26 julio 1909

Las protestas contra la decisión del Gobierno de mandar a las clases más humildes para la guerra de Melilla se convirtieron en una sedición; el Gobierno responde con represión

Semana Trágica en Barcelona: Las protestas violentas contra el Gobierno Maura derivaron en bandalismo, pillaje y asesinatos

Hechos

Los acontecimientos desarrollados en Barcelona entre el 26 de julio de 1909 y el 2 de agosto de 1909 han quedado en la historia como ‘semana trágica’.

Lecturas

En el verano de 1909 estalló en Barcelona una revolución popular de forma espontánea. La población salió en la calle y levantó barricadas. El orden social estaba amenazado y las clases poderosas y el gobierno de Madrid actuaron con dureza para reprimir la revuelta.

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El que fuera gobernador civil de Barcelona en el verano de 1909 dejó constancia en sus memorias de los acontecimientos: «En Barcelona la revolución no se prepara porque está permanentemente presente». Y esta permanencia hay que buscarla en la ideología dominante dentro del movimiento obrero catalán de aquella época, el anarcosindicalismo basado en las teorías de Bakunin.

1909_semana_Tragica

Los acontecimientos de 1909 hay que enmarcarlos dentro del contexto revolucionario en que vivía la clase obrera catalana, aunque los desencadenantes de la revuelta fueran otros. En efecto, la causa inmediata de los sucesos fue la aventura colonial española en Marruecos. La Conferencia de Algeciras de 1906 había significado el reconocimiento internacional de la actuación de España en el norte de África. Excluida Alemania del proceso, Francia y España se había repartido el estado marroquí en áreas de influencia. A España le correspondía la zona norte, lo cual significaba el control del territorio próximo al estrecho de Gibraltar con las plazas de soberanía de Ceuta y Melilla. El control de esta zona, el Rif, tropezó con una importante resistencia, lo que llevó a una situación de guerra colonial. La conquista del Rif pronto contó con una fuerte oposición popular. Estaban aún muy recientes los desastres coloniales del 98 y el sufrimiento de las clases modestas, que eran las que estaban expuestas forzosamente a ir a la guerra, ya que por el sistema de redención del servicio militar, previo pago de una cantidad moentaria, las clases pudientes podían evitarlo. Insensible al clamor popular y después del desastre militar del Barranco del Lobo, el presidente del Consejo de ministros, Antonio Maura, anunció su propósito de movilizar 20.000 soldados más para represaliar a los rifeños. Muchos de estos reservistas estaban ya casados y eran padres de familia, aspecto que agravó la oposición popular al conflicto.

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Ante el embarque de tropas en Barcelona, un comité de huelga formado por representantes de las organizaciones obreras y republicanas preparó una huelga general que fue declarada el día 26 de julio. Los incidentes se multiplicaron en la ciudad condal y en diversas poblaciones de las comarcas próximas. En los días siguientes la insurrección ganó las calles de Barcelona superando la dirección del comité de huelga.

1909_semanatragicaNoticiero

Los insurrectos se adueñaron de buena parte de la ciudad ante la impotencia de las ropas gubernamentales, que tuvieron que esperar refuerzos. Los sublevados atacaron principalmente edificios religiosas: 14 iglesias, 33 conventos y otros tantos colegios religiosos fueron pasto de las llamas.

J. Comaposada, uno de los intelectuales progresistas, escribió: «Cada convento es un centro de perpetua conspiración contra todo principio de democracia, toda idea de libertad y toda aspiración de progreso».

Al cabo de unos días los insurrectos tuvieron que claudicar ante las fuerzas del orden.

Lo que empezó siendo una huelga general para protestar con el llamamiento a filas de los reservistas para las guerras del norte de África acabó en una huelga revolucionara violenta, con pillaje, asalto y asesinatos por parte de grupos anarquistas y controlados, que llevó al Gobierno a utilizar la represión contra ella. La revuelta incluyó numerosos actos anti clericales como la quema de Iglesias y Colegios religiosos en Barcelona.

