25 enero 1977

Arturo Ruiz, de extrema izquierda, fue asesinado por terroristas fascistas que se enfrentaron en una manifestación contra él

Semana Trágica en Madrid: Los estudiantes Arturo Ruiz García y María Jesús Nájera asesinados en sendas manifestaciones ilegales

Hechos

  • El 24.01.1977 y 25.01.1977 la prensa de la mañana dio cuenta de los fallecimientos de D. Arturo Ruiz García (de 19 años) y de Dña. María Jesús Najeara (de 20 años).

Lecturas

Los días 23 y 24 de enero de 1977 murieron dos jóvenes estudiantes en manifestaciones ilegales en España. El día 23 moría el estudiante D. Arturo Ruiz García, de 19 años, en asesinado atribuido a pistoleros vinculados con la extrema derecha, D. Jorge Cesarsky Goldstein y D. José Ignacio Fernández Guaza. El día 24 caía muerta la estudiante Dña. María Jesús Nájera por las heridas recibidas por antidisturbios.

La muerte de estos estudiantes se produjo la misma semana en que terroristas fascistas asesinaban a cinco abogados comunistas y terroristas marxistas del GRAPO asesinaban a tres policías. Además, la misma organización GRAPO, que ya tenía secuestrado desde diciembre al presidente del Consejo de Estado D. Antonio María Oriol Urquijo, subirá la apuesta secuestrando el mismo día 24 al militar general D. Emilio Villaescusa Quilis, motivo por el que esta semana de enero de 1977 es bautizada como ‘la semana trágica’.

CRÍMENES DE EXTREMA DERECHA

D. Arturo Ruiz, de extrema izquierda, fue asesinado por terroristas fascistas que se enfrentaron en una manifestación contra él.

En otra manifestación convocada ilegalmente precisamente para protestar por el asesinado de D. Arturo Ruiz, al ir a desolverla efectivos de la policía antidisturbios lanzaron botes de gas, uno de ellos alcanzó a Dña. María Jesús Nájera en la cabeza acabando con su vida.

EL SUPUESTO ASESINO Y SU CÓMPLICE ARGENTINO

joseIgnacioFernández  El terrorista de ideología fascista José Ignacio Fernández Guaza fue señalado como responsable de la bala que acabó con D. Arturo Ruiz. No obstante Fernández logró escapar de la justicia y partir hacia el exilio. No tuvo la misma suerte su cómplice el ultra argentino Jorge Cesarsky Goldstein, que fue detenido y estuvo dos años preso.

LA SOMBRA DE SÁNCHEZ COVISA

SanchezCovisa  También ha sido detenido e investigado por la policía por su posible implicación en el asesinato de D. Arturo Ruiz, D. Mariano Sánchez Covisa, señalado como presunto líder de una banda de mamporreros de ideologías vinculadas a la extrema derecha con distintas denominaciones «soldados de Cristo Rey», «Guardia de Franco»…etc.

El terrorismo fascista llegará a su punto álgido con la matanza de Atocha del 24 de enero de 1977 y la matanza de policías de los GRAPO del 28 de enero de 1977. 

24 Diciembre 1976

La muerte de un manifestante

EL PAÍS (Director: Juan Luis Cebrián Echarri)

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EL FALLECIMIENTO en circunstancias todavía mal explicadas, de uno de los participantes en la manifestación en favor de la abstención en el referéndum, realizada el pasado día 15, suma un nuevo nombre -Angel Almazar- a la ya larga lista de militantes de la Oposición que han perdido la vida a lo largo del último año.Vitoria, Elda, Fuenterrabía, Tarragona, Estella, Basauri, Santander. Madrid, Almería, Beasaín y Santurce han sido el escenario de esas violencias y el cementerio de sus víctimas. En algunos casos, se ha tratado de puros y simples asesinatos perpetrados por mercenarios al servicio de grupúsculos nazis; en otros, la mayoría, la responsabilidad de las muertes recae sobre los desproporcionados medios puestos en práctica por las fuerzas de Orden Público para disolver manifestaciones no autorizadas, impedir la propaganda ilegal o detener a sospechosos. Probablemente dentro de unos años, si en España se consolidan las prácticas democráticas, quienes no han vivido estos meses encontrarán dificultad para comprender las circunstancias en que se produjeron esas más de veinte muertes, al igual que a nosotros nos resultaría ahora inverosímil que el aparcamiento de un automóvil en zona prohibida, la infracción de las normas de circulación o el tendido de la colada en lugares no autorizados por las ordenanzas municipales tuviera como sanción una ráfaga de metralleta disparada por un guardia urbano.

