7 noviembre 1944

Frente al candidato del Partido Republicano Thomas E. Dewey con el país sumido en la Segunda Guerra Mundial

Elecciones EEUU 1944 – Franklin D. Roosevelt (Demócrata) gana por cuarta vez consecutiva a pesar de su delicado estado de salud

Hechos

El 7.11.1944 Franklin D. Roosevelt ganó las elecciones presidenciales de Estados Unidos de América por cuarta vez consecutiva.

Lecturas

El candidato del Partido Demócrata y presidente saliente, Franklin Delano Roosevelt obtuvo el 53,3% de los votos contra el 46,7% de votos de su principal rival, el candidato del Partido Republicano, Thomas Dewey, en las elecciones presidenciales celebradas este 7 de noviembre de 1944.

Roosevelt es presidente desde que ganó las elecciones de 1932, después ganó las elecciones de 1936 y las elecciones de 1940, a las que ahora suma una victoria más.

Roosevelt apenas ha intervenido en la campaña electoral: el presidente da muestras de cansancio y dedica todas sus fuerzas a atender el problema de la guerra. Se cree que padece problemas de salud muy graves. 

thomas_dewey Thomas Dewey, el candidato a la presidencia de EEUU del Partido Republicano ha sido derrotado. En líneas generales, Dewey compartía la misma política que Roosevelt con respecto a la Segunda Guerra Mundial. Se han celebrado las elecciones presidenciales en los Estados Unidos. Rige en Norteamérica el sistema de los dos grandes partidos históricos y turnantes. Generalmente se admite que el republicano («El Great Old Party», GOP) es más numeroso y mejor organizado que el demócrata. Este sólo solía triunfar cuando el partido rival estaba dividido. Un ejemplo elocuente es la victoria de Wilson en 192, cuando Teodore Roosevelt se presentó como republicano independiente frente al candidato oficial del partido, Taft.

ROOSEVELT CAMBIÓ DE VICEPRESIDENTE OTRA VEZ

A pesar de que Henry Agard Wallace (Henry Wallace), vicepresidente de Estados Unidos desde las elecciones de 1940, había presentado su candidatura al Partido Demócrata para volver a ser candidato a la vicepresidencia, amplios sectores del Partido Demócrata se posicionaron en su contra y catapultaron al senador Harry Truman para ese puesto. La elección del candidato a la Vicepresidencia de Estados Unidos de América por parte del Partido Demócrata tenía especial interés dado que se daba por seguro el triunfo de Franklin Delano Roosevelt como presidente y no se desconoce en las bases del partido su delicado estado de salud.

El triunfo electoral duró poco dado que Roosevelt falleció apenas un poco después, lo que dejaría al Vicepresidente como Presidente hasta las próximas elecciones en noviembre de 1948.

 

09 Noviembre 1944

¿Por qué ha triunfado Roosevelt?

ABC (Director: José Losada de la Torre)

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¿Por qué ha triunfado Roosevelt? Principalmente porque en las circunstancias actuales la política que preconiza y realiza es la única acertada y hacedera. ¿Qué otra podría recomendar una oposición de verdad? ¿La de renunciar a proseguir la guerra? ¿Retirarse de Aguisgrán y Leyte? ¿Olvidar el ataque de Pearl Harbour? ¿Permitir que en el Atlántico domine la Flota alemana y en el Pacífico la japonesa? Son preguntas absurdas, pero precisamente por absurdas indican que ningún contrincante de Roosevelt hubiera podido formular un programa diferente del suyo. Un senador republicano ha tenido la hidalguía de admitir que el gran triunfo del presidente se debía a la manera acertada con que lleva la política exterior y la guerra. Así es, en efecto. Si la política aislacionista tuviese alguna posibilidad en los Estados Unidos, la oposición se hubiera apoderado de ella. Pero el hecho es que Dewey preconizaba también la intervención, la continuación de la guerra hasta la victoria final y luego la cooperación estrecha entre los aliados de hoy. Ya no es posible que Norteamérica vuelva al error cometido por su Senado republicano en 1920 cuando la política de Wilson, maestro de Roosevelt, quedó desautorizada. El presidente norteamericano, lo mismo que Tomás Dewey, han declarado que no se caería en el mismo error. Si la política exterior hubiese sido diferente hace un cuarto de siglo, hoy probablemente el mundo no estaría en guerra, porque las dos grandes potencias anglosajonas hubiesen garantizado con la totalidad de sus fuerzas la frontera francesa y la desmilitarización de Renania. Roosevelt tiene razón al acusar de aislacionistas a numerosos prohombres republicanos, por lo menos antes de la tragedia del Puerto de las Perlas. Hoy la política del aislamiento está vencida, si no definitivamente, por lo menos por cuatro años, y los telegramas anuncian la derrota de varios candidatos conocidos como partidarios de la tendencia. Los republicanos responden que también los hay, o los hubo, en el propio partido de Roosevelt, pero a esto se contesta que los Wheeler no han ocupado nunca cargos de responsabilidad. En Berlín comprenden perfectamente la significación del triunfo de Roosevelt, y no sólo en su persona, sino también en sus partidarios como diputados, senadores y gobernadores. La Wilhelmstrasse admite que las elecciones han tenido carácter antialemán y refuerzan la unidad entre los aliados.

El Análisis

Partitocracia en tiempos de guerra

JF Lamata

Las elecciones presidenciales de noviembre de 1944 han marcado un hito más en la historia de Estados Unidos y en la presidencia de Franklin Delano Roosevelt. En plena Segunda Guerra Mundial, con los soldados norteamericanos combatiendo en Europa y el Pacífico, el pueblo estadounidense ha optado por la continuidad en el liderazgo. Roosevelt, ya con tres mandatos a sus espaldas y confinado físicamente a una silla de ruedas, ha logrado un cuarto triunfo consecutivo, algo sin precedentes en la historia del país. Su figura, identificada como símbolo de resistencia frente a la Gran Depresión y ahora como comandante en jefe en tiempos de guerra, ha prevalecido frente al joven y ambicioso Thomas E. Dewey, gobernador republicano de Nueva York, que no logró convencer de que era el momento de cambiar el timón en medio de la tormenta.

Pero si la elección presidencial ha sido, en cierto modo, una reafirmación del liderazgo de Roosevelt, la mayor intriga de esta campaña se ha vivido en la trastienda del Partido Demócrata, con el relevo del vicepresidente. Henry Wallace, que había acompañado a Roosevelt desde 1940, era un hombre con ideas avanzadas, simpatías hacia movimientos progresistas y una visión internacionalista que generaba recelos en los sectores más moderados del partido. Aunque Wallace deseaba repetir, y contaba con apoyos entre los delegados, una operación interna impulsada por líderes del partido y sectores conservadores logró imponer al senador de Misuri, Harry S. Truman, como nuevo compañero de fórmula.

Varios factores explican este sorpresivo viraje. Por un lado, la percepción de que Wallace era demasiado izquierdista, poco previsible, o incluso ingenuo en su visión del mundo. Pero sobre todo, pesó la creciente preocupación por la frágil salud de Roosevelt, cuya muerte no era una posibilidad remota sino una probabilidad cada vez más real. Ante ese escenario, muchos demócratas pensaron que no votaban sólo a un vicepresidente, sino al posible sucesor del presidente en plena guerra. Truman, de perfil más discreto pero firme, fue visto como una apuesta más segura. En retrospectiva, se entenderá que esa decisión no fue un simple ajuste interno, sino una elección trascendental para el futuro inmediato de la presidencia y del mundo.

J. F. Lamata