4 octubre 1934

Una huelga general evoluciona en poco tiempo en revuelta popular con guisos de sedición violenta - especialmente en Asturias - liderada por el socialista Ramón González Peña

El PSOE se levanta en armas contra la II República por la entrada en el Gobierno Lerroux de 3 ministros de derechas (CEDA) y sus milicianos toman el control de Asturias

Hechos

El 4.10.1934 se formó un nuevo Gobierno de la II República presidido por D. Alejandro Lerroux que incluyó a tres ministros de la CEDA. En respuesta el PSOE declaró ‘huelga revolucionaria’ contra aquel Gobierno.

Lecturas

La CEDA había ganado las elecciones legislativas de la República de noviembre de 1933, pero el Jefe del Estado, D. Niceto Alcalá Zamora,  ante lo que suponía que una formación cuya lealtad al sistema de la II República era cuestionado, formara parte del Gobierno, había optado por entregar la presidencia del Gobierno al Partido Radical, republicano, pero antisocialista, con el apoyo parlamentario de la CEDA. Pero a principios de octubre de 1934, la CEDA condicionó su apoyo parlamentario a entrar en el Consejo de Ministros.

Al no obtener el apoyo de la CEDA, el Gobierno Samper, en el poder desde el 26 de abril de 1934, se vio obligado a presentar su dimisión.

El 4 de octubre de 1934 D. Alejandro Lerroux García, jefe del Partido Radical, vuelve a asumir la presidencia del consejo de ministros de la República, tras negociar con la CEDA un gobierno en el que figuren tres ministros de este partido, aunque entre ellos no estará su líder D. José María Gil Robles Quiñones.

  • Presidente de la República – D. Niceto Alcalá Zamora
  • Presidente del Gobierno – D. Alejandro Lerroux (Partido Radical)
  • Estado – D. Ricardo Samper Ibáñez (Partido Radical)
  • Gobernación – D Eloy Vauqero (Partido Radical)
  • Hacienda- D. Manuel Marraco (Partido Radical)
  • Justicia- D. Rafael Aizpún (CEDA)
  • Guerra- D. Diego Hidalgo (Partido Radical)
  • Marina – D. Juan José Rocha García (Partido Radical)
  • Obras Públicas- D. José María Cid Ruiz Zorrilla (Partido Agrario)
  • Agricultura- D. Manuel Giménez Fernández (CEDA)
  • Industria- D. Andrés Orozco (Partido Radical)
  • Trabajo- D. Josep Oriol Anguera de Sojo (CEDA)
  • Instrucción Pública- D. Filiberto Villalobos (PLD)
  • Comunicación – D. César Jalón (Partido Radical)
  • Sin Cartera – D. José Martínez de Velasco Escolar (Partido Agrario) y D. Leandro Pita Romero (Independiente)

ceda_ministros_34 Los Sres.  Manuel Jiménez Fernández, Rafael Aizpún y Anguera de Sojo fueron los tres ministros, militantes de la formación derechista CEDA, cuyo nombramiento causó la crisis.

La solución de integrar a la CEDA, partido mayoritario de Las Cortes, en el Gobierno tiene por objetivo poner fin a la crisis es aceptada por el Jefe del Estado, D. Niceto Alcalá Zamora, pero no por la izquierda, que considerá que al entrar la CEDA en el Gobierno, este Gobierno es usurpador y que hay que derrocarlo mediante la proclamación de una huelga revolucionara encabezad por el PSOE con el diputado Sr. González Peña como cabeza visible para tomar el poder y así ‘salvar’ a la República.

EL PSOE SE ALZA EN ARMAS CONTRA LA II REPÚBLICA: REVOLUCIÓN DE OCTUBRE (O REVOLUCIÓN DE ASTURIAS)

Nada más formarse un gobierno con tres ministros de derechas (de la CEDA), las izquierdas declararon que el Gobierno ya no era legítimo y se lanzaron a la calle en huelga revolucionaria convocada por todo el país que fue especialmente exitosa en Asturias.

La Revolución fue liderada por el diputado socialista D. Ramón González Peña, pero con él estaban la práctica totalidad de líderes socialistas como el presidente del partido D. Francisco Largo Caballero, ‘el Lenin español’ o el influyente miembro de su comité y ex ministro D. Indalecio Prieto.

Los milicianos hicieron represión en las zonas que ocupaban en especial Asturias, donde fueron pasadas por las armas mil personas. En la labor miliciana de la ‘Revolución de Asturias’ jugó un papel importante el periódico Avance dirigido por D. Javier Bueno, que fue el órgano de expresión de los revolucionarios.

