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El columnista estrella de EL PAÍS, salió en defensa de Ángel Sánchez-Harguindey, que había sido atacado por Anson desde LA HOJA DEL LUNES

Francisco Umbral (EL PAÍS) asegura que se negó a trabajar con el presidente de EFE, Luis Mª Anson por su apoyo a Pinochet

HECHOS

El artículo de D. Luis María Anson publicado en LA HOJA DEL LUNES de Madrid del 5.09.1977 fue replicada por D. Francisco Umbral en EL PAÍS el 7.09.1977.

EL PAÍS del Sr. Cebrián contaba con un columnista que tenía ganas de ejercer de ‘elefant terrible’ de todo el gremio social, político y mediático desde sus columnas desde planteamientos de izquierda, y ese era D. Francisco Umbral que ya el 7 de junio de 1977 lanzaba su primer mazazo contra una figura mediática y re relieve monárquica, D. Torcuato Luca de Tena y Brunet, al que ridiculizaba en su texto ‘Diario de un Snob’.

Pero aunque atacar al Sr. Luca de Tena y Brunet tenía cierta osadía, el académico ya no tenía la fuerza de décadas anteriores, no dejaba de ser una figura ‘del pasado’ y ya había otros que le habían dado hasta en el carné de identidad (la revista CAMBIO16, para más señas). Pero atacar al Sr. Anson era otra cosa, él era ‘del presente’: no sólo porque controlara la Agencia EFE y RTVE, sino porque estaba considerado una persona con suficiente fuerza como para colocar y promocionar a periodistas como pocas podrían (ahí están los testimonios de figuras como D. Guillermo Solana fue nombrado director de INFORMACIONES – ver entrevista a J. F. Lamata en PERIODISTA DIGITAL el 31.03.2014) o D. Julián Lago nombrado director de TRIBUNA DE SALAMANA, ambos asegurarían que llegaron a esos respectivos cargos ‘por recomendación de D. Luis María Anson). Por eso no se puede negar cierto valor y osadía del Sr. Umbral al atacarle en 1977 y del Sr. Cebrián por permitírselo.

¿Llamó Anson ‘puta’ a Umbral?

Por muchas ganas que pudiera tener el Sr. Umbral al Sr. Anson, en realidad el que motivó la polémica fue el presidente de EFE por uno de sus artículos en LA HOJA DEL LUNES, en septiembre de 1977, donde hablando de las dificultades que había padecido durante la dictadura franquista usó la expresión de que durante aquel régimen él andaba ‘como a Umbral por rastrojo”.

Aunque la gente joven no pueda no entenderlo por ser un dicho en desuso, el Sr. Anson estaba haciendo una clara referencia a la expresión ‘andaba como puta por rastrojo’, usada en tiempos pasados para explicar cuando alguien estaba incómodo.

El Sr. Umbral o bien porque se sintió ofendido con la referencia, le dedicó un artículo completo al presidente de EFE el 7 de septiembre de 1977 en la que lanzaba una peligroso ataque para alguien que quería presumir de antifranquista:

“La agencia EFE (Efe de Franco) ve comunistas detrás de cada barba. Nos recuerdas ahora, Luis María, tu reconocido antifranquismo, pero yo dejé de enviarte artículos al ABC, fíjate si soy puta, justamente el día que sacaste la portada glosando el triunfo criminal de Pinochet sobre la democracia y la persona de Allende. De modo que poco no vale que estuvieras contra Franco si estabas con Pinochet y quizá lo estás”.

“Quiero corroborar a Luis María Anson (en eso sí estás bien informado, que soy la prostituta feliz del periodismo español, la única que ha rechazado nutritivas ofertas incluso de Luis María Anson. Porque una es puta, pero respetuosa”.

A parte de la innegable elegancia en su cruel prosa, el Sr. Umbral acusaba de esa manera al presidente de EFE de haber apoyado la dictadura de Pinochet lo cual no encajaba con quien quería tener pedigrí de demócrata. Y tampoco que vinculara al nombre de la Agencia EFE con ‘Franco’.

