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Enrique Badía Liberal será el nuevo director de DIARIO16

Pedro J. Ramírez despedido de DIARIO16 por Juan Tomás de Salas tras un editorial llamando ‘capullo’ al ministro Semprún

HECHOS

  • El director de DIARIO16, D. Pedro J. Ramírez fue destituido como director de DIARIO16 por el presidente de la editora, Grupo16 (Inpulsa), D. Juan Tomás de Salas, que tras unos días de director provisional encargó la dirección a D. Enrique Badia.

El 8 de marzo de 1989 se produjo uno de las mayores sacudidas a un medio de comunicación: la destitución de D. Pedro J. Ramírez como director de DIARIO16, por parte del presidente de la editora, el Grupo16 (Información y Prensa S. A.), D. Juan Tomás de Salas, la misma persona que había nombrado al Sr. Ramírez nueve años atrás, el 18 de junio de 1980.

titular_tribuna_ramirezpais El diario EL PAÍS, el primer generalista nacional, dio un amplio eco de la destitución del Sr. Ramírez en DIARIO16 y de que temporalmente asumía la dirección D. Juan Tomás de Salas.

titular_badiabc El diario ABC, segundo generalista nacional, que había mantenido una gran rivalidad con DIARIO16 por ese segundo puesto, informó del tema también el 9 de marzo, aunque de una manera más discreta. Eso sí, fue el primero en dar el nombre del sucesor del Sr. Ramírez, el Sr. Badía, aún cuando este aún no había aceptado.

titular_badiad16 El 18.03.1989 el periódico DIARIO16 informó al fin del nombre del nuevo director de DIARIO16, que sería D. Enrique Badía, hasta ese momento director de CAMBIO16 (la revista pasaría a estar dirigida por D. Luis Díaz Güell primero y luego por el propio D. Juan Tomás de Salas).

LA NUEVA CÚPULA DE DIARIO16

badia_sinmarcocolum_sinovaJoseLuisGutierrez Junto al nuevo Director, D. Enrique Badía, seguirán de Director Adjuntos de DIARIO16 los periodistas D. Justino Sinova, D. José Luis Gutiérrez y D. Antonio Alferez, que ya ocuparon esos cargos con D. Pedro J. Ramírez. Habrá otros dos Directores Adjuntos, D. Raúl Heras y D. Francisco Rosell, este último como responsable de la edición andaluza del diario.

Sobre la historia de ese despido se han escrito muchas cosas: la más extendida era que las investigaciones sobre el caso GAL molestaban al Gobierno y el Gobierno presionó al Sr. Salas para que echara a Pedro J. Ramírez como director. El principal argumento a favor de esta teoría fue una carta de D. Juan Tomás de Salas a D. Pedro J. Ramírez criticando la forma en la que se estaba tratando la investigación al policía José Amedo (principal procesado en aquellos días por el caso GAL). Pero en aquella carta el Sr. Salas criticaba al periodista D. Melchor Mirales y no tanto al diario en su totalidad. En contra de esta teoría está el hecho de que DIARIO16 siguiera informando sobre el ‘caso GAL’ con los siguientes directores, D. Enrique Badía y D. Justino Sinova.

El periodista D. Casimiro García Abadillo (colaborador de Pedro J. Ramírez) declaró a La Hemeroteca del Buitre al respecto: “Cuando sale la primera investigación sobre el GAL, el Gobierno se cabrea y se lo dice a Juan Tomás de Salas que no tiene inconveniente en despedir al director del periódico, fue un despido absolutamente político”. No obstante se apuntan otros motivos. D. Raúl Heras, consultado igualmente, apuntó al hecho de que D. Pedro J. Ramírez y D. Alfonso de Salas estaban negociando con un empresario anglosajón que adquiriera DIARIO16 al Sr. Salas (en alusión al magnate Rupert Murdoch). Por otro lado tampoco faltaban los que señalaban que el motivo era la entrevista que D. Pedro J. Ramírez había publicado a la ‘cúpula de ETA‘, que había indignado al Gobierno.

titular_tribuna_ramirez La primera entrevista que concedió D. Pedro J. Ramírez tras su despido fue a la revista TRIBUNA de D. Julián Lago. En ella el Sr. Ramírez mostraba su convicción de que el Gobierno del PSOE estaba detrás de su despido. Además apuntaba como motivo de esta destitución su apoyo a la Huelga General del 14-D o maniobras de la ‘Beautifulle Peolple’ felipista.