En ella también hubo víctimas entre los políticos, como el señor Marcelino Oreja, diputado tradicionalista, que fue asesinado y por poco hicieron lo mismo con el señor Pedregal, republicano conservador. También se produjo el asesinato de 33 sacerdotes.

La situación bordeará la guerra civil cuando simultáneamente a la revolución triunfante en Asturias se se produjo la rebelión secesionista en Catalunya liderada por la Generalitat de D. Lluis Companys.

El señor Lerroux acude al congreso para dar un discurso patriótico. Izquierda Republicana, Unión Republicana, socialistas y la Esquerra no asisten al pleno. Los restantes, desde la Falange de don José Antonio Primo de Rivera hasta los Agrarios del señor Martínez de Velasco ovacionan el discurso y mostraron su apoyo al Gobierno, la única excepción fueron los diputados del PNV, que guardan silencio, lo que molestó al señor Calvo Sotelo que llegó a soltarle un guantazo al líder peneuvista Aguirre.

El Gobierno radical-cedista se mantendrá hasta el fin de la crisis de la ‘Revolución de Asturias’, cuando se produriá un nuevo cambio en la configuración del gobierno en noviembre de 1934.

El Gobierno republicano del Sr. Lerroux, respaldado por el Jefe del Estado, Sr. Alcalá Zamora, mandó efectivos del Ejército a sofocar la revolución en Asturias y el levantamiento sedicioso en Barcelona.

04 Octubre 1934

Editorial

AHORA (Director: Luis Montiel)

Leer

Meras dificultades de acoplamiento de carteras han aplazado durante unas horas la formación del nuevo Gobierno, que desde ayer tarde según nuestras noticias está definitivamente formado. Ya anoche, a última hora, circuló con bastantes garantías de autenticidad, aunque, como es natural, sin carácter oficial, la lista del Ministerio que tomará posesión en la tarde de hoy.

Integrado este Ministerio por miembros del Partido Radical, la CEDA, agrarios y liberales demócratas, la distribución de las carteras que figura en esa lista parece incuestionable. A lo sumo puede ocurrir que a última hora se sustituya algún nombre, lo que no alteraría la contextura del Ministerio.

En él, según estas referencias extraoficiales, figurarán como ministros sin cartera los señores Martínez de Velasco y Pita Romero. Los radicales se reservan siete carteras, que serán desempeñadas todas ellas por personajes del partido que ya han pasado por los Ministerios. Sólo se indica como nuevo ministro radical a don Eloy Vaquero, diputado por Córdoba, que hasta ahora ha tenido una significación izquierdista dentro del partido.

Los miembros de la CEDA tendrán a su cargo las carteras de Trabajo, Justicia y Agricultura, y el señor Villalobos, melquiadista, desempeñará la de instrucción. La colaboración de los agrarios se ejercerá desde el Ministerio de Industria, que será regido por el señor Cid, y desde el cargo de ministro sin cartera que desempeñará el jefe del Partido Agrario, Sr. Martínez de Velasco.

Esta es la constitución probable del Gobierno, y, según todas las referencias a última hora de la noche no quedaba en pie ningún obstáculo que pudiera alterar fundamentalmente sus características. Sus elementos representan el máximum de elasticidad que ha podido obtenerse de las minorías de centro y derecha de la Cámara para cumplir el encargo presidencial de facilitar la convivencia de los partidos políticos dentro de la legalidad republicana.

05 Octubre 1934

Editorial

ABC (Director: Juan Ignacio Luca de Tena)

Leer

Un buen Gobierno, salvo algún error como la exclusión del Sr. Salazar Alonso el menor ministro del Gabinete anterior. Contará la nueva situación con nuestro apoyo decidido en cuantos empeños patrióticos emprenda. Si al fin se atreve poner coto a las insolencias y rebeldías de los separatismo criminales, si acomete resueltamente la solución del gravísimo problema del orden público, si inicia el desagravio a las vejaciones y atropellos contra los católicos, que son la inmensa mayoría de los españoles; si rectifica la desastrosa política económica seguida hasta ahora por la República y procura evitar los estragos de la Reforma agracia, nos tendrá a su lado para aplaudirle y alentarle.