El apoyo de la gran mayoría de la derecha española o la anti-izquierda al golpe de Estado de Pinochet. Incluso aquellos sectores de la derecha que más podían despreciar a un régimen militar como el pinochetista lo preferían antes de un régimen marxista que es lo que creían que pasaría si no se hubiera producido el golpe del 73 (y que tendría episodios célebres como la expulsión de un senador del PP por comentarios a favor de la dictadura.

Y si hubo un medio que lo apoyó de manera más entusiasta que ningún otro fue el ABC, el propio D. Luis María Anson había sido su corresponsal en Chile durante muchos años en los que fue muy crítico con la izquierda marxista de Allende y los democristianos. El Sr. Anson alegaría en su defensa que en el momento del golpe él no estaba ya en Chile y había sido reemplazado como corresponsal por D. Luis Calvo (mentor del Sr. Anson en ABC) y que compitió con D. Torcuato Luca de Tena por ver cuál de los dos era más pelota con Pinochet.

La respuesta de D. Luis María Anson al ataque de EL PAÍS llegó dos días después, el presidente de EFE mandaba un comunicado desmintiendo al Sr. Umbral:

“La única cosa que no es Paco Umbral es respetuoso con nada ni con nadie”.

“Asegura Umbral que dejó de escribir en ABC por una portada sobre Pinochet, lástima que no lo dijera por escrito. Tras esa negativa a colaborar conmigo, según dice ahora, por una supuesta (e inexistente, claro) simpatía por Pinochet, mantuvo una tenacísima colaboración a mi lado durante todo mi etapa en BLANCO Y NEGRO y GACETA ILUSTRADA”.

“A veces, le falta información, ya que EFE no adoptó esa sigla por ser la inicial de Franco. Umbral debe preguntarle a Vicente Gállego”.

¿En qué tenía razón el Sr. Anson contra EL PAÍS? Realmente si el Sr. Umbral pretendía hacer creer que había renunciado a un suculento contrato en ABC por dignidad democrática por el apoyo del ABC al golpe de Pinochet no se explica que fuera columnista semanal en BLANCO Y NEGRO (semanario propiedad de los editores de ABC) entre finales de 1975 y principios de 1976 y columnista semanal en LA GACETA ILUSTRADA del Grupo Godó durante los primeros meses de 1976 a las órdenes del Sr. Anson.

¿En qué no tenía razón el Sr. Anson contra EL PAÍS? Niega que apoyara el golpe de Pinochet. Quizá en el plano personal no lo hizo pero del 12.09.1973 y 13.09.1973 suponen rotundos apoyos de ABC al a dictadura con una rotundidad que no tuvieron ni ARRIBA, ni PUEBLO ni EL ALCÁZAR esos días. Y en esos números, en la macheta figura el nombre ‘Luis María Anson’, por lo que difícilmente puede desentenderse de esas publicaciones como si no hubiera tenido nada que ver.

En lo referente a la letra ‘F’ de la Agencia EFE. Durante todo su mandato al frente de la agencia pública D. Luis María Anson negaría varias ocasiones que la inicial fuera por ‘Franco’. Durante el año 1982 D. Luis María Anson y D. Antonio Herrero Losada (director de la Agencia EUROPA PRESS) se lanzarían los trastos desde las páginas del YA por esa polémica presentando cada uno sus argumentos y testimonios sobre si el nombre era o no por Franco o por Febus. Lo que sorprende en este caso es que el Sr. Anson use como testigo en su carta de réplica a EL PAÍS el nombre de ‘Vicente Gállego’ (primer director de la Agencia EFE) como testigo de que la F no era por Franco. Cuando en un reportaje para el NODO en los años sesenta que se puede visionar en La Hemeroteca del Buitre el propio Sr. Gallego es entrevistado asegurando que la F sí es por Franco. Aunque la polémica sobre esa letra siempre ha dado mucho que hablar.

05 Septiembre 1977

Carta Abierta a Carlos Luis Álvarez

Luis María Anson

Querido compañero:

Al regreso de un viaje de trabajo leo en HOJA DEL LUNES los párrafos con que has triturado la generosa agresión personal que A. H. S. me dedicaba, con  ánimo de subrayar mis méritos, en un diario madrileño. Me das un poco de miedo, Carlos Luis. Manejas ya la ironía como un ejército en orden de batalla. ¿Por qué eres tan cruel con tres temblorosas legras, A. S. H., bajo las que se escabulle un muchacho lleno de buena voluntad, aunque según me dicen, más inclinado a escuchar consignas de partido que a la independencia actual?

