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En el nuevo PL se integrarán todos los liberales de CP, siendo el tercero de abordo en esa coalición tras AP y PDP

Nace el Partido Liberal presidido por José Antonio Segurado, hasta ahora presidente de CEIM, que reemplaza a Unión Liberal como ‘pata liberal’ de Coalición Popular

HECHOS

  • El 10.01.1985 D. José Antonio Segurado anunció que dejaba la presidencia de la Confederación Empresarial Independiente de Madrid (CEIM) para presidir el nuevo Partido Liberal, nueva denominación de Unión Liberal la formación que agrupaba a los liberales de la Coalición Popular de D. Manuel Fraga.

El 9 de enero de 1985 D. José Antonio Segurado García anuncia su dimisión como presidente de la Confederación Empresarial Independiente de Madrid (CEIM), la patronal madrileña, para crear el Partido Liberal, que reemplaza a Unión Liberal como referente del voto liberal en Coalición Popular. Todos los militantes de UL incluido D. Pedro Schwartz Girón se integran en UL. El 14 de enero de 1985 el Sr. Segurado García asume formalmente la presidencia del nuevo partido PL.

Por su parte el nuevo presidente de CEIM es D. Fernando Fernández Tapias.

DERROTA DE FERNANDO SCHWARTZ

pedro_schwartz D. Fernando Schwartz se vio obligado a ceder el liderazgo de los liberales de Coalición Popular a D. José Antonio Segurado. Su objetivo de liderar a los liberales de la coalición fraguista había fracasado al no poder hacer frente a la crisis interna entre dirigentes de la Unión Liberal, así como a las dificultades económicas.

29 Junio 1985

Nuestro congreso

José Antonio Segurado

El Congreso pretende demostrar que existe una alternativa de eficacia, imaginación e ilusión desde la libertad, frente a la ineficacia, rutina y pesimismos actuales, consecuencia de la continua intervención.

El VI Congreso del Partido Liberal, que hoy comienza, deseamos sea un acto clave para el desarrollo de la filosofía liberal en España y un importante punto de referencia de cara a la gran alternativa democrática que debemos consolidar ante las próximas elecciones.

Desde la elección de los órganos de gobierno hasta el debate y aprobación, si procede, de las ponencias, este VI Congreso deberá cumplir el gran papel de presentar ante nuestra sociedad el mensaje de un Partido Liberal capaz de modernizarla, de ofrecer soluciones imaginativas y eficaces para sus grandes problemas reales (desempleo, crisis económica, terrorismo e inseguridad ciudadana drogas) y, en suma, de dar respuestas a la demanda de responsabilidad, moderación y eficacia que diariamente formula la sociedad española.

Este congreso se celebra al cumplirse los cinco meses y medio desde que tuve el privilegio de aceptar el ofrecimiento unánime de presidir el Partido Liberal. Desde ese momento, debo confesar que sólo he recibido satisfacciones y deferencias en esta nueva experiencia política, en la que he tenido la ocasión de visitar hasta hoy, veinte provincias españolas, con la repetición por parte de los asistentes a actos y conferencias, de unos mensajes muy concretos que se plantearán en el Congreso y que voy a exponer brevemente a continuación.

Lo primero que he podido comprobar en estos viajes ha sido la permanente petición de muchas mujeres y muchos hombres, de moderación en las actitudes y en los mensajes y de eficacia y firmeza a la hora de adoptar soluciones para mejorar la situación de nuestro país. He podido comprobar que el liberalismo tiene un eco muy importante en estas personas, que agradecen fórmulas nuevas para situaciones nuevas y comprenden y exigen que el respeto a los seres humanos sean compatibles con la firmeza en las críticas a las actuaciones concretas.

Otro hecho dominante y común en los veinte viajes ha sido la voluntad generalizada de muchos españoles de buena fe de que el centro-derecha de nuestro país encuentre la fórmula más inteligente para coordinar sus esfuerzos de cara a conseguir el éxito electoral en las próximas elecciones generales. El votante no comprende las sutilezas que muchos políticos utilizan (no incluyo a los del Partido Liberal por la claridad con la que, desde el principio, expresamos nuestra voluntad de unir) para explicar los motivos que les llevan a no cooperar en una labor conjunta que haga más fácil el triunfo. Lo que percibe es una fragmentación en el espectro al que desea votar y, por mucho que lo busque, no encuentra ningún motivo de verdadero peso específico que justifique este comportamiento.

