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Medios gubernamentales aseguran que la filtración está dentro de una conspiración para hundir al Gobierno de Felipe González

Estalla el escándalo del CESID: EL MUNDO desvela que el Gobierno consintió espionaje a políticos, empresarios y periodistas

HECHOS

El 12.06.1995 el diario EL MUNDO desveló que los servicios secretos (CESID) habían estado espiando a empresarios, políticos, periodistas y al propio jefe del Estado.

cerdan_rubio Los periodistas de investigación de EL MUNDO, D. Manuel Cerdán y D. Antonio Rubio fueron quienes desvelaron aquellas ‘escuchas’, que venían realizándose desde los años ochenta.

D. Antonio Rubio (EL MUNDO) habla con J. F. Lamata sobre el caso de las escuchas del CESID:

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D. Manuel Cerdán (EL MUNDO) habla con J. F. Lamata sobre el caso de las escuchas del CESID:

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Un último gran escándalo lograría abrir el definitivo socavón en “el Gobierno de la apisonadora” del PSOE de D. Felipe González y nuevamente iba a ser EL MUNDO de don Pedro José Ramírez el encargado de asestar ese golpe.

Fue obra del duo investigador: don Antonio Rubio y don Manuel Cerdán que, con toda la documentación necesaria, demostraron que el CESID – servicio secreto español – se había pasado los últimos diez años espiando conversaciones secretas. Entre ellas a varios periodistas de EL MUNDO como don Melchor Miralles o el propio don Pedro José Ramírez, también fue espiado el director del ABC don Luis María Anson. Los espías del CESID llegaron a grabar conversaciones privadas del propio jefe de Estado Juan Carlos I con sus amistades. También dirigentes políticos y diplomáticos como don Manuel de Prado y Colón de Carvajal.

CESID_Mugica_1995Segurado_1995 El ex ministro D. Enrique Múgica y el empresario D. José Antonio Segurado,  dos de las personas espiadas ilegalmente por el CESID. El Sr. Segurado protestó al saber que incluso le habían espiado en su domicilio familiar. 

Con aquel escándalo EL MUNDO logró tocar definitivamente al ministro de Defensa don Julián García Vargas, del que dependía el CESID y, naturalmente, al propio director del CESID don Emilio Alonso Manglano. Pero a alguien mucho más poderoso: el vicepresidente del Gobierno, D. Narcís Serra, puesto que era él quien ocupaba el cargo de ministro de Defensa durante los años que se habían producido los espionajes (1982.1986)

ManglanoCESID_2narcis_serra_congreso D. Emilio Alonso Manglano, director del CESID y D. Narcís Serra, Vicepresidente del Gobierno, dos figuras ‘tocadas’ por el caso CESID.

Un miembro de La Hemeroteca del Buitre pregunté a D. Casimiro García Abadillo, vicedirector del diario EL MUNDO que sentimiento tuvo la redacción de EL MUNDO al saber que las conversaciones personales de los periodistas estaban siendo escuchadas por el CESID, “No ha habido psicosis por la persecución” – contestó – “Si uno juega de delantero centro le darán más patadas que si está en el banquillo. La gente que hace determinado tipo de información lo asume”.

PARTIDO POPULAR E IZQUIERDA UNIDA HACEN ‘PINZA’ CONTRA EL PSOE

Rato1995_CESID Anguita_CESID_1995 Nada más hacerse público por el diario EL MUNDO el espionaje realizado por el servicio secreto CESID a las órdenes del Gobierno, tanto el representante del Partido Popular, D. Rodrigo Rato, como el representante de Izquierda Unida, D. Julio Anguita, responsabilizaron de ello directamente al presidente del Gobierno D. Felipe González al que le exigieron que dimitiera.