Cuando te conocí en el gran ABC liberal de Luis Calvo eras más agresivo y menos irónico, más duro y no tan entrañable. También eras menos joven que ahora, pues la vejez de entonces se te pasó con los años. Nos unió desde el primer momento la admiración por el más grande periodista que tú y yo hemos conocido, un hombre a veces de hierro, a veces de seda, Luis Calvo, que nos desconcertaba entonces y que me parece nos sigue desconcertando ahora, cuando a ti y a mí ya no nos desconcierta ni Cleopatra que se nos apareciera en porretas para expresarnos su deseo de fornicar con Laureano López Rodó.

Por aquella época de Luis Calvo, el ABC grande, el Arias Salgado chico y toca aquel teatro estridente y chillón que era el país, empecé a escribir mis primeros comentarios críticos en la sección “Libros nuevos”. Me parece que tú también “hacías” libros entonces. Era el titular de la crítica Melchor Fernández-Almagro, que hablaba en borrador y escribía en liberal. Nos pagaban cuatro perras por aquellos comentarios críticos, pero nos tomábamos el derecho a no devolver el libro, lo cual compensaba. Yo pasaba las noches leyendo y entregaba dos o tres comentarios críticos, pero nos tomábamos el derecho a no devolver el libro, lo cual compensaba. Yo pasaba las noches leyendo y entregaba dos o tres comentarios a la semana. El esnobismo de la época, atizado por la censura, nos llevaba a citar las revistas literarias francesas de vanguardia y los críticos galos. Me parece que mi primera “tercera”, ese salto a la mayor tribuna que tenía entonces el país, lo di precisamente con la crítica que me encargó Luis Calvo sobre el “España, un enigma histórico” de Sánchez Albornoz. EN los veintidós años que estuve en ABC no deje de hacer comentarios críticos nada más que en la última etapa crítica de Fernández de la Mora, el cual prescindió un día de mi colaboración. Todavía antes de salir de ABC, entre mis últimos artículos, dediqué dos tercera a la crítica de un libro magistral, el “Ben Quzman”, de Emilio García Gómez. Jesús Pabón me hizo el honor de abrir una sesión de la Academia de la Historia con una extensa referencia a esos artículos

Seguramente no recordarás, querido Carlos Luis, que a mí el comentario de libros me trajo como a Umbral por rastrojo. En septiembre de 1962 publiqué una breve crítica anónima del “Caballero de la lealtad”, de Víctor Salmador. La censura autorizó y visó mi trabajo. Pero el libro se había eidtado fuera de España, y en él se aludía a Franco con cierta independencia. Montó el general en cólera al leer los elogios que yo dedicaba al libro de Salmador. Se subió por las paredes el ministro Fraga, recién nombrado para el cargo. Me llamó, desolado Manolo Jiménez Quílez. Telegrafió con alarma, desde Atenas, el embajador Juan Ignacio Luca de Tena. Se esforzó Luis Calvo, en su última semana de director de ABC por arreglar las cosas. Se negó Torcuato Luca de Tena, nuevo director, a echarme del periódico como le pedían. Intervinieron muchos amigos para que no llegara la sangre al charco de la información nacional.

Todo fue inútil, y Luis María Anson, modestísimo comentarista crítico de libros, fue procesado y juzgado. Me acuerdo que José Antonio Novais se portó divinamente conmigo y me dedicó en ‘Le Monde’ lo que los periódicos aquí me negaban. Me acuerdo que recibí la solidaridad de centenares de amigos y la visita en mi casa de una persona a la que no conocía: Adolfo Suárez, que me ofreció su ayuda en gesto noble e inusual en aquella época.

Finalmente, me senté en el banquillo de los acusados ante el Tribunal de orden Público. En la sala, abarrotada, se encontraban varios de los hombres que contribuirían años más tarde a fundar EL PAÍS. Yo miraba aquel espectáculo indescriptible, mientras el fiscal me acusaba de no sé cuántas cosas y pedía no sé cuántos años de cárcel por haber escrito la crítica de un libro, que se publicó autorizada por la censura. La sentencia fue condenatoria; pero mi excelente abogado, Martín Calderín, ganaría el asunto en el Supremo.

