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El periodista pretendía con ello elogiar a los jóvenes revolucionarios

La redacción de DIARIO SP protesta contra su director, Rodrigo Royo, por calificar de ‘fascistas’ las revueltas universitarias

HECHOS

El 30.05.1968 el director de DIARIO SP publicó un editorial elogiando las protestas universitarias como ‘el nuevo fascismo’. El 01.06.1968, en un acto sin precedentes, 18 redactores publicaron una carta protesta contra ese editorial.

El DIARIO SP dirigido por D. Rodrigo Royo que mezclaba un espíritu innovador en el diseño de la prensa con una fuerte ideología falangista joseantoniana. Al producirse la revuelta estudiantil de 1968, el Sr. Royo la apoyó, pero, para elogiarles, les calificó de ‘fascistas’ (como elogio), un término que desagradó a los estudiantes y causó un hecho sin precedentes: que los propios redactores publicaran una carta contra el elogio del fascismo de su director y que, pese a discrepar de ellos, el director se la publicara.

D. Miguel Ángel Gozalo (periodista de SP) habla con J. F. Lamata sobre la personalidad de D. Rodrigo Royo:

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D. Francisco Gor (periodista de DIARIO SP) habla con J. F. Lamata sobre D. Francisco Gor y su editorial ‘El nuevo Fascismo’

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La publicación de aquella carta eivdenciaba que el Sr. Royo, a pesar de su ideología fascista, tenía una visión muy clara de la libertad de expresión de sus empleados.

Por cierto, no deja de ser llamativo que a la vez que los redactores críticos dejan de manifiesto que no son falangistas, se apresuran a aclarar que no están con el otro bando, el capitalista-opusdeista, que identifican con MADRID, EL ALCÁZAR y NUEVO DIARIO. Para los dos primeros diarios, el año 1968 iba a a ser muy movidito. (Al MADRID le esperaba una dura suspensión y a EL ALCÁZAR un cambio de propiedad) Todo ello en medio de la guerra entre las dos ‘familias’ del franquismo.

En lo que se refiere al hecho de que se permita que miembros de una redacción discrepen públicamente de un editorial de su periódico, habría que esperar cuarenta años para que se volviera a dar algo similar, sería en EL PAÍS en 2007.

01 Junio 1968

EL NUEVO FASCISMO

Rodrigo Royo

Buenos Días

La revolución universitaria ha estallado en el mundo desarrollado es el testimonio de la vitalidad de Occidente. Se pensaba que los automóviles, las vacaciones y la pornografía habían pervertido definitivamente a los jóvenes de Europa, que, de ahora en adelante, serían cerdos sumisos y glotones, contentos con su pitanza y olvidados definitivamente de todo lo más noble que hay en un ser humano: la insatisfacción y el ansía de luz, de belleza, de honra, de honra, gloria, perfección y justicia. Y no.

El mundo subdesarrollado puede tomar nota de que ya no es el portador exclusivo de la antorcha. La juventud del próspero y envidiado Occidente la está empuñando ya. Y, si se nos permite, una antorcha más pura. Porque estos jóvenes occidentales no lcuhan por nada de lo que los burgueses les ofrecen. No quieren más pagas, ni menos trabajo, ni más artículos de consumo. Quieren algo que ningún fabricante, ningún tecnócrata, ningún gobierno capitalista les ofrece: una sociedad para seres humanos. Pero no lo quieren bajo la patente de la Unión Soviética. La clave para entender y definir a estos jóvenes revolucionarios – dejando así las cosas claras y en su lugar – es que son fascistas sin saberlo.

No se conforman con la clase de sociedad política, social, creada y sostenida por las potencias burguesas y capitalistas vencedoras de la última guerra mundial. Tampoco les convence, como única alternativa. La fórmula del comunismo establecido por definición, aquella posición que repudia por igual la estructura capitalista y la dictadura comunista, abogando al mismo tiempo por la más avanzada justicia social y el respeto a los valores eternos del espíritu humano., se llama fascismo, aunuqe les moleste a los que se dejaron lavar el cerebro por los rapaces vencedores del a II Guerra Mundial.

Aunque los burgueses se rasguen las vestiduras, nos honramos en proclamar desde este diario que las juventudes universitarias están rescatando el honro de Occidente.