EL INSULTO A SEMPRÚN

Al margen de los distintos motivos que pudieran sumarse, en lo que hay total coincidencia – incluido por parte del propio Pedro J. Ramírez – es que la gota que colmó el baso y causó el patadón al Sr. Ramírez fue por el hecho de que D. Pedro J. Ramírez ordenó como director el editorial titulado ‘La Rosa y el Capullo’ redactado por D. Manuel Hidalgo, en el que se definía al ministro de Cultura, D. Jorge Semprún como ‘el capullo’:

Semprun_ministro2 El ministro de Cultura, D. Jorge Semprún, fue el principal causante del despido del Sr. Ramírez.

LA ROSA Y EL CAPULLO

DIARIO16, 4-3-1989

En el ajado rosal del Gobierno socialista, desgastado por las turbulencias de la climatología política, acaba de florecer definitivamente, con la primavera intuida, el último capullo. La comparecencia del ministro de Cultura, Jorge Semprún – pronúnciese Samprán, al gusto francés- ha dejado boquiabierta a la audiencia. Se agradece, desde luego, poder escuchar en el hemiciclo discursos guindados de citas cultas que no sean del socorrido Machado, especialidad del muy instruido vicepresidente, pero el despliegue de Semprún no lo mejora ni el Calendario Zaragozano. Se ve que el ministro es hombre de letras. Semprún cocinó el miércoles en el Congreso una macedonia de frutas diversas, hizo una homilía de canónigo ilustrado repleta de consejos y recriminaciones. Una vez más sus propósitos concretos quedaron en la penumbra incierta. Atacó muchas cosas el ministro Semprún con avinagrada facundia. Tuvo razón al censurar los excesos amarillistas de ciertos medios de comunicación, aunque en su sueldo no entra tal cruzada, pero erró toscamente al meter a todas las publicaciones en el saco común. Locuaz a más no poder, se permitió recomendar que se viaje más y se lea menos la Prensa. El autor del guion de Z podría hacer una excursión informativa a los desagües de la lucha antiterrorista de su Gobierno antes de enmendar la plana a los periodistas y orientarnos hacia las colas de los museos, realidad sin duda apasionante merced de la política de escaparate y representación que viene siendo propia de su Ministerio. El parlanchín ministro, que habla más bien a destiempo, criticó concretamente el editorial de DIARIO16 titulado ‘La Filmoteca y la crisis del cine español están exultantes de optimismo y entregados a una frenética y esperanzada actividad, gracias a sus inminentes reformas, será porque el ministro viaja demasiado, no lee, efectivamente, los periódicos y confunde las críticas que los cineastas le dirigen con un murmullo de ratones. Mal asunto par alguien que aparenta estar tan seguro de sí mismo.

Aquel editorial en el que se llamaba ‘capullo’ al Sr. Semprún fue la sentencia de muerte de D. Pedro J. Ramírez.

