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Se pone fin a la etapa del ministro Narcís Serra, que ha permanecido tres años al frente

Congreso del PSC-PSOE 2000: Pasqüal Maragall es elegido presidente mientras que José Montilla será el primer secretario

HECHOS

El 18.06.2000 se clausuró el congreso del Partido de los Socialistas Catalanes – PSOE en el que D. Pasqüal Maragall fue elegido Presidente de la Ejecutiva.

19 Junio 2000

Congreso de Maragall

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

El congreso del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) concluyó ayer con novedades significativas que bien podrían constituir pautas para el próximo y crucial cónclave del PSOE.La primera es la consagración de un nuevo liderazgo: en realidad, la conversión del líder real del socialismo catalán, Pasqual Maragall, en su líder oficial. Con matices. El reparto del poder interno expresa unos difíciles equilibrios entre familias y corrientes. Y los congresistas han dado un sorprendente toque de atención al nuevo presidente, que fue sólo el cuarto más votado, aunque por diferencias que no pueden considerarse un castigo.

Si estos episodios confirman la estulticia resistencial al cambio por parte de los aparatos (y quizá el temor a una deriva nacionalista del catalanismo maragalliano), no empañan el espaldarazo global al ex alcalde de Barcelona en su pugna por suceder a Jordi Pujol al frente de la Generalitat. El congreso ha hecho propios tanto el programa federalista con que Maragall acudió a las últimas autonómicas como la normalidad de su alianza con un movimiento de nuevo cuño, el de los Ciutadans pel Canvi.

Los matices tampoco oscurecen otras reformas de índole interna. Destaca una drástica renovación generacional que, encabezada por el antiguo primer secretario Narcís Serra, ha acarreado la renuncia de dirigentes como Jordi Solé Tura o Raimon Obiols y el acceso cuasi paritario de las mujeres a la dirección, la limitación temporal de mandatos y los topes a la simultaneidad de cargos. El acceso de José Montilla a la primera secretaría es tan relevante en negativo -por su opaca trayectoria de hombre gris, lo que encandila a los burócratas sin más oficio- como en positivo, porque es el primer dirigente de un partido catalán procedente de las hornadas de la emigración: un reto para los demás.

19 Junio 2000

«RENOVACION» Y «MODERACION» DE LOS SOCIALISTAS CATALANES

El MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

Hasta el Congreso que ayer clausuró, el PSC-PSOE estaba controlado en lo fundamental por lo que los propios socialistas catalanes denominan «los capitanes», es decir, por los dirigentes de las organizaciones comarcales más relevantes. A partir de ayer, también. El nuevo secretario general, José Montilla, es su más caracterizado valedor, una vez retirado de la escena Josep Maria Sala. Pasqual Maragall pasa a ser el presidente del partido y el candidato a la sustitución de Pujol, pero bajo la atenta vigilancia de los aparatchiki de siempre. Ni siquiera fue el más votado de los miembros de la nueva dirección: Montilla, Miquel Iceta -el nuevo portavoz- y Josep Borrell lograron un respaldo más amplio de los congresistas.

El PSC ha acertado plenamente en la puesta en escena de su Congreso. Ha conseguido trasmitir la sensación de que se ha renovado por entero, sin que ello le haya supuesto sumirse en ninguna crisis. El propio Narcís Serra se postuló como ejemplo de dirigente que sabe abandonar la escena política dejando la sucesión atada y bien atada. Sin embargo, basta con repasar en detalle la composición personal de la nueva Ejecutiva -en la que siguen todos los pesos pesados de la anterior jefatura, Serra incluido-, para tomar la medida exacta a la tan mentada renovación. En la práctica, solamente un dirigente histórico del PSC ha sido retirado por entero de la escena: Joan Raventós. A todos los demás, echando mano de fórmulas a veces realmente exóticas, les han encontrado un hueco -o se lo han hecho ellos- en el núcleo de mando.

Lo que sí ha hecho el PSC, y a fondo, es poner a punto su maquinaria para lanzarse con serias posibilidades de éxito a la conquista de la Generalitat. Se ha dotado de una imagen pública moderna y abierta, ha ampliado la cuota femenina en sus organismos de dirección, ha reforzado la autoridad de su candidato -moderadamente, sin endiosarlo-, ha nombrado a un portavoz con prestigio… La propia designación como secretario general de José Montilla, oriundo de Córdoba, refuerza su imagen de partido crisol, propio de los catalanes de tot arreu.

Tal vez para subrayar aún más esa ausencia de crispación, Pasqual Maragall anunció en el discurso de clausura del Congreso que se propone «moderar» las ansias federalistas del PSC, para contribuir al proceso de recuperación del PSOE. La verdad es que hizo con ello un muy flaco servicio al partido hermano. Y, de paso, se puso en evidencia: dio a entender que se dispone a hacer un mero repliegue táctico y que, de no verse constreñido por servidumbres partidistas, iría aún más lejos en su distanciamiento del proyecto unitario del PSOE.

Una moderación meramente formal. Igual que la renovación.

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