CULPAN A FERRER DE LA VIOLENCIA DE LA REVUELTA

1909_francesc_ferrer El Gobierno Maura y algunos líderes mediáticos, como el director-propietario del ABC, D. Torcuato Luca de Tena Álvarez-Ossorio, culparon de la violencia de las revueltas contra el Gobierno – que incluyó asaltos a Iglesias y destrucción de símbolos religiosos – a los anarquistas y, fundamentalmente, al líder anarquista D. Francisco Ferrer, que será procesado y ejecutado.

LOS RESPONSABLES DE LA REPRESIÓN

AntonioMaura003JuanDeLaCierva El Presidente del Consejo de Ministros, D. Antonio Maura y su ministro de Gobernación, D. Juan de la Cierva, eran los responsables jerárquicos de las fuerzas de seguridad del Estado y, por tanto, los responsables de la represión. Todo ello desataría una fuerte campaña de indignación con el slogan ‘¡Maura, No!’, que derivará en la caída del Gobierno.

A guisa de comentario

Editorial (Director: Torcuato Luca de Tena Álvarez Osorio)

4-08-1909

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Por diversos conductos recibidos noticias sueltas de los tristes sucesos de que Barcelona ha sido teatro. Nadie de los que de allí escriben hace otra cosa sino dar relatos fragmentarios de los horrores que más de cerca le ha tocado ver; repugnantes episodios de la bacanal de sangre y llamas a que hombres más feroces que fieras se han entregado.

El pretexto de una huelga antipatrióticamente planteada, y a la que fue arrastrada, seguramente sin darse cuenta del alcance del acto que realizaba, una gran parte de los obreros barceloneses, fue explotada por revolucionarios sin patria, que sólo perseguían dar satisfacción a bestiales instintos.

Se ha elegido el momento en que para defender la patria había salido casi toda la guarnición dejándola desguarnecida, vil y cobardemente se han asaltado asilos de niños y ancianos, asesinando sacerdotes, ¡que valentía!, quemando iglesias y destrozando imágenes; impíamente se han profanado cadáveres, palpitantes unos, carbonizados otros; y no bastando para saciar los inmundos instintos de hiena de la canalla que tal hacía, desterraron monjas en el convento de las Magdalenas para insultar aquellos restos.

Y esos mismos valientes, al intentar saquear e incendiar una Iglesia, la de la Virgen del Mar, retrocedieron asustados ante la actitud firme de unos cuantos pescadores que resueltamente se opusieron a la profanación, amenazando a los que lo intentaran con echarlos al mar. Y los mismos valientes, al hallar en los conventos de jesuitas la resistencia que los educandos ofrecían, retrocedieron. Y los mismos valientes prorrumpían al ver a las tropas en vivas al Ejército, para que no tiraran, sin comprender que el ejército se sentía manchado al oírse vitoreando por tales gentes, y había de responder como cumplía a tales vivas, cual respondió, a tiros; como respondieron los honrados somatenes catalanes, que, contra lo que aquí propalaban insidiosas voces, por sí solos han reprimido en varios pueblos a los sediciosos, imponiendo el orden.

Pasó ya esa horrenda pesadilla y esa vergüenza nacional, dejando en pos de si como víctimas a los frailes que se dedicaban a la enseñanza y cuidado de niños desvalidos, las religiosas que dedican su vida a mitigar dolores de la ancianidad. Y también son víctimas esos niños y estos ancianos, que miran convertidas en ruinas las santas casas donde la caridad cristiana los tenía en sus brazos recogidos.

Es natural; llevamos años y años dejando que la Escuela Moderna de Ferrer y otras análogas conviertan a sus hombres en fieras; que las escuelas llamadas laicas den, no una enseñanza sin Dios, sino contra Dios; que se hable un día y otro de las saludables matanzas de frailes; que se diga que sólo son dignos de la horca. Y este es e resultado; como fue la simiente, así resulta el fruto.