D. Enrique Badía, que reemplazó a D. Pedro J. Ramírez como director de DIARIO16, contactado por La Hemeroteca del Buitre, explicó los detalles: “Justo esa noche el ministro cenaba en casa de Juan Tomás de Salas, eran amigos personales, leyeron el editorial y Juan Tomás de Salas dijo: hasta aquí hemos llegado”

Para D. Luis María Anson, también consultado por La Hemeroteca del Buitre,  fue el mayo error del Sr. Salas: “Juan Tomás de Salas se equivocó completamente al hechar a Pedro J. por complacer a Semprún. No es que hubiera maniobra del Gobierno, hubo unas quejas de Semprún y Juan Tomás de Salas, que creía que el periódico era él, lo liquidó y se cargó el periódico, claro”

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LA PELEA ENTRE LOS HERMANOS JUAN TOMÁS Y ALFONSO

El despido de Sr. Ramírez no era fue fácil para don Juan Tomás de Salas, su propio hermano, don Alfonso de Salas (director general del Grupo16) se oponía radicalmente al cese del director, a lo que don Juan Tomás respondió: “Pues te ceso a ti también, os ceso o me comprais el periódico por 4.000 millones”. Según contó don Alfonso de Salas a EL PAÍS, intentó contactar con fuentes para ver si reunía el dinero, pero el Sr. Salas no quiso esperar y los cesó ese día 8.

Junto con don Pedro José Ramírez y don Alfonso de Salas, los directivos don Balbino Fraga y don Juan González anunciaron que también se iban. Los caricaturistas del periódico “Forges”, Gallego y Rey suspendieron su colaboración con el diario e igual actitud adoptó el columnista don Francisco Umbral.

Antes de irse, el Sr. Ramírez compareció ante la asamblea de trabajadores para explicar los motivos de su cese en presencia del Sr. De Salas. Ninguno de los dos hizo referencia al incidente del “capullo”. El Sr. Ramírez aseguró que su cese era una “una operación de instrumentación financiera dirigida desde el Gobierno” que para controlar el periódico y ayudar económicamente había puesto como condición su salida, entre las personas que implicó en la trama señaló a doña Isabel Azcárate, que fuera esposa de don Mariano Rubio, entonces Gobernador del Banco de España. Don Juan Tomás de Salas negó en esa misma asamblea todo lo dicho por el Sr. Ramírez y dijo que su cese era por su pérdida de confianza.

BADÍA, SUSTITUTO DE RAMÍREZ

Tema a parte era la búsqueda del nuevo director, el presidente del Grupo16 tenía claro a su candidato.“Hable con él esa noche, me dijo que había decidido cesar a Pedro José Ramírez y yo le desaconsejé que lo hiciera, intenté calmarle” – Me explicó el Sr. Badía, a quién le ofreció el cargo – “Yo le dije que no, que yo estaba en el proyecto de CAMBIO16 salvó que él quisiera echarme. Me preguntó qué hacer y yo le dije: Tú eres periodista, nómbrate director”. Y, en efecto, durante los siguientes días, don Juan Tomás de Salas ejerció de director en funciones. El Sr. De Salas permitió que don Pedro José Ramírez publicara una carta de despedida el 10 de marzo, lo que no impidió que el ex director demandara al grupo por no pagarle la indemnización.

La noticia de que don Pedro José Ramírez había sido una nueva víctima de “la apisonadora socialista”, causó tl impacto que se trató en el Congreso de los diputados el 15 de marzo, donde Izquierda Unida preguntó si el Gobierno estaba en condiciones de garantizar si no había tenido ninguna impliación en el cese del Sr. Ramírez. El ministro Sr. Zapatero, tras negarlo, respondió “para los comunistas vale todo, incluso la injuria”.

El 17 de marzo, don Enrique Badía acepta al fin la dirección de DIARIO16: “Escuché unas declaraciones de Juan Tomás en la radio, con su estilo, diciendo que no quería ser director, que ya tenía uno que no quería ir. Así que le llame y le dije: si te empeñas lo haré”.

LAS INVESTIGACIONES SOBRE EL CASO GAL CONTINUARON EN DIARIO16

Es importante decir, por respeto a la redacción del periódico, que la salida del Sr. Ramírez no significó ningún cese en las investigaciones del GAL, puesto que estas siguieron apareciendo en el diario.

