Los periodistas citados habían publicado artículos contra el presidente de ANTENA 3 y Zeta, Antonio Asensio

Guerra entre EL MUNDO y el Grupo Zeta, que arremete contra Pedro J. Ramírez, Jesús Cacho y Pablo Sebastián: “No nos asustan”

HECHOS

  • El 23.05.1997 el Grupo Zeta reprodujo en su principal medio de comunicación, EL PERIÓDICO de Catalunya, un editorial en protesta contra los ataques lanzados por los periodistas de EL MUNDO, citando expresamente a D. Pedro J. Ramírez, D. Pablo Sebastián y D. Jesús Cacho.

D. Jesús Ceberio (Director de EL PAÍS) asegura en TELECINCO que el Gobierno Aznar quería que el Grupo Zeta fuera su ‘grupo afín’ y fracasó:

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21 - Mayo - 1995

LA PAJA Y LA VIGA

Editorial (Director: Pedro J. Ramírez)

Si el asunto no fuera en el fondo tan serio, sería para tomárselo a chirigota. Que se haya formado un coro integrado por Antonio Asensio, el PSOE y CiU para denunciar «el grave peligro» que corre la libertad de expresión porque el portavoz del Gobierno, Miguel Angel Rodríguez, le dijera o le dejara de decir al presidente del Grupo Zeta esto o aquello parece de broma. Porque ese Asensio que se dice ahora tan preocupado por la libertad de expresión es el mismo que, para satisfacer sus personales intereses político-monetarios, participó en el llamado pacto de los editores, que permitió su entrada, de la mano y con el dinero de Mario Conde, en ANTENA 3 TV, laminando de paso una próspera cadena de radio, plantando en la calle a los profesionales que la habían puesto en pie y entregándosela a Polanco. Tal vez se piense que ya nadie recuerda lo que ocurrió con ANTENA 3 RADIO. Y esos portavoces del PSOE que se apuntan a idéntica queja son los mismos que, durante sus casi 14 años de Gobierno, creyeron que el mundo de la comunicación debía estar para lo que ellos tuvieran a bien, y que en función de tan singular creencia otorgaron licencias, subvenciones y favores para unos, y querellas fiscales, amenazas, descalificaciones públicas y restricciones publicitarias para otros. Quizá crean los Pérez Rubalcaba y consortes que nos hemos olvidado de su gusto por el intervencionismo, Ley Mordaza incluida.

CiU haría mejor en quedarse al margen de esta comedia y no pretender, como anteayer su diputado López de Lerma, que lo de Miguel Angel Rodríguez es como para sentirse horrorizado. Por lo menos mientras no revise los criterios que autorizan a sentir horror por esto después de no haber manifestado ningún sentimiento especial ante, por ejemplo, los crímenes de los GAL.

Los hay que claman al cielo indignados cuando creen ver una paja en el ojo ajeno, y se olvidan de la enorme y añeja viga que llevan en el propio.

Pero que algunos no estén legitimados para hablar de libertad de expresión sin previa autocrítica no quita en absoluto para que, de haber cometido el secretario de Estado para la Comunicación una tropelía, pudiera -y debiera- pedírsele responsabilidades por ello.

¿La ha cometido?

Medios próximos al Gobierno sostienen que, en los meses anteriores al pacto de Nochebuena, Asensio fue un asiduo de La Moncloa. Que él y sus más cercanos colaboradores estaban en diario contacto con los encargados de asuntos de prensa dentro del equipo gubernamental, a los que proponían toda suerte de acuerdos político-empresariales, buena parte de ellos, al parecer, destinados a dañar al grupo de empresas de Jesús Polanco. En ese contexto, los tiras y afloja se expresaban en ocasiones sin ninguna formalidad. Así, se dice que el presidente de Zeta, francamente molesto porque sus propuestas no encontraban en La Moncloa el eco que él deseaba, llegó a amenazar con que o le daban el dinero o se iba con los de enfrente». El Gobierno sostiene que es ese tono informal el que justifica que Rodríguez pudiera responder con frases del tenor de: «Pues que se atenga a las consecuencias».

Al margen de que lo cierto es que no ha tenido que atenerse a ninguna consecuencia, la actuación de Miguel Angel Rodríguez, si se confirma que se expresó en esos términos, debería ser reprobada. Un secretario de Estado no puede hablar así, ni con confianza ni sin ella.