DETENCIÓN DE PEROTE, DEFENDIDO POR ‘EL SINDICATO’

perote Coronel Juan Alberto Perote

Pero la pregunta era ¿de dónde habían sacado la información el Sr. Rubio y el Sr. Cerdán? Parece que el responsable era el coronel encargado de las escuchas, don Juan Alberto Perote. Era, precisamente, el general Emilio Alonso Manglano, el jefe del CESID quién estaba convencido de que su ex subordinado estaba detrás de la filtración, aunque los periodistas D. Antonio Rubio y D. Manuel Cerdán negaron este extremo cuando fueron preguntado por ello por un miembro de La Hemeroteca del Buitre.  El coronel Perote fue detenido el 17.06.1995, detención realizada – dicho sea de paso – en presencia de periodistas del Grupo PRISA.

Los medios de comunicación de la Asociación de Escritores y Periodístas Independientes (AEPI, los periodistas anti-PSOE y anti-PRISA apodados ‘El Sindicato del Crímen’) EL MUNDO, ABC y DIARIO16 arremetieron contra aquella detención asegurando que había sido una detención propia de la dictadura franquista. El columnista de EL PAÍS, D. Eduardo Haro Tecglen, les respondió irónicamente con el artículo ‘El Perote es el Bueno’

¿MARIO CONDE, DETRÁS DE LA OPERACIÓN?

conde_perote El PSOE y EL PAÍS volvió a respondió a aquel caso entonando la sintonía de “la conspiración” y nuevamente metió en ella al ex banquero don Mario Conde. En un reportaje más propio de EL MUNDO, EL PAÍS con don Ernesto Ekaizer como primer espada, logró unas fotos que demostraban una reunión entre el coronel Perote y el ex banquero en un restaurante. PRISA ya tenía la ecuación era don Mario Conde el que había comprado al Sr. Perote el dossier contra el Gobierno y luego se lo había dado a EL MUNDO. “La historia de Perote era un intento de Mario Conde de hacer pagar al Gobierno por haber intervenido el banco”, considera el entonces director de EL PAÍS, don Jesús Ceberio. Para el Sr. García Abadillo, de EL MUNDO, aquella estragegia era “una manera de desprestigiar a tu competidor, yo no voy a investigar las fuentes de Ernesto Ekaizer ni de EL PAÍS. Lo importante es si la información es verdad”. En su libro “El Orígen del GAL”, los periodistas Sr. Rubio y Sr. Cerdán replican al Sr. Ekaizer sin llegar a mencionar su nombre, refiriéndose a él como “periodista económico”. Y relatan una simpática anécdota de un café entre los tres en el que el periodista de EL PAÍS les pidió información para escribir su libro. “¡Ah! Los cafés los pagaron los periodistas no económicos”. En el libro del Sr. Ekaizer “Vendetta” en el que enlaza el escándalos del CESID con los chantajes del ex financiero don Javier de la Rosa al rey Juan Carlos I, titula uno de sus capítulos como “El Menda” y acusa a los directores de EL MUNDO y del ABC, don Pedro José Ramírez y don Luis María Ansón, de haber actuado de “intermediarios” de don Mario Conde con distintas instancias.

19 Junio 1995

Un diario siguió la detención de Perote

EL MUNDO (DIrector: Pedro J. Ramírez)

Desde el mismo día en que EL MUNDO descubrió las escuchas ilegales del CESID a políticos, periodistas, empresarios y al jefe de Estado, EL PAÍS se apuntó a la tesis gubernamental de la conspiración antidemocrática. El diario de Jesús Polanco ha estado dirigiendo toda su artillería pesada contra el coronel Juan Alberto Perote hasta el extremo de que, a juzgar por sus páginas, la suya ha sido la crónica de una detención anunciada.

Tan anunciada para el diario EL PAÍS que uno de sus redactores pudo seguir en directo la detención de Perote y describir incluso las lágrimas de su esposa cuando el coronel abandonó el domicilio familiar. Este relato fue incluido en la edición de Madrid de ayer domingo, lo cual implica que el periódico había sido advertido con antelación, reservando el correspondiente espacio.