Es cierto que, nada más conocer el cese, don Melchor Miralles presentó su dimisión, “Yo no podía seguir en un periódico en el que el director había sido despedido por defender mi trabajo” – dijo el propio Sr. Miralles en un documental de Telemadrid – pero don Ricardo Arqués se quedó en DIARIO16, donde siguió con las pesquisas del equipo. Así que si de verdad el objetivo del cese era que se parara aquella investigación, el periódico del Grupo16 continuó con ella. El Sr. Badía me aseguró que sólo en una ocasión se llegó a levantar una información sobre el GAL: que fue el 9 de noviembre de 1989, ya que cuando estaban preparando el titular de portada sobre el GAL a cuatro columnas les pasaron el teletipo de que los alemanes estaban derribando el muro de Berlín, con lo que decidieron colocar esa noticia en la portada: “Esa fue la única vez que yo levanté una información del GAL y creo que por una razón justificada. El propio Ricardo Arqués cuando le pregunté si lo entendía me contestó: ´Hombre, la pregunta casi ofende, yo soy un profesional y esto es la noticia de siglo´.

CRISIS INTERNA EN DIARIO16

El despido de D. Pedro J. Ramírez causó una crisis sin precedentes en una empresa periodística, porque con el periodista despedido se habían ido gran parte de los directivos. La operación Hersant sería la primera muestra de esa crisis.

09 - Marzo - 1989

SEGUIMOS DONDE ESTÁBAMOS

Juan Tomás de Salas

La mejor prueba de que DIARIO16 es un producto vivo han sido las últimas veinticuatro horas, durante las que, sin pretenderlo, hemos sido noticia. Porque, desde siempre, los periodistas somos portadores de noticias y no protagonistas de las mismas. Pero la vida sigue y el mejor síntoma de ello es que este producto está hoy en sus manos. Pero aquí no ha pasado nada que sea distinto a lo que es hábito diario en el mundo laboral. Aquí nadie ha vendido nada, que quede bien claro. Únicamente, cuando un empresario pierde la confianza de uno de sus directivos, se lo comunica y se busca la salida legal a la situación. Nada más sencillo; aunque es justo dejar constancia que en esta casa nos hemos sentido orgullosos de haber contado con un director de la talla de Pedro J. Ramírez. Esta es toda la verdad y nada más que la verdad. El resto, únicamente, habladurías…

Pero la vida sigue y nuestras dosis de libertad – que nadie lo dude – no se verán mermadas ni en una sola línea. Hacer periodismo, para acercárselo a nuestros lectores, ha sido y seguirá siendo nuestro objetivo. No nos mueven otros intereses ni políticos ni económicos. Informar en libertad, insisto, es la única meta que hemos marcado siempre a los ya muchos profesionales que integran las redacciones de los numerosos medios del Grupo16. Y esta bandera, evidentemente no tiene precio.

La discrepancia entre Pedro J. Ramírez y su editor siempre consistía en lo mismo: Mi intención de convertir definitivamente DIARIO16 en un periódico de calidad sin concesiones. Estas divergencias no tienen nada de mágico ni nefando, son discrepancias normales en todas las empresas que, cuando alcanzan gravedad bastante, concluyen en el cese de los responsables. Y nada más.

Nada más, ni presiones del Gobierno ni grupos económicos oscuros, ni brujas de ningún tipo. Como fundador del Grupo16, que frente a la dictadura de Franco combatió sin cesar en defensa de la libertad, me parece que estoy en condiciones de asegurar que en esta casa no se bajan las banderas ante nada ni ante nadie. Primero está nuestro respecto al lector, a la libertad y a la noticia, y después, mucho después, cualquier otra consideración.

Querido lector, puedo asegurarle que nuestro DIARIO16 sólo va a ir a mejor. He asumido hoy la dirección en funciones para restañar heridas o inquietudes de nuestra redacción y nuestros lectores, y para garantizar que este periódico aspira a seguir creciendo cada día en calidad. Ya lo vera.

