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Los 'Renovadores de la Base' fracasaron en su intento de hacerse con el control de la FSM, pero lograron colocar en puestos clave a algunos de sus líderes, entre ellos a Eduardo Tamayo

Simancas logra el liderazgo del PSOE madrileño frente al candidato de Balbás, pero es forzado a incluir a Tamayo en la ejecutiva

HECHOS

  • El congreso de la Federación Socialista Madrileña (FSM-PSOE) eligió a D. Pedro Sabando como su Presidente y a D. Rafael Simancas como su Secretario General.

Después de que D. José Luis Rodríguez Zapatero se hiciera con la Secretaría General del PSOE, era fácil suponer que el sector del PSOE madrileño, ‘Renovadores de la Base’ de D. José Luis Balbás y D. Eduardo Tamayo, que tanto había ayudado a la elección del Sr. Zapatero se hiciera con el control de la federación socialista madrileña (FSM-PSOE) con el visto bueno de la dirección nacional. Pero el resto de ‘familias’ no se lo iban a poner tan fácil:

SEIS FAMILIAS SE DISPUTARON EL LIDERAZGO DEL PSOE MADRILEÑO-FSM:

JoseAcosta D. José Acosta Cubero, líder del sector ‘guerrista’, se consideraba el sector mayoritario, pero había quedado muy ‘tocado’ cuando gran parte de sus seguidores desobedecieron su orden de apoyar a Dña. Matilde Fernández en el congreso nacional y votaron al Sr. Zapatero, por lo cuál tuvo que ver como gran parte de sus seguidores preferían que el candidato ‘guerrista’ fuera el joven Sr. Simancas y no él.

ramon_espinar D. Ramón Espinar, líder del sector ‘leguinista’, con el apoyo de su primer espada, Dña. Ruth Porta decidió apoyar a un candidato de origen ‘guerrista’ como era D. Rafael Simancas.

comision_balbas D. José Luis Balbás, líder del sector ‘Renovadores de la Base’, tras apoyar inicialmente a D. Eduardo Tamayo, finalmente optó por presentar como candidato a D. José Antonio Díaz. Su mayor baza era la de contar con el respaldo de la dirección nacional de D. José Luis Rodríguez Zapatero y, en especial, su secretario de Organización, D. José Blanco.

PedroSabando Los ‘Borrellistas’ (Iniciativa por el Cambio) presentaban como candidato a su líder en Madrid, D. Pedro Sabando.

AntonioMiguelCarmona_2008 El economista D. Antonio Miguel Carmona presentó su candidatura, representando un sector que también provenía de antiguos leguinistas y felipistas.

amuchastegui D. Jesús Amuchástegui presentaba una candidatura también proveniente del viejo sector renovador, aunque aseguraba buscar el apoyo de los indecisos.

TODOS CONTRA BALBÁS

Pronto empezó a parecer un cierto ‘consenso’ entre el resto de familias socialistas: había que impedir que los ‘Renovadores de la Base’ de hicieran con el control de Madrid, aunque eso incluyera alianzas contra natura: D. José Acosta, D. Pedro Sabando y D. Antonio Miguel Carmona aceptaron retirar sus candidaturas para apoyar al candidato propuesto por D. Ramón Espinar: D. Rafael Simancas. El que más claro explicó esa maniobra  fue el alcalde de Fuenlabrada y diputado del PSOE, D. José Quintana en el diario EL PAÍS el 27.08.2000:

«Lo que está claro es que los Renovadores de la Base, grupo liderado por José Luis Balbás que apoyó a José Luis Rodríguez Zapatero, no pueden ser de nuevo protagonistas, porque sólo se dedican a ser un grupo de presión que carece de ideas y proyectos serios para la federación madrileña. Sólo son comisionistas y bisagra del poder». 