Durante un año no pude firmar en el periódico. La censura tachada sistemáticamente mi firma. Gracias a su tenacidad, José Luis Vázquez-Dodero, jefe de colaboraciones de ABC, consiguió arrancar de la intransigencia censorial, muy adelantado 1963m un artículo mío, precisamente una ‘tercera’ sobre un libro de Pérez de Ayala, aquel escritor inmenso y cáustico que a ti, Carlos Luis, te admiraba y que definió a Luis Calvo: “Es una esponja: todo lo absorbe”: y a Azorín: “Es un tartamudo mental”.

No soy de los que hacen astillas del árbol que cayó. Siento, además, un desprecio inextinguible por la cobardía moral de los que inciensaban a Franco y ahora le niegan tres y mil veces. Pero ya que algún muchachito (¡santo Dios, cuántos izquierdistas a la violeta hay escondidos tras sus escayolas ideológicas!) ha dedicado su sarcasmos a mi comentarios críticos de libros, como si debutara yo en ellos, no está de más recordar que por hacer crítica de libros fui procesado y juzgado y padecí persecución implacable en una época en que éramos pocos los perseguidos porque casi nadie hacia frente a la dictadura.

Mi agradecimiento, en fin Carlos Luis Álvarez, compañero, por tu pluma, convertido en lanza en favor de este profesional que no merece tus elogios ni tu generosidad.

Luis María Anson

07 Septiembre 1977

Yo, respetuosa

Francisco Umbral

Angel Sánchez-Harguindey es ácrata y no comunista (a ver si se pone al día en su información la agencia EFE. Yo dejé de enviarte artículos al ABC el día que sacaste la portada glosando el triunfo criminal de Pinochet sobre la democracia y la persona de Allende.

Ayer mismo, cuando escribía yo aquí sobre la prostituta feliz, Xaviera Hollander, bien lejos estaba de sospechar que soy tan prostituta como la propia Xaviera. O más. Me lo ha revelado Anson (Luis María) en LA HOJA DEL LUNES.En carta pública a mi joven maestro Carlos Luis Alvarez, dice Anson que la crítica de libros le ha traído a él como Umbral por rastrojo.Todos sabemos que la frase castellana y clásica -¿verdad, querido Camilo?- es como puta por rastrojo, y yo le he dado la vuelta a esa frase alguna vez, en este mismo diario, escribiendo como marquesa por rastrojo, porque he conocido algunas marquesas muy dadas al rastrojo y porque me parece que ya es hora de dejar en paz a las putas.

Estoy acostumbrado a que me plagien -la gloria es una mezcla de banquete y saqueo-, pero no a que me plagien contra sí mismo, como hace ahora Anson, poniendo mi nombre propio en lugar del común puta,sin duda porque su bien cortada pluma monárquica no condesciende a los lupanares del diccionario. Y buscándole una equivalencia a la cruda y hermosa palabra clásica, se ha acordado de que yo la sustituyo a veces por marquesa, y ha decidido sustituir a la marquesa por mí, brindando así venganza a las marquesas, como caballer monárquico, hermoso segundón y Cara de Plata que es.

Todo sale, ya saben, de que Angel Sánchez-Harguindey, camarada en este periódico, ácrata con cara del Greco, vasco esbelto, cojo y libre (a quien Anson regatea mezqui namente el nombre, dejándole en las esqueléticas iniciales), hizo un artículo en estas páginas glosando al Anson crítico de libros, que se había atrevido por la tele con el global mexicano Carlos Fuentes. No voy a defender a Angel, que le sobra juventud, energía periodística y cachava para defenderse solo, pero sí diré que Anson está mal informado, pese a su EFE, al suponer a ASH obediente a consignas políticas.