¿Es que las ideas avanzadas son esto? Pues entonces, si tal fuera, téngase por seguro que no iban a quedar en España sino dos partidos: a un lado, los hombres; al otro, las fieras, que no por muy feroces dejan de ser exterminadas por el hombre.

¡La Libertad…! La libertad es una hermosa palabra que no pueden invocarse para czuzar clases contra clases, para excitar malas pasiones, para perdicar el asesinato, ni aun embozadamente; nadie, nadie tiene derecho a invocar la libertad para que se le deje hacer nada de eso.

Barcelona

Editorial (Director: Ezequiel Boixet)

2-08-1909

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Nuestra primera palabra al hablar por cuenta propiedad después de siete días de doloroso silencio, ha de ser un llamamiento cordial a la templanza y a la generosidad de cuantos sientan amor por Barcelona.

Los graves sucesos que en ella se han desarrollado durante la última semana – verdadera semana de Pasión para esta ciudad, tan digna de mejores destinos – imponer al escritor público deberes ineludibles y sagrados. Se le impone una tregua, que nadie puede violar sin que caiga sobre su frente la execración unánime de sus compatriotas.

El orden ha sido turbado en forma inusitada y violentísima. La autoridad, por medio de la fuerza, ha tenido que restablecer la tranquilidad material. Que Barcelona contempló sus heridas, y reflexione. Que mire sus calles maltrechas, sus edificios incendiados, sus ruinas humeantes, y que reflexione.

¿En qué pensar ahora más que en restablecer la paz moral y la serenidad de los espíritus soliviantados?

No se crea que influye en el tono de nuestras palabras el estado excepcional en que nos encontramos. Sin censura, sin estado de guerra y sin suspensión de garantías, emplearíamos idéntico lenguaje, porque él responde a los más íntimos y sinceros dictados de nuestro patriotismo y de nuestra conciencia. Sin censura, sin estado de guerra y sin suspensión de garantías dirigiéramos la misma apelación a cuantos sentimientos elevados y nobles puedo atesorar el alma humana y pondríamos la misma convicción en nuestro acento y la misma continencia en nuestra pluma.

Que Barcelona contemple sus heridas y no cuide más que de restañarlas ahora, de cicatrizarlas después, obstinadamente. No mereciera el título de ciudadanos, ni siquiera el de criatura racional, quien en circunstancias tales como las presentes, antepusiera el grito de su pasión, de su bandería, de su creencia particular a la salud de la patria. Callen, pues, ante el dolor de Barcelona, con noble respeto, todas las pasiones, todas las pequeñeces y todos los odios. Del odio no puedo venir la paz de las almas; no puede venir más que del olvido, de la enmienda, de la constricción. Que cada cual examine su obra o su omisión, sus excesos o su pusilanimidades y complacencias; y que devore su remordimiento para que lo encienda en ansias de purificación y mejora.

Guardémonos sobre todo de perturbar o debilitar la acción del Poder público bien con defecciones cobardes, bien con injerencias o excitaciones imprudentes. Ya se ha visto a donde pueden conducir las campañas disolventes o irreflexivas, sin contenido ni finalidad. Librémonos de ellas para lo sucesivo; pero librémonos también de tomar por el atajo opuesto de las reacciones insensatas y fuera de tino

Ni terror rojo, ni terror blanco. Serenidad y justicia; amplitud de miras y generosidad y amor a Barcelona por encima de todo y contra todo.

La Semana Trágica de Barcelona

E. Calderón Fonte (LA HORA)

1909 OJEADA RETROSPECTIVA AL PROCESO ROJO ESPAÑOL

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Los obreros catalanes se negaron a admitir la dictadura espiritual de Pablo Iglesias.