En la entradilla de la información, el periodista señala que la orden dada a los agentes «fue que realizasen su misión de la forma más discreta posible». Nunca se había visto tal discreción, con un periodista tomando notas para el cierre de una edición especial de madrugada.

El reportero de EL PAÍS da cuenta del operativo realizado por la Guardia Civil y por dispositivos militares, entre quienes había agentes secretos, «ocultos en distintos puntos de la urbanización de la sierra madrileña desde las nueve de la noche».

El País había obtenido del Gobierno dos exclusivas en el plazo de una semana. Primero, las imágenes del CESID de una reunión tildada de «secreta» de Conde y Perote. Segundo, la crónica en directo de la detención del coronel.

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ULTIMA EDICION.- El diario madrileño en su última edición de ayer domingo asegura que se enteró, casualmente, de que «la vivienda del antiguo agente secreto era la única de la urbanización en la que las luces permanecían encendidas».

En páginas interiores, recuerda que «en marzo de este año, EL MUNDO difundió la existencia de una grabación sobre la visita que el ex presidente Suárez hizo en 1978 a una sede del CESID y el Centro se dió cuenta de que la bomba ambulante que era Perote estaba a punto de estallar». La dirección de «La Casa» no se pone de acuerdo. Primero dijeron públicamente que la cinta no existía; ahora, la oficializan y reconocen su existencia a través de su portavoz oficioso.

La línea informativa del diario de Polanco no ha variado desde el primer día en que este periódico difundió el escándalo de las escuchas ilegales. Ya el martes 13 de junio, al día siguiente de las informaciones de EL MUNDO, El País se apuntaba a la teoría de la «conspiración». Señalaba que «el CESID cree que detrás de las informaciones sobre escuchas de los servicios secretos se encuentra el coronel Juan Perote Pellón. Y está también convencido de que el material publicado obra en poder del ex presidente de Banesto, Mario Conde». El primer planteamiento de El País mostraba lo que iba a ser la línea gubernamental de Felipe González: Conde pretende utilizar lo publicado «como arma para defenderse en el proceso que se sigue contra él.

Y añadía: «El coronel y el ex financiero han mantenido entrevistas y el primero (Perote) ha aceptado previamente testificar a favor del segundo (Conde)» en las investigaciones que se siguen en el Supremo sobre el «informe Crillon».

El Gobierno, a través del Ministerio de Defensa, se cubría las espaldas con un primer comunicado oficial reconociendo las escuchas telefónicas que denunciaba EL MUNDO, pero matizando que «no era ilegal». Defensa también señalaba que las grabaciones de conversaciones, incluida las del Rey, se habían hecho de forma aleatoria y que las cintas habían sido destruidas.

El ministro de Asuntos Exteriores, Javier Solana, fue más lejos. Manifestó que no era partidiario de espiar a periodistas, «aunque algunos hayan entrevistado a prófugos de la Justicia y se han negado a revelar su paradero».

En las páginas del día 13, El País recogía la versión de los hechos vista desde la óptica del vicepresidente Serra y señalaban que «hace algunas semanas Serra declaró en una entrevista con una emisora de radio que tenía la impresión de que algunas informaciones publicadas en medios de comunicación tienen la única finalidad de perjudicar a Felipe González».

Al día siguiente, el miércoles 14, El País seguía manteniendo que el coronel Perote había sido el autor de la filtración de las cintas e insistía en su amistad con Conde.

Mientras, el Gobierno seguía desviando la atención central de los hechos, convirtiendo un escándalo de escuchas ilegales en un problema del filtración de documentos del CESID. García Vargas expresaba su preocupación porque hayan salido a la luz secretos del CESID. Solana, por su parte, defendía que «los servicios de información tienen obligaciones que a veces son difíciles de comprender, pero que son imprescindibles para la seguridad del Estado».