Juan Tomás de Salas

10 - Marzo - 1989

ADIÓS A CAMELOT

Pedro J. Ramírez

Cuando hace poco más de un año Juan Tomás de Salas me convenció de que continuara al frente del periódico, rechazando una de las más atractivas ofertas profesionales imaginables, lo hizo con el argumento de que DIARIO16 era de alguna manera mi hijo y yo no podía abandonarlo. Ahora que profesionalmente ya nada tengo que ver con nuestro diario, apelo a sus compromiso – tantas veces reiterado en las últimas horas – con la libertad de expresión y el pluralismo, para poder levantar este acta de discrepancia con su artículo de ayer, a modo también de despedida de esos cientos de miles de mudos testigos de cuanto ha sucedido en el periódico – los lectores – quienes tanto él como yo, en definitiva, nos debemos.

Emocionalmente nunca podré sentirme del todo desligado de un proyecto al que he dedicado una parte tan importante de mi vida y me sentiría satisfecho si algunos de mis pronósticos respecto al horizonte a medio plazo se vieran desmentidos por los hechos. Los vínculos morales que me unen a la redacción y a los amigos de este periódico son indestructibles y nada desearía tanto como poder seguir contribuyendo de alguna manera a su desarrollo.

Precisamente por eso no debo dejar sin respuesta el artículo publicado ayer en primera página por el propietario, presidente, editor y director en funciones en mi ya exclusivamente particular opinión, el núcleo argumental de ese texto no sólo supone una injusta e ingrata afrenta a mi dignidad profesional, sino que también ofende a cuantos periodistas se han sentido comprometidos con el producto informativo que hacíamos hasta hace dos días y a cuantos lectores han depositado su confianza en él.

Afirmar como hace don Juan Tomás de Salas que nuestras discrepancias siempre estaban basadas en su intención de convertir definitivamente DIARIO16 en un periódico de calidad sin concesiones implica sugerir abiertamente que el producto que nos ha unido día a día o bien no ha sido de calidad o bien ha cometido una serie de pecados – concesiones – que han terminado por desnaturalizarlo.

No estaría de más que el señor De Salas contrastara públicamente con los míos sus criterios sobre lo que debe ser ‘un periódico de calidad sin concesiones’, pero tal vez el marco adecuado debiera ser un foro académico en el que no quepan ni exhibicionenismos ni autojustifiaciones. Quede claro en todo caso que exactamente eso es lo que estamos seguros de haber estado haciendo hasta hace cuarenta y ocho horas: un periódico de calidad, elaborado por periodistas de calidad y dirigido hacia lectores de calidad, como son todos los nuestros. De calidad moral, de calidad humana, de calidad democrática. Y también de calidad técnica, de calidad literaria, de calidad formal.

Un periódico ‘sin concesiones’ ni al poder político, ni a la llamada ‘razón de Estado’, ni a los grupos financieros, ni a las capillitas pseudoculturales. Nuestras únicas concesiones han sido las de la dedicación, los riesgos personales y el derroche de imaginación destinado a suplir los limitados medios que ponía a nuestra disposición la empresa.

Ni estas líneas de hoy, ni ninguna otra que en el futuro pueda salir de mi pluma traerán nunca la visita de la vieja dama del rencor. Tampoco quiero salirme del estricto ámbito del derecho de respuesta. Otros aspectos del problema tendrán desarrollo en su cauce conveniente. Es cierto que me siento maltratado, pero muy pronto los muchos buenos recuerdo de estos nueve inolvidables años borrarán la hiel del último cuarto de hora.

El presidente Kennedy solía citar la letra del tema central de Camelot, definiendo premonitoriamente su paso por la Casa Blanca como un breve momento de esplendor. Ni yo seré en toda mi vida otra cosa que un periodista-periodista, ni DIARIO16 ha sido América, ni ninguna de mis queridas y maravillosas secretarias se llama Jackie. Pero en cambio, nuestro ‘momento de esplendor ha durado un poco más.

