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Los asistentes del 38º Congreso se mostraron críticos al discurso vocinglero de Chacón, que sacó la bandera del anticlericalismo

38º Congreso PSOE (2012): Alfredo Pérez Rubalcaba vence a Chacón Piqueras en la pugna por la Secretaría General

HECHOS

El XXXVIII Congreso del PSOE eligió a D. Alfredo Pérez Rubalcaba, cuya candidatura se impuso a la de Dña. Carmen Chacón Piqueras.

La batalla que no se produjo al ser anuladas las Primarias de 2011 por la dimisión forzada de uno de los contendientes se realizó en el 38º Congreso del PSOE, con los mismos dos aspirantes de entonces: D. Alfredo Pérez Rubalcaba y D. Carmen Chacón. Pero en esta ocasión no era una batalla por el voto de los militantes, sino por el voto de los delegados.

El Sr. Rubalcaba buscó en el congreso ser apoyado por todas las viejas figuras del PSOE, es decir, no sólo a movilizar a los viejos ‘felipistas’, sino también lograr el apoyo de los viejos ‘guerristas’, aquellos a los que tanto se enfrentó durante las etapas de D. Felipe González y D. Joaquín Almunia. Frente a ellos Dña. Carmen Chacón que contaba con el apoyo de todo el ‘zapaterismo’, así como de los delegados del PSC en pleno.



ALINEAMIENTOS MEDIÁTICOS

En el congreso además, hubo alineamientos mediáticos: el diario EL PAÍS, del Grupo PRISA, por ejemplo, apoyó al Sr. Rubalcaba y publicó algún que otro reportaje dominical en el que no salía muy bien parada la Sra. Chacón. También el diario catalán LA VANGUARDIA, del Grupo Godó se posicionó clarmaente contra la Sra. Chacón y el mismo día que comenzaba el congreso socialista, tanto el director del diario, D. José Antich, como los columnistas Dña. Pilar Rahola, D. Enric Juliana y D. Antoni Puigverd escribían artículos cargando contra ella.

RESULTADO DE LA VOTACIÓN:

– A favor de D. Alfredo Pérez Rubalcaba: 487 delegados (51%)

– A favor de Dña. Carmen Chacón: 465 delegados (48%)

PRINCIPALES FIGURAS DE LA NUEVA EJECUTIVA FEDERAL DEL PSOE:

  • Presidente- D. José Antonio Griñán
  • Secretario General- D. Alfredo Pérez Rubalcaba
  • Vicesecretaria General- Dña. Elena Valenciano
  • Secretario de Organización- D. Óscar López
  • Relaciones Políticas- Sr. Paxi López
  • Política Social- Dña. Trinidad Jiménez
  • Relaciones Autonómicas- D. Antonio Hernando
  • Economía- Dña. I. Rodríguez Piñeiro
  • Ordenación del Territorio- D. Ordenación del Territorio
  • Política Municipal- D. Gaspar Zarrías
  • Ideas y Progamas- D. Jesús Caldera
  • Educación y Cultura- Dña. María del Mar Villafranca
  • Igualdad- Dña. Purificación Causapié
  • Participación y Redes- Dña. María González
03 Febrero 2012

¿Ustedes entienden algo?

Pilar Rahola

Es curioso que Chacón necesite tanto hablar contra el pacto fiscal y Rubalcaba no diga ni mu

Se abre el telón y sale una chica llamada Carme que se enfunda la bandera catalana y proclama su fe con el PSC. Después se abre el telón y aparece una chica llamada Carmen que se enfunda la bandera española, se presenta por Andalucía y se desmarca rotundamente del PSC. Después se abre el telón y aparece la chica llamada Carmen/Carme hablando en castellano/catalán, metiéndose en un lío con la bandera y militando en Nicaragua y en Ferraz a la vez. Y finalmente, se abre el telón y se ve a los dirigentes del PSC abrazándose a Carmen cuando hace de Carme, pero machacando a Carme cuando hace de Carmen, y no sabiendo, al final, si están en el PSC o en un club de varietés. ¿Título de la película?: Falsas apariencias, con Carmen Tudesky Chacón desenfundando la pistola y el dentista Ernest Oseransky Maragall intentando salir vivo del entuerto. También podría llamarse La loca historia de las galaxias socialistas, pero ese sería otro chiste.