En nuestro Congreso le vamos a decir al votante que no creemos en la descalificación glboal del adversario, sino que la fuerza de la crítica está en realizada ante una actuación política, no ante una cuestión personal o ideológica. Desde este argumento vamos a manifestar, con claridad, que, desde nuestro punto de vista, el socialismo no es opción que España necesita de cara a consolidar y ampliar las libertades de sus habitantes y a hacer frente a una crítica situación económica que se ha agravado sensiblemente en estos últimos veintisiete meses de gestión ineficaz.

Otro de los mensajes que vamos a transmitir en nuestro Congreso es que los liberales somos los primeros convencidos de que la voluntad de muchos españoles debe verse reflejada en una actuación responsable de los políticos que los representan, encaminada a un objetivo tan simpley concreto como éste: ponerse de acuerdo para intentar ganar unas elecciones y poder aplicar nuestras soluciones. Nosotros hemos empezado dando ejemplo, uniendo a dos partidos y, desde luego, vamos a realizar todos los esfuerzos necesarios para sumar y no restar, aportar y no exigir, elogiar y respetar en lugar de criticar y frivolizar.

Junto a estos mensajes; el VI Congreso del Partido Liberal quiere exponer la realidad de un partido que ha crecido considerablemente en los últimos meses y tiene vocación firme de jugar un papel clave en un futuro inmediato. Un partido que cuenta ya con implantación en todo el Estado español y con una filosofía moderna, atractiva y eficaz, que va a ser interpretada por personas con trayectorias  diáfanas y un gran futuro por delante.

El Congreso pretende demostrar que existe una alternativa de eficacia, imaginación e ilusión desde la libertad, frente a la ineficacia, rutina y pesimismos actuales, consecuencia de la continua intervención.

Este Congreso va destinado al español libre y responsable que desea mejorar su calidad de vida y desterrar el estatismo como fórmula de gobierno, al español que confía en su propia capacidad y rechaza que el Estado invada cada día parcelas de sus propias responsabilidades.

Estos son los objetivos de un acto que será transparente ante la opinión pública y que realizará un llamamiento a la responsabilidad de todas las mujeres y todos los hombres que deseen construir la gran alternativa que necesita nuestro país. Una alternativa basada en la aportación de argumentos y ofertas, respetuosa con las demás, generosa en ilusión y consciente de la importancia de representar las esperanzas de miles de españoles que desean votar una opción seria, amplia, eficaz y capaz de competir con posibilidades de éxito en las próximas elecciones.

Esta es la gran tarea de las mujeres y los hombres del Partido Liberal.

José Antonio Segurado

El Análisis

LIBERALES BAJO LA TUTELA FRANQUISTA

JF Lamata

Puede que oficialmente el fundador del Partido Liberal fuera D. José Antonio Segurado a partir de los restos de la débil Unión Liberal de D. Pedro Schwartz, y que en su partido hubiera figuras notables como Dña. Esperanza Aguirre o el opusdeista D. Antonio Fontán. Pero la realidad es que ni Segurado, ni Schwartz, ni dña. Esperanza Aguirre eran los verdaderos ‘padres’ de aquel Partido Liberal. El padre auténtico no era otro que el ex ministro fraquista D. Manuel Fraga Iribarne.

El Sr. Fraga y sus colaboradores franquistas querían borrar su imagen vinculada al régimen anterior – lo que hizo Suárez en 1976, pero ellos con diez años de retraso – y pensaron que la etiqueta ‘liberal’ era la mejor forma de hacerlo (junto a la ‘democristiana’ que les proporcionaba el Sr. Alzaga). Fracasado el primer intento liberal con el Sr. Schwartz, que no fue capaz de mantener unido a un partido que, ya de por sí, era relativamente pequeño, optaron por el Sr. Segurado como gran apuesta para reforzar a aquella Coalición Popular. Pero si pretendían blanquear su imagen a base de fichajes estrellas, más bien conseguían que su mala imagen alcanzara a esos nuevos fichajes, que no dejaban de ser vistos más como ‘aliados de Fraga’ que con entidad propia.

Eso sí, a los liberales del Sr. Segurado les queda el consuelo de que su trastazo electoral fue una caricia en comparación con el otro grupo que aspiraba a utilizar la etiqueta electoral en aquel momento, el PRD de los Sres. Garrigues y Roca, situado en lo alto del pódium de los fracasos electorales de España.

J. F. Lamata

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