Finalmente, ante la tensión creada en torno al nombre del Sr. Balbás, en una entrevista en el diario EL MUNDO, D. José Antonio Díaz, el candidato a la Secretaría General de la FSM por ‘los Renovadores de la Base’ – que sólo logró la retirada de D. Jesús Amuchástegui – trataba de distanciarse de su ‘jefe de filas’:

«En absoluto soy el hombre de José Luis Balbás en la sombra. Balbás no tiene ninguna influencia sobre mí. Soy una persona independiente, autónoma y con criterio propio. Le conozco, y a mucha gente más, pero yo no soy su hombre. Hay otros muchos compañeros con los que estoy mucho más cerca». (D. José Antonio Díaz, EL MUNDO, 19.11.2000)

A modo de ataque, D. Rafael Simancas, en una entrevista publicaba ese mismo día en EL MUNDO se jactaba de que él provenía del sector guerrista y que ‘su diferencia’ con el otro candidato, D. José Antonio Díaz, consistía en que ‘él no renegaba del sector del que procedía’. Una clara crítica a ese intento del Sr. Díez de desvincularse de la familia del Sr. Balbás horas antes de la votación.

RUTH PORTA PIDE EN  EL PAÍS QUE NO SE PACTE CON ‘LOS RENOVADORES DE LA BASE’:

El 3.11.2000, en una de las últimas maniobras de la campaña interna, Dña. Ruth Porta, del sector de D. Ramón Espinar y firme apoyo de D. Rafael Simancas, publicó un artículo de media página en el diario EL PAÍS en el que advertía sobre el consenso. El artículo de la Sra. Porta venía a advertir que ‘lo peoor que podía ocurrir en el congreso de la FSM’ era que la apuesta por el consenso ‘se convirtiera en el producto de suma de intereses particulares’. El temor de la Sra. Porta, es que el frente anti-Balbás lograra la victoria, pero que luego, desde la dirección nacional lograran forzaran ‘en nombre del consenso’ que los ‘Renovadores de la Base’ se colaran en la ejecutiva.

RESULTADO DE LA VOTACIÓN PARA SECRETARIO GENERAL DE LA FSM-PSOE

La votación para el cargo de Secretario General de la Federación Socialista Madrileña dio el siguiente resultado:

FSM_RafaelSimancas D. Rafael Simancas – 57,6% de los votos de los delegados

FSM_JoseAntonioDiaz D. José Antonio Díaz – 42,4% de los votos de los delegados

SIMANCAS GANA, PERO TAMAYO, DE LOS ‘BALBASES’ SE CUELA EN LA EJECUTIVA

Abucheos, pataleos, el final del congreso de la FSM no dejó contento a nadie. D. Rafael Simancas gozó de unos cuantos minutos de gloria al saber que había ganado la secretaría general de la FSM frente al candidato de los ‘Renovadores de la Base’, D. José Antonio Díaz. Pero, inexplicablemente, cuando llegó el momento de presentar a su ejecutiva: en ella, aparecieron miembros de ‘Renovadores de la Base’.

Los principales miembros de la ejecutiva eran los siguientes:

  • Presidente: D. Rafael Simancas
    Secretario General: D. Pedro Sabando
    Vicesecretario: D. José Antonio Díez
    Secretario de Organización: D. Antonio Romero
    Política Institucional: Dña. Ruth Porta.
    Economía: D. Antonio Miguel Carmona
    Medio Ambiente: D. Eduardo Tamayo
    Programa: Dña. Cristina Alberdi
    Ordenación: D. Modesto Nolla
    Vocal en el Comité Regional: D. José Luis Balbás

ABUCHEOS CONTRA TAMAYO Y RUTH PORTA

A pesar de la advertencia de la Sra. Porta, el Sr. Simancas había incluido en la ejecutiva a los ‘Renovadores de la Base’ del Sr. Balbás. No sólo a D. José Antonio Díez, había metido a D. Eduardo Tamayo y había incluido al Sr. Balbás dentro del ‘Comité Regional’. ¿A cuento de qué tamaña concesión a los ‘vencidos’? La interpretación que se hacía desde la prensa es que había sido la dirección nacional de D. José Luis Rodríguez Zapatero y D. José Blanco, que apoyaba firmemente a los ‘Renovadores de la Base’ las que, con el argumento de la integración, forzaron al Sr. Simancas a que contara con ‘los balbases’.