Pedro J. Ramírez

10 - Marzo - 1989

J.

Francisco Umbral

Querido J., Jota entrañable, amor, de ti me vino la confianza y la gracia de los jóvenes, esa sabiduría misteriosa que tenéis, ese tener que tienes, Jota, Pedrojota.

Primeras Aljubarrotas de este oficio que hoy te aciertan en el corazón adolescente e impar. Mi corazón lo llevo al aire, Jota, y no desisto, Pedro y no desisto de decirte que bien, que bueno, sí y que mires la sangre que me sangra, genealogía de las cicatrices, treinta años de periodismo entre ser el que uno es y ser el colectivo que es todo buen periodista. A veces prima el uno, a veces el colectivo, ya no sé por qué, amor, ni sé por dónde. Delicado ejercicio es el nuestro, oficio de escribir desde el uno total para el colectivo individual que nos lee, maniobra de llegar desde el colectivo que es todo periódico (colectivo siempre aleatorio, confuso, alegre y culpable: un arte, pero también una industria, como el cine, la otra literatura del siglo XX, con la de rotativa), llegar, digo/decía, del colectivo fungible, utópico y pragmático al individuo que es toda la multitud. Pero de esto saben más que yo y mejor lo haces que sólo en dolores, lances, males, calamitades te aventajo, Jota. Vive tu propia guerra como Rilke nos exhorta a morirde nuestra propia muerte. Yo la vivo contigo, la vivimos porque son la misma y tan distintas. Y lo que aprende uno de los jóvenes (de los viejos ya no se aprende nada y menos si tienen poder).

De ti he aprendido, Jota, tantas cosas en tan poco tiempo, y ahora aprendo a perder por cómo pierdes, yo que lo tengo todo perdido y canto tu crecer en la caída, tu subir, tu llegar, y solo quisiera que mi palabra equivaliese a tu silencio, mi insistencia a tu ausencia, mi amor a tu dolor, mi edad cansada a tu valiente edad. Escucha, Jota, mira, el otro día por una radio me dijiste, toda España lo oyó: ‘Escribe, Paco, escribe, sigue, insiste, haz democracia, libertad, palabras, sé crítico y sé’.

Aquí me tienes, Jota, niño, sabio, alertando al lector cada mañana, optando, en fin, por la palabra en llamas y llenando de luz un rincón de mi vida, por dar cuenta de algo y de alguien, mientras pueda. Eso te pasa a ti, por más que con el dedo. Cuánto he mirado, con cansancio claro, tus incansables guerras cada día, y sabes que te he hablado de utopías que no se alcanzan, pero cuánto se alcanza persiguiéndolas. Lo que ha sido tu oficio y lo será, acertar y acertar, y distraerte, insistir, insistir, y yira/yira, cuando no tengas fe ni yerba de ayer secándose al sol. Fe tienes más que yo, yo tengo yerba. Eso hemos compartido, intercambiado, durante meses de matrimonio intenso, que camaradería la camaradería, de ti he aprendido incluso a equivocarme. Y no diré que a retirarme a tiempo, porque eso lo hice muchas veces en la vida, y un aura de toreros que me aureola, el Palomino, Ostos Dominguín, me han mostrado el desplante y lo he jugado. No ha hecho uno en esta vida sino retirarse de las cosas de las mujeres, de los amigos, de los enemigos, de los periódicos (que siempre son amigos/enemigos).

