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El PSM dirigido por Rafael Simancas forzado a aceptar una candidatura de la dirección nacional

Rodríguez Zapatero impone a Miguel Sebastián como candidato del PSOE a la alcaldía de Madrid tras el ‘plantón’ José Bono

HECHOS

El 25.10.2006 D. Miguel Sebastián fue designado candidato del PSOE a la alcaldía de Madrid en las elecciones municipales de 2007.

13 Octubre 2006

Vodevil socialista

EL PAÍS (Director: Javier Moreno)

La designación del candidato socialista a la alcaldía de Madrid se está convirtiendo en un vodevil en el que sus actores, incluyendo el presidente del Gobierno, no parecen tener inconveniente en hacer estropicios consigo mismos. Con Bono o sin él, la dirección del PSOE ha proporcionado un pobre espectáculo que dice muy poco sobre el respeto que le merecen no sólo sus militantes, sino también los madrileños. El jefe del Gobierno ha abordado el asunto con la actitud decidida y expeditiva de quien se cree dotado de una capacidad de convicción imbatible hasta para llevar al ex ministro y ex presidente de Castilla-La Mancha a cambiar de postura. Entre los lesionados en este proceso, que aún no ha terminado, están el secretario de Organización José Blanco y el líder de los socialistas madrileños y aspirante a la presidencia de la Comunidad, Rafael Simancas, que se precipitaron a anunciar algo que nunca llegaron a tener pactado.

¿Y Bono? ¿Por qué razón dejó entrever que podría cambiar su primera decisión de no aceptar la invitación? «A nadie le amarga un dulce», confesó el martes después de reunirse el día anterior con Zapatero en La Moncloa. Esa frase fue interpretada como un sí. «Lo dije porque no quería ser despreciativo», afirmó ayer. Es verdad que siempre había manifestado que no se presentaría a la alcaldía de una ciudad de la que no fuera oriundo y que hace un mes declaró ante el alcalde Ruiz-Gallardón que jamás «competiré contra Alberto». Aunque lo contrario habría sido incumplir lo dicho, abundan los casos de políticos que se desdicen.

Quedará la sospecha de que el dulce al que se refirió el martes no fue tan sabroso en su charla con Zapatero. Desde que abandonó en abril el Ministerio de Defensa, Bono está en un retiro voluntario, pero quiere ser diputado en la próxima legislatura y anhela sobre todo convertirse en el futuro presidente del Congreso. Esto último es una de las cosas que podría haberle pedido a Zapatero para el caso de que no fuera elegido alcalde.

Haya sido por vanidad o por venganza -pese a que asegura que sus relaciones con el presidente son mejores que cuando estaba en el Gobierno-, lo cierto es que el PSOE no encuentra candidato para Madrid y da la impresión de que lo busca ahora a la desesperada. Bono producía malestar entre los socialistas madrileños, irritados por el modo como Zapatero ha monopolizado el proceso, pero habría sido temible para Gallardón. Las posibilidades del PSOE de reconquistar la alcaldía de la capital ya eran escasas. Pero después de lo ocurrido esta semana, se sitúan bajo mínimos.

26 Octubre 2006

Una incógnita

EL PAÍS (Director: Javier Moreno)

Finalmente el PSOE ha desvelado quién será su candidato a la alcaldía de Madrid: Miguel Sebastián, director de la Oficina Económica de la Presidencia, estrecho colaborador y amigo de Zapatero, no adscrito al partido, inspirador del programa económico de los socialistas en las elecciones de 2004, ex jefe del servicio de Estudios del BBVA -desde donde discrepó con la política fiscal del Gobierno del PP- y profesor universitario con formación en EE UU. Es, sin duda, un currículo brillante, que no despeja la incógnita de saber si una persona bastante desconocida para los madrileños, sin experiencia política directa y sin especial carisma puede derrotar al alcalde Ruiz-Gallardón.

Sobre el papel no son muchas las posibilidades que tiene, aunque quien más arriesga en el empeño es seguramente Zapatero y, en cierto modo, también el actual regidor, por su condición de favorito. La principal baza del aspirante sería sacarle los colores al rival, censurándole el panorama de una ciudad permanentemente en obras, endeudada fuertemente para muchos años debido a la reforma de la M-30, con un tráfico caótico y una grave falta de vivienda para los jóvenes. Entre sus objetivos está precisamente el voto juvenil y el de colectivos sociales minoritarios. Si Sebastián pierde no será tan humillante para alguien que no es un político profesional, como podría haber ocurrido si el candidato hubiese sido Bono o Fernández de la Vega.

Si el derrotado fuese Gallardón, el alcalde habría firmado su sentencia de muerte política (lo que contentaría a no pocos de sus compañeros de partido) y su aspiración de llegar a La Moncloa. Pero para Zapatero el riesgo es mucho mayor, como astutamente le transmitió ayer mismo Gallardón al subrayar que la candidatura de Sebastián es una apuesta directa del jefe del Gobierno, quien, por tanto, deberá asumir las responsabilidades del resultado electoral. Parece como si desde ayer el ambicioso alcalde madrileño hubiese iniciado su propia campaña para sustituir un día a Zapatero.

Con la designación de Sebastián concluye el frívolo espectáculo dado por los socialistas desde el pasado verano en la búsqueda de un candidato idóneo a la alcaldía de Madrid. Al menos se han ahorrado unas semanas más de chirigota entre los ciudadanos. El jefe del Gobierno se ha implicado mucho en el proceso, unas veces con ingenuidad y otras con torpeza, y al mismo tiempo actuando sin contar con la opinión de la dirección ni de la militancia de su partido en Madrid. No es la mejor manera de hacer las cosas.

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