La votación de la ejecutiva del Sr. Simancas no pudo ser más pírrica: 295 votos a favor, 268 votos en blanco. ¡Casi la mitad de los delegados votaron en blanco! Muchos delegados que habían apoyado al Sr. Simancas en la votación frente al Sr. Díez, se negaban a apoyar una ejecutiva en la que estuviera el Sr. Tamayo, e, igualmente, delegados afines a ‘los Renovadores de la Base’ difícilmente iban a apoyar una ejecutiva en la que estuviera Dña. Ruth Porta.

03 Octubre 2000

¡QUE TE DEN POR AHÍ, COMPAÑERO!

Julián Lago

La 'banda de Balbás', personaje nada de fiar, cuyo único mérito es haber apoyado a Zapatero, toma peligrosas posiciones.
  • – No lo dudes, que es como te lo cuento… A Zapatero le colocaron en el Congreso una bomba de relojería entre sus manos: el relevo de una generación de dirigentes apalancados toda su vida en el partido. De ahí el lío que ahora se ha montado entre las ‘familias’ por el próximo congreso de la Federación Madrileña, que se celebrará el 27 y 28 de octubre.
  • – Lío. ¿Por qué?
  • – Porque nadie quiere irse, coño. Los guerristas vuelven al esperitismo con las misas del hotel Suecia, los de la mesa camilla, Leguina, Barranco, Cano y el ruso Lissavetzky, y se resisten a perder el poder; y la ‘banda de Balbás’ toma peligrosas posiciones.
  • – ¿La ‘banda de Balbás’ ¿A qué llamas la ‘banda de Balbás’?
  • – No les llamo, es como en la FSM se conoce al grupito de José Luis Balbás, personaje nada de fiar, cuyo único mérito es haber apoyado a Zapatero. Por eso Balbás situó a dos personas en la Ejecutiva y a otras cuatro en el Comité Federal, pese a no tener respaldo alguno.
  • – Entonces no contará a lahora del congreso del PSOE en Madrid.
  • – Como especialistas que son en el comercio de cargos, acabarán pactando con quien mejor les restribuya.
  • – ¿Incluso con los ‘guerristas’?
  • – Los ‘guerristas’ no están para casi nada. Fíjate: hasta ahora acudían a las misas del Hotel Suecia bajo la innovación del Ausente. ‘Hemos visto a Alfonso y Alfonso nos ha dicho…’ y a continuación transmitía la doctrina del oráculo. Sus concelebrantes eran Acosta, De la Riva, Espelosín y Fali Delgado: palabra de Alfonso, palabra de Dios. Pero la última ‘misa’, la de septiembre, acabó como el rosario de la aurora. Matilde, cual una ‘Ecce Homo’, les recriminó la ‘traición’ que sufrió en el XXXV congreso y Acosta se puso hecho un basilisco con los del ‘cinturón rojo’ cuando propusieron a Simancas para secretario de los socialistas madrileño. ‘¡No jodáis!’, dijo Acosta furibundo.
  • –  Bueno, diría algo parecido.
  • – No, dijo eso exactamente, y ¿sabes lo que le contestaron? ¡Que te den por ahí, compañero’. Con lo que puedes imaginarte cómo anda de estupendo el patio guerrista en Madrid. De hecho se ha iniciado ya una escisión en horizontal entre dos generaciones: los que exigen el relevo y los que se resisten a ello. Ya verás que pronto asistiremos a una serie de intrigas de esas del género de capa y espada.
  • – ¿Y González? ¿Qué opina González sobre tan edificante espectáculo?
  • – González, que es más malo que la quina se frota las manos. De momento, el malvado Rubalcaba ha vuelto con despacho a Ferraz.
  • – O sea…
  • – Que si Zapatero no acierta a desconectar el cable de la bomba de relojería , será el primero en saltar por los aires, y puede que sea a no tardar.

Julián Lago

03 Noviembre 2000

VOLVER A EMPEZAR

Ruth Porta

Cualquier solución que nazca de una negociación a la antigua usanza entre los supuestos jefes de las diversas facciones que cohabitan en nuestra federación estará contaminada desde su propia génesis, y condenará a la nueva dirección a seguir prisionera de la endemoniada lógica que nos viene atenazando desde hace ya demasiado tiempo.

