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La decisión de permitir que la federación valenciana de IU, Esquerra Unida del País Valenciano, se constituyera como partido político, que abría la posibilidad a la desaparición del PCE y el resto de partidos de la coalición

Pulso de Julio Anguita en Izquierda Unida: Dimite como Coordinador General de IU para evitar la desaparición del PCE

HECHOS

El 27.11.1991 D. Julio Anguita anunció su dimisión como Coordinador General de Izquierda Unida.

EL DETONANTE, LA FEDERACIÓN VALENCIANA DE IU

albert_taberner D. Albert Taberner, Coordinador de IU en Valencia (Esquerra Unida del País Valenciano).

La decisión de Esquerra Unida del País Valenciano de registrarse como partido político propio, rompía el modelo de que IU fuera una coalición de partidos formada por PCE, PASOC, Izquierda Republicana y Nueva Izquierda. El nuevo modelo era que Izquierda Unida fuera un partido único unificado que diera plena autonomía a cada una de sus federaciones regionales.

Aquel modelo significaba la disolución del PCE, junto a la del resto de formaciones de IU, algo a lo que se oponía firmemente D. Julio Anguita y junto con él todo el núcleo duro del PCE (D. Francisco Frutos, D. Luis Carlos Rejón, D. Enrique de Santiago) y los miembros de Izquierda Republicana).

A favor de la unificación de IU en un sólo partido se expresaron los renovadores del PCE encabezados por D. Nicolás Sartorius, D. Juan Berga o D. Juan José Azcona, los dirigentes del PASOC encabezados por D. Pablo Castellano y D. Alonso Puerta y los de la corriente ‘Nueva Izquierda’ encabezados por D. Diego López Garrido.

JULIO ANGUITA SE DISTANCIA DE LA URSS Y LAS DICTADURAS DEL ESTE EN TVE

zap_anguita_benitez En diciembre de 1991 D. Julio Anguita fue entrevistado en el programa de TVE ‘Primera Fila’ por los periodistas ‘felipistas’ D. Antonio Martín Benitez, D. Antonio Franco (director de EL PERIÓDICO) y D. Juan Tapia (director de LA VANGUARDIA), que le echaron en cara el apoyo del PCE a las dictaduras de la URSS y la Europa del Este. El Sr. Anguita aseguró que el modelo del PCE no era el de los comunismos de la Europa del Este, sino el de la lucha por la democracia.

D. Julio Anguita habla con J. F. Lamata sobre su dimisión de 1992:

28 - Noviembre - 1991

A LA PRESIDENCIA FEDERAL DE IZQUIERDA UNIDA

Julio Anguita

(PCE)

El resultado de la votación habida en la Presidencia Federal de hoy es darse por enterada de la decisión de Esquerra Unida y no elevar dicha cuestión al órgano que, a mi juicio, debiera conocerla y debatirla. Considerando que con tal decisión el proyecto de IU comienza a marchar por un camino que no comparto en absoluto presento mi dimisión.

La votación habida en el seno de esta Presidencia el pasado día 18 dejó claro que la misma no consideraba la decisión de Esquerra Unida como una vulneración de los acuerdos de la II Asamblea Federal. Mi opinión sobre tal cuestión, recogida en Acta, era justamente la contraria a la que la mayoría explicitó con su voto. No obstante, y por respeto a la norma democrática acaté dicha decisión. La petición, por escrito de cuatro Federaciones de Izquierda Unida me impulsaron a convocar la presente sesión de la Presidencia Federal para volver a discutir el tema. Reabierto el debate he propuesto que se reúna el Consejo Federal de Izquierda Unida para discutir la cuestión que hoy nos trae. Y lo he propuesto por considerar que es el marco idóneo para temas de este calado según se desprende de los acuerdos de la citada II Asamblea Federal del 24 de noviembre de 1990. El resultado de la votación habida en la Presidencia Federal de hoy no deja margen a la duda: la mayoría de la Presidencia, y, por tanto, la decisión de este órgano colegiado es darse por enterada de la decisión de Esquerra Unida y no elevar dicha cuestión al órgano que, a mi juicio, debiera conocerla y debatirla. Siendo consecuente con mi respeto por la norma democrática manifiesto mi acatamiento de tal decisión y, desde ese acatamiento, seguir apostando por el proyecto de Izquierda Unida, cuyas bases teóricas, políticas y organizativas están recogidas en los documentos aprobados en la tan reiterada II Asamblea Federal de IU. Pero hecha la anterior salvedad y dejando clara mi voluntad de seguir contribuyendo a ese proyecto desde el seno de la Presidencia, no tengo por menos que ser consecuente con lo que aquí se ha producido. Yo no debo, ni puedo, ni quiero seguir representando, al máximo nivel una fuerza política que, a mi parecer, toma con esta decisión un sesgo y un camino distintos al aprobado en el marco global de la II Asamblea Federal. Considerando que con tal decisión el proyecto de IU comienza a marchar por un camino que no comparto en absoluto y teniendo presente la lealtad, sinceridad y consecuencia que uno le debe al colectivo al que pertenece, presento mi dimisión como Coordinador General de Izquierda Unida. Dicha dimisión lleva aparejada la Presidencia del Grupo Parlamentario, al cual se le remitirá una copia de este escrito. Desde la Presidencia seguiré trabajando por Izquierda Unida desde mis posiciones y en el Grupo Parlamentario me dedicaré a las tareas que el citado Grupo y la dirección del mismo le asignen a este diputado por Madrid.