En 1909 tuvo lugar en Barcelona una huelga revolucionaria. Tanto se ha escrito sobre ella, como también sobre la semana Trágica o Sangrienta, que creemos necesario restablecer la verdad, llenando el vacío de vaguedades que se encuentran en procesos y en libros. Muchos han contribuido por falta de testigos presenciales y de observadores veraces, a esta leyenda sucia o negra que de una u otra manera cabe llamarla. En abril de 1909, la campaña republicana contra los sucesos de Marruecos, recibió la adhesión de las fuerzas subversivas del resto de España – Partido Socialista de Pablo Iglesias, radicales de más o menos acusado rojo… – ; Lerroux, desde el exilio bonaeresne – para el que salió camino del destierro y de algún negocio – no fue enterado de lo que sucedía ni menos aún porque los mismos dirigentes lo ignoraban de lo que iba a pasar.

Dirigía de derecho EL PROGRESO, órgano del Partido Radical, don Emiliano Iglesias, y poco se conoció de la existencia de un núcleo socialista, imposible ayer, hoy y nunca, en Cataluña. Se aprovechó el estado de subversión para mantener el partido en constante agitación. Motines en la puerta de los cuarteles, manifestaciones tumultuosas femeninas – gracias a las Damas Rojas – en el muelle al embarcar las tropas para África (Casi lo mismo que ocurre estos días en África, sin las consecuencias naturales en un puerto meridional). De pronto sobreviene la huelga general. ¿Quién la decretó? Nadie. Se observó el paro con una disciplina extraordinaria, y entonces se formó un Comtié de Huelga, más que para nada para orientarla. Formaron en este Comité, sin ninguna representación, los radicales, con la persona de Emiliano Iglesias; los socialistas, cinco o seis en toda Cataluña, con Antonio Fabra Rivas; los ácratas y en su nombre, un tal Moreno… y nadie más. Una noche se presentó allí Ferrer Guardia con el propósito de prestar su apoyo y fue precisamente Fabra Rivas, quien se opuso terminantemente a la admisión de Ferrer. Vi salir a éste por la calle de Peu de la Geu. Iba con una blusa blanca y probablemente estaba huido, sabiendo que si le prendían pagaría el crimen que mandó cometer a Mateo Morral. En efecto, sin haber tomado parte en la Semana Sangrienta de Barcelona fue fusilado en Montjuich el 13 de octubre de 1909, y en verdad que, aunque tardíamente, se revisó la sentencia absolutoria, la tentativa de regicidio en la calle Mayor de Madrid el día de la boda de Alfonso XIII con Victoria de Battenberg, lo pagó con el fusilamiento.

Fracasó el movimiento barcelonés. Se fugaron a París algunos de los sospechosos, Fabra Rivas recibió con palmas en La Humanité,, de Jaure se encontró un día en la rue Montmatre con Moreno y parece que le reclamó los fondos del Comité de Huelga. Hubo un reparto de bofetadas del que salió mal parado el ácrata, ladrón del dinero cotizado.

Fabra, con su eterna cartera de papelotes marxistas, cayó en la Sociedad de Naciones de Ginebra, e ignoramos a dónde fue a parar Moreno. En todo caso, la tarea de fundar un Partido Socialista en Barcelona y en el resto de Cataluña resultó vano. Los obreros catlaanes, gracias a los Coros Clavé y a los radicales rescatados del anarquismo se mostraron negativos reacios a aceptar la dictadura de Pablo Iglesias y menos las que le proponía Fabra Rivas, de una tercera internacional. Cantando el ‘Gloria España’ desertaron de la acracia rencorosa y engrosando las filas del Partido Radical dieron a término la oportunidad de envanecerse de la vuelta de los pródigos. Metalúrgicos de la Maquinista Terrestre y Marítima, del Arte Fabril, son los que, sin estar sindicados constituían la fuerza proletaria más imponente de la nación. Pudo el catalanismo llevárselos más tarde sin empaparles en el odio al forastero’. ¿Han vuelto también de su error porque en su seno se infiltraron otros españoles, nacidos fuera de Cataluña, y los Martínez Pérez y López ahogaron los sedimentos nacionalistas? ¿Qué puede hacerse con ellos, con el Arte Fabril y la Metalurgia? El damos con emoción las veladas de la carretera de Mataró del Campo de Engrasot y del Campo del Arpa.