Lo que Rodríguez debería hacer ahora es acudir al Congreso, como ha pedido, y contarlo todo. Sin dejarse nada. Que se olvide de confidencialidades: Antonio Asensio y sus colaboradores le han liberado de cualquier obligación al respecto, una vez que ellos se han apuntado a la práctica, hasta ahora tenida por inmoral en la profesión periodística, de hacer públicas conversaciones privadas, que ellos relatan por lo demás a su gusto y conveniencia, introduciendo en ellas cuantos toques imaginativos les parezca, según hemos podido comprobar muy directamente.

No estaría nada mal que se formara una Comisión Parlamentaria que investigara los abusos de Poder -todos: lo que necesita la opinión pública es siempre la realidad completa- de los que es deudor el mundo de la Comunicación en nuestro país. De los abusos de los que se han beneficiado unas empresas y de los que han acarreado perjuicios a otras.

Nada complacería más a este periódico, que no se benefició de ningún favor del Gobierno anterior, desde luego, pero que tampoco lo ha recibido -ni demandado- del actual. Que se ponga todo sobre la mesa, que la verdad entera salga a la luz, y que cada palo aguante su vela.

21 - Mayo - 1997

LAS AVENTURAS DE PEPE ONETO

Pablo Sebastián (Aurora Pavón)

El transfuguismo inagotable es una de las muchas habilidades de Antonio Asensio, como la de endeudarse en banca hasta el infinito, lo que tiene un mérito indiscutible. No sólo cambia de partido, del PSOE al PP, y de líder político, se pasa de González hacia Aznar con la mayor facilidad, ofreciéndose a uno y otro sin el menor recato y con la mayor adulación, sino que su capacidad persuasoria sobre su continua conversión de una a otra fe es tal que acaba contagiando su último fervor a sus periodistas sin que nadie -o casi nadie, conozco sólo un caso- muestre la menor repugnancia ética y profesional por esta estrategia pendular de tráfico de intereses empresariales y políticos.

Por ejemplo, ahí tenemos a Pepe Oneto (que me oculta la condena de Corcuera), de gran jefe (y chivato) de los mismos servicios informativos de ANTENA 3 TV. Los mismos que hace meses lanzaban por los telediarios unas bochornosas soflamas editoriales -las presentadoras se quedan lívidas- contra Polanco y los del Grupo Prisa ¡que son unos santos! al estilo de aquellos editoriales en blanco y negro de la TVE del franquismo, Onega se acordará.

Entonces eran los tiempos en los que Asensio estaba en la plena luna de miel con la Plataforma Digital. Cuando pedía favores (aparcamiento de acciones en el Banco de Nueva York o que le quitasen a La-2 la publicidad) al Gobierno y se ofrecía a Aznar como su caballero blanco, su Lancelot, en la lucha digital. Oneto, don Manolito Campo, Manolito Chen, y Hermida, andaban metidos en la cama digital que Rodríguez había montado en Moncloa.

Pero, de pronto, por dinero, el maldito parné -unos 20.000 millones, dicen que pagó Polanco a Asensio por los derechos del fútbol- o porque lo ordenó Pujol, Asensio cambió de caballo en plena carrera digital. Y se pasó, con fútbol, al bando del PSOE y Prisa, dejando al PP en la estacada y con tres cuartos de narices a sus socios de la Plataforma Digital. Los que no quisieron pagar los 20.000 millones que pedía Asensio y que un listo había calificado entonces como «el polvo del siglo». Así fue como nació el toco mocho de la Nochebuena, madre de la vigente crispación. Y, a partir de ahí, el gran cabreo, ley del fútbol y del descodificador, y Oneto, Campo, Hermida y demás compinches de Rodríguez en ANTENA 3 TV, rompen sus relaciones entre sí y se dicen de todo, como novios recién peleados al pie del altar.

Acto seguido los periodistas, editorialistas, presentadores y directores, que acababan de poner a parir a Polanco en la guerra digital, empiezan, sin rubor, a decir lo contrario y lanzan toda clase de improperios contra sus ex socios y ex amigos de Plataforma, por orden de su patrón. Y esto no es la primera, ni la última vez, que pasa y pasará en esos lares. Recuérdese la que organizó Asensio contra PRISA cuando el PSOE lo dejó sin canal de televisión en el primer reparto. Pues nada, primero contra Polanco, luego con Polanco (en el pacto de los editores), después otra vez contra Polanco y ahora, tras el último salto mortal, con Polanco y contra Rodríguez al que quieren despeñar como al chivo expiatorio del campanario.