Julio Anguita

 

28 - Noviembre - 1991

IZQUIERDA UNIDA EN LA ENCRUCIJADA

Francisco Bustelo

(PASOC)

Aunque antaño tuvieran a sus estalinistas y fuesen sectarios y dogmáticos, los comunistas españoles hace ya mucho tiempo que combaten por la democracia y el progreso, habiendo contribuido como los que más a la España constitucional de hoy en día.

Muchos comunistas y casi todos los socios minoritarios de Izquierda Unida propugnan un salto hacia adelante que permita a ésta seguir creciendo, afirma el autor. A ese cambio no puede ser ajeno el Partido Comunista de España, pese a su antigua lucha por la democracia y a que es injusto identificarlo con el comunismo de otras latitudes. Pero IU, agrega, no puede mantener la inercia actual ni aferrarse al pasado, por respetable que sea.

Aunque antaño tuvieran a sus estalinistas y fuesen sectarios y dogmáticos, los comunistas españoles hace ya mucho tiempo que combaten por la democracia y el progreso, habiendo contribuido como los que más a la España constitucional de hoy en día. Dieron incluso mayores muestras de apertura que otros partidos españoles que, con una evolución de signo contrario, se hallan en la actualidad jerarquizados, centralizados y burocratizados al modo leninista. Los comunistas de nuestro país, en cambio, a pesar de sus antecedentes y de los costes internos que ello entrañó, no sólo democratizaron su teoría, su práctica y su organización, sino que, con inteligencia y generosidad, apostaron por un futuro distinto que supera el estrecho marco de los partidos tradicionales y sus muchos inconvenientes.

Así, juntamente con socialistas críticos, republicanos de izquierda y progresistas independientes, crearon hace cinco años Izquierda Unida. Apuesta dificil, claro es, y hasta aventurada, que sin embargo obtuvo casi dos millones de votos en las elecciones de 1919 y se convirtió en la tercera fuerza política del país.

Y es que en el terreno de las ideas, IU puede ocupar un espacio apreciable en la España de hoy. Sentido ético, austeridad, afán de cambio, sensibilidad social, internacionalismo solidario, feminismo, ecologismo y pacifismo, son, entre otros, valores que una izquierda genuina puede enarbolar con éxito y que otros han perdido.

Empeño peliagudo .

En el plano organizativo, Izquierda Unida constituye, sin embargo, un empeño peliagudo, precisamente por su novedad. Todo partido político tiende por definición a perpetuarse, y los que componen IU no escapan a esa regla.

Desde 1989 ya se había advertido una desaceleración en el proceso de convergencia. La imagen de una nueva izquierda moderna, eficaz, abierta y flexible no acababa de sustituir a la de una coalición desequilibrada y que iba perdiendo parte de su atractivo inicial.

Quizá de resultas de ello los votos de las elecciones autonómicas y municipales de mayo de este año, sin ser desdeñables, no marcaron una tendencia general ascendente, aunque el hecho de que los avatares políticos confirieran a IU en algunos sitios una voz decisiva a la hora de elegir alcaldes y hasta Gobiernos de las autonomías disimulara tal situación.