Es un lugar común, mil veces repetido y siempre cierto, que los conflictos internos son la primera y principal causa de retroceso electoral de un partido político. No hay nada que los ciudadanos castiguen de forma más contundente que la percepción de un partido enredado en querellas internas, cuyo contenido, por cierto, es casi siempre ininteligible para el común de los mortales.Las luchas internas de un partido, cuando se hacen expresas y dominan su imagen, producen en la opinión pública un doble sentimiento de desconfianza y distanciamiento. Desconfianza, porque no es posible saber con certeza qué rumbo tomará un partido sometido a una batalla por el timón, y distanciamiento, porque mientras están en lo suyo no están en lo mío, o, lo que es lo mismo, mientras se ocupan de sí mismos no cabe que, al tiempo, se preocupen de los problemas de la gente.

Todos los que nos dedicamos a la política somos agudamente conscientes de esta realidad, lo que no significa que nos apliquemos el cuento en la práctica. Los militantes y dirigentes de los partidos seguimos escenificando públicamente nuestras querellas internas aunque sepamos que ello nos perjudica, de la misma forma que la gente sigue fumando, bebiendo en exceso, conduciendo temerariamente o ingiriendo cantidades ingentes de colesterol en la dieta cotidiana. Como decía Oscar Wilde, todo lo puedo resistir menos la tentación, y parece que la tentación autodestructiva de la pelea interna es demasiado fuerte para que la podamos resistir.

Pero si las peleas internas son malas en sí, hay algo todavía peor: que no le importen a nadie. Si el conflicto interno de una organización política crea malestar social y provoca sanción electoral, puede afirmarse, al menos, que tal organización representa algo en su sociedad, lo suficiente como para que los electores se irriten por sus problemas. Lo peor que le ha ocurrido a la Federación Socialista Madrileña desde hace ya unos cuantos años es que vive sumida en su propio caldo de cultivo sin que eso parezca importarle a nadie fuera de sus filas. Podemos seguir eternamente enredados en nuestras cosas, que ello no tendrá el menor efecto, simplemente porque la sociedad madrileña hace tiempo que ya no cuenta con nosotros.

La suerte de las candidaturas socialistas en las distintas elecciones que se celebran en Madrid depende de factores diversos, pero tiene poco que ver con lo que suceda o deje de suceder en la FSM. Así como es perfectamente clara la relación causa-efecto entre la crisis interna del socialismo valenciano y su retroceso electoral, en Madrid una cosa y otra parecen ir por su cuenta. El PSOE sube y baja al margen de lo que ocurra en la FSM, simplemente porque la FSM se ha convertido en un ente político socialmente inane, cuya actividad comienza y acaba en sí misma en un perfecto ejercicio de aislamiento y de autofagia.

No crean que esta reflexión sirve necesariamente como revulsivo: por el contrario, la vaga percepción de que esto es así ha servido para enfrascarse aún con mayor deleite en el canibalismo interno; si nos hemos quedado tan aislados del entorno que ya nadie nos mira, no hay que preocuparse ni siquiera de guardar las formas. Pueden caer secretarios generales, ejecutivas enteras, no importa, todo es gratis. Ya se ocupará el PSOE federal -si es que puede- de lavarnos la cara cuando lleguen las elecciones, y si no, ya tenemos a quién echar la culpa.

Lo primero que tiene que conseguir quien dirija la FSM a partir de nuestro próximo Congreso es que esta organización de los socialistas madrileños signifique algo en la sociedad madrileña: que cumpla un papel, que sea conocida y reconocida, que a alguien le importe si acertamos o nos equivocamos; es decir, que sea una organización socialmente relevante. Y ello exige prima facie un giro copernicano de la cultura interna dominante hasta este momento.