Pero en la edición del jueves 15, El País descarga toda su artillería pesada, combinada con los comentarios de algunos de los adictos a Prisa en las tertulias de la cadena Ser. En su primera página el diario de Polanco titula como primera noticia del día: «Conde se reúne en secreto con el coronel sospechoso de filtrar las escuchas» y reproduce unas imágenes de Conde y Perote grabadas por el CESID en vídeo el 13 de junio. Lo más curioso es que el diario firma las imágenes como si hubieran sido realizadas por El País.

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DESCONTROL EN EL CESID.- En las mismas páginas, se informa de que el Gobierno descarga la responsabilidad del escándalo en Emilio Alonso Manglano, por no haber sido capaz de controlar los servicios secretos. Como ya había sucedido con el «caso Lasa y Zabala», cuando buscaron los culpables en mercenarios antiterroristas de los años de UCD, el Gobierno delimita las responsabilidades en el interior del CESID y sugiere que el problema es que dentro del centro persisten los malos hábitos anteriores al 82. Según la tesis de Moncloa, los servicios de información son los únicos responsables por no discriminar las grabaciones, por no destruirlas y por permitir que fueran sustraídas y, más tarde, reproducidas.

El País también se hace eco de los planteamientos gubernamentales: la difusión de las cintas se debe a «un chantaje al Estado» y no exclusivamente al Gobierno o al PSOE.

Desde sus páginas de opinión el diario de Polanco se convierte una vez más, recordando su «contrainvestigación» de la «crisis Palomino», en portavoz de La Moncloa. Incluye argumentos como éste: «Algunas personas con medios para influir en la opinión pública intentan transformar esa crisis de Gobierno en un colapso del actual régimen de monarquía parlamentaria» o «sin duda hay personas interesadas en desestabilizar la vida política».

El diario madrileño reproduce un fragmento de un editorial de El Periódico de Cataluña, con el título «El delito de divulgar se une al de espiar», que también se suma a las tesis monclovitas: «Ayer se inició otro espectáculo condenable desde el punto de vista de la ética y el de las leyes: la divulgación injustificada del contenido del espionaje».

García Vargas y Serra, que la tarde anterior habían comparecido a puerta cerrada ante la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso, siguen manteniendo la misma táctica: Perote traicionó la confianza de Manglano, el propio Perote grabó las conversaciones privadas, el mismo coronel las sustrajo del CESID y más tarde se las hizo llegar a EL MUNDO. Para adornar su teoría, una vez más, ponen de relieve que existe un «pulso al Estado democrático mediante la utilización con fines de chantaje político de los documentos sustraídos».

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MANIPULACION.- El País sigue en su ofensiva asegurando que «La Fiscalía de Madrid requiere las cintas con las grabaciones ilegales por el CESID». En sólo un titular de dos líneas el diario de Polanco manipula la realidad de los hechos. La Fiscalía jamás requirió a EL MUNDO las cintas. Fue este periódico quien, de forma voluntaria, ofreció al teniente fiscal de Madrid, Sánchez Covisa, todas las cintas que tiene en su poder. El ofrecimiento se hizo la mañana del jueves pasado cuando este periódico entregó fotocopias de los documentos publicados los días 12 y 13, los únicos que había requerido la Fiscalía.

El sábado 17, El País vuelve con lo que puede ser el estribillo de la canción del verano: «chantaje al Estado», en referencia a las palabras del portavoz oficial del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba en su comparecencia ante los periodistas después del Consejo de Ministros.

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APOYO

Documentos originales y auténticos

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El diario El País, en la página 15 de su edición de ayer, analiza uno por uno los documentos del Centro Superior de Información de la Defensa (CESID) publicados por EL MUNDO los días 12 y 13 de junio. El diario de Jesús de Polanco se atreve a decir que «los documentos publicados por EL MUNDO fueron manipulados». Sobre uno de los papeles del CESID va aún más lejos y afirma que «este dato no consta en el documento».