Es verdad que la profesión periodística se está poniendo muy mal, no hay donde ir. Cada día resulta mas difícil mantener un poco de coherencia, de independencia y de dignidad. Pero hay cosas que son demasiado burdas y además, Pepe Oneto, no está bien eso de ir de chivato, siete meses después -«jefe, jefe, que el portavoz del Gobierno me ha dicho “caca”»-, sin haberlo denunciado en su día en los medios o ante un juez si tan grave era la supuesta amenaza. Escándalo mayúsculo o ridículo del que ahora presumen, y que le pasan a González para que éste lo suelte en víspera de la llegada de Cebrián a la Audiencia Nacional («mon oeil»).

Y conste que no me gusta ni el fútbol por decreto o ley, ni la política de comunicación de Rodríguez, quien merece algo de lo que le pasa por intrigante y largón. Pero este falso debate montado y jaleado por los polancos -que utilizan a Asensio cual pelota de ping-pong-, no responde a la verdad. Es arma arrojadiza que utiliza el felipismo para ocultar los problemas judiciales del PSOE y de sus editores y la bonanza económica en general.

Aurora Pavón

23 - Mayo - 1997

NO NOS ASUSTAN

Editorial del Grupo Zeta

No sabemos si se podrá distinguir entre medios afines al Gobierno y medios afines al  Estado de Derecho, pero la sensación de que se está saltando el muro de las libertades, tanto personales como empresariales para robar las gallinas empieza a ser inquietante.

Por su parte, aquellos medios de comunicación que no se apartan ni un milímetro de las determinaciones gubernamentales (también podríamos decirlo a la inversa) usan de continuo el principio de la escopeta de perdigones y disparan con la esperanza de que entre calumnia y calumnia algún perdigón dé a la pieza que tratan de cazar.

Porque realmente asistimos a una verdadera cacería en su aspecto más desconcertante y desordenado, al instituirse reglas y leyes para la ocasión, lo cual genera una situación harto arbitraria.

Después de la sesión parlamentaria del día 19 de este mes, en la que Antonio Asensio informó con pruebas irrefutables, explicó meridianamente el conflicto digital y dio su opinión sobre el trasfondo del proyecto de la ley del fútbol, el diario gubernamental EL MUNDO se ha poblado de editoriales, informaciones, crónicas y comentarios que querían hundir en el oprobio, de manera retorcida y sesgada, tanto el proyecto empresarial que el Gobierno intenta destruir como a las personas responsables de él.

¿Con qué pruebas puede afirmar EL MUNDO, ayer, en primera página, que Antonio Asensio pidió 12.000 millones por los derechos que tenía para retransmitir el fútbol? ¿De dónde saca EL MUNDO esa cifra? Fueron menos y los documentos en nuestro poder lo avalan porque, naturalmente no iba a ser gratis. Así y todo, nunca se firmó el acuerdo, porque la otra parte no quiso, al aspirar quizá a consumir los esfuerzos y los gastos ajenos. ¿Y qué decir de la supuesta petición de 120 emisoras de FM, así como de créditos blandos para lanzar en Madrid EL PERIÓDICO de Catalunya? Hubo, es cierto, una petición de emisoras, pero la respuesta tajante del Gobierno fue que estaban todas comprometidas y que, por tanto, Antonio Asensio debía buscar un acuerdo con Pedro J. Ramírez sobre este tema, algo que si pudo sorprendernos entonces, ya no nos sorprende ahora. Informamos de una cosa: nos vamos a presentar al concurso porque tenemos el mismo derecho a solicitarlas que los demás peticionarios. Y estaremos atentos a la concesión. ¿Cuántas emisoras de radio van a conceder el Gobierno a Ramírez? Esperamos impacientes a ver hasta dónde llega la deuda del Ejecutivo hacia el director de su diario favorito.

La frase que ahora va dando vueltas por ahí no fue – y lo decimos respondiendo a otro infundio – ‘quiero ser el Polanco del PP’, sino ‘tienes que ser el Polanco del PP’, a lo que Asensio respondió a Aznar y a Rodríguez, así como a Rodríguez y a Aznar defendiendo su propia identidad. Y lo hizo tanto como la defendió con el PSOE, que jamás le favoreció en nada.

