7 septiembre 1961
Tito, Nasser y Nehru se reivindican como líderes de un tercer bloque al margen de la OTAN y el Pacto de Varsovia
Se constituye el Movimiento de Países No Alineados, iniciativa de los dictadores de Yugoslavia (Tito), India (Nehru) y Egipto (Nasser)
Hechos
- Se estableció el Movimiento de Países No Alineados en la 1ra Cumbre de Belgrado, celebrada del 1 al 6 de septiembre de 1961. Asistieron a la Conferencia 28 países (25 países miembros y 3 observadores), principalmente nuevos Estados independientes. De América Latina, Cuba fue el único país participante.
Lecturas
- Se constituye el Movimiento de Países No Alineados en la 1ra Cumbre de Belgrado, celebrada del 1 al 6 de septiembre de 1961. Asistieron a la Conferencia 28 países (25 países miembros y 3 observadores), principalmente nuevos Estados independientes. De América Latina, Cuba fue el único país participante. Su anfitrión es el dictador de Yugoslavia Tito, que gobierna su país desde 1945.
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LOS PAÍSES AUTODEFINIDOS COMO ‘NO ALINEADOS’:
- Yugoslavia: Dictadura comunista de Tito.
- República Árabe Unida: Dictadura de Nasser.
- India: Dictadura de Nehru.
- Cuba: Dictadura comunista de Fidel Castro.
- Indonesia: Dictadura de Sukarno.
- Tunez: Dictadura de Burguiba.
- Marruecos: Monarquía absolutista.
- Mali
- Guinea
- Ghana
- Chipre
- Sudán
- Congo
- Libano
- Iraq
- Arabia Saudí
- Yemén
- Etiopía
- Afganistán
- Nepal
- Birmania
- Camboya
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El Análisis
La reciente cumbre celebrada en Belgrado del 1 al 6 de septiembre marca el nacimiento oficial del Movimiento de Países No Alineados, una iniciativa liderada por el mariscal Tito de Yugoslavia, el coronel Nasser de Egipto y el primer ministro Nehru de la India. En su declaración fundacional, los No Alineados proclaman su independencia frente a los dos grandes bloques en liza durante la Guerra Fría: el liderado por Estados Unidos y la OTAN, y el encabezado por la Unión Soviética y su Pacto de Varsovia. Se reivindican como una “tercera vía” que rechaza el alineamiento automático, especialmente en el contexto de una carrera armamentística nuclear y de tensiones crecientes entre Este y Oeste.
Pero más allá de su retórica, la pretendida neutralidad del nuevo bloque deja lugar a muchas dudas. Aunque formalmente no se adhieren ni a Washington ni a Moscú, muchos de sus líderes –y no pocos de sus regímenes– se han mostrado sistemáticamente más cercanos al discurso socialista y antioccidental que a los valores democráticos que dicen defender los países del Atlántico Norte. Nasser ha nacionalizado el canal de Suez enfrentándose a Francia y Reino Unido, Nehru mantiene una retórica abiertamente anticolonialista y Fidel Castro ha abrazado abiertamente la revolución comunista y al régimen de Moscú. Por no hablar de la práctica ausencia de libertades internas en la mayoría de los países que han acudido a la cumbre, donde reina la dictadura, la monarquía absoluta o un autoritarismo con barniz nacionalista.
Es evidente que los No Alineados se constituyen más como un frente del Sur global que exige voz propia en el concierto internacional que como un grupo genuinamente neutral. Su discurso es fundamentalmente anticolonial e “anti-imperialista”, lo cual les lleva con frecuencia a ver en Estados Unidos y sus aliados herederos directos de las potencias coloniales del siglo XIX. En realidad, más que no estar alineados, muchos de estos países parecen aspirar a una alianza alternativa, no tanto con Moscú como con un nuevo eje que mezcle socialismo nacional, culto al liderazgo fuerte y una denuncia constante de Occidente. En definitiva, una “no alineación” que parece tener un claro destinatario: que Occidente no cuente con ellos.
JF Lamata