No quisiéramos – y lo decimos muy singularmente – que la realidad nos desengañase respecto a las fundadas esperanzas que hoy ciframos en su actuación. Por lo pronto no es mal síntoma de futuros aciertos el rencor, la rabia y el despecho con que es recibido por los periódicos republicanos.

Pero al considerar la formación de estos hombres no podemos reprimir un gesto de amargura al mirar hacia atrás. Vemos un pueblo ingenuo y noble engañado y corrompido por una campaña vil de difamación personal, ajena a la política. Recordamos como los errores y las debilidades de los gobernantes de entonces precipitaron la caída de la Monarquía, fomentando inconscientemente el sincero malestar de las masas. Después la proclamación de la República y el entusiasmo que el cambio de política despertó en muchas gentes de buena fe. Inmediatamente, el desengaño, los errores, las arbitrariedades, el sectarismo imperante, la quema de conventos ante la pasividad del Poder público, el despojo de la propiedad privada, los innumerables atropellos al derecho de gentes, Bata, Villa Cisneros, Castilblanco, Casas Viejas, el Estatuto de Cataluña que tan excelentes resultados está dando, el incremento del separatismo vasco, los atracaos a mano armada, los asesinatos, cientos de miles de obreros en la miseria por falta de trabajo, España dividida en discordias feroces y a punto de estallar la Guerra Civil; los que mandaban fomentando entre claudicaciones la rebeldía de los de abajo. Y, al fin, después de estos tres años y medio, un Gobierno como el actual.

Y nos preguntamos con amargura si aquella revolución y sus trastornos consiguientes, estos tres años y medio que acaba de pasar España. ¿Valían la pena?

13 Octubre 1934

PROCLAMACIÓN DE LA REVOLUCIÓN CONTRA EL GOBIERNO

EL COMITÉ REVOLUCIONARIO

Leer

Comité Revolucionario de Alianza de Obreros y Campesinos de Asturias

CAMARADAS: Ha llegado el momento de hablar claro. Ante la magnitud de nuestro movimiento, ya triunfante, en toda España, sólo os recomendamos un último esfuerzo: nada más quedan pequeños focos de enemigos, que se esfuerzan en resistir inútilmente la arrolladora fuerza de la Revolución. Hoy podemos deciros que Cataluña está completamente en poder de nuestros camaradas.

En Madrid, Valencia, Zaragoza, Andalucía, Extremadura, Galicia, Vizcaya y el resto de España sólo quedan pequeños focos de enemigos, como os acabamos de decir. El cañonero Dato y otros buques de guerra, se han puesto al servicio de la Revolución.

Urge pues para terminar de una vez con esta situación, en lo que respecta a Oviedo, dar el último empujón a los defensores del capitalismo moribundo.

No hacer caso en absoluto de los pasquines que arrojan.

Hoy 13 Oct.

EL COMITÉ REVOLUCIONARIO

Memorias

Santiago Carrillo

Leer

¿Qué hubiera sucedido en España sin el movimiento obrero de octubre de 1934? Si el movimiento obrero hubiese capitulado, como en otros lugares de Europa, ante el avance de la CEDA, con la complicidad de lerrouxistas y agrarios sobre el poder? Pues que en vez de dioslución de las cortes elegidas en 1933 y la victoria del Frente Popular e 1936 la CEDA hubiera ocupado el Gobierno.


Y la CEDA no era un partido demócrata cristiano, era un partido clerical fascista, del mismo tipo que el de Dollfus en Austria, en el que hubieran terminado imponiéndose los elementos más duros. Franco y los militares africanistas que le iban a acompañar en el levantamiento de julio del 36 fueron promovidos por Gil Robles cuando ocupó el ministerio de la Guerra a la Jefatura del Ejéricto. Sin ninguna resistencia el fascismo se habría impuesto en España.

El Análisis

Un punto de no retorno para la II República

JF Lamata

La Revolución de Octubre de 1934 significó un antes y un después en la historia de la II República española, marcando un punto de no retorno que profundizó la polarización política y erosionó definitivamente el apoyo de la derecha al sistema republicano. La decisión del presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, de integrar a tres ministros de la CEDA en el gobierno encabezado por Alejandro Lerroux, desató una violenta reacción de la izquierda. Liderada por el PSOE, la izquierda se levantó en armas, considerándose a sí misma la única legítima defensora de la República, y rechazó el gobierno resultante de las urnas de noviembre de 1933. Este levantamiento, especialmente cruento en Asturias, donde se produjeron asesinatos masivos y violencia política, dejó claro para amplios sectores de la derecha que la izquierda solo aceptaba una República bajo su control exclusivo.