Este periódico ha condenado con toda firmeza el asesinato del señor Araluce y de los miembros de su escolta, el del jefe local de Basauri o el de los servidores del orden, víctimas del terrorismo de otro signo.

Es urgente que el Estado adopte los medios necesarios para que la vida y la integridad de todos los españoles sean respetadas, por encima de las posiciones políticas. No hay muertos de segunda clase. El monopolio de la fuerza en manos del Estado sólo se justifica cuando garantiza la vida de todos los ciudadanos; y pierde su legitimación última cuando se utiliza sin la adecuación entre medios y fines que caracterizan a una sociedad civilizada.

23 Enero 1985

Puntualización

Jorge Cesarsky

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Respecto al asesinato de Arturo Ruiz, hecho por el que estuve preso dos años, ruego aclaren ‘definitivamente’ que fui ‘absuelto en forma total’ por la Sala II del mero 361-78, el 20-06-1979; por lo que toda alusión al respecto por parte de ustedes deberá ajustarse a Derecho.

El Análisis

Comienza la Semana Trágica de la Transición

JF Lamata

España ha despertado esta semana con la dolorosa noticia de la muerte de dos jóvenes estudiantes, Arturo Ruiz García, de 19 años, y María Jesús Nájera, de apenas 20. Sus muertes, en dos días consecutivos, simbolizan de manera trágica las tensiones de una Transición que se pretende pacífica, pero que aún arrastra las violencias de la dictadura y las convulsiones de una democracia que pugna por nacer. La conmoción que ha recorrido el país no es sólo por la pérdida de dos vidas inocentes, sino por lo que ambas muertes representan: la amenaza de que la violencia, ya sea por acción del extremismo o por exceso policial, pueda echar por tierra el difícil camino hacia la libertad.

El caso de Arturo Ruiz resulta especialmente alarmante. Fue asesinado en plena calle por pistoleros de extrema derecha, vinculados al submundo de los grupos fascistas que, como Sánchez Covisa, pretenden mantener el país en la lógica del enfrentamiento. La sombra de la impunidad se cierne sobre el caso: aunque Jorge Cesarsky fue detenido, acabó absuelto, y José Ignacio Fernández Guaza, señalado como el autor material, logró escapar. La existencia de estas bandas ultras evidencia que el Estado aún no ha logrado cortar las raíces de un extremismo armado que actúa como grupo de choque contra quienes defienden posturas democráticas. Si España quiere ser una democracia, no puede tolerar que pistoleros campen a sus anchas ni que sus crímenes queden sin castigo.

Más compleja es la muerte de María Jesús Nájera, alcanzada por los antidisturbios durante otra manifestación ilegal. Aunque puede calificarse de accidente, obliga a un debate de fondo: ¿actúa con proporcionalidad la fuerza pública?, ¿es consciente el Gobierno de Adolfo Suárez —y su ministro Rodolfo Martín Villa— de que cada error policial alimenta la desconfianza ciudadana y debilita la autoridad democrática que dicen construir? La llamada «semana trágica» de la Transición se abre con sangre joven derramada, un recordatorio de que la democracia no se construye sólo en los despachos, sino en la garantía efectiva de la libertad y la seguridad en las calles. El país necesita justicia, serenidad y firmeza frente a los violentos. La memoria de Arturo y María Jesús exige que la Transición no sea una coartada, sino un compromiso real con la paz y la libertad.

J. F. Lamata