Perdonen pero, ¿podemos tomarnos en serio todo este vodevil? Por un lado, el bueno de Quim Nadal se va al acto unitario del Ateneu a reclamar el pacto fiscal. Por el otro, sale Chacón y tiene la necesidad de ir a todas partes de la piel hispana a decir que está en contra del pacto fiscal, que es una insolidaridad de lesa maldad (el expolio que sufre Catalunya no es nada insolidario), y que los nacionalistas catalanes son muy malos. Es curioso que Chacón tenga tanta necesidad de hablar contra el pacto fiscal y Rubalcaba no haya dicho ni mu. ¡Cómo cuesta hacerse perdonar el nacer en Catalunya!

Después sale Ernest Maragall y dice que Chacón no representa al PSC, mientras la ex chica de Felipe y ex chica de Zapatero dice que el PSC piensa como ella. Y, por fin, aún no sabemos si el PSC avala las tesis de Chacón o no las avala, o depende del rato o depende de «de quién hablamos» cuando decimos que hablamos del PSC. Les confieso que en estos momentos no tenga ni puñetera idea de qué piensa el PSC en la cuestión fiscal catalana porque ha conseguido hacer todos los papeles del teatro. Lo cual, aparte de un vodevil, es un desastre. Más allá del tacticismo frenético e improvisado que gasta el PSC, quizás perdido en el naufragio de su identidad, ¿no sería hora que este importante partido tuviera estrategia y proyecto definido para Catalunya?

Primero, porque el país necesita saber quiénes van a estar unidos en las legítimas y urgentes reclamaciones fiscales que debemos hacer. Segundo, porque el país también necesita que el PSC sea un partido fuerte, riguroso y sobre todo serio. Y tercero, porque el PSC necesita saber de una vez qué quiere ser cuando sea mayor. Lo que no es posible es este espectáculo inmaduro que sólo puede responder a un desconcierto profundo y a una incapacidad aún más profunda de conseguir una identidad propia. Al final, pasa lo que pasa, que en agua revuelta, ganancia de chacones.

Pilar Rahola

03 Febrero 2012

Operación Nikolai

Enric Juliana

José Luis Rodríguez Zapatero se sacaba las pulgas históricas de encima señalando a su ex asesor Miguel Barroso (compañero de Carmen Chacón) como autor de la famosa frase "apoyaré el Estatut que salga del Parlament de Cataluny

Conviene decirlo hoy antes de que comience el congreso y la p del PSOE por la cuestión catalana sea borrada de las fotos, de la misma manera que las imágenes de Nikolai Bujarin, Lev Trotski y compañía desaparecieron de los álbumes soviéticos. La operación Nikolai está en marcha y en ella participan, con igual pasión, los rubalcabistas y los chaconistas.

Hay que escribirlo hoy, antes de que se proceda al definitivo trucaje de la historia: el pacto con Esquerra Republicana y la consiguiente propulsión de un nuevo Estatut de Catalunya fue una decisión estratégica del Partido Socialista Obrero Español, validada por sus órganos directivos, y no un desvarío de cuatro catalanistas enloquecidos. El PSOE sabía lo que hacía y por qué lo hacía. Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón dieron todo su apoyo a una estrategia que tenía como principal objetivo el aislamiento del Partido Popular una vez que se consumase la retirada de José María Aznar.

De la misma manera que los homenajes a Adolfo Suárez comenzaron a prodigarse cuando se supo que el de Ávila estaba perdiendo la memoria, todo indica que la responsabilidad de una política que ahora se considera muy lesiva para el PSOE va a ser cargada en la exclusiva cuenta de un hombre que también se adentra en la desmemoria: Pasqual Maragall i Mira.

Los estalinistas eliminaban las imágenes que no interesaban con un fino escalpelo, corregían las sombras con un aerógrafo y después fotografiaban la imagen trucada. Puesto que las ciencias mediáticas avanzan que es una barbaridad, la operación Nikolai se está ejecutando con tecnología digital: televisión, prensa electrónica y Twitter. Pérez Rubalcaba ensalza el Partido Socialista Obrero y Español, y Chacón ya se llama Carmen los lunes, los miércoles y los viernes (en breve, todos los días de la semana), según comunicó ayer a Ana Pastor en TVE. Nadie conoce a Esquerra Republicana, todos abominan del tripartito (del primero y del segundo), y del Estatut, mejor no hablemos.