Este episodio trágico y divisivo cimentó la percepción en la derecha de que la convivencia pacífica bajo un régimen republicano era imposible si la izquierda no respetaba las reglas democráticas y la alternancia en el poder. La violencia desatada por la Revolución de Octubre, que incluyó la ejecución de opositores políticos y sacerdotes, y el intento simultáneo de secesión en Cataluña, no solo quebró el ya frágil equilibrio republicano, sino que consolidó el odio y la desconfianza entre los bandos. Dos años antes del estallido de la Guerra Civil, la división irreconciliable ya era una realidad tangible. La intervención del Ejército para sofocar la rebelión y la subsecuente represión agravaron aún más las heridas, dejando una España fracturada donde el consenso y la reconciliación se volvieron prácticamente inalcanzables. La Revolución de Octubre de 1934 no solo fue un levantamiento contra un gobierno, sino un asalto directo a la esencia misma de la democracia republicana en España.

J. F. Lamata

LA CRISIS VISTA POR LA PRENSA

La prensa había sido caldo de cultivo desde que se insinuó que la CEDA, partido ganador de las elecciones de finales de 1933, pudiera entrar en el Gobierno de la República.

El periódico EL LIBERAL, dirigido por el Sr. Villanueva, había asegurado que en realidad no había nacionalismo catalán en España y que en verdad sólo había odio a la Rey. Pero lo cierto es que las demandas independentistas no habían desaparecido durante la II República como demuestra el hecho de que los diputados de la Esquerra, cuyo líder era el presidente de la Generalitat, señor Companys, anunciaran que abandonaban Las Cortes en junio de 1934, EL LIBERAL criticó a Esquerra, pero asegura que es porque se ha dejado influir por la Lliga (la formación catalanista de derechas del señor Cambó), las culpas, a la derecha.

Por otro lado había otro frente abierto para la II República que eran la progresiva radicalización de las milicias socialistas, que se organizaban como un ejército paralelo. El director de INFORMARCIONES, el derechista don Juan Pujol, había pedido la disolución de la citada milicia en términos duros:Vale la pena observar que los malhechores que gobernaron España durante el bienio infame [el del Sr. Azaña] procuraron destruir lo militar en el Estado para transferirlo a sus propias organizaciones de partido. (…) Hay que destruir esas milicias, pero de veras. De un modo fulminante, o resignarse a ser destruido por ellas. (INFORMACIONES, 17-9-1934).

Pero la situación iba a estallar con la formación del Gobierno Lerroux del 4.10.1934. Por primera vez un Gobierno tendría a ministros de la CEDA, el partido mayoritario. La prensa de izquierdas había clamado contra esa posibilidad. El diario LA LIBERTAD de don Antonio Hermosilla tituló «Ya se ha apoderado la CEDA de la República. Delenda est».

La entrada de la derecha, CEDA, en el Gobierno, fue recibido con pánico e ira por la prensa de izquierdas, mientras que la prensa de derechas monárquica seguía cuestionando el sistema de la II República.

Estamos terminantemente enfrente de este Gobierno desde el momento de su formación y lo consideramos funesto (…).(…) LA LIBERTAD se encuentra ante este Gobierno (…) igual que se encontró frente al de Primo de Rivera. (LA LIBERTAD, 4-10-1934). 

Un buen gobierno (…) No podemos reprimir un gesto de amargura al mirar hacia atrás. Vemos un pueblo ingenuo y noble engañado (…) precipitaron la caída de la Monarquía (…), la quema de conventos ante la pasividad del Poder público (…)aquella revolución y sus consiguientes tres años y medio que acaban de pasar España ¿valían la pena? (ABC, 5-10-1934).

Proclamada la revolución en armas de los socialistas contra la II República no hizo gracia a prácticamente ningún periódico, porque las huelgas fueron seguidas por la mayoría de sus trabajadores y durante una semana no salen a la calle ni EL SOL, ni EL LIBERAL, ni LA VANGUARDIA ni muchos otros. Sí sale el ABC. Aunque algunos de sus empleados sí participan en la movida, existía un sentimiento anti-huelga en ese periódico por el recuerdo de don José Herreros Abad, obrero de ABC asesinado en marzo por oponerse a otra huelga. También sale INFORMACIONES, su director, don Juan Pujol, al igual que el Sr. Luca de Tena, ordenó el despido inmediato de todos los trabajadores que se unieron a la huelga revolucionaria.