01 Junio 1968

QUERIDO DIRECTOR

Redactores de DIARIO SP

En el periódico no salían los nombres completos de todos los redactores que suscribían la nota, de algunos sólo salían las iniciales, de otros sólo una palbra sin detallar si es el apellido o un apodo. Sí firman con nombre completo los Sres. D. Antonio Ivorra (afiliado al ilegal Partido Comunista de España), D. Jesús María Carrillo, D. Santiago Veguin y D. Alberto Antón.

Querido Director:

Aunque sin duda es esta una carta sin precedentes en la prensa española, esperamos que le dispensarán una buena acogida, habida cuenta del espíritu liberal que reina en la familia SP. Al escribir estas líneas no pretendemos otra cosa que dejar clara nuestra postura respecto al editorial ‘El nuevo fascismo’ publicado en DIARIO SP de fecha 30 de mayo de 1968. Como suelen identificarse las tesis mantenidas en los editoriales con el pensamiento de la Redacción en bloque, no queremos prestarnos al equívoco de que alguien suponga que nos sentimos conforme con la conclusión ideológica del editorial citado.

No somos fascistas y no nos gusta el fascismo y, además, creemos conocer las razones por las que no nos gusta. A estas alturas no aceptamos ningún tipo de paternalismo. En nuestra opinión, el facismo – y permítenos utilizar una contundente frase de José Antonio felizmente aplicada a la solución dinástica – está ‘glosiosamente fenecido’.

Estimamos que los jóvenes cuando se manifiesta, cuando protestan, lo hacen con plena conciencia y no sin conocer las motivaciones de su actitud. Entre las cosas que rechazan –  que nosotros tampoco queremos – está el fascismo. Pero también rechazamos esas fórmulas neocapitalistas, aparentemente democráticas, que ciertos grupos de presión preparan para nuestro inmediato porvenir. La causa fundamental de nuestra desconfianza hacia esas fórmulas reside en el hecho de que estos grupos han sido fascistas cuando les convino y lo serán de nuevo – suponiendo que hayan dejado de serlo – si sus intereses llegasen a estar en peligro alguna vez.

POr eso nos ha parecido hipócrita la actitud de los órganos de expresión de esos grupos – MADRID, EL ALCÁZAR,  NUEVO DIARIO – al reproducir sincronizadamente tus declaraciones al diario ‘La Provincia’ de Las Palmas guardándose mucho, en otras ocasiones, de reproducir otras posturas mantenidas por DIARIO SP, plenamente compartidas por nosotros.

Tú siempre has insistido en la necesidad de hacer un periodismo adulto, acorde con el mejor estilo de la prensa internacional. Es decir, informar de todo, sin prejuicios, sin ideas preconcebidas, sin tabúes, intentando ser todo lo objetivo que puede ser un ser humano. Contigo hemos aprendido a valorar las noticias y a no ocultarlas ni recortarlas a nuestra imagen y semejanza, como hacen otros, que teledirigen a sus lectores implacable y bochornosamente. También hemos aprendido bajo tu dirección a distinguir entre la línea de pensamiento editorial de la empresa y la línea informativa, ambas insobornables. Por eso es por lo que te escribimos con todo respeto esta carta, para que nadie se llame a engaño.

Aunque discrepemos radicalmente de la tesis mantenida por el editorial de referencia, debemos reconocer sin embargo, la valentía insólita que supone, en estos tiempos en que tanto se lleva el cambiar de camisa, la afirmación en unos principios por los que luchaste y luchásteis tantos (aunque ahora parezcáis menos) en tiempos en la mayoría de la redacción no había nacido. ¡Fíjate si somos jóvenes!

Tus redactores

01 Junio 1968

COMENTARIO EN TORNO AL NUEVO FASCISMO

Rodrigo Royo

Un editorial de DIARIO SP, titulado ‘El Nuevo Fascismo’ fue leído anteayer en una asamblea libre de estudiantes y, a renglón seguido, quemado en purificador y trasnochado auto de fe. Hasta ahora, SP se había librado de la chamusquina. Pero todo llega. Parece como si algunos estudiantes, en un acto de olímpica soberbia, estuviesen decididos a no tener amigos, a romper con todos sus amigos.

Sin embargo, DIARIO SP seguirá siendo el amigo de los estudiantes. Y esto no puede ser de otra manera por la sencilla razón de que este periódico está hecho por un grupo de muchachos entre los que abundan los estudiantes unviersitarios, un grupo en el que el espíritu estudiantil y juvenil es compacto y definitorio. De modo que SP, por más que lo intenten algunos estudiantes revoltosos, no puede negarse a sí mismo. Lo que ha ocurrido, pues es que un peuqeño grupo de estudiantes ha quemado el periódico de los estudiantes, el periódico que  cuenta, sin ningún género de duda, con la aquiescencia mayoritaria del mundo estudiantil.