Más grave es, porque afecta al Estado mismo insinuar la calificación de chirigota para definir un oco integrado por Antonio Asensio, el PSOE y CiU. El editorial de ayer de EL MUNDO se hincha de soberbia irresponsable al tratar con menosprecio a dos partidos democráticos que no parecen atender a sus delirios de consejero áulico, que pertenecen de lleno a la estructura del Estado y que, concretamente uno de ellos, se ha convertido incluso en el sostén responsable de la estabilidad gubernamental. ¿Quién tira aquí la piedra y esconde la mano? ¿El Gobierno o Ramírez? ¿Ramírez o el Gobierno? ¿Y para qué se tomó ese coro? Para denunciar el grave peligro, según dice el mencionado editorial con pretensiones sarcástica, de que Miguel Ángel Rodríguez, ‘dijera o le dejara de decir al presidente del Grupo Zeta esto o aquello’. Y esto o aquello es ni más ni menos que una amenaza de cárcel. Una amenaza de cárcel proferida por un secretario de Estado es, para el periódico de Ramírez, algo que ‘parece de broma’.

La alusión al ‘pacto de editores’ es una falsedad más. No hubo pacto alguno que Asensio suscribiera, y aquí no hay más pacto, y al parecer sellado con la injuria a la honra ajena, que la trama mediática encabezada por EL MUNDO. ¿Pues cómo se puede decir que el pacto de los editores permitió la entrada de Asensio ‘de la mano y con el dinero de Mario Conde en ANTENA 3 TV? EL MUNDO está en la idea de que el dinero de los bancos es de sus presidentes, de la misma manera que ese periódico es de su director. El dinero era de Banesto y fue devuelto, antes del 31 de diciembre de 1996, es decir, antes del vencimiento. Y todo eso, dice, laminando a ANTENA 3 RADIO, de la que en realidad Asensio no tenía ni una sola acción. ¿Cómo pudo laminarla? En cuanto a querellas ninguna tan original en el fondo y forma como la tramitada por un fiscal general a partir de un anónimo. El propio fiscal general reconoció ‘la presión de algún medio’ y cuando se le preguntó cómo era que la denuncia la conocía un medio siendo anónima respondió con escalofriante ingenuidad: ¡Eso digo yo!

Es inútil empeñarse en situarnos en una facción política, como hace EL MUNDO, para justificar así su actitud escandalosamente facciosa. Al Grupo Zeta y a ANTENA 3 TV nada les dio el PSOE. Todo lo contrario. Pero no estará de más recordar que durante la etapa socialista la emisora de la jerarquía católica, la COPE, que tan sañudamente y con tan impía intemperancia agredió a los socialistas, no fue cercada y maltratada desde el Gobierno como lo son ahora otros medios, ni sus presidentes amenazados de ir a la cárcel. Secuaces de esta operación sin nombre, que no respetan siquiera las más altas instituciones del Estado y que de forma insinuante se conciertan agresivamente en sus cercanías, utilizan todos los medios – que no van a quedar sin la querella correspondiente – para chantajear y presionar a empresarios y banqueros, como a José María Amusátegui.

En cuanto a si Asensio iba o dejaba de ir a la Moncloa, el hecho es que irá siempre que se le invite. Con este Gobierno, con el anterior y con cualquier otro que sea constitucional. ¿Dónde está el pecado? Si ahora le invitasen, iría para explicar por qué esta fuera de toda racionalidad la presión de que hemos hablado, o las amenazas de cárcel, o la amenaza de abrir un cuarto y un quinto canal de TV en perjuicio de los actuales canales privados, o por qué es competencia gravemente desleal, fuera de cualquier concepto de economía libre, que el Gobierno rebaje las tasas de publicidad en sus emisoras. E iría a la Moncloa sin guardaespaldas, a sabiendas de que, como dice el secretario de Estado, los guardaespaldas del Gobierno son más.

En un artículo firmado por Pedro J. Ramírez se habla de las contiendas empresariales y sentimentales que le hizo Manuel Campo Vidal, vicepresidente de ANTENA 3 TV, Este dijo sobre la empresa únicamente lo que podía decir. Por nuestra parte añadiremos que jamás se refirió a supuestas irregularidades de CANAL PLUS con dirigentes del PP. ¿Qué dirigentes? ¿Qué reunión? Son datos fundamentales. En cuanto a las contiendas sentimentales – descendiendo de nuevo a la charla – las habría hecho porque la transparencia no le denigraba, a diferencia de aquellos para quienes, en estos delicados aspectos, la transparencia equivaldría a descubrir su villanía.

