6 marzo 1994

Unidad Galega, el partido de Camilo Nogueira, aprueba integrarse en el Bloque Nacionalista Galego (BNG) de Xosé Manuel Beiras

Hechos

El congreso de Unidade Galega del 6 de marzo de 1994 aprueba su integración en el Bloque Nacionalista Galego.

Lecturas

El congreso de Unidad Galega se celebra después de la derrota del partido en las pasadas elecciones al parlamento gallego de 1993 en la que la formación perdió sus dos diputados y quedó fuera de la cámara.

Frente al criterio de dirigentes como el diputado Xan López Facal, que defendía la disolución del partido (su propuesta fue respaldada por 37 votos de un total de 200), frente a esta propuesta se impuso la de la dirección de Unidade Galega, con Camilo Nogueira como presidente y Domingo Merino como secretario general, que propone que UG se integre en la coalición Bloque Nacionalista Galego (BNG) por 142 votos a favor, 40 en contra y 41 abstenciones. La última ejecutiva de UG estaba formada, además de por Domingo Merino por Jesús Costas, Xan Verdini, Francisco Vilanueva, Manuel Barreiro, Ana Fieira, Ana Gandón, Modesto Toribio, Amaia Pérez, Carlos Cotobade y Serafín López.

Unidad Galega fue fundada en 1992, como continuación del PSG-EG.

Ha seguido el mismo camino que, antes que él, siguió el Partido Nacionalista Galego. 

Xosé Manuel Beiras estará al frente del BNG hasta 2003.

08 Marzo 1994

La muerte anunciada

Javier Sánchez de Dios

Leer

Pues lo dicho: que, producido el congreso correspondiente las huestes de Unidade Galega se han pronunciado por un honorable harakiri. Rechazaron la fórmula salvaje – un tiro en la cabeza y a otra cosa – por la que apostaba el señor López Facal, matizaron la ponencia que firmaba Domingo Merino – acercarse hasta el BNG de uno en uno y con el carnet en la boca – y votaron las propuestas de consenso. Cierto que éstas no cambian el resultado final, pero al evitar una desbandada y propiciar la retirada en orden, lo tiñen de honorabilidad. Ahora dependen de lo que decidan las gentes del Bloque y, sobre todo, sus caudillos.

Las repercusiones políticas de esta muerte anunciada son, salvo en el caso de la ciudad de Vigo, más bien escasas porque de lo que se habla es de la transformación en nada de lo que ya era sólo apariencia. Unidade Galega no pasaba, en su estado actual, de entelequia y probablemente no será, para el futuro, más que capullito en el florero del señor Beiras, un papel semejante al de la cosa ésa que lidera el señor Rodríguez Peña [Partido Nacionalista Galego] y que le ha servido al esgrevio para arreglar sus urgencias. Y es que hay que insistir en lo dicho: cumplida su misión de contribuir a la modernización del nacionalismo, el PSG-EG-UG pasa a la historia llevándose solamente su honor, su gloria y sus banderas. Que no es poco.

Con todo eso, cabe otra reflexión. ¿Es beneficioso para la sociedad gallega la desaparición – porque eso es lo que va a ocurrir con Unidade Galega, por más que se disfrace su tránsito como una integración con nomenclatura propia en el seno del Bloque – de las fuerzas políticas colchón que se sitúan entre los grandes? Probablemente no porque aunque el mapa político refleja generalmente lo que es la sociedad – y quien no están él es porque no tiene votos suficientes, es decir, no está en la calle, – a veces es realidad precisa de los matices que aportan las minorías. Si no hubiera habido PSG – lo mismo que UCD – habría tenido que inventarse: quizá dentro de algún tiempo resulte necesario reinventarlo.