El editorial que ha sido causa de esta peripecia ha provocado también una pequeña tormenta de pasiones en el seno de la Redacción de SP. Un grupo de redactores se ha dirigido a mí, como director, con un escrito que se publica íntegramente en la sección ‘Cartas al Pueblo Español’.  Desde luego estaba en mis atribuciones de director del periódico publicar o rechazar, discrecionaolmente, el escrito en cuestión. Me ha parecido oportuno publicarlo, porque está en el estilo o el talante este diario abrirse a toda clase de discusión constructiva, no tenerle miedo a ninguna polémica y no cerrar el paso a ningún argumento, siempre que los argumentos se produzcan con el debido respeto a las personas y las instituciones, como exigen las leyes vigentes. Salirse de este marco es llevar las cosas a un terreno personal y, en ese momento, sobran los periódicos y los razonamientos.

El punto fuerte del alegado de los redactores de SP es dejar bien sentado que ellos no son fascistas. Creo que ha sido precisamente esta misma motivación la que ha impulsado a algunos estudiantes atolondrados hacia el muy fascista gesto de quemar el DIARIO SP, porque una de las características del fascismo consiste, justamente, en preferir, en determinadas ocasiones, la acción a la palabra. Pero vayamos al grano. Todos ellos, a mí entender, se han puesto la venda antes de recibir la pedrada. Porque ¿aquí quién ha dicho que es facsita? ¿Cuándo el DIARIO SP se ha proclamado fascista? ¿Dónde ha hecho semejante proclamación? Que me lo demuestren.

Varios muchachos de SP (los firmantes de la carta) manifiestan que no son fascistas. Muy bien. Yo tampoco soy fascista. Yo soy un falangista joseantoniano. Tampoco José Antonio era fascista y así lo declaró cuando explicó las razones por las que no había asistido a la convención internacional fascista de Montreux, a la que le habían invitado. José Antonio demostró tener siempre una gran elegancia intelectual y una gran hombira. Y se preocupó por dejar bien sentado que no era fascista, especialmente porque el fascismo era en aquellas fechas un movimiento triunfante y a José Antonio no le gustaba ser comparsa de nadie. Si fuera hoy, es probable que a José Antonio no le hubiese causado tanta repugnancia que le motejasen de fascista, porque si no entra dentro de lo valeroso, al ser facista, hoy, entra, por lo menos, dentro de lo original y lo caritativo.

Yo declaré hace pocos días, a un periódico de Las Palmas que a España le convenía, mejor que ningún otro, un régimen de tipo fascista, queriendo significar con ello que soy partidario de un régimen fuerte, autoritario, caudillista, ya que la democracia y los partidos políticos no le van a este país. así lo expliqué. Después, en el editorial de SP hice la observación de que buena parte de los movimientos estudiantes actuales tienen un talante fascista, porque el facismo fue, fundamentalmente, un movimiento de protesta juvenil contra la sociedad demoliberal y capitalista y un movimiento de protesta, simultáneamente, contra la solución que el marxismo le da al problema del capitalismo. El fascismo fue un ambicioso proyecto de reestructuración de la sociedad política con una meta nítida de justicia social y totalmente equidistante del capitalismo y del comunismo, ese movimiento es irremediablemente fascista. Esta es mi observación. Ese movimiento equidistante del capitalismo y el comunismo, es necesariamente fascista, aunque no quieran y se obstinen en negarlo sus mismísimos protagonistas.

Pero para seguir adelante sería necesario saber previamente, que entienden por fascismo los redactores firmantes de SP y los pocos estudiantes que se dedican a quemar este periódico. Yo todavía no he logrado descifrarlo, pero se me hace que han sido vítimas del lavado de cerebro a que ha sido sometida la juventud de toda Europa y de toda América por los feroces vencedores de la II Guerra Mundial. Lo único que me revienta de esta juventud española de hoy en ver que se han tragado ese colosal anzuelo. Me revienta su mimetismo su docilidad intelectual, su falta de originalidad, lo anticuado de sus ideas. Presumen de modernos y de revolucionarios y todo lo que se les ocurre es la democracia y el socialismo. ¡Pero si es más viejo que la tos! El único argumento que me han sabido dar cuando se les hablla de soluciones falangistas es que la Falange es agua pasada, que está antiguada. Pero ¿y el socialismo? ¿Y la democracia? ¿Y Pablo Iglesias? ¡Eso sí que es viejo, Dios santo, eso sí que huele a rancio apolillado y amarillo! (…)

