14 febrero 2006
Gregorio Peces Barba renuncia a su cargo de Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas tras dos años caracterizados por sus enfrentamientos con la Asociación de Víctimas del Terrorismo y el PP
Hechos
El 14 de febrero de 2008 D. Gregorio Peces Barba anuncia en una entrevista en la Cadena SER su decisión de dejar el cargo de Alto Comisionado para la Atención de Víctimas del Terrorismo para centrarse en su labor universitaria.
Lecturas
El objetivo del Gobierno era demostrar que iba a tener una especial sensibilidad hacia las víctimas del terrorismo, pero esta estrategia se modificó a raíz de la tregua de ETA y el proceso de negociación. A partir de ese momento los conflictos entre las asociaciones de víctimas encabezadas por la AVT y el Foro de Ermua con el Sr. Peces Barba, que debía respaldar al Gobierno fueron constantes, llegando a haber manifestaciones en su contra.
Después de esta etapa D. Gregorio Peces Barba se retirará de la política, aunque seguirá escribiendo artículos en prensa, alguno de ellos crítico hacia el Gobierno Zapatero del que había formado parte.
Sus últimas apariciones públicas fueron polémicas, una por su defensa de La Monarquía, mostrando una gran lealtad constitucional y otra por hacer una broma sobre los bombardeos a Barcelona en los tiempos del general Espartero.
15 Febrero 2006
UNA DIMISION QUE REFLEJA EL NAUFRAGIO DEL GOBIERNO ANTE LAS VICTIMAS
Gotzone Mora y las decenas de miembros de la AVT que abandonaron la sala cuando Peces-Barba iba a comenzar su intervención en Valencia el pasado martes no profirieron ningún insulto ni realizaron gesto alguno de descalificación hacia el Alto Comisionado. Por el contrario, salieron de la sala en silencio.]
El Congreso Mundial de las Víctimas del Terrorismo concluyó ayer en Valencia con un desenlace no previsto: el anuncio de Gregorio Peces-Barba de que va a abandonar su cargo de alto comisionado en el mes de «septiembre».
Las reacciones que suscitaron sus palabras fueron muy diversas: desde la expresión de estima de sus compañeros de partido hasta el contento no disimulado por parte de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) y del Foro Ermua, que se mostraron muy críticos con su gestión. Mención especial merece la conducta de Gotzone Mora y de algunas decenas de personas, que abandonaron la sala en la que intervenía el alto comisionado con gritos y gestos de recriminación hacia su persona. Nos parece una reacción maleducada e impropia de una reunión de esa naturaleza.
Lo cierto es que el anuncio de Peces-Barba coincide con dos circunstancias que, sin duda, han tenido que influir en su decisión. La primera, esas tensas relaciones con la AVT, que agrupa al 80% de las víctimas, con la que nunca se ha entendido a pesar de sus esfuerzos. Francisco Alcaraz, presidente de la AVT, había solicitado en muchas ocasiones su relevo y ayer relacionó su marcha con sus continuos desencuentros con la asociación que preside.
La segunda de las circunstancias es el cambio en el escenario vasco que se avecina. El diagnóstico realizado el pasado jueves por Peces-Barba difiere sustancialmente del de Zapatero, ya que el alto comisionado manifestó que no comparte el «optimismo» del presidente, que, al día siguiente, habló del «inicio del principio del fin» de la violencia en el País Vasco. Ayer, ETA hizo estallar una bomba en una discoteca de Navarra, poniendo en evidencia las palabras de Zapatero y corroborando la tesis del alto comisionado de que la solución puede ir para largo.
Peces-Barba sabe, sin embargo, que es muy probable que ETA anuncie una tregua en las próximas semanas o meses. Y que ello va a traer consigo una negociación entre el Gobierno y la banda. Una de las concesiones que Zapatero podría hacer es la excarcelación de presos a cambio de esa renuncia a la violencia.
La excarcelación sería entendida por las víctimas como una ofensa a la memoria de los muertos y colocaría al alto comisionado en la difícil tesitura de tener que optar entre su lealtad al Gobierno o ponerse del lado de quienes han sufrido los crímenes de ETA.Ayer mismo, el hijo de Tomás y Valiente, asesinado por la banda hace 10 años, afirmaba delante de Zapatero que no puede haber pacto ni generosidad sin arrepentimiento.
Es muy probable que Peces-Barba no haya querido enfrentarse a ese dilema y, por lo tanto, haya optado por renunciar al cargo dentro de unos meses, plazo insuficiente para que se produzcan esas hipotéticas excarcelaciones.
Tiempo habrá para valorar su gestión con más detalle, pero su incapacidad para entenderse con las víctimas empaña su dedicación al cargo y las acciones humanitarias con las que ha atenuado el dolor de algunas familias. No resulta exagerado concluir que el alto comisionado ha fracasado en su misión, aunque el Gobierno que le designó ha contribuido a ese balance negativo. Zapatero le nombró para tranquilizar a las víctimas y el resultado ha sido el contrario. El naufragio de su política ha arrastrado también a Peces-Barba.