Antes de que el aerógrafo y el escalpelo culminen su trabajo, dos datos en aras de la verdad histórica. Uno: la noche del 16 de noviembre del 2003, al ver que sólo ganaba a CiU por un puñado de votos y no lograba condensar de manera indiscutible el deseo de cambio en Catalunya, Maragall estuvo en un tris de renunciar y cambió de opinión al comprobar como el aparato socialista tenía bien amarrado el pacto con ERC. Dos: este verano, en unas jugosas confesiones al periodista Pedro J. Ramírez, director del diario EL MUNDO, José Luis Rodríguez Zapatero se sacaba las pulgas históricas de encima señalando a su ex asesor Miguel Barroso (compañero de Carmen Chacón) como autor de la famosa frase «apoyaré el Estatut que salga del Parlament de Catalunya». El de León se exculpa diciendo que la leyó deprisa, sin tiempo para la reflexión.

La operación Nikolai no es una broma. En 1934, el PSOE buscó el apoyo de ERC para tumbar a la derecha republicana. En el 2004, para aislar a la derecha aznariana. Y ahora, Catalunya, si te he visto, no me acuerdo.

Enric Juliana

03 Febrero 2012

La tristeza de Chacón

Antoni Puigverd

Chacón ayer color ERC, hoy andaluz. ¿Mañana? El interés dirá. ¿Qué es el socialismo? Lo que me conviene

Mientras el PSC asiste con estruendoso silencio a los formidables giros ideológicos que está improvisando Chacón, la ciudadanía catalana de izquierdas ¡sufre de vértigo! Esta ciudadanía no debe ser confundida con los cargos institucionales del PSC (prueba de su existencia son los centenares de miles de votos recibidos por los tres partidos que apelan al espacio de la izquierda y el bullicioso pensamiento progresista que abunda en los medios de comunicación catalanes). Sufre de vértigo porque, de golpe y porrazo, Carme(n) Chacón se está cargando algunas de las principales columnas que han sustentado la historia reciente del PSC. Por una parte, afirma combatir «con uñas y dientes» el pacto fiscal catalán en nombre de la solidaridad (calla, sin embargo, ante las únicas insolidaridades fehacientes: los privilegios vasco-navarros; los beneficios inherentes a la capitalidad del Estado). Abjura también del tripartito, pues considera que el PSC se dejó eclipsar por ERC. Estos temas son opinables, pero allí donde Chacón escuece a los idealistas de izquierda es en su descripción del PSC: «El único partido al que puede apuntarse un socialista en Catalunya», afirma, que es como decir: «No me quedó otro remedio que aceptarlo». La unión de los partidos que crearon el PSC, insiste, responde a un «inteligente» objetivo: «conseguir la máxima fortaleza del socialismo catalán». Ni una sola referencia a los objetivos verdaderamente singulares de la fusión que dio lugar al PSC: la creación de un nuevo relato de la catalanidad que uniera en una misma identidad viejos y nuevos catalanes, y la función de rótula entre el catalanismo y una idea plural de España.

Que Chacón impugne algunas ideas catalanistas no causa vértigo; tampoco que desconozca la historia de su partido. Lo que causa vértigo es constatar que, para salir de la trampa que le ha tendido Rubalcaba, se atreva a definir hoy como malo aquello que ayer consideró bueno. Si ayer convenía pactar con ERC, hoy conviene limpiarse de aquel contacto con lejía. Si ayer se exigía un nuevo Estatut, ahora se relativiza incluso el nombre: Carmen o Carme, qué más da. Si ayer lo bonito es que el presidente catalán no hubiera nacido en Catalunya, ahora lo bonito es que la candidata a dirigir el PSOE tenga orígenes andaluces. Interesa vencer.