Este me parece que es un planteamiento auténticamente juvenil y revolucionario. Y desde este planteamiento creo que se llega acto seguido a la conclusión de que no es serio plantear en 1968 una revolución en nombre de la democracia y la libertad. Todo eso es fofo, blando y con olor histórico a estiercol. Estamos entrando en la era electrónica. Periodísticamente, estamos ya en la era de la IBM, del ‘offset’, de la cuatrocomía tridimensional, impresa sobre cloruros de polivinillo en lugar de papel. Esto para los redactores de SP. Estamos en los transplantes de corazón y las conquistas espaciales. ¡A estas alturas, que me van a contar a mí de la democracia!

España ha tenido la desgracia de llegar tarde a todas partes desde hace cuatro siglos. España sólo llegó la primera, en el siglo XV a dos cosas: a América y a la unidad nacional. Y por eso fue la gran potencia. Pero a partir de allí hemos perdido todos los trenes que salieron a su hora. Los españoles llegamos tarde a la Reforma, llegamos tarde a la Revolución Francesa, tarde la marxismo, tarde a la industrialización, tarde al capitalismo. Perdimos el tren del teléfono automático, de la televisión, de la rueda, de la minifalda, del automovil y hasta del ‘clergy-man’. Y hemos llegado tarde todos esos sitios porque desde hace cuatro siglos sólo hemos tenido imaginación y sensibilidad para ser imitadores.

Señores estudiantes, señores redactores de SP: ¡Por el amor de Dios, no me inventen ustedes, en 1968, la democracia y el sufragio universal! Inventen lo que quieran, pero eso no.

Que yo sepa la única doctrina política de alcanze universal y de contenido neta y auténticamente español que ha producido este país desde hace cuatro siglos – concretamente, desde Suárez y Vitoria – es la doctrina joseantoniana. El que tenga noticia de alguna otra, que me la muestre

Rodrigo Royo

05 Junio 1968

El fascismo de Rodrigo Royo

Cristobal Páez

El editorial de DIARIO SP – El nuevo fascismo – y el artículo de su director, Rodrigo Royo, sobre el mismo tema, han desatado una pequeña tormenta de verano en las columnas editoriales de la Prensa. Rodrigo Royo, valenciano de grueso calibre, está familiarizado con el empleo de la pólvora para usos polémicos y, de vez en vez, desata, el trueno y libera el rayo en dosis lo suficientemente medidas como para qué las Casas de Socorro no alteren su paso administrativo y rutinario. Lo cual, por supuesto, no descarta el que eso rayo doméstico y ese trueno de rebotica produzcan alguna suerte de protestas y algún linaje de sofoquinas que el magnánimo corazón de Rodrigo Royo, a buen seguro, lamentará en lo más profundo.

El director del DIARIO SP, ompávido, ha lanzado la piedra de escándalo siguiente: ‘Si en cualquier punto del planeta, en el curso de la historia actual, aparece un movimiento revolucionario equidistante del capitalismo y del comunismo, ese movimiento es irremediablemente fascista’.

Evidentemente, Rodrigo Roto se ha servido de una terminología tremendista para calificar aquella equidistancia. Si en vez de fascistas hubiese escrito krausista o berenguerista, el tema se habría muerto de aburrimiento ante la general indiferencia. Pero ¡caramba! Se le ocurre emplear, por la vía del suspense, una palabra sentenciada, fusilada y maldita, y se arma la marimorena. Entonces, Rodrigo Royo, que es uno de los españoles con más sentido del humor que se pasean por el ruedo ibérico, un falangista empedernido y un liberal silíceo, se entretiene mientras ser íe con risa de conejo, en ver como los severos gendarmes de la democracia, lanza en ristre, le dan de lanzadas al moro muerto.

Cristobal Páez

 

03 Junio 1968

Nada de fascismo

PUEBLO (Director: Emilio Romero)

El DIARIO SP presentaba hace unos días un curioso editorial de primera página en el que ni más ni menos aseguraba que la juventud universitaria actual es fascista y, además, está rescatando el honor de Occidente.

Son dos afirmaciones tan tajantes y lacónicas que forzosamente tienen que producir primero una cierta perplejidad y después, si se medita, una ligera sonrisa.