La pregunta cae por su propio peso. ¿Tiene El País los documentos originales? ¿Quién se los ha facilitado: El CESID o el Gobierno? Por lo publicado, sí parece que están en su poder, porque más adelante lo especifica y aclara detalladamente: «número de referencia KA/1745/08.04.88 y el de microfilmación (848)».

Además, concretan algunos contenidos: «El documento número 5 difundido por EL MUNDO es parte de la introducción del balance del año 1988». ¿Con estos datos revela el diario de Polanco documentos secretos?

El titular de El País afirma que «Los documentos publicados por EL MUNDO fueron manipulados», cuando nuestro periódico se limitó simplemente a cumplir con su obligación profesional de proteger la identidad de las fuentes.

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APOYO

EL VIDEO DEL CESID

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El diario de Polanco publicó en exclusiva el 15 de junio unas imágenes de Conde y Perote a la salida del domicilio de Fernando Garro, donde, según El País, se habían entrevistado en secreto. Las imágenes reproducidas por el periódico madrileño habían sido captadas el 13 de junio por agentes de los servicios de información con cámaras de vídeos especiales y camufladas. A pesar de que las imágenes habían sido obtenidas por el CESID, el periódico las firmó como suyas. El documento gráfico sirvió para alimentar la tesis gubernamental de la conspiración antidemocrática esgrimida por La Moncloa.

19 Junio 1995

Qué hace el PP

Pablo Sebastián

Quien debería estar en la cárcel, por muchos más motivos que el coronel Perote, es el general Emilio Alonso Manglano, jefe directo del CESID, las escuchas y del gran almacén de podredumbre, donde se incluían las cintas del Rey con consentimiento y conocimiento no sólo de Manglano, sino muy probablemente de Felipe González, Narcís Serra y Julián García Vargas, políticos sobre los que, al margen de cese, pueden tener responsabilidad penal.

¿Qué cuento chino es ese de que Perote había sustraído 1.200 documentos secretos del CESID? ¿Cuántos miles de documentos ilegales escondía el Gobierno en este centro? Parece que sí había una conjura contra el rey don Juan Carlos: la que espiaba al monarca y entorno con la intención de tenerlo chantajeado. ¿Para qué si no? Y ¿quién sacaba beneficio de todo esto? Pues la cúpula del Gobierno y del PSOE, González y Serra, que también tenían espiados a otros miembros del Ejecutivo y dirigentes del PSOE, a diputados de la oposición y periodistas enfrentados con el poder.

Por eso, la detención de Perote es una simple maniobra de distracción sobre el fondo de la cuestión en debate, que es la violación plena y organizada del Estado de Derecho por unos gobernantes y funcionarios corruptos, presididos por González, dirigidos por Serra, controlados por García Vargas y Manglano y apoyados por el diario El País, que se ha convertido en el portavoz de la versión «conspirativa» -Conde-Perote-EL MUNDO- del Gobierno y del CESID, con la que los responsables del nuevo escándalo intentan sacudirse la responsabilidad y desviar hacia otros lugares y personas la indignación general sobre el gran montaje del CESID.

Lo que sería imposible si la oposición, con José María Aznar a la cabeza, ya hubiera presentado en el Congreso -con o sin el permiso de Jordi Pujol- la moción de censura que política y moralmente merece González. Por muchos y más graves motivos que Juan Hormaechea, a quien el PP puso una moción en Cantabria, meses atrás, a sabiendas de que no la podía ganar, como ocurrió. Y además ¿qué tontería es esa de que el PP no presenta la censura si no tiene votos suficientes? Entonces nunca habría moción de censura, porque cuando González descubra que se le va Pujol, disuelve las Cortes, convoca elecciones y se evita el trago parlamentario que tanto miedo le produce a Aznar.