Pero volviendo a la odisea del fútbol, que tanto protagonismo tiene en esa historia, puede ser probado documentalmente que Antonio Asensio recibió una oferta de Televista de 200 millones de dólares (28.000 millones de pesetas) por los derechos del fútbol, cantidad que prácticamente podía haberse embolsado. No lo hizo por respeto a sí mismo y a su propia vocación empresarial.

No nos asustan la crispación y la tensión que llevan en los dientes quienes desean hundir nuestro proyecto empresarial. Este resistirá en el derecho las amenazas y las agresiones, incluidas las del vicepresidente del Gobierno Álvarez Cascos. Los 32 años de empresario de Antonio Asensio sirven para comprenderlo todo, ciertamente, pero también para afrontar riesgos justos y los injustos. Riesgo de exigir al Gobierno las aclaraciones que son exigibles, y también para mostrar el ánimo abierto a cualquier vía equitativa de solución, pues el programa es muy grave, no beneficia a nadie y lo envenena todo.

Seamos claros. Cualquier solución viable y equitativa encontrará siempre la resistencia feroz de esa oscura cuadrilla organizaba en la que descuellan Pedro J. Ramírez, Jesús Cacho y Pablo Sebastián-Aurora Pavón. Del primero ya hemos hablado. De Jesús Cacho, que amenaza al BCH con que le va a intervenir el Banco de España si continúa siendo accionista de ANTENA 3 TV, no sabemos si su baladronada es una orden al banco emisor o un recibo de quien le paga. Pablo Sebastián habla de transfuguismo político sin darle cuenta de que sufre esquizofrénia de tantas personalidades que viste.

Con certeza acabaremos por descifrar la rama de intereses a la que sirven en función de los cuales se amontonan ya sobre Asensio cinco demandas. Cobijándose en quien tienen secuestrado, que es el presidente Aznar, no han dudado tampoco en dictaminar la desaparición por aplastamiento de DIARIO16, una de las operaciones más viles que unos mal llamados periodistas han emprendido contra otros, disparando además con la pólvora del rey.

Por último cabe exigir al secretario de Estado, Miguel Ángel Rodríguez que el lunes en su comparecencia parlamentaria descubra por fin quién es esa voz de la Moncloa, esa fuente, ese portavoz supremo, esa especie de símbolo de la razón inexorable que, según citan, nos condena una y otra vez, que acusa de las presuntas presiones que ejerce Antonio Asensio – ¿sobre quién? ¿sobre el Gobierno? ¿Cómo? – cuando es el propio Asensio quien está sometido a presiones inauditas, desde las amenazas del mismo secretario de Estado al as insidias y demandas judiciales de los cuadrilleros pasando por todo género de chantajes.

Duro es decirlo, pero el presidente Aznar está encerrado entre su guardia de hierro y mucho nos tememos que su libertad política también. La libertad, señor presidente, no puede ser de unos pocos, por más que circunstancialmente los intereses políticos de usted coincidan con los de unos mal llamados periodistas que golpean, hieren e injurian sin cesar. Así es como al fin se desvanecerá no ya su propio poder político, sino también la libertad.

El Análisis

NUEVOS AMIGOS, NUEVOS ENEMIGOS

JF Lamata

Un cambio de alianza, implica tener nuevos amigos y nuevos enemigos. El ‘Pacto de Nochebuena’ de ANTENA 3 rupo PRISA, significaba que EL PAÍS no volvería a publicar artículos ni reportajes contra él como hizo en octubre de 1996. Pero también significaba que el diario EL MUNDO, el diario que hubiera sido su socio en la plataforma mediática del Gobierno, ahora pasara a ser su enemigo mortal. Y prueba de ello fueron los artículos de D. Pablo Sebastián o D. Jesús Cacho contra ANTENA 3 (especialmente pareció molestar la alusión al Banco Central Hispano por parte del Sr. Cacho). Además a D. Pedro J. Ramírez no le debió hacer gracia que ANTENA 3 le incluyera a él entre los que – en nombre del Gobierno Aznar – habían amenazado a directivos de ANTENA 3 para que rompiera su pacto con PRISA. En todo caso aquella guerra entre EL MUNDO y ANTENA 3 no duró demasiado. Sólo lo que tardó aquel canal en cambiar de dueño, una operación de cambio de dueño de la que no fue ajeno el director del diario EL MUNDO.

J. F. Lamata

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