Angel, como sabemos todos sus compañeros y amigos, es la acracia pura y angelical llevada a extremos de independencia y lucidez que sólo conocemos bien sus íntimos, entre los que me cuento y honro con Luis Berlanga, por ejemplo, otro maestro de anarquías pacíficas. Lo que pasa es que la agencia EFE (efe de Franco) ve comunistas detrás de cada barba, e incluso catecismos comunistas y subversivos para repartir entre el personal, y así lo difunde.

Nos recuerdas ahora, querido y sorpresivo Luis María, tu reconocido antifranquismo, pero yo dejé de enviarte artículos al ABC -fijate si soy puta- justamente el día que sacaste la portada glosando el triunfo criminal de Pinochet sobre la democracia y la persona de Allende, aunque tú seguramente no caíste en esa coincidencia y decisión de este sencillo colaborador y escritor de la calle, puta esquinera de las letras.

De modo que de poco nos vale que estuvieras contra Franco si estabas con Pinochet (y quizá lo estás), verdugo de tu admirado Pablo Neruda.Yo casi diría que me quedo con Franco, ya ves, porque era el original -fíjate si soy puta-, y Pinochet no es más que un travestí de Franco,como ese gay catalán que va a los cócteles vestido de Bárbara Rey.

No escribo, pues, esta página de mi diario para rechazar que se me sinonimice de puta, ni para defender al largo, puro y barbado Angel Sánchez-Harguindey, que es ácrata y no comunista (a ver si se pone al día en su información la agencia EFE), sino que, efectivamente, quiero corroborar a Luis María Anson (en eso sí estás bien informado, por una vez) que soy la prostituta feliz del periodismo español, la prostituta menos prostituida, más independiente y callejera de las letras, la única que ha rechazado nutritivas ofertas incluso de Luis María Ansón. Porque una es puta, pero respetuosa.

Francisco Umbral

09 Septiembre 1977

Anson no quiere a Pinochet

Luis María Anson

Me sorprende el rápido reflejo con que Paco Umbral ha supuesto que yo le he llamado puta en una carta pública a Carlos Luis Alvarez. Aunque él ha asumido en EL PAIS esa expresión con evidente satisfacción, quiero aclarar que, naturalmente, yo he pretendido, a través de una frase hecha, resaltar sólo sus sufrimientos literarios en época de censura, y no llamarle puta. Y mucho menos se me hubiera ocurrido injuriarle añadiéndole «respetuosa», calificativo que se atribuye él del brazo de ese optimismo inenarrable que siente por su propia persona. La única cosa que no es Paco Umbral es respetuoso con nada ni con nadie. Sí es, en cambio, un escritor admirado y respetado por muchos y, de forma especialísima y constante, por quien firma estas líneas. Asegura Umbral que dejó de escribir en ABC por una portada sobre Pinochet. Lástima que no lo dijera entonces por escrito. De estas cosas conviene dejar constancia. En mi reciente visita a Chile me negué yo a cualquier entrevista oficial y, aparte contactos profesionales, sólo hice una visita a Matilde Urrutia, viuda de Pablo Neruda.

Pero, ¡ay!, qué mala memoria tiene este magnífico, creador, tierno, cáustico, indiscreto y gran corazón de Paco Umbral. Porque tras esa negativa a colaborar conmigo, según dice ahora, por una supuesta (e inexistente, claro) simpatía mía por Pinochet, mantuvo una tenacísima colaboración semanal a mi lado durante toda mi etapa en la dirección de BLANCO Y NEGRO, y luego en la de GACETA ILUSTRADA. Y aunque nunca le he hecho nutritivas ofertas, porque nunca he tenido nada nutritivo que ofrecer, el día que lo tenga se lo ofreceré sin vacilar, porque mi estima por su pluma, por su amistad y por su amor a la libertad, sólo es comparable con su irrefrenable tendencia a la indiscreción y a la irrespetuosidad.

Y, a veces, a la falta de información, ya que EFE no adoptó esa sigla por ser la inicial de Franco, sino por otras razones que Umbral ignora y que debe preguntarle a Vicente Gállego. Esa historia de efe de Franco sería como decir hoy que EFE viene de Felipe, príncipe de Asturias, o mañana decir que EFE viene de Felipe González. EFE es una sigla, de futuro que preside el trabajo de uno de los grupos profesionales más independientes y libres de España.

Presidente de la Agencia EFE

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