2 abril 1945

Von Ribbentrop en el Juicio de Nüremberg: «Nunca he sido antisemita, solamente fui leal al Führer»

Hechos

El 2 de abril de 1945 se produjo la declaración del acusado Joachim von Ribbentrop en el juicio de Nurenberg.

Lecturas

LAS FRASES DE RIBBENTROP:

Ribbentrop – En cierta ocasión oí al Führer que los judíos debían ser exterminados como si fuesen bacilos de la tuberculosis. Estas palabras del Führer me causaron gran dolor. Fue la primera vez que no pude comprender al Führer en absoluto. Pero ciertamente tal opinión no corresponde a mis sentimientos íntimos. Nunca he sido antisemita; solamente fui leal al Führer. 

Fiscal – Indudablemente, debe conocer usted lo que significa la expresión inglesa ‘Yes Man’. ¿No es cierto?

Ribbentrop – Sí, lo sé. Un hombre que obedece las órdenes; que es obediente y leal.

Fiscal – Pues bien, usted ha sido un yes man de Hitler. ¿no?

Ribbentrop – Siempre he sido leal a Hitler y he cumplido sus órdenes. Tuve serias disputas con él y traté de dimitir varias veces; pero cuando el Führer ordenaba, siempre cumplía sus órdenes. Le juré fidelidad incondicional y nunca quise violar mi juramento. ahora no quiero figurar ante mi pueblo como un desleal al Führer. 

El siguiente acusado en declarar será Walter Funk. 

El Análisis

YES MAN

JF Lamata

Joachim von Ribbentrop fue mucho más que el ministro de Asuntos Exteriores del Tercer Reich: fue el arquitecto diplomático del desastre. Su nombre está íntimamente ligado al Pacto Ribbentrop-Mólotov de 1939, con el que Alemania y la Unión Soviética se repartieron impunemente Europa del Este, allanando el camino para la invasión de Polonia y el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Pero la URSS estaba entre los que ganaron la guerra y Alemania entre los que la perdieron. Molotov no se sentaría en el banquillo y Ribentropp sí.

Ribbentrop, un aristócrata venido a menos con aspiraciones de grandeza, utilizó su cercanía a Hitler para medrar en la cúspide del poder nazi, disfrazando de lenguaje diplomático la agresividad imperial del régimen. Durante su interrogatorio en Núremberg, lejos de mostrar arrepentimiento, insistió en su fidelidad ciega a Hitler, alegando que sólo obedecía órdenes y defendiendo con torpeza unas decisiones que condujeron al mundo al abismo.

Lo más perturbador del personaje es que aseguraba no ser antisemita, pero el ministerio de Exteriores con figuras como Martín Luther  avaló la persecución de judíos en el extranjero, amparó deportaciones y cerró embajadas que pudieran servir de refugio. El ministerio de Exteriores fue un agente activo del aparato criminal del Reich. Ribbentrop sabía que cualquier proceso judicial por parte de los aliados acabaría con su ejecución.

J. F. Lamata