El reciente congreso federal del PSOE ha señalado el buen camino. Tres ideas de él me interesa destacar:

a) La autoexigencia de un proyecto político nuevo para una nueva sociedad en el principio del siglo XXI. El proyecto socialista de los ochenta se culminó, y sirvió para producir un avance histórico de la sociedad española que algún día se reconocerá en toda su magnitud. Para nosotros, dijo el congreso de julio, el pasado es una referencia, pero no una hipoteca. El proyecto progresista de la primera década del 2000 se ha de asentar sobre nuevas bases porque la sociedad en la que vivimos -en buena parte gracias a la acción de nuestros antecesores- es muy distinta. Somos herederos de nuestro pasado, pero no prisioneros de él.

b) La aplicación hasta sus últimas consecuencias del principio un hombre, un voto. Desbordando todos los encuadramientos previos, los delegados asumieron su responsabilidad con radical soberanía individual y cada uno hizo lo que creyó que debía hacer. Nadie en aquel congreso pudo esgrimir el voto de otros como arma negociadora, nadie pudo presumir de la obediencia de sus tropas, y quien trató de hacerlo fracasó con estrépito.

c) El certificado de defunción -expedido públicamente por el nuevo secretario general- de las familias políticas que han venido condicionando (subrayo el verbo) la vida interna del PSOE en los últimos años.

No saldremos adelante mientras no seamos capaces de liberarnos del cepo que nosotros mismos nos hemos puesto con las denominaciones de origen: guerristas, renovadores (por la base o por la cúpula) y otras variantes.

Lo peor que puede ocurrir en el congreso de la FSM que se va a celebrar dentro de unos días es que su desarrollo y desenlace se ajuste a las reglas de juego de las familias tradicionales. Y lo más preocupante es que existen datos que apuntan en este sentido. Las apuestas por el consenso no pueden ni deben ser el producto de la suma de intereses particulares o grupales, sino el resultado de priorizar el interés general, el del PSOE y el de sus votantes presentes y futuros.

Cualquier solución que nazca de una negociación a la antigua usanza entre los supuestos jefes de las diversas facciones que cohabitan en nuestra federación estará contaminada desde su propia génesis, y condenará a la nueva dirección a seguir prisionera de la endemoniada lógica que nos viene atenazando desde hace ya demasiado tiempo.

Los socialistas debemos luchar para que en el congreso de la FSM nadie pretenda a priori representarse más que a sí mismo. Debemos defender la responsabilidad individual de cada delegado, su soberanía sobre su propio voto, y tratar de impedir que nadie se siente a negociar poniendo sobre la mesa paquetes de votos supuestamente amarrados. Después habrá una dirección elegida por mayoría, espero que plural y aglutinadora de todas las potencialidades que existen en los diversos recovecos de nuestra casa. Una dirección que nos representará a todos, pero, hasta ese momento, cada uno se representa exclusivamente a sí mismo; o, al menos, así debería ser.

Estoy en desacuerdo con quienes piensan que la sociedad madrileña es estructuralmente conservadora y que la capital está sociológicamente abocada a dar mayorías electorales de derechas. Me parece que es más bien al contrario. Madrid es una ciudad de alma progresista, en la que sólo los errores de la izquierda pueden explicar que un personaje tan ranciamente derechista como Álvarez del Manzano ocupe la alcaldía ante la resignación general. Y qué decir de la Comunidad Autónoma, en la que los alcaldes progresistas de la periferia realizan una labor ejemplar pese a las trabas de un Gobierno regional escondido tras una costosa pátina publicitaria de supuesta progresía que apenas puede ocultar una política autoritaria y claramente sesgada hacia determinados intereses.

El objetivo de quien vaya a ocupar la secretaría general de la FSM debe ser convertir a esta federación en un espacio habitable de acción política, orientado a representar adecuadamente los intereses de la mayoría de los madrileños, a obtener su confianza y a impulsar desde Madrid un proyecto político progresista como el que representa y dirige José Luis Rodríguez Zapatero.

El primer paso que podemos dar es acudir a nuestro próximo congreso regional con una sola etiqueta, la credencial que identifica a cada uno como delegado. Guardar las demás etiquetas en el baúl de los recuerdos y, como decía Sinatra, begin the begin.

Ruth Porta

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