Después de la campaña contra las supuestas torturas de Monjuich vegetaban en Barcelona los émulos de Paliás, el de la Bomba criminal de cambios nuevos al paso de una procesión, verdaderos seguidores de los anarquistas de Chicago… los Sampao, los Ignacio Clarín se lamentaban constantemente de una evolución que juzgaban nefasta de cierto Federico Urales que de anarquista teórico autor de folletos y divulgador de las obras de Kropotkine, de pronto se hizo editor aburguesándose, lo que pareció intolerable a ojos de los puros de la secta. Federico Urales no cejó, consiguiendo amasar fondos para vivir mejor y rodear de cuidados a su hija, a la que más tarde con su verdadero nombre de Montzany fue ministro de Higiene del Frente Popular y hoy en Tolouse, alma del movimiento de los atracadores de la FAI.

En realidad la FAI es una creación de los Montzeny, padre e hija, una deformación o adulteración del anarquismo clásico, la explotación de los miserables con tracoma del barrio de Torrassa, ningún barcelonés de aquella época consideraría como anarquista a los ladrones y salteadores de la FAI.

El obrero catalán, sobre todo no tuvo ni tiene nada de común con procedimientos que están al margen de la acracia clásica (conste que el firmante ni en la edad propicia de los veinte años comulgó con la acracia).

Soledad Villafranca

¿Fue Soledad la compañera – digamoslo así – de Francisco Ferrer Guardia? A su tumba no debe nunca acudir. Está en Montjuich en el foso de los ajusticiados.

Era una hembra guapísima de talle esbelto, de una elegancia natural, que realzaba su belleza con perfumes caros. ¿Nos contaría Soledad que Mateo Morral se enamoró de ella y aconsejada por Ferrer le dijo: Mateo seré tuya si matas al Rey?

Ni lo consiguió matar en la calle Mayor, y fue a suicidarse en un arrabal de Madrid, en Torrejón de Ardoz. Procesada Soledad, su abogado, Emiliano Iglesias, que accedió a defenderla a cambio de lo que se supone consiguió su absolución. El propio Emiliano fue defensor de Ferrer Guardia, en el primer proceso y obtuvo su absolución por falta de pruebas y por sobra de miedo. Menos mal que en 1909 el Consejo de Guerra de Barcelona corrigió este error judicial cometiendo otro, pero haciendo justicia.

¿De qué vivió Soledad entonces? Algo debió quedarle de Ferrer Guardia, no como a su hija francesa que continuó cantando en la opera de París sin jactarse del apellido que siguió llevando. Soledad Villafranca fue la gran heroína del drama del anarquismo francoespañol, desdeñosamente no quiso hablar ya. Era una pena que sin hijos la señora alemana no nos haya dejado algunas pruebas de la vida de un hombre que chapurreaba el castellano sin consagrar su acento francés más que el deje catalán de su pueblo natal. Sin Soledad no se puede escribir sobre Ferrer Guardia, gran maestro de la Orden masónica, y dispensador de fondos para subversión en toda Europa.

En procesos, en todos los libros que tratan de la Semana Sangrienta de Barcelona se considera el artículo ‘Remember’ publicado en abril de 1909 en EL PROGRESO de Barcelona, como el inductor a la quema de conventos y otros edificios religiosos. Vamos primero a reproducir lo esencial del mismo. He aquí el suelto de referencia:

Hoy hace setenta y cuatro años que no se celebran ninguna corrida de toros en el antiguo circo, porque en el 1835 como reza la copia fueron asaltados y quemados los conventos que en aquella época menudeaban en la ciudad.