Pero de ti aprendo este último desplante, lunes a lunes, tú, confesor y mártir, casi virgen, de nuestra comerciada democracia. Se lucha por la verdad desde todas partes, y ahora hemos cambiado de pupitre o de tronera, Jota, pero el periodista es como aquellos pacos de nuestra olvidable guerra civil, que disparaban desde los tejados. Cualquier tejado es bueno para hacer la guerra, hasta que se hunde o una teja te cae en la cabeza. Mira a ver lo que puedes, mira a ver lo que puedo, tú, que como una novia adolescente, le trajiste nueva prisa a mi prosa, nueva brisa. Gracias a ella y a ti estoy aquí, y desde aquí te escribo y tú me lees. Yo canto en mi vejez lo que me queda por cantar y por contar, que es poco. Tú vacas a lo tuyo (amor, política, periodismo) mientras tu juventud canta por ti. No hay otra asignatura que la de los jóvenes, que en ti he cursado cada día. Hasta que me has dado la gran lección final. A España y la democracia se la has dado. Viejo aprendiz de tu taller he sido. Por ti abro mi taller, porque me sepas, cada mañana lívida y difícil, Jota.

Francisco Umbral

Días de Papel

José Luis Gutiérrez

También esgrime Salas, ante sus amigos otras razones. Se considera ninguneado por Ramírez, en su condición de editor y propietario no cuenta para nada, como cree que debiera ser.

Juan Tomás de Salas acudió aquella mañana de un día de marzo de 1989 a la redacción del periódico para anunciar el cese de Ramírez y asumir él mismo la dirección en funciones del diario. Los directores adjuntos del periódico – Raúl Heras, Justino Sinova, Antonio Alferez y este autor – suscribimos un documento instando al presidente a que lo reconsiderara y diera marcha atrás en su decisión.

Con Juan Tomás en mi despacho comente´: “Creo que acabas de cometer el mayor error de tu vida”. Su respuesta: “Me puedo equivocar, pero creo que es lo que hay que hacer”. Mis palabras estaban fundamentadas. Conocía, además de la valía profesional de Pedro J. , la sangría de buenos profesionales que su salida significaría para DIARIO16, como así fue, y los planes de fundar un periódico alternativo, que pocos meses después se sustanciaría en una nueva cabecera: EL MUNDO.

Años más tarde, Juan Tomás me llegó a confesar que, efectivamente, se equivocó.

D. Abel Hernández (Subdirector de DIARIO16 en 1989) habla con J. F. Lamata sobre el artículo ‘La Rosa y el Capullo’ que causó la destitución de D. Pedro J. Ramírez.

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D. José Luis Gutiérrez (Subdirector de DIARIO16 en 1989) habla con J. F. Lamata sobre el despido de D. Pedro J. Ramírez como director:

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D. Justino Sinova (Subdirector de DIARIO16 en 1989) habla a J. F. Lamata sobre el despido de D. Pedro J. Ramírez como director y su reemplazo por D. Enrique Badia.

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D. Raúl Heras (periodista de DIARIO16 en 1989) asegura a J. F. Lamata que el despido de D. Pedro J. Ramírez fue porque estaban negociando con el Sr. Murdoch a espaldas de D. Juan Tomás de Salas.

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D. Alfonso Rojo (periodista de DIARIO16 en 1989) explica a J. F. Lamata que él fue el primero en abandonar el diario cuando echaron al Sr. Ramírez.

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El Análisis

UN DESPIDO POR MOTIVOS POLÍTICO

JF Lamata

¿Despidió D. Felipe González a D. Pedro J. Ramírez? No. Por muy mal que le cayera al presidente del Gobierno el periodista, es el Sr. Salas y sólo el Sr. Salas el que como accionista mayoritario tenía el poder de cesar o mantener al director de su periódico. Por tanto no parece claro querer presentarlo como un despido político. Otra cosa es si los motivos del Sr. Salas para despedir a su director eran ‘para quedar bien con un político’, ya fuera el Sr. González o el Sr. Semprún.

Pero si lo que pretendía D. Juan Tomás de Salas con aquel despido era demostrar que quien llevaba la sartén por el mango era él y no D. Pedro J. Ramírez, lo que está claro es que lo hizo cuando ya era demasiado tarde: D. Pedro J. Ramírez se había hecho demasiado grande, es más, ya era más grande que el propio Sr. Salas y pronto lo demostraría.

J. F. Lamata

 

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