claro que el plano del futuro esté mejor diseñado que los edificios que promete levantar.