Con todo, se mantenía viva la esperanza de acrecer votos y militantes, aunque para ello muchos consideraran condición indispensable superar de una vez el marco de los partidos y grupos coligados, tanto más cuanto que el principal de ellos, esto es, el partido comunista, parecía abocado a cambiar, al igual que ya había ocurrido o estaba ocurriendo en otros partidos europeos occidentales del mismo signo.

Imagen negativa

En esta tesitura, el derrumbamiento del comunismo soviético este verano debería lógicamente acelerar el proceso ya emprendido. En primer lugar, porque, por injusto que sea, ya que las semejanzas de fondo son hoy inexistentes, el comunismo español va a resentirse, quiérase o no, de una imagen negativa de su nombre de marca.

En segundo término, y sobre todo, porque es difícil que IU crezca si se mantienen como hasta hoy los partidos que la constituyen. Todos esos partidos, huelga decirlo, son harto respetables y tienen perfecto derecho a existir. En el caso del PCE es muy comprensible, además, que haya militantes, que quieran conservar una sigla y una organización que tiene escritas páginas brillantes de entrega y sacrificio a la causa de la libertad y el progreso. Se comprende, además, su irritación ante quienes las identifican con el comunismo tan distinto de otras latitudes.

Pero también parece obligado afirmar que ha llegado el momento de elegir. Circunstancias internas y externas indican que será cada vez más difícil pretender que se ofrece algo políticamente nuevo al tiempo que se conservan tal cual los partidos que se hallen detrás de la presunta novedad.

Una reafirmación, así, de la permanencia de esos partidos dentro de IU se entendería como un aplazamiento sine die de su disolución, acentuándose con ello la imagen de una IU consistente en realidad en un PCE ampliado. Cabe aducir que tal cosa no tiene por qué ser así, pues si procuran aumentar su fuerza, los demás componentes de IU podrían invertir esa imagen. Por desgracia, la experiencia de estos cinco años demuestra la dificultad de crecer cuando se es el apéndice de otra fuerza principal.

Salto hacia adelante

Los muy optimistas también dirán que una IU comunistizada no tiene por qué estancarse o perder votos, pero el simple sentido común aconseja pensar lo contrario. Tampoco convence el argumento de que hoy no, pero mañana sí podrán hacerse cambios. Siempre habrá razones para no hacerlos. Si se baja en votos, por ejemplo, ¿no se dirá que sería electoralismo introducirlos entonces?

Es lógico, a la vista de todo ello, que bastantes comunistas y casi todos los socios minoritarios no quieran dejar en IU las cosas como están y propugnen, pese a sus dificultades, un salto hacia adelante.

En un mundo que está transformándose ante nuestros ojos, la historia, y con ella los votantes, no perdonará inercias, so pretexto de conservar cosas respetables, ni el aferrarse al pasado, por digno que sea, ni, en suma, algo que es o debería ser ajeno a una izquierda cabal, a saber, la resistencia al cambio.

Francisco Bustelo

El Análisis

ÓRDAGO ‘FELIPISTA’ DE ANGUITA PARA SALVAR EL PCE

JF Lamata

D. Julio Anguita sería uno de los políticos que más se enfrentó con el felipismo, su actitud ante la crisis PCE-IU de 1991-1992 fue muy al estilo de la de D. Felipe González en 1979 cuando la crisis marxista: la estrategia de la dimisión-órdago. El Sr. González, líder carismático del PSOE, perdió la votación del marxismo, dimitió, forzó un congreso y volvió al poder arrasando.

El Sr. Anguita, líder carismático de IU, había perdido la votación de que fuera el Consejo Político Federal y no la Presidencia los que analizaran la disolución o no del PCE y del resto de partidos de IU, lo que podía causar la disolución del Partido Comunista. Su reacción inmediata fue dimitir para provocar una reacción de sus tropas que le permitiera regresar aclamado. Era como dar un golpe en la mesa para que la gente recordara quién mandaba en IU. Quedaba demostrado que los líderes carismáticos no podían perder votaciones o se iban (y no es tan fácil encontrarlos). La norma estaba clara, en política, en toda votación delicada se debe votar lo que diga al jefe, si no se quiere que dimita y desate otra crisis.

J. F. Lamata

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