No son tan extraños en la historia del socialismo español estos desacomplejados cambios de camisa. Abandonado el discurso revolucionario, el socialismo se convirtió en toda Europa en una corriente táctica sin horizonte estratégico: se adapta a todo. Es camaleónico por definición. Ayer color de ERC, hoy color andaluz. ¿Y mañana? El interés dirá. ¿Qué es el socialismo? Lo que me conviene, contesta Chacón esbozando una sonrisa triste. La tristeza que decora su rostro de heroína incomprendida es el maquillaje con que Chacón se incorpora al clima de tristeza que la crisis ha impuesto.

Antoni Puigverd

05 Febrero 2012

Rearme ideológico

EL PAÍS (Director: Javier Moreno)

Pérez Rubalcaba gana la secretaría general del PSOE con una oferta de liderazgo fuerte

Alfredo Pérez Rubalcaba ganó ayer la secretaría general del PSOE con un programa de rearme ideológico de su partido, presentándose como «un líder fuerte» y reivindicando la soberanía de la política frente al acoso de los especuladores económicos. Mientras Carme Chacón pretendía quemar etapas -«yo no vengo aquí a gestionar la travesía del desierto»-, Rubalcaba se apoyó en las señas de identidad representadas por los Gobiernos de Felipe González y de José Luis Rodríguez Zapatero, usándolas como palancas desde las que reconstruir un partido que trabaje tanto para los excluidos como para las clases medias, y que se mantenga como una organización federal, sin aceptar la deriva hacia una «confederación de partidos». Completado con el anuncio de una conferencia de organización antes del verano, el proyecto mereció el respaldo de la mayoría de los delegados al 38º Congreso de un partido traumatizado por las derrotas electorales.

Tras haber contribuido decisivamente al fin de la violencia etarra, Rubalcaba emprende ahora un nuevo combate a los 60 años. «A mí no me van a quebrar», aseguró el nuevo secretario general del PSOE, que dedicó una parte esencial de su discurso al «ajuste ideológico» emprendido por la derecha desde el poder. Hasta ahora, dos fuerzas políticas se habían alternado en los niveles autonómico y estatal, ofreciendo ese aspecto bipartidista que -con importantes excepciones en Cataluña, País Vasco o Canarias- caracterizaba el sistema político español. Pero la hegemonía del PP es ahora tan grande que el sistema se ha desequilibrado.

Sin ceder a la tentación de radicalizar al partido en los terrenos económico y fiscal -como sí apuntó Chacón ante los delegados al congreso socialista-, Rubalcaba trazó una línea roja en la defensa de las libertades y de los derechos cívicos conquistados a lo largo de 30 años de democracia, atribuyendo al PP el proyecto de romper la política de pactos y compromisos derivada del consenso constitucional. El líder socialista enardeció al congreso al denunciar la actitud del PP en esos terrenos y anunció su intención de revisar «seriamente» los acuerdos con la Santa Sede, si desde la derecha se continúa cuestionando los pactos básicos de estos 30 años. Esos mismos delegados aplaudieron también las apelaciones de Chacón al laicismo. La insistencia de ambos en estos aspectos anuncia una línea de oposición firme en esta cuestión y constituye una advertencia a la Iglesia católica, generosamente financiada por el erario público, lo cual no ha sido obstáculo para dedicarse a interferir claramente en los asuntos políticos.

A corto plazo, las elecciones andaluzas y asturianas constituyen los primeros retos de la nueva dirección que salga hoy del 38º Congreso socialista. El nuevo líder apeló inmediatamente a la unidad. Es un hecho que la mayoría de los delegados han preferido su proyecto de reforma y cambio seguros a una nueva experiencia de refundación como la que ofrecía Carme Chacón. Rubalcaba no puede ignorar, sin embargo, el estrecho margen de diferencia entre sus partidarios y los de Chacón -22 votos de distancia a favor del ganador- y el hecho de que esta última era la heredera más declarada del expresidente y ex secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero. Su derrota se ha producido a pesar de haber contado con apoyos orgánicos importantes en las federaciones más numerosas: Andalucía, Valencia, Madrid y, desde luego, Cataluña.

En todo caso, el PSOE ha elegido limpiamente al líder con el que intentará remontar sus derrotas. Su situación como partido es sumamente difícil. Pero lo que ha mostrado el congreso de ayer es la firme voluntad del PSOE para volver a situarse en la corriente central de la política española.