El espectáculo de ver al PP sentado en la barrera, viendo cómo el Gobierno y la prensa gubernamental intentan tapar la responsabilidad de González en el escándalo de las escuchas, limitar los ceses a Manglano y la acción penal a Perote y, encima, insultar a la prensa democrática que denunció esa atroz operación de espionaje, es verdaderamente penoso.

Y no sólo porque la prensa libre y democrática ocupa el lugar de la oposición, sino porque los ciudadanos pueden admirar la debilidad del liderazgo de Aznar, y la ausencia política de un partido como el PP, que recula ante la crisis del Estado, o que pacta apaños con el PSOE como hace en la Comunidad de Madrid, en beneficio de Joaquín Leguina, sus empresarios y editores, Alberto Ruiz Gallardón, un auténtico felón del PP que parece dispuesto a traicionar el mandato electoral del 28-M a la menor ocasión.

Es hora de saber de qué lado está el PP: si de los que denuncian la corrupción, o de los que espían al Rey. Por eso, Aznar debe presentar la moción de censura de una vez. Y Anguita, visto lo ocurrido en los ayuntamientos de Andalucía, tiene que pactar con el PP la caída en picado de Chaves y Rodríguez Ibarra de las Comunidades de Andalucía y Extremadura. Es tiempo de que la oposición, IU y PP, deje de ser dialéctica y pase a la acción contra el numantismo felipista y su régimen de corrupción.

20 Junio 1995

El Perote es el bueno

Eduardo Haro Tecglen

Oí ‘el ronco tambor de la tormenta (caían goterones) pero fue una bomba. La 2 dijo que en Callao. «En unos grandes almacenes junto a una gran librería». Censura: no podían decir «Galerías Preciados», ni «la FNAC». La SER: una supuesta ETA había llamado anunciando la bomba media hora antes. ¿Cómo no dio tiempo a evacuar, acordonar, salvar? Hubo un muerto y heridos, que no quería el bondadoso terrorista (¡su puta madre!). En la «, más horrores: la primera de DIARIO16 diciendo que el arresto de Perote fue como en los tiempos de Franco. (Su director, José Luis Gutiérrez (a) El Guti, me dice que me modere, que soy un exaltado. «¡Estás loco!», añade el cuerdo personaje). No era cosa de él solo, sino consigna en los periódicos del AEPI (‘el sindicato del crímen’, dijo Cebrían, gran acierto), defienden al Perote, ABC y el PP, al que manda, creen que es ‘una tapadera’, y lo adjetivan más Muñoz Alonso y Campmany. Un bajo continuo en todos , con la consigna de negar la conspiración. Empezó Campmany; le siguen. No falta EL MUNDO, el president Trevijano – ¡de la República! Antes, un Borbón. Hasta Marichalar, consorte – para acusar a este periódico – Polanco, claro – de la ‘gratuita bellaquería; Jorge de Esteban acusa la conspiración del Gobierno, el ‘estado de excepción camuflado’, y la detención ‘al estilo de los estados de excepción del periodo franquista: y Raúl Heras: «Allá por la madrugada se detenía a los enemigos del régimen por los tiempos de la dictadura de Franco…»; y Pablo Sebastián, que cree que el detenido debía ser el denunciante, Manglano. Parece una proyección, como las de Freud, el que se sabe culpable denuncia a quien le acusa.

La portada de ABC y otra vez uno de sus guardias civiles; advierte a su Benemérita, que se conspira en ‘sectores constitucionales»: el dossier sobre la mesa de un conocido personaje está ya preparado, y dispuesto para su filtración periodística. ¿Otra de Polanco? ¿Ha de hacer algo la Guardia Civil, rápidamente? ¿Otro Tejero? ¿Galindo, a quien se cita como víctima, con todo el cuartel de Intxaurrondo? (Conspiración, no, que bobada: pero ¿y estas consignas contra un Gobierno legal y un periódico que vende demasiados ejemplares?

Eduardo Haro Tecglen

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