Se manosean tanto las palabras y pierden con el uso de estas el sentido que ya no sabe uno a ciencia cierta qué es lo que SP entiende por fascismo. Porque si fascista es aquel que no está conforme con el capitalismo ni con el comunismo resultará que la mayoría de la humanidad tendría que ser fascista.

Pero las cosas no son tan simples como a veces se nos quiere presentar. Una simple actitud negativa no es de por sí suficiente para caracterizar toda una doctrina. El hecho de que al a juventud no le guste esas dos ideologías no nos da derecho par afirmar que necesariamente quieran volver a viejas fórmulas que, según ellos, felizmente fenecieron. Puestos a razonar de esta manera podríamos decir mañana que la juventud es tradicionalista o mormona, o vaya usted a saber. Por eso nuestros jóvenes universitarios, al leer tan original tesis habrán tenido sin duda, que sonreír.

El inconformismo de la juventud actual – la que opera de buena fe – especialmente la universitaria, procede inicialmente de un motivo muy sencillo, comprensible y hasta lógico: quieren hacer el mundo en el que viven.

La juventud se enfrenta a una sociedad que si por un lado le ofrece posibilidades de promoción, lo hace de una manera contra la que ellos están. Es, por el momento, una mera actitud de protesta, pero que en modo alguno puede interpretarse emparentada con actitudes similares de antaño. Es por todo ello, un estado de conciencia; luego se aprovechan de ello empresarios políticos y hasta brotan ideologías residuales del siglo XIX y del primer tercio de este siglo. Pero de fascismo ni asomo.

07 Junio 1968

Más fascismo

586.847 (Julián Ayesta)

El DIARIO SP presentaba hace unos días un curioso editorial de primera página en el que ni más ni menos aseguraba que la juventud universitaria actual es fascista y, además, está rescatando el honor de Occidente.

Son dos afirmaciones tan tajantes y lacónicas que forzosamente tienen que producir primero una cierta perplejidad y después, si se medita, una ligera sonrisa.

Se manosean tanto las palabras y pierden con el uso de estas el sentido que ya no sabe uno a ciencia cierta qué es lo que SP entiende por fascismo. Porque si fascista es aquel que no está conforme con el capitalismo ni con el comunismo resultará que la mayoría de la humanidad tendría que ser fascista.

Pero las cosas no son tan simples como a veces se nos quiere presentar. Una simple actitud negativa no es de por sí suficiente para caracterizar toda una doctrina. El hecho de que al a juventud no le guste esas dos ideologías no nos da derecho par afirmar que necesariamente quieran volver a viejas fórmulas que, según ellos, felizmente fenecieron. Puestos a razonar de esta manera podríamos decir mañana que la juventud es tradicionalista o mormona, o vaya usted a saber. Por eso nuestros jóvenes universitarios, al leer tan original tesis habrán tenido sin duda, que sonreír.

El inconformismo de la juventud actual – la que opera de buena fe – especialmente la universitaria, procede inicialmente de un motivo muy sencillo, comprensible y hasta lógico: quieren hacer el mundo en el que viven.

La juventud se enfrenta a una sociedad que si por un lado le ofrece posibilidades de promoción, lo hace de una manera contra la que ellos están. Es, por el momento, una mera actitud de protesta, pero que en modo alguno puede interpretarse emparentada con actitudes similares de antaño. Es por todo ello, un estado de conciencia; luego se aprovechan de ello empresarios políticos y hasta brotan ideologías residuales del siglo XIX y del primer tercio de este siglo. Pero de fascismo ni asomo.

El Análisis

PERIODISTA FASCISTA - PERIODISTA LIBERAL

JF Lamata

¿Cómo catalogar a D. Rodrigo Royo? Un periodista que no tenía problemas en elogiar el fascismo hasta el punto de que calificaba las revueltas estudiantiles como ‘fascistas’ con el objetivo de elogiarlas. Y sin embargo, en cuanto a libertad de opinión, no era un fascista, no obligaba a su redacción a comulgar contra él. D. Rodrigo Royo permitió que un grupo de redactores a sus órdenes discreparan con él en público y por escrito. Algo que ninguno de los grandes directores de prensa había permitido ni permitiría en años venideros (ni D. Emilio Romero, ni D. Juan Luis Cebrián, ni D. Pedro J. Ramírez, ni D. Luis María Anson). Justo es tal reconocimiento.

J. F. Lamata

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