05 Febrero 2012

Sepultada por su grito

Fernando Garea

Cuando Rubalcaba asesoraba a Zapatero, el nuevo líder del PSOE solía ver los vídeos de los discursos sin voz, para poder corregir los gestos si se notaban sobreactuados y no naturales. Si lo hiciera con los discursos de ayer, el suyo pasaría la prueba y el de su oponente no. La interpretación de Carme Chacón queda aún peor si se le añade su voz estridente y fuera de tono.

En el relato histórico del PSOE está ya que Zapatero ganó hace 11 años el congreso gracias a su brillante discurso. Se añadirá que Chacón arruinó sus posibilidades con un discurso mal interpretado en el que la forma gritona y sobreactuada eclipsó y tapó el fondo de lo que decía. Quedarán sus voces y sus gallos, que sepultan un texto muy estudiado que buscaba, como hizo Zapatero en 2000, encandilar y sacar de su postración a los delegados, con llamadas al entusiasmo y a la movilización. Le falló la interpretación a pesar de que si algo caracterizaba su candidatura era, precisamente, la aplicación del manual de la comunicación política. Con ella estuvo ayer en el congreso Óscar Santamaría, reputado asesor de imagen, socio del experto en comunicación Luis Arroyo y parte destacada de su equipo. De todos ellos salió un discurso que pretendía presentarla como el cambio, la ilusión, el riesgo en tiempos de zozobra y desastre y el camino sin transiciones hacia las próximas generales, previa travesía por la oposición y primarias si son precisas. Rubalcaba en ese esquema quedaría reducido a la gestión del partido y la transición hacia otro candidato, que podría ser Patxi López. Es decir, Chacón vendía entusiasmo y futuro, sin olvidar el sentimiento y el corazón del PSOE y hasta con su abuelo que combatió en la Guerra Civil, aunque ocultara que, en realidad, era anarquista y no socialista. Pero la forma de su discurso convirtió su baza del riesgo en imprudencia manifiesta.

Enfrente, Rubalcaba, aunque empezó tan nervioso y tan trastabillado como el día de su cara a cara con Rajoy, interpretó mejor el papel. No leyó, dio impresión de fortaleza y seguridad y, lo que es más importante, tuvo en cuenta el primer mandamiento de cualquier asesor de imagen: saber a quién diriges tus palabras. Él sabía que hablaba al aparato del partido y prometió un PSOE fuerte, porque a muchos delegados les molesta que decidan simpatizantes que no pagan la cuota ni acuden periódicamente a la sede restando tiempo a su vida. Apeló al sentimiento, a las esencias de Pablo Iglesias y al patriotismo orgulloso de partido. Se puede criticar la falta de credibilidad por prometer lo que no ha hecho (laicismo y banca), pero nadie lo haría en ese auditorio.

05 Febrero 2012

El viejo PSOE de Rubalcaba le cierra el paso a Chacón

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

EL APRETADO triunfo de Rubalcaba sobre Chacón en el Congreso del PSOE conduce al partido por el túnel del tiempo 12 años atrás y convierte la etapa de renovación de Zapatero en un mero paréntesis. Es el viejo PSOE de Felipe González, a quien el propio Rubalcaba reclamó su apoyo en vísperas de la apertura del congreso, el que vuelve a tomar las riendas del partido. El mismo PSOE apolillado de Rodríguez Ibarra que ha llamado a Chacón «Zapatero con faldas».

Las reiteradas llamadas a la «unidad» del nuevo secretario general en su breve discurso de la tarde vienen a reconocer la difícil situación en la que queda el PSOE, dividido literalmente en dos. Rubalcaba se ha impuesto por sólo 22 votos de diferencia de entre cerca de un millar. Hubiera bastado con que 12 delegados hubieran cambiado el signo de su voto para que ganase quien ha perdido.

La organización debe afrontar ahora una complicada tarea de sutura, con el agravante de que, quien haya seguido el congreso, sabe que la cuestión del liderazgo no ha quedado zanjada. Y eso porque Carmen Chacón le dio un repaso dialéctico a su rival, al punto de que, para quienes siguieron los discursos y no estaban en el secreto de los tejemanejes internos, fue una sorpresa que acabara siendo ella la derrotada. Bien puede decirse que Rubalcaba venció y Chacón convenció. O al menos ilusionó a la izquierda no sectaria.