El día de Sant Jaume

De Fany 35

Hi va a hver gran gresca

A dintre del toril

Van a sortir set toros

Tots van ser dolents

Aixó va ser la causa

De cremar els convents.

Se trata de un sueltecito inspirado, por un anónimo recibido en la redacción de EL PROGRESO y que un redactor inocente quiso aprovechar añadiendo de su cosecha las frases revolucionarias de costumbres. Al cabo de los años ese mismo redactor ha sospechado que el autor del anónimo fuese el propio Ferrer Guardia, porque su conocimiento del catalán, al citar la copla reprobatoria se notaba las faltas de sintaxis del texto en español. Nunca pudo sospechar, el joven redactor de EL PROGRESO, que el suelto tuviese tal trascendencia y hoy se ruboriza seguramente pensando que la única obre periodística que se le recuerda no le sea posible atribuirse la paternidad.

Más de cuarenta edificios ardieron como antorchas. Obedeciendo la incitación del periódico, ocurrieron los incendios cuando seguramente, excepto Ferrer, nadie se acordaba el inocente ‘Remember’. A propósito del incendio, ¿Hay quién recuerda la primera quemada de los Escolapios en la Ronda de San Pablo? Fue un anarquista llamado Miranda, quien con una lata de petróleo en la mano a la vista de todos, cometió la salvajada.

Un mes después asistía el que esto escribe a la salida de Marsella para Buenos Aires, de Francisco Miranda, quien tenía cogido de la mano a un hijo que más tarde en Argentina, resultó un genio de la Economía. Su padre no sospechó nunca del gran refuerzo que pudo significar su hijo para el régimen peronista.

  1. Calderón Fonte

El Análisis

Semana de Odio y Fuego

JF Lamata

Los sucesos de la Semana Trágica de Barcelona han dejado una huella de sangre y fuego que marcará generaciones. La violencia desatada, tanto por los revolucionarios como por la represiva respuesta del gobierno de Maura y La Cierva, ha sembrado un odio que difícilmente se desvanecerá pronto. El diario ABC, bajo la dirección de Luca de Tena, ha culpado abiertamente a Francisco Ferrer de instigar la revuelta, alineándose así con la narrativa del gobierno. Según ABC, los actos vandálicos y los incendios de iglesias y conventos no fueron más que la culminación de años de enseñanza anárquica y anticlerical en las escuelas laicas, especialmente en la Escuela Moderna de Ferrer. En sus editoriales, se describe a los alborotadores como «hombres más feroces que fieras», señalando la necesidad de una respuesta contundente para mantener el orden y la autoridad en España.

Por otro lado, La Vanguardia, propiedad del Conde de Godó, adopta una postura más conciliadora y reflexiva (o más ‘bienqueda’, según se mire), buscando apaciguar tanto al poder como a los opositores. En su editorial, se hace un llamado a la templanza y la generosidad, instando a la ciudadanía a reflexionar sobre las heridas de Barcelona y trabajar para cicatrizarlas. La Vanguardia defiende no alterar el orden público (quedando bien con el gobierno), pero pide al Gobierno que no haya ni terror rojo, ni terror blanco (para tratar de empatizar con los rebeldes), aboga por la paz moral y la serenidad de los espíritus, condenando tanto las campañas disolventes como las reacciones insensatas. El diario subraya la necesidad de evitar el odio y las pasiones que solo pueden conducir a más violencia y desunión. La reflexión que plantea es la de aprender de los errores, de ambos bandos, y avanzar hacia una convivencia más pacífica y constructiva, poniendo siempre el amor a Barcelona por encima de todo.

Ambas posturas, aunque desde ángulos diferentes, destacan la profundidad de la crisis vivida en Barcelona. Mientras ABC justifica la represión y señala culpables claros, La Vanguardia juega al discurso de la reconciliación. Sin embargo, lo que queda claro es que la violencia, venga de donde venga, ha dejado cicatrices profundas en el tejido social que necesitarán tiempo y esfuerzo para sanar.

J. F. Lamata