Partiendo con desventaja, con el aparato del partido en contra y pese a las zancadillas del grupo mediático del viejo PSOE, Chacón ha sabido ganarse la confianza de casi la mitad de los delegados en un tiempo récord. Su propio discurso de ayer, valiente y ganador, generó una atmósfera de entusiasmo que contrastó con el tono melancólico de Rubalcaba. Hasta a la hora de focalizar al enemigo, Rubalcaba quedó retratado por antiguo: él eligió al Vaticano y a los especuladores, y Chacón -con simplista demagogia-, a Merkel.

La dirigente catalana se erigió en protagonista al negarse a aceptar que el PSOE esté condenado a una «travesía en el desierto». Reclamó «un cambio de rumbo», animó a los delegados a «hacer historia, arremetió contra el aparato -«la fortaleza del PSOE no está en Ferraz, está en cada militante», dijo-, y se sacudió los intereses espurios que los agentes de Rubalcaba le han atribuido, subrayando que llegaba «libre de ataduras».

Cuando acabó su intervención había quedado claro que, fuera cual fuera el resultado, Rubalcaba ya no podría ser el futuro del partido. Chacón tuvo el acierto de identificar a su rival con el pasado. Tras advertir a los delegados que tocaba elegir entre las dos alternativas que allí se planteaban, señaló: «Nos resignamos o cambiamos, nos estancamos o avanzamos, nos quedamos sentados o nos levantamos». Al final eso es lo que sucedió, ha ganado la resignación y el estancamiento.

La posición de Chacón hace difícil una rápida recomposición del partido. Si bien es cierto que no puede hablarse de bicefalia, parece claro que del Congreso de Sevilla surgen dos PSOE. Habrá que ver hoy cuál es la composición de la ejecutiva para conocer la voluntad de integración de ambos contrincantes, pero al margen de que es más difícil integrar cuando el partido está en la oposición, del tono de la intervención de Chacón parece descartarse que esté dispuesta a convertirse en la muleta de Rubalcaba.

Pero que el desenlace del congreso socialista pueda crear problemas a la nueva dirección es algo que debería estar en la esencia de los partidos. Es infinitamente peor la estabilidad del despotismo que los conflictos que pueda crear el ejercicio de la democracia. Cualquier militante del PP que ayer siguiera las imágenes del congreso del PSOE debería tener sentimientos encontrados: por una parte, el regocijo de ver al rival partido en dos; por otra, el deseo de poder optar libremente entre varias alternativas internas.

El congreso de Sevilla tiene en Griñán a su gran perdedor. Su arriesgada apuesta por Chacón acrecentará la oposición interna que ya venía cuestionando su liderazgo en Andalucía. La victoria de Rubalcaba le aboca a una situación difícil, con las autonómicas a mes y medio vista y las encuestas en contra. Rubalcaba también empezará a poner a prueba su liderazgo en esa convocatoria.

Al elegir a Alfredo los socialistas han decidido atrincherarse en lo peor de su pasado ante el empuje de un PP que les ha arrebatado el poder nacional, autonómico y local por doquier. Rubalcaba era la apuesta inmovilista. El PSOE ha preferido poner en el puente de mando al eterno maquinador, al profesional del poder, antes que arriesgar por una mujer innovadora que, probablemente, no ha dicho su última palabra.

El Análisis

¿QUIÉN ES EL CANDIDATO RENOVADOR?

JF Lamata

Se supone que tras una derrota electoral, lo suyo es que haya una renovación, pero resultad que los dos candidatos para relevar al Sr. Zapatero como Secretario General del PSOE eran dos ministros suyos, lo cual no es la imagen más renovadora. En el caso de la Sra. Chacón era la candidata de Zapatero, por tanto más de lo mismo, pero es que el Sr. Rubalcaba era el candidato de la ‘vieja guardia’. Ante semejantes opciones la renovación era algo imposible. Al final, la mayoría de los delegados optó por la ‘vieja guardia’ como solución transistoria, aplazando hasta 2014 la elección